Facultad de Diseño y Comunicación
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El Diablo del Sur

Creación fotográfica a partir de una forma de ver el mal

Autor: Hernández Sarmiento, Ricardo

Carrera: Licenciatura en Fotografía

Categoría: Creación y Expresión

Línea Temática: Diseño y producción de objetos, espacios e imágene

Fecha de aprobación: Octubre 2014

Antecedentes:

La fotografía: instrumento de una memoria documental. (Su utilización en tres países latinoamericanos) - Ensayo fotográfico sobre la cultura Wayuu - Una mirada al interior del Quindío - Fotografía y Performance. Resignificación de la imagen fotográfica  - La fotografía como medio expresivo de la identidad de un lugar - La cultura Aymará y las campañas de concientización del agua en la ciudad de La Paz -  Fotografía Estenopeíca. La relación entre el artista y su obra - El erotismo en la imagen fotográfica. (Fotografía de desnudo) - Ensayo fotográfico: Santiago Humberstone, una ciudad   abandonada en  el desierto chileno 

Palabras Clave: colonialismo crítica de arte cultura de la imagen ensayo fotográfico filosofía del arte fotografía artística imagen latente producción cultural sudamericano

Síntesis:

El diablo a través de la historia ha sido concebido como un ser que no tiene una forma física constante y que porta dentro de sí el mal; esta representación gráfica de algo abstracto como lo es un sentimiento, ha influido drásticamente en la concepción cultural de casi todas las agrupaciones de humanos en las cuales ha estado presente, quizás porque éste asume el papel de guardián del mensaje que sustenta el discurso de la existencia de un plan Divino donde el bien triunfará y el pecado junto con su representación visual es decir el diablo, perecerán, permitiendo que Dios instaure su Reino, acto cimentado en la posesión de las almas que habitan la tierra, congregadas alrededor de la iglesia.

Desde la perspectiva de la cosmogonía andina que resultaba ser el pensamiento filosófico propio de las culturas indígenas prehispánicas y que funcionaba como la base principal que sostenía y aún en la actualidad referencia en la latencia la existencia de la cultura sudamericana; el mal se encontraba distribuido en el interior de todos los seres existentes, las representaciones visuales de tal sentimiento no existían como tal, porque las imágenes eran tomadas como signos mágicos que no se comprobaban en la realidad del otro existente, sino del individuo mismo y sus creencias; por lo tanto el diablo no existió como ícono visual sino como imagen latente albergada en las ideas de los seres humanos.

Repensar la fotografía como instrumento de comunicación más no como producto de comercialización, hace que se pueda encontrar en ella misma la esencia conceptual que al diablo se le ha concedido desde los inicios, pero con la ventaja que al igual como se concebían las imágenes desde el pensamiento cosmogónico, éstas pueden adquirir un sentido mágico que conlleva a un misticismo o por el contrario como sucedió con la llegada del pensamiento Católico en la Colonia y que aún repercute en la actualidad, estas mismas puedan ser utilizadas como íconos visuales dogmáticos para propagar sistemas hegemónicos. Al final lo único que es cierto es que las fotografías son herramientas para compartir ideas entre los seres humanos.

Al observar el sentimiento del mal y la relación con la fotografía se observa de manera gratificante, que el arte de la luz proviene de las sombras, esto también sucede con la figura del diablo que fue usado por la religión como dispositivo para imponer sus ideas; el ser maligno viene de la oscuridad para robar la luz que Dios regaló a los hombres y de esta manera revelar su malévolo plan de alejar al hombre del camino del bien.

Ahora bien, con la evolución de las sociedades y el cambio en los medios de producción y comunicación por medio de imágenes, las ideas suelen ser modificadas constantemente, esto ocurre en la actualidad a la luz de la evolución tecnológica y el cambio de los contextos en que  los individuos viven, por ende la figura de Satanás en Sudamérica no ha escapado a tal proceso y ha convertido su significado en una representación más individual de lo que a los hombres afecta. Cabe aclarar que esta apreciación es captada desde las acciones de otros hombres no de un ser sobrenatural, sino del ser humano  convertido en un pobre diablo sumido en su misma maldad.

Al encontrar al Diablo del Sur como una representación gráfica individual que ha tenido una evolución que empezó desde la implantación del carnaval como espacio de libre expresión en la época colonial, se reflexiona sobre su figura y su influencia; un nuevo contexto merece una reinterpretación de antiguos íconos visuales inamovibles para que nuevos significados salgan a la luz de la realidad. Por ende la serie de fotografías “El Diablo del Sur” busca desmitificar ese ícono del diablo llevándolo a un plano más subjetivo de la realidad, eso sí buscando ligar esa parte divina y esa parte infernal al ser humano, por ser éste el protagonista responsable de sus actos y entre los cuales está la fotografía que actúa como el reflejo y huella de lo que el fotógrafo hace en su diario actuar y de lo que se puede percibir. El diablo no es más una imagen inocente portadora del mal, el diablo es concebido a nuestra semejanza y la fotografía logra transmitir tal característica que aún para algunos no se debe dar.

 

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