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“Sin trabajo, no hay talento”

Dijo Marilú Marini, actriz argentina

El martes 13 de septiembre se realizó la Entrega de Reconocimiento a la Embajadora de la Creatividad Marilú Marini, organizado por la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo.

18/10/2016

“Sin trabajo, no hay talento”

Cipe Fridman, Productora y amiga de la actriz, presentó el reconocimiento: “Tengo el privilegio de contar con la amistad de Marilú en el mejor sentido de la palabra. Es generosa, talentosa, comprensiva, antepone siempre la necesidad de otro ante la propia, da lo mejor de si ante cada proyecto sea dirigida por un consagrado o debutante. Marilú es amor y no lo escatima, lo desparrama en cada función, en cada encuentro, en cada comida, en cada café, en cada charla compartida. Aplaudo este reconocimiento”.

Oscar Echevarría, Decano de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo hizo entrega de la placa a la actriz y luego, Andrea Pontoriero, Coordinadora del Área Teatro y Espectáculos, realizó una breve entrevista a Marini.

“Agradezco a la Universidad de Palermo este reconocimiento porque viene de parte de gente que trabaja y hace posible que nuevas generaciones integren el mundo del teatro, del espectáculo y que estén formados, que tengan una base que les de una estructura para poder manejarse en esta carrera que es difícil pero gozosa, para la cual es importante y fundamental tener la pasión, las armas técnicas y consciencia de lo que significa estar presente en un escenario de teatro, televisión o cine”, expresó la artista.

Prosiguió: “Tuve un gran maestro que fue Jorge Luz, era un gran señor de la escena y era un hombre que no tenía una formación como la que tiene la suerte de tener la gente de la carrera de espectáculo de universidad, era un ser tan inteligente y consciente del hecho escénico que eso lo podía transformar en un método propio, el suyo, algo mágico. Él podía plasmar lo que la gente que está estudiando y trabajando podrá plasmar porque tiene armas e instrumento para expresar su creatividad, talento y deseo hacia el hecho teatral”.

En cuanto al rol actoral, Marini expresó: “Sobre el escenario no representamos a alguien sino que lo estamos creando y viviendo. Para eso, necesito tener un contacto directo con los humanos que me rodean. Lo más interesante es conocer y escuchar al otro, a través de eso, uno aprende cosas para sí y se desarrolla. El material de trabajo de los actores somos nosotros mismos, desde el punto de vista muscular y de alma, tiene que estar siempre latiente, dispuesto a entregar, a reconocer y a trabajarse y a estar cada vez más afinados. No es solamente algo mental o intelectual, hay algo del orden de lo inconsciente, de la intuición y la percepción que trabaja en nuestro oficio. Hay momentos en que uno no puede controlar todo, hay que dejarse invadir, tener el coraje de soltar el control, que no es soltarse y volverse loco en el escenario, hay momentos que el texto o lo que dice el director, o lo que sucede en el ensayo, nos lleva a otra dimensión y tenemos que poder dejarnos ir”.

“Pienso que sin trabajo, no hay talento. Hay que tener una estructura técnica firme y flexible al mismo tiempo, junto con eso hay que tener una posibilidad de conectarse con cosas que no son lo intelectual”, opinó Marini. En cuanto a los directores, dejó en claro que la desesperan los que como indicación le dicen que “se divierta”; destacó a aquellos que funcionan como una vertebral, que te sostienen pero al mismo tiempo te dan toda la movilidad que puede tener un cuerpo en el espacio.

Respecto a la cultura, manifestó: “Es lo cotidiano, el trato con el otro, son todos los años y siglos detrás de alguien que pide un vino en un restaurante, todo lo que está sedimentado sin que nosotros seamos conscientes de que eso está, eso tuve que aprenderlo con mi vivir y en que las relaciones emocionales, afectivas, sociales, de contacto inmediato en Francia, son muy distintas”.

También confesó que le gustaría interpretar a Sancho Panza: “Es mi sueño, es muy dificil adaptar el libro, sueño con él porque pienso que es un hombre que sigue a Don Quijote, que tiene esos ideales de caballería y él lo acompaña sin seguir ese deseo y esa mística, lo sigue porque tiene que sobrevivir y lo quiere, no comparte la locura, el ideal pero tiene una fidelidad de hombre de la tierra, de alguien que es humilde pero no tonto, que tiene un discernimiento sobre la realidad que Don Quijote no tiene, aparte me parece muy cómico”.

Para finalizar, habló del rol del humor: “Para mi es fundamental, me parece de una elegancia extrema, porque implica una distancia con lo que está sucediendo y una visión que quiebra lo establecido, es muy transgresor, porque señala una fisura en la lógica de lo real, despierta nuestra parte más sórdida y no está mal. Me parece que uno tiene que tener el coraje de enfrentarse con sus faltas, con las cosas que uno reprueba de uno mismo. El humor me parece una elegancia para sacar conflicto y angustia de una situación, aparte a mí me gusta reírme y gozar de la vida, soy feliz a veces no todo el tiempo, pero trato, me gusta hacer reír a la gente. Pienso que la risa es algo trangresor, nos saca de una cotidianidad y una rigidez, es como si uno osara pecar sin culpa lo cual sería bárbaro”.

 

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