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“El teatro al que me dedico, que hoy me convoca, es aquel que nos sirve para ponernos en una situación de conflicto, de incomodidad”

Dijo Mariano Stolkiner

El 3 de septiembre se llevó a cabo una jornada sobre la puesta en escenadentro del ciclo 3 Días de Teatro y Espectáculo. La primera charla fue sobre “El teatro incómodo, más preguntas que respuestas”, a cargo de Mariano Stolkiner. A continuación, los apuntes tomados por la organizadora Andrea Marrazzi.

27/9/2012

“El teatro al que me dedico, que hoy me convoca, es aquel que nos sirve para ponernos en una situación de conflicto, de incomodidad”

El teatro implica muchas cosas. Hoy el teatro, como casi todo lo que tenemos en nuestra oferta de consumo, es bastante amplio. El teatro, como cualquier disciplina artística, está relacionado con lo que somos en realidad, se nos parece. No creo que sea una intención, es así y debe ser así, porque no conocemos otra cosa más allá de eso que somos.

Si hay algo que me afecta del mundo de hoy es la falta de creencias. Necesitamos de algún modo crearnos un sentido para nuestra existencia. El teatro se inscribe ahí, en esa búsqueda de sentido, en nuestro tratar de encontrar. Concibo al teatro como un medio, no como un fin. Ahí me diferencia del teatro oficial y comercial, más pendientes del teatro como fin.

En mis últimos trabajos yo he tomado autores británicos (en El Extranjero, la sala que también dirijo), cuya preocupación tenía que ver con esas situaciones, avances tecnológicos enormes, donde cada vez las cosas se dan por ciertas, la política baja un discurso inequívoco, estás de un lado o del otro y esto va produciendo un ahogo.

El teatro como forma de cuestionamiento, de preguntarse a sí mismo y preguntarle a la sociedad, sin la intención de encontrar respuestas. El teatro al que me dedico, que hoy me convoca, es aquel que nos sirve para ponernos en una situación de conflicto, de incomodidad, se nutre de la crisis, pero para devolver también una forma crítica de vernos a nosotros mismos que nos permita ponernos en un problema, ponernos en movimiento, llevar a preguntas, encontrar un camino. Un teatro que habla de un lugar de pérdida, de encontrarnos perdidos. Yo cuando comienzo a trabajar un texto estoy perdido, no sé que quiero, y esta posibilidad de búsqueda, sin presiones de tiempo, no está en otros tipos de producción teatral. La obra para mí nunca es aquello que suponemos que puede ser, la obra es eso que puede ser, aquellos que hacemos con nuestras propias realidades, en el aquí y ahora. Teatro angustiante, que nos pone en el vacío. No poder responderle a un actor, decirle no se. Bancarse ese transito es el verdadero sentido del quehacer teatral.

¿Para qué hacemos teatro? En el caso de mi grupo de teatro nosotros tratamos movernos de una oferta clientelista. En el mundo de hoy estamos acostumbrados a pagar a cambio de cuotas de placer. Nuestro teatro busca una forma incomoda de posicionarse frente a la propia existencia, no es clientelista, no piensa en la obra como espectáculo. Yo hablo de obra de teatro, no de espectáculo. No le va a ofrecer al espectador aquello que viene a buscar. Le pide un vínculo, una relación y preguntémonos cosas juntas. No da respuestas, no se posiciona en ninguna vereda en particular, simplemente abre el desafío de ponernos en problemas. Yo no creo que el teatro independiente tenga que parecerse a esas formas populares, creo que tiene la posibilidad de encontrar una forma expresiva genuina y particular. Lo que hago tiene que ver con mi propia necesidad y mi propia cartografía de vida.


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