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La luz como material de diseño


Autor: Woloski, Maia
Carrera: Diseño de Interiores
Categoría: Ensayo
Línea Temática: Diseño y producción de objetos, espacios e imágene
Fecha de aprobación: Julio 2013


La iluminación escenográfica y el diseño en espacios comerciales - La iluminación como recurso. Aplicación LED en locales comerciales - La influencia de la vivienda en el sujeto. El rol del diseñador de interiores en el diseño de la vivienda - El concepto de límite en el diseño de interiores - El color en el diseño de interiores



Palabras Clave: arquitectura diseñador diseño espacio luz


Esa presencia cuasi divina que se disemina por el espacio. Este hecho intangible pero claramente presente es una herramienta, recurso del que se vale el diseñador de la luz para dar mayor vida a un espacio. Cuando el profesional y la propuesta de la luz trabajan en conjunto, el diseño alcanzará óptimos resultados. Diagramar la luz es parte del concepto de habitar el espacio. Es entonces cuando la luz cobra sentido de material del diseño, no sólo logrando hacer visibles los espacios sino también dialogando con el espacio. La luz incide sobre los volúmenes, superficies, nichos, planos, interviene sobre el usuario, sobre el espacio arquitectónico, sobre todo lo que ella concibe dentro de su espectro. De esta manera, modifica cada uno de los elementos que la misma alcanza. Tanto la luz natural como la luz artificial interfieren en la forma de interpretar un recinto. Es esencial comprender el gran impacto que generó la luz en la vida del ser humano, prolongando sus días productivos y permitiendo manejar la oscuridad. Esto se relaciona con la necesidad de generar diversos climas en un mismo espacio, ya sea por la función que se alberga allí, como ser descanso, social, recreación, íntimo, profesional o por la potencia e intensidad lumínica que se intente provocar: tenue, potente, fría, cálida. En este sentido, se puede mencionar la filosofía oriental con su noción del vacío y la circulación espacial dotada de gran fluidez, contraponiendo la propuesta occidental del espacio leído como un lleno, ciertamente ornamentado. Ambos hemisferios son claramente opuestos en su forma de interpretar y tratar el espacio.

Se hace hincapié en la iluminación según el uso que se le va a brindar. Si se tratara de un ámbito laboral, se prioriza una iluminación clara. En cambio, en uno privado, la luz será difusa.

Se aborda la luz como generadora de estados anímicos, siendo que promueve sensaciones y emociones en el usuario que habita el lugar. Según sea el color, la intensidad y la potencia lumínica, inducirá a una reacción en el mismo. Es importante pensar en una arquitectura de los sentidos, de manera que el sujeto pueda incorporarse a ella, vivenciarla y en consiguiente, conseguir un mejor desarrollo en sus capacidades.

No sólo es factible visualizar el entorno gracias a la luz sino también los colores. Los mismos están presentes en la luz, y a partir de un medio que los refracta, se hacen visibles. Por ende, este es otro argumento por el cual la luz es sumamente necesaria y su conducta es incancelable. Por otra parte, se comprende que a su vez los colores promueven diversos estados, como ser de calma, alegría, bienestar, pasión, equilibrio, curación, armonía, excitación, movimiento, entre otros.

La luz se transmite a través de ondas que viajan por el espacio, y según el artefacto, luminaria que le sea colocado, se gestará una luz ambiental o puntual. Se pueden generar impactos dramáticos o de apaciguamiento, así como hacer sobresalir elementos o sectores. En muchas oportunidades el diseñador invierte una gran cantidad de tiempo en la decoración del ambiente cuando éste podría tomar un dominio mayor si se reposara en la luz como gran medio enriquecedor. La luz puntual tiene igual importancia que la ambiental, siempre y cuando los elementos a resaltar sean los indicados. Si esto sucede, el objeto se verá como una pieza de arte. Los mejores esquemas de iluminación son los que, a la vista, carecen de esfuerzo, es decir, los que conforman una unidad de orden y equilibrio.

Tras todo lo analizado, se puede dar fe de la labor del diseñador del interior como intermediario entre la luz y el espacio quien debe poner el proyecto lumínico como eje primordial y prioritario dentro de la planificación inicial. Se analiza la luz como un material indispensable e inigualable del diseño, del cual se debe valer el profesional para gesticular el lugar, así como también se pone de manifiesto que es ineludible que el diseñador de la luz no sólo trabaje con la luz sino que viaje con ella, involucrándose de esta manera en su curso y beneficiándose de sus amplias virtudes.

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