Noticias de la Facultad de Diseño y Comunicación

La elegancia es un valor cultural

Dijo Ana Torrejón en Fashion Lab, un ciclo DC-UP dedicado a prensa y moda

Desde su amplia trayectoria en el periodismo de moda, Ana Torrejón habló de las distintas instancias en la composición de los medios femeninos, incluyendo las tendencias propuestas por las marcas, los creadores, la industria, el circuito de producción y los grupos de opinión ligados a la moda.

8/1/2009

La elegancia es un valor cultural

El periodismo y la comunicación son dos elementos esenciales en el mundo de la moda, hasta el punto de que condicionan su existencia. Pero no se trata de un recorrido unilateral, sino que el discurso indumentario también tiene, y ha tenido a lo largo de la historia, la capacidad de intervenir en el circuito de la comunicación y de la prensa en general, por no decir en la sociedad entera. ¿Acaso el reemplazo del corpiño por el corset no marca un hito en la manera de “contener” y percibir el cuerpo femenino? ¿La implementación del uso de pantalones no da cuenta de un proceso de mayor igualdad entre los géneros? Se podría decir que no existen cambios significativos en la sociedad que no se vean reflejados en la moda y, por este motivo, su análisis nos permite comprender en profundidad y poder reinterpretar ciertos fenómenos sociológicos. 

Tal es así que, como explicó Ana Torrejón, el nacimiento de la moda se da de la mano con el surgimiento de las sociedades capitalistas. Si bien el vestir existió desde antes, ya que “es un gesto eminentemente humano que atraviesa todas las eras”, es en ese momento cuando se constituye como el fenómeno que conocemos hoy en día. Torrejón se refirió a la moda como un sistema en el cual el rol de las publicaciones periódicas es tan importante que, cuando la moda se instaura como tal, existen a la par de ella y la impulsan. A continuación, en el recorrido a lo largo de la historia de las revistas más influyentes y de los fenómenos más significativos en el mundo de la moda, explicó que en sus comienzos los ciclos eran muy largos porque las comunicaciones internacionales eran lentas y la vida social femenina en general no precisaba de grandes variaciones. En ese contexto surgen las primeras revistas: Le mode, con el propósito de enseñar a la mujer a vestir elegantemente, y La dernière mode, donde el arte y la moda operaban juntos.

A partir de ese momento, son varias las publicaciones que nacen orientadas a la indumentaria. Torrejón hizo foco sobre todo en las revistas francesas y norteamericanas, a nivel internacional, en las cuales se fue gestando un universo comunicacional en el que la mujer fue ganando territorio. “¿Esto se trasvolaba en el Río de la Plata?, preguntó y respondió: “Sí, claro”. Todas estas innovaciones tenían un correlato directo con lo que ocurría en el país. Por ejemplo, como explicó, la revista Para Ti, que se orientaba a una lectura popular, con un tono cómplice y confesional. Incluía ciertos géneros literarios (poesía y cuento breve), trabajados de un modo didáctico y varias secciones escritas por mujeres. No obstante, todavía “no se podían firmar las notas y las mujeres, hasta el ´60, a gatas podían poner sus iniciales”. A lo largo de la historia, la revista fue evolucionando junto con otras. A pesar de los cambios que le permitieron a la mujer ingresar en el ámbito de la moda, escribir notas al respecto, firmar sus diseños, organizar desfiles y dirigir proyectos (sucesos que antes les eran vedados), todavía queda mucho terreno por ganar. “La situación hombre-mujer está muy lejos de estar en una condición de igualdad, a lo largo del mundo. En el enfoque de mis trabajos, esta es mi línea de pensamiento”, expresó.  

Luego analizó los soportes y elementos de difusión de la moda.”Uno de los soportes que la moda elige para difundirse es el desfile (…) Es el punto de interacción entre la moda y el arte. Por su cercanía con lo performático, caduca rápidamente, por lo que hay que estar ahí, en ese momento y someterse a la experiencia…”. Allí, como explicó, las modelos prestan su cuerpo y personalidad para ser “intervenidas” con maquilladores, peinadoras y vestuario. Así se construyen las imágenes, que no son otra cosa que creaciones generadas a menudo por la dupla estilista-fotógrafo.

Antes de pasar al workshop, la parte práctica cuyo objetivo era la redacción de una crónica sobre un desfile, Torrejón comentó algunas apreciaciones generales sobre el mundo de la moda. Dijo que “la lengua del vestir está compuesta por infinitas palabras, y tal vez es la más frondosa de todas las lenguas”. Además explicó que hay una interacción, escritor-lector y productor-consumidor. Es por eso que la moda nunca es completamente predecible: no depende solo del proceso de creación del vestuario, sino del uso que haga de éste la sociedad. Las personas no actúan de manera pasiva ante lo que ofrece el mercado, sino que manifiestan sus gustos, aceptándolo o rechazándolo. Así se crea una suerte de pacto, firmado por las tensiones del ida y vuelta entre industria y sociedad. “La elegancia es un valor cultural” dijo, poniendo al descubierto una vez más la relación entre determinado período histórico, su cultura, y las tendencias de la moda.

Ana Torrejón es periodista y, ahora también, profesora de la UP en el departamento de Diseño Textil e Indumentaria de la Facultad de Diseño y Comunicación. Fue directora editorial de la revista Elle y, actualmente, de la galería Dabbah-Torrejón. Realizó "Bordes", exposición y catálogo Roxana Wart (2005). "Moda en Progresión", exposición y curaduría MALBA MODA (2005). Becaria del Instituto San Juan de la Penitencia, Toledo, España. Fundación José Ortega y Gasset. Instituto de Cooperación Iberoamericana. Todas estas experiencias le permitieron enriquecer su charla en el Fashion Lab, tanto desde la teoría como desde la práctica.


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