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“El sonido y la música que me identifica es el sonido que nunca invadió algo”

Expresó Carmen Baliero, compositora de música experimental y docente de composición

El segundo Panel de Tendencias se desarrolló el miércoles 22 de febrero y trató sobre Música y Sonido en el Espectáculo.

23/3/2017

“El sonido y la música que me identifica es el sonido que nunca invadió algo”

El mismo fue coordinado y moderado por Diego Vainer, músico, productor y compositor; y Rony Keselman, Director de teatro, autor, guionista de TV, Docente DC y músico. Para comenzar, Vainer introdujo: “Con Rony nos reunimos para ver qué era interesante de compartir. Todos los que estamos acá nos preparamos y empezamos a hacer cosas en otras áreas, no en algo escénico, o estudiamos algún instrumento, o empezamos a trabajar en un espectáculo por algún evento, nos gustaría saber cómo cada uno de ustedes llegó a trabajar en un espectáculo”. Además, Keselman le pidió a los invitados que elijan un fragmento sonoro o musical que los identifique.

Los conferencistas de este Panel fueron Pablo Abal, Jefe del área de Sonido del Paseo La Plaza y Jefe del área de sonido del Teatro Colón; Ana Frenkel, Cofundadora de El Descueve, bailarina y Directora Coreográfica; Carmen Baliero, compositora de música experimental, popular, para teatro, cine y danza y docente de composición y, en el ámbito teatral, de música y utilización de la voz; Gerardo Gardelin, Director musical, compositor, arreglador y pianista; y Bárbara Togander, cantante y compositora.

Frente al primer disparador, Abad contó que el ruido que lo más identifica es el rosa, “un sonido que usamos para setear los sonidos y es el que se me viene a la cabeza antes de empezar a trabajar, es el sonido que luego tengo que cambiar por otros colores”.

Baliero, por su parte, expresó que no hay un sonido que la identifique con el cine, el teatro o la danza ya que siempre busca algo con lo cual se identifique en base a lo que está creando. Además, agregó: “El sonido está totalmente relacionado con lo que escucho, el tipo de voz de los actores. El sonido y la música que me identifica es el sonido que nunca invadió algo. Nunca me interesó que mi opinión musical invadiera o sobresaliera la opinión del director”.

Luego, Frenkel comentó que tiene muchos fragmentos con los que se identifica: “Con una obra que se llama Hermosura y yo bailaba ese fragmento dentro de la obra. Muchas veces le ponemos nombre a esas partes, esta se llamaba Cachorro y yo la bailaba con Juan Minujin, era totalmente improvisado, así que salíamos a ver qué nos pasaba en ese encuentro. La música fue compuesta por Diego Vainer. Como no la puedo cantar, voy a narrar un poco las sensaciones que queríamos transmitir. Era un devenir, que nos permitía con mi compañero a entrar y salir de escena”.

En cuarto lugar, Gardelin contó que había traído algo de lo que hizo este año, de la película Inseparables: “Era un desafío tremendo porque era una remake de una película europea de las más vistas en ese continente. Cuando el director me hace la propuesta recuerdo la historia de mi abuelo cuadriplégico y nos pusimos los dos a llorar. Yo había hecho un disco de solo piano, genuino de lo más profundo de mi ser y se lo mostré. Esa fue la música de la película”.

Togander finalizó el tópico: “Me parece difícil tomar un sonido porque tengo muchos que me identifican, me considero una artista vocal sobre todas las cosas, debo separar las instancias, la música y lo que toco en vivo o teatro. La música experimental es lo que más me identifica en este momento, es donde siento que puedo despegar”.

Para continuar con el debate, Vainer consultó a los invitados cuál fue el episodio en donde ocurrió el viraje, en donde habrán empezado a hacer orientando la música para dialogar con lo escénico.

“Me vino la idea de componer la música para las obras, nunca se me ocurrió usar música que ya estaba compuesta. Cuando pienso una emoción o un cuerpo, siempre tiene sonido. En mi caso nació así. Me es impensable imaginar una escena sin sonido. Ese esencial sonoro me suena en el cuerpo. Siempre es concebir la escena con lo que suena, pero debe tener relación de dónde provengo, que es la danza”, dijo Frenkel.

“Depende mucho de cómo se relaciona uno con eso, yo insisto en no responder tu respuesta directamente. Ana se relaciona con la música y el espectáculo de una manera, desde la danza. Es cómo uno vivencia el espectáculo, pero hay una tremenda teatralidad cuando estamos tocando, no es algo que se construye, que lo repetimos, es algo que está. Uno no pretende actuar pero explota, conmueve. Mi relación con el teatro no está directamente relacionada con la música. Cuando voy al teatro no escucho la música porque está el espectáculo, hay una sonoridad que ya existe, que son las voces, es el texto, el ritmo. Siendo música, me surgió por casualidad la oportunidad de participar en una obra. Ahí comenzó un romance infinito”, enfatizó Togander.

Respecto al tema abordado, Abal detalló: “Soy un músico frustrado, de joven quería tener una banda de rock pero ahora estoy cansado de los músicos. Una vez me propusieron trabajar en el teatro, al principio me parecía aburrido comparado a la posibilidad de probar y mezclar sonidos como en una banda. El diseño de sonido es parte de la composición, pienso cómo proveerles a los artistas los elementos técnicos para que ellos lo escuchen como se lo imaginaron”.

Gardelin sumó su experiencia sobre el inicio de su carrera: “El piano llegó a mi casa, mi mamá tocaba y me consiguió una profesora. Estudié mucho tiempo y cuando me preguntaban de chico si quería ser músico toda mi infancia dije que no. Más de grande me empiezo a acercar a la música popular que escuchaba mi hermano.

Por su parte, Baliero narró que su conexión con la música tuvo que ver con que en su casa la mandaron al Colegium Musicum a aprender a tocar la flauta, que no le gustaba pero en el piso de abajo había clases de danza y por consiguiente había un piano y ella comenzó a componer en ese piano.

Para continuar con el Panel de Tendencias, Keselman consultó cuál es el primer acto reflejo al encarar un proyecto y si hay cábalas.

“En el momento de componer me olvido de todo y juego”, declaró Gardelin y Abal agregó que instintivamente le sale preguntar quiénes están cuando le proponen participar en un proyecto. A su vez, reconoció que lo que más le costó en su trabajo fue tener un método, ya que no le rendían ni el tiempo ni la energía.

Togander opinó: “Cada vez es distinta. Ver los ensayos, escuchar la obra y a los actores. Me cuesta mucho pensar la música cuando los ensayos recién empiezan. Me pongo muy inquieta”. Frenkel, por su parte, confesó que su acto reflejo es el miedo y después trabajar sobre eso: “El estímulo, es decir, para qué enfrento al miedo, es la necesidad de abrir otro plano en la comunión de lo teatral. Esa necesidad de poder apreciar las cosas desde otro espacio sensoria, lo siento necesario para compartir. También me impulsa algo social, alentador, esperanzador, que abre otros planos en los humanos”. Por su parte, Baliero concluyó: “Estoy convencida de que el deseo es anterior a la técnica, primero pienso en el sonido y luego en lo técnico. El pacto ficcional lo busco con los sonidos teatrales, que hacen de otra cosa”.

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