Facultad de Diseño y Comunicación
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La responsabilidad del Diseñador de Interiores para la adecuada satisfacción del cliente

La articulación deseo-necesidad del comitente Vs. la del diseñador

Autor: Belussi, Carla Nela

Carrera: Diseño de Interiores

Categoría:

Línea Temática:

Fecha de aprobación: Septiembre 2008

Antecedentes:

Palabras Clave:

Síntesis:

El objetivo del presente ensayo es abordar los deseos y necesidades del cliente en relación a las propuestas presentadas por el diseñador. Este proceso será visto como la articulación del deseo-necesidad del cliente y el deseo-necesidad del diseñador.

Se pondrá énfasis en los deseos y las necesidades expuestas por el cliente, y aquellas ocultas que surgirán mediante la investigación previa al proyecto. Todo esto con el fin de lograr decisiones conjuntas y adecuadas, en las cuales el diseñador pueda plasmar sus conocimientos y el cliente se sienta conforme con el resultado.

Este tema vinculado al compromiso del diseñador de interiores en relación al deseo o necesidad del cliente comienza a esbozarse en el dictado de la materia Seminario de Integración II a cargo de la docente Vanesa Hojenberg en el primer cuatrimestre del año 2008.

El criterio del trabajo define al Diseño de Interiores como un camino para lograr la concreción de lugares habitables, colaborando a que las personas sean más felices mediante una óptima organización del espacio, sin dejar de lado las necesidades iniciales y latentes del comitente, como lo plantea, Quiroga, Porro , 2003.

Se expondrán las diversas conceptualizaciones del diseño, orígenes, aplicaciones y fundamentos con el aporte de diversos autores, con la finalidad de tener un sustento teórico para el desarrollo del ensayo.

Se toma el concepto de Diseño a partir de la necesidad del ser humano de generar continuos cambios, en los cuales también se ha involucrado el significado mismo de diseño, hasta llegar a un término vacio y con significado impreciso.

Se analiza la relación diseñador–comitente generada a partir de una necesidad que, en muchos casos, puede estar basada en un deseo de cambio y adaptación de un espacio o hábitat.

El diseñador utilizará como método diagnóstico la información que el cliente le provea no solo de su deseo sino de las necesidades del orden de lo material, donde éste necesite desarrollar sus actividades.

Los proyectos surgen de la necesidad de cambio o de búsqueda de algo innovador por parte del comitente. Es en este caso donde el diseñador puede intervenir más dinámica y activamente y desplegar su conocimiento, su creatividad e imaginación.

El diseñador debe recolectar la mayor cantidad de datos posibles, principalmente los que provienen de la historia personal, las creencias, los hábitos y el nivel sociocultural del cliente. De esta manera obtendrá una perspectiva integral de las influencias de los diversos factores sociales, de sus necesidades y deseos, factores claves para comprender y desarrollar una propuesta.

Se expondrán los diversos aspectos prácticos y documentación del proyecto que se le aportará al cliente, para que éste pueda ir reconociendo y concretando sus deseos o ideas y tenga cierta referencia sobre el proceso de realización del mismo.

Se enfatiza la importancia de la comunicación, en sus diferentes modalidades como aporte fundamental en la adecuada interpretación de lo que el cliente desea obtener de la intervención del diseñador, en cuanto a las posibilidades de ser satisfecho en sus deseos o ideas. La resultante de esta interacción pone en un lugar relevante al vínculo en el proceso del proyecto y puesta en marcha el mismo, asegurando éxito en la intervención profesional.

Se analiza el proceso creativo en donde las modas, estilos y tendencias, entre otros factores, pueden quedar por fuera del ámbito en el que se deba diseñar. Desde el punto de vista de la búsqueda de cambios o de una adaptación del espacio, el diseñador de interiores debe enfrentarse y adaptarse a la cultura de cada sociedad. Ésta influye en los gustos del cliente, en los usos y costumbres que hacen a la búsqueda de espacios funcionales y creativos.

Deviene en esta instancia del vínculo con el cliente la negociación, que es la  búsqueda de un punto de equilibrio entre los deseos y necesidades de cada cliente, y la creatividad del diseñador.

Cada profesional busca su propia marca, su propia identidad, y aquello que se haga evidente sus proyectos. Ésta huella, ésta marca de identidad, no tendrá que ver necesariamente con la colocación de un objeto, o con una estética de diseño que caracterice al diseñador sino que intervienen otros factores.

Surge en consecuencia al reconocimiento de la satisfacción del cliente el concepto de satisfacción del diseñador, como otro componente vinculado con el nivel de responsabilidad que se tiene con el cliente y con su propia construcción yoica.

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