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“Para mí la obra no es la obra sino el procedimiento para hacer la obra”

Expresó Matías Feldman

El 3 de septiembre se llevó a cabo una jornada sobre la puesta en escenadentro del ciclo 3 Días de Teatro y Espectáculo. La primera charla fue sobre “Procedimientos ”, a cargo de Matías Feldman. A continuación, los apuntes tomados por la organizadora Andrea Marrazzi.

1/10/2012

“Para mí la obra no es la obra sino el procedimiento para hacer la obra”

Esta es una lista de máximas del procedimiento creativo, que a veces uso o a veces no, pero siempre digo que hay que tenerlo en cuenta.

Para mí la obra no es la obra sino el procedimiento para hacer la obra. Esto, resta presión al producto final y suma importancia al proceso creativo.

Uno no es la obra. Si sale mal, nosotros no somos malos. Soy una parte del proceso creativo. Desprecio la idea de talento, no sirve para nada. Sirve la particularidad, pero no el talento. Las limitaciones permiten crear. La limitación da la particularidad. o soy muy técnico, no estoy de acuerdo con la idea romántica de sale y ya. Estoy de acuerdo con el trabajo técnico, con probar, errar, volver a pensar.

Evitar lo solemne. Es el enemigo. Solemne es cuando un objeto creado no permite más miradas que una sola. Si no hay más de esa mirada, está muerto, salpica solo para donde el autor quiere.

Extrañamiento. Multiplicidad de sentidos. No el extrañamiento brechtiano. Llamo extrañamiento a un movimiento en el lenguaje creado. Cuando uno crea una obra, crea un lenguaje con una coherencia estética. Hay que correrse de ahí, eso le genera vida. Pequeñas grietas que muestran la construcción, que le dan vida. No hay que pasarse de mambo porque se llega a la rareza y eso mata al lenguaje creado. Una leve fisura. Los corrimientos nos señalan que la obra vive.

Controlar para descontrolar. Aquello que entra como vida no se puede controlar. Es un juego constante de controlar para descontrolar. El actor tiene que estar todo el tiempo generando técnicas para encontrarse descontrolado. Tener registro de esto, de las zonas de descontrol. En el ensayo hay que generar accidentes, que creativamente hablando es lo más interesante.

No partir de temas ni ideas. Eso mata cualquier posibilidad de accidente. Los temas siempre van a estar, son siempre los mismos. No hay nada interesante ahí. Si empiezo la obra a partir de un tema, la estoy pensando a la obra como un signo de otra cosa y no es la idea. No estás creando nada. No es creación. Es otra cosa. Una imagen que uno no controle, tratar de que no hable de nada. Ni la imagen ni la obra tiene que querer decir algo. No hay que juzgar la imagen. Hay que crear una imagen suficientemente libre y descontrolada para que salpique para varios lados. Algo raro de esa imagen es lo que nos causa intriga. Causa efecto intervenida, arbitraria, es trabajo técnico que nos permite saber que hay algo más que no me están contando.

Siempre estar pensando en el espectador. No estoy de acuerdo con crear por necesidad. Yo no puedo olvidarme del público. Si quiero hablar de algo, hablo en mi casa y listo. Yo tengo que tener presente al público. El teatro ocurre cuando choca con el espectador. Hay que pensarlo técnicamente. Espectador viene de expectativa, paga para ver algo, espera algo. La obra construye a esa persona como espectador. Todo el tiempo hay que pensar en la mirada del espectador. El trabajo del dramaturgo es de un especialista de percepción.

Incomodidad. Uno tiene que trabajar desde la incomodidad en el espacio creativo. Buscar la incomodidad, para no caer en los lugares cómodos, seguros, que uno cree que funciona.


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