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“El maquillaje es infinito, no tiene límites”

El miércoles 2 de octubre la reconocida maquilladora Regina Kuligovsky fue entrevistada en el marco de la Cátedra de Mujeres Creativas. Además de recibir el premio Mujer Creativa 2019.

Regina comenzó a sus 18 años a trabajar profesionalmente como maquilladora de casualidad. Acompañó a su novio de la adolescencia, que estudiaba fotografía, a una sesión, y la persona encargada de maquillar no se presentó. En una época donde había pocos profesionales, ella se ofreció en su reemplazo. Cuando terminó, el profesor de la escuela de fotografía, que trabajaba en Editorial Atlántida, la invitó a realizar una prueba para la editorial: “ahí empecé mi carrera y no paré nunca más”.

25/11/2019

“El maquillaje es infinito, no tiene límites”

¿Cómo nació el interés por esta profesión? “ Esta vocación la sentí siempre. Nunca me imaginé haciendo otra cosa”. A sus 15 años, su mamá tuvo un problema de despigmentación en la piel que la afligía mucho, y buscaba desesperadamente tapar esas manchas, con los pocos productos existentes en la época. “Empecé a ver cómo podía mezclar los maquillajes para que pudiera salir a la calle sin sentirse mal”. Su madre se dio cuenta de la necesidad que tenía su hija de pintar, porque le encantaba todo lo que tenía que ver con el color, y especialmente con el maquillaje, que era lo que más le gustaba. “Las personas que nos acompañan y nos dan un empujoncito para ser lo que uno quiere ser son importantes”, afirmó Regina, quien incitó a los estudiantes a que hagan lo que les gusta, lo que llevan adentro.

En su trabajo con la editorial, trabajaba muchas horas al día porque casi no había maquilladoras. Ahí conoció a Valeria Mazza y la contrataron para trabajar exclusivamente con ella, lo que le permitió viajar por el mundo y conocer distintos países y personalidades del mundo de la moda. En esos viajes surgió el encuentro con Lancôme. Para ese entonces ella ya era muy reconocida y había montado una escuela en su departamento, donde enseñaba a vecinas del barrio, y gracias a Lancôme pudo tener su primera escuela a la calle.

Además, le pidió a la marca francesa  que le presenten a su maquillador estrella, Fred Farrugia. Pudo mostrarle sus trabajos y él le ofreció trabajar juntos, dándole la oportunidad de codearse con figuras de la talla de Paco Rabanne. “Conocí otro mundo. Allá los desfiles son para vender y se trabaja muy fuerte y a cualquier hora. El primer desfile me citaron a las 3 de la madrugada, porque empezaba a las 8 de la mañana”. Durante cuatro años viajó a París a hacer los desfiles con Fred y sintió que había descubierto “la llave de la creatividad eterna”. ¿Qué es eso? “Hacer lo que sentís que tenés que hacer. No hay reglas. No se puede estar pensando en que tenés que complacer a alguien. Este tipo a mí me abrió tanto la cabeza que yo siento que todo lo que haga es respetable”.

Fue en esos momentos cuando se dio cuenta del poder de lo que estaba haciendo. Corría el año 2000 y la crisis en Argentina impedía traer productos de afuera. “Hice productos no para la venta sino para trabajar con mis alumnos. Y una vez que mis alumnos quisieron comprar mis productos creé la marca para ser vendida en la calle”. El proceso fue paulatino, comenzó con un par de productos, luego dos lanzamientos por año y hoy amplía y renueva la línea todos los meses. “Regina Cosmetics tiene la particularidad de que está pensada para las personas de verdad. Tiene productos muy diferentes entre sí que logran lo que cada piel necesita. Las texturas que nosotros manejamos, la intensidad, el acabado, la transparencia, el cubrimiento, yo estoy segura que es perfecto”, comenta orgullosa sobre su marca, que en los últimos años tomó la decisión de no realizar más testeos en animales y comenzó a publicitar sus productos apuntando también al público masculino.

Las redes sociales ocupan un lugar central y sus tutoriales se han convertido en un gran éxito: “Todos los días aparecen cosas nuevas, siempre hay muchas cosas para explicar, para mostrar. El maquillaje es infinito, no tiene límites”, recalcó. Enseñar es algo que le encanta: “Yo no puedo poner en una piel muy finita un producto grueso. Yo te enseño que detectes eso. Yo te digo la verdad, no puedo enseñar mintiéndote. Después está el sello de cada uno”. El maquillaje es algo que la acompaña todo el tiempo, pero “depende de cómo uno lo use puede ser desde un ritual hasta algo que te levanta el autoestima o un pasatiempo o un trabajo”, reflexionó Regina.

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