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De la educación lineal secuencial hacia una pedagogía narrativa audiovisual en la era digital

Robles, Beatriz [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº39

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº39

ISSN Impresión 1668-0227
ISSN Online: 1853-3523
DOI: https://doi.org/39

Alquimia de lenguajes: alfabetización, enunciación y comunicación

Año XII, Vol. 39, Marzo 2012, Buenos Aires, Argentina | 308 páginas

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Un tipo nuevo de cambio estructural está fragmentando los paisajes culturales de clase, género, etnia, raza y nacionalidad, que en el pasado nos habían proporcionado sólidas localizaciones como individuos sociales. Transformaciones que también están cambiando nuestras identidades nacionales. (Stuart Hall)

Introducción

Es sabido que con la globalización se pone en marcha un proceso de interconexiones que transforman la percepción del lugar y el espacio, como así también moviliza nuevos lenguajes y escrituras. Los medios de comunicación y las redes electrónicas son los vehiculizadores de este proceso, en el que se va gestando una trama de imaginarios que configura la identidad de las ciudades y las regiones, como así también del barrio y de los grupos sociales.

Pero también la transformación tecnológica ha rearmado nuevos mapas de usos, costumbres y apropiaciones en la medida que fueron apareciendo. Si nos remontamos a un tiempo no muy lejano, la televisión era el medio hegemónico por excelencia teniendo una llegada a un público masivo, hoy el mismo se multiplica en fragmentos, ya que con la autopista de la información y los multimedios, diversifican y reproducen ofertas de acuerdo a los gustos y necesidades de los distintos consumidores/usuarios. 

Con esto se producen nuevas formas de comunicación, en donde el encuentro se personaliza, y los individuos tienen la posibilidad de interactuar y seleccionar contenidos y lugares (no-lugares) 1 de acuerdo a sus necesidades. Las redes sociales en Internet y las telecomunicaciones, brindarían esos momentos, especialmente a los jóvenes, por facilitar el juego de identificaciones a través de la diversidad de géneros y formatos multimediales.

Como sostiene Guillermo Orozco, se estaría dando un fenómeno llamado de audienciación, donde se engloba a todos los grupos sociales, incluidos los del Primer Mundo: “… que a la vez que inauguran y diferencian segmentos a partir de interacciones mediáticas e informacionales específicas, enfatizan el juego de subjetividades y de modos de percepción y reconocimiento, ubicados en el ámbito de lo simbólico” (Orozco, 2007).

Es decir que a través de la interfaz y los enlaces y la proliferación de páginas e interconexiones en la web, interactuamos en y con el mundo, pero dentro de ciertos parámetros. El intercambio simbólico y los lazos sociales de los miembros de una comunidad pasan a ser “mediados” por esta tecnología y todo pareciera estar transmutado en un mundo real/artificial. Además hay que resaltar que aunque exista un proceso de mundialización en donde las fronteras se desdibujan, no desaparecen las heterogeneidades culturales, al contrario, éstas se intensifican, hasta en algunos casos llegar a afianzarse en un extremo fundamentalista.

Es con todo esto que se hace imprescindible redefinir la cultura del nuevo milenio y en particular el concepto de identidad, por eso hay que repensarla dentro del campo discursivo. Ya que si tenemos en cuenta que:

Por procedimientos de construcción de la identidad podemos entender los recursos simbólicos y discursivos en los que cada sujeto reflexiona el orden social. Los reflexiona en sí mismo, en orden a su autodefinición a través de los relatos sociales en los que participa desde su inicio biográfico (Marinas, 1995).

Y que además podemos reconocer que con la digitalización y la imagen, aparecen y resurgen otros lenguajes y formas de conocimiento, que instauran nuevas maneras de concebir y pensar la realidad social. Como sostiene Jesús Martín Barbero:

Si la revolución tecnológica ha dejado de ser una cuestión de medios, para pasar a ser decididamente una cuestión de fines, es porque estamos ante la configuración de un ecosistema comunicativo conformado no sólo por nuevas máquinas o medios, sino por nuevos lenguajes, sensibilidades, saberes y escrituras, por la hegemonía de la experiencia audiovisual sobre la tipográfica, y por la reintegración de la imagen al campo de la producción del conocimiento (Martín-Barbero, 2002).

Desde este contexto, y teniendo presente que lo entendemos no como un marco donde se inserta el sujeto sino como “las prácticas y discursos que se tejen con el relato de la identidad en cada uno de sus desplazamientos” (Marinas, 1995), se requiere entender que la educación no debe estar ajena a recuperar una mirada identitaria del sujeto y del conocimiento, ya que con los nuevos modos de construcción de la identidad, y otras formas de circulación del sentido, podremos lograr una verdadera transformación educativa. 

Además es preciso interrogarnos cuales son las consecuencias que producen la multiplicidad de lenguajes y la transtextualidad (Genette, 1989) de los discursos. Desentramar y revisar conceptos, como la noción de hipertexto, intertextualidad, interactividad, interfaz, nodos y enlaces. Como así también comprender y redefinir la lógica que los definen. Mientras que los adultos nos resistimos a todo lo que implique cambio, los jóvenes responden con una cercanía hecha no sólo de facilidad para relacionarse con las tecnologías audiovisuales e informáticas sino de complicidad cognitiva y expresiva: es en sus relatos e imágenes, en sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades que encuentran su ritmo e idioma (Martín-Barbero, 2005). 

En síntesis, desde este entramado complejo que presenta la sociedad hoy, también necesitamos reflexionar sobre cuales son los ejes conceptuales que se manejan desde el campo de la enseñanza audiovisual en el sistema formal de la educación, además de analizar las distintas concepciones pedagógicas que la configuran y conocer nuevas propuestas que circulan en este campo.

Desterritorialización/relocalización de las identidades, hibridaciones y reordenamientos en el marco de una reflexión pedagógica audiovisual

Existen diversos autores que destacan la importancia de incorporar en el currículum educativo la enseñanza de los medios de comunicación. La mayoría señala las grandes desigualdades que presenta la educación formal con respecto a la complejidad social del mundo globalizado. Según Joan Ferrés Prats:

El hecho de que la alfabetización audiovisual no forme parte de los currículos escolares es una demostración del abismo que separa el mundo académico de la vida cotidiana de los ciudadanos y ciudadanas. Paradójicamente, la irrupción de las tecnologías digitales y multimediales ha potenciado aún más este abismo creando nuevas confusiones conceptuales y operativas. Al contrario de lo que se suele dar por sentado, la competencia digital o multimedia no comporta competencia audiovisual. De hecho sirve para esconder la incompetencia en esta materia (Ferrés Prats, 2006).

Las distintas miradas que se hacen con respecto a la alfabetización audiovisual son diversas. Encontramos propuestas como el de “Lectura de imágenes”, “Educación para los medios”, “Educación para la recepción”, entre otros. Todas brindan y remarcan la necesidad de realizar un análisis crítico o analítico de las telecomunicaciones y la informática, como así también intentan sembrar ejes de discusión para su inclusión. 

La mayoría manifiesta su preocupación porque, la nueva circulación mediática de los saberes, que desde las teorías de la educación se lo denomina currículum paralelo, en lugar de presentarse como un desafío plasmándose en el currículum escolar, genera una “puesta a la defensiva y la construcción de una idea negativa y moralista” de todo lo que provenga de los medios de comunicación.

Por su parte, Len Masterman en su libro La enseñanza de los medios de comunicación , plantea la necesidad de la educación audiovisual, puesto que considera que el sistema educativo está desfasado respecto a los avances en los medios audiovisuales. Además de resaltar la gran influencia que tiene en los alumnos por su elevado índice en el consumo, factores ideológicos y la manipulación de la información que realizan. 

Considera necesaria una alfabetización audiovisual para que los ciudadanos puedan tomar decisiones racionales, participar activamente en la sociedad y en los propios medios, extendiendo la importancia de la educación audiovisual a la educación democrática.

Lo que hay que tener presente a la hora de revisar ciertos conceptos pedagógicos acerca de la alfabetización audiovisual, es que:

El desordenamiento de los saberes y los cambios en los modos de narrar están produciendo un fuerte estallido de los moldes escolares de la sensibilidad, la reflexividad y la creatividad, colocando en un lugar estratégico el ensanchamiento de los modos de sentir y de pensar, así como la articulación entre lógica e intuición. (…) La educación sería entonces el lugar decisivo de su entrecruce. Pero para ello deberá convertirse en el espacio de conversación de los saberes y las narrativas que configuran las oralidades, las literalidades y las visualidades (Martín-Barbero, 2000).

Por lo tanto es preciso profundizar sobre como configuran la subjetividad las nuevas generaciones, ya que podemos afirmar, que no se constituyen como sujetos “… a partir de identificaciones con figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones, que definen aun hoy lo que es cultura, sino a partir de la conexión/desconexión (del juego de interfaz) con aparatos” (Martín- Barbero, 1998).

También hay que reconocer que existe una brecha entre lo que postula el discurso pedagógico con respecto al proveniente de los medios de comunicación, Cristina Corea, autora del libro póstumo Pedagogía del aburrido, plantea la existencia de un desacople entre ambos. Ella marca una diferencia entre la letra y la imagen y señala que la primera establece relaciones basadas en la recuperación de los elementos para producir sentido.

Está asociada al carácter lógico-temporal y sus operaciones están puestas en cadena instituyendo la memoria. Además sostiene que la letra conserva un rasgo propio que es la clausura, y por lo tanto lleva consigo una indicación de que el enunciado espera una réplica, ya sea otro enunciado o el silencio. En cuanto al discurso de la imagen, funciona sin clausura, la temporalidad es la del instante y la memoria es un excluido estructural.

El término que pasó no es localizable, sino que cae en una especie de no-ser, produciéndose así una sucesión constante de la imagen, y a diferencia del lector-réplica de la letra, hay un lector-espectador, que no interviene como sujeto réplica, y su experiencia audiovisual está mas ligada a la pulsión, es decir a la satisfacción del deseo visual que habilita nuevas formas del placer.

Otro punto que entra en juego es la noción de texto, porque nos encontramos con grandes diferencias con respecto a otras épocas. La textualidad hoy, no culmina en un libro o en la computadora, sino que con el mundo de la World Wide Web, se produjo una revolución en la noción misma de la hipertextualidad, ya que abarca una diversidad de soportes como la televisión, el videoclip, los multimedios y los videojuegos, además de las posibilidades múltiples de documentación. Por lo tanto el paradigma textual en estos momentos es el de hipertexto. La noción de hipertexto alude a una escritura no secuencial, que se bifurca, que permite que el lector elija entre distintos textos que se conectan entre sí a través de enlaces. 

Pero también abre la posibilidad de la interactividad, es decir, la potestad otorgada al lector para tomar decisiones durante la lectura del texto, transformando al texto en sí, e instaura la capacidad de comunicación entre individuos lejanos. Con todo esto, la confluencia de texto, imagen, sonido y otros recursos audiovisuales y multimediales, ofrece un particular dinamismo al hipertexto, convirtiéndolo en hipermedia y haciendo que el modo literal se convierta en visual y auditivo y por ende multisensorial. 

La integración de los distintos tipos de medios es un fenómeno nuevo que antes era imposible de llevar a cabo con las tecnologías del libro, el audio y el video. Los antiguos soportes documentales pueden ahora integrarse bajo uno nuevo en el que nace un documento híbrido que aúna varios medios.

En definitiva es importante plantear, como estas novedades que posibilitan los nuevos medios afectan los tradicionales modos de narrar. Pensar en la alfabetización audiovisual, es intentar recuperar, reconocer y problematizar sobre como llegar a los jóvenes, tratando de eliminar la brecha existente con el mundo adulto, pero desde una mirada mas compleja acerca de esta realidad.

No es entonces equipando a las escuelas con computadoras e Internet, cámaras de video y estudios de producción audiovisual, que se va a acoplar la letra y la imagen, el libro y las tecnologías audiovisuales-digitales. Tampoco alcanza con el análisis crítico y reflexivo de los contenidos mediáticos, sino que es necesario reconocer este campo de problemáticas, y replantearnos formas narrativas que recuperen la identidad, desde el pasado, con anclaje en el presente y con una mirada puesta en el futuro, ya que:

Para que la pluralidad de las culturas del mundo se tenga políticamente en cuenta es indispensable que la diversidad de identidades nos pueda ser contada, narrada en cada uno de los idiomas y al mismo tiempo en el lenguaje multimedial en que hoy se desempeña el movimientos de las traducciones –de lo oral a lo escrito, a lo audiovisual a lo informático– y en ese otro aún más complejo y ambiguo: el de las apropiaciones y los mestizajes (Martín-Barbero, 2007).

La recuperación de narrativas identitarias en la educación

Hace bastante surgió una bibliografía pedagógica que se encuentra centrada en las posibilidades educativas de las narraciones, en especial las biografías. Esta perspectiva teórica y práctica ha recibido diversas denominaciones como: “Educación o Pedagogía de orientación biográfica”, “Educación narrativa”, “Reconceptualización narrativa de la Pedagogía” o “Pedagogía narrativa”.

En especial son estudios que están encaminados por un lado a conceptualizar la educación como un acontecimiento narrable, hasta propuestas prácticas sobre los efectos formativos de animar a los educandos y a los educadores también a que narren y valoren sus propias vidas. Siguiendo esta línea y rescatando la importancia que tiene la narración en la configuración de la identidad, ya que no hay identidad cultural que no sea contada. 

Y como señalamos al comienzo, en todo este proceso mediatizador se enfatiza el juego de la subjetividad, el reconocimiento y las formas de identificación de los sujetos en su formación. Hay que destacar entonces, la necesidad de una “Pedagogía narrativa” pero desde los nuevos lenguajes audiovisuales, ya que existe una hegemonía de la imagen en el discurso mediático y en la cultura. Y si consideramos la trascendencia que ésta tiene, ya que se encuentra:

… siempre modelada por estructuras profundas, ligadas al ejercicio de un lenguaje, así como a la pertenencia a una organización simbólica (a una cultura, a una sociedad); pero la imagen es también un medio de comunicación y de representación del mundo que tiene su lugar en todas las sociedades (Aumont, 1992).

Nos hace reflexionar más que nunca sobre la adquisición de ciertas competencias discursivas para aprender a narrar, sin desconocer que los medios audiovisuales son herederos narrativos de otros relatos, como la influencia de la novela y el teatro en el cine y televisión. Pero también hay que tener presente que el mundo de la letra, no está ajeno a la influencia del lenguaje tecnológico, en especial en lo que produjo a nivel narrativo. Ya que en la actualidad, existen diferencias con respecto a formas tradicionales de narración. 

Siguiendo a Sánchez Biosca (1995), existe un adelgazamiento de la trama narrativa, acortamiento de las secuencias, desarticulación y amalgama, además de prevalecer el ritmo sobre cualquier otro elemento, con la consiguiente pérdida del espesor de los personajes, hibridaciones de géneros y la hegemonía de la experimentación tecnológica, hasta muchas veces requerir una sofisticación de los efectos sobre el desarrollo de la historia. Además con la aparición del control remoto, trajo consigo el zapping, que es una muestra sobre como se introducen nuevas fragmentaciones en la narración, construyendo con ellas otros relatos, mas subjetivos e incomunicables.

Por eso hablar de una pedagogía narrativa audiovisual requiere de la indagación sobre la complejidad de lo audiovisual, ya que hay que tener presente numerosos estudios en donde coinciden en que este lenguaje no es la suma del elemento visual con el auditivo, sino que desde aquí se pueden encontrar rasgos propios de lo verbal, lo proxémico y lo metalinguístico. 

Y que la dificultad de su aprendizaje radica en su composición misma, ya que lo visual contiene no sólo imágenes sino textos escritos, y lo sonoro textos leídos, además de la música, el ruido y los silencios. Todos estos elementos visuales y sonoros se articulan para construir relatos y esa articulación es atractiva e interesante para los espectadores de la imagen. Con todo esto se profundizó la no linealidad del relato, y esto ocasionó:

… la ruptura de las convenciones relacionadas con los conceptos de tiempo, espacio, principio y fin; se da en diversos medios y de diferentes formas; y se ha desarrollado de la mano de las artes y de las letras para encontrar su reino en los

nuevos medios electrónicos como un recurso que explora la multimedialidad y las redes de conexión en el ciberespacio (Gil Vrolijk, 2002).

Pero recordando lo mencionado por Cristina Corea (1995), acerca del lector-espectador del discurso de la imagen a diferencia del lector-réplica de la escritura, hay que tener en cuenta el papel extremadamente activo que tienen los espectadores en este proceso, como señala Jaques Aumont, acerca de lo expuesto por Gombrich existe: “… una construcción visual del reconocimiento, activación de los esquemas de la rememoración y ensamblaje de uno y otra con vistas a la construcción de una visión coherente del conjunto de la imagen” (Aumont, 1992).

Y si consideramos que lo audiovisual a diferencia de la novela, hace transcurrir su acción en el ahora, encerrando el pasado, el presente y el futuro generando posibilidades narrativas únicas, pues si bien la literatura utiliza un manejo del tiempo a través de la analepsis, la prolepsis y la elipsis, la imagen en movimiento supera esas formas narrativas instalándola en el instante, casi a la velocidad del pensamiento. 

Por todo esto hay que tener presente el increíble poder de seducción del mundo de la imagen desde los medios, y tener en cuenta la necesidad de explorar y encontrar, desde la educación, modalidades narrativas, que tengan presente la complejidad y la implicancia que tienen los sujetos en estos nuevos lenguajes.

Coincidiendo con el gran aporte de Paulo Freire sobre la importancia de poder contar nuestra historia, hay que destacar entonces, que:

La narración tiene que ver con la recuperación y reconocimiento de las memorias. En la gente hay una capacidad narrativa enorme que está completamente perdida, desaprovechada, desperdiciada. Para volver una sociedad menos caótica no se necesita solamente de ingenieros, se requiere también de narradores que nos hagan entender la vida (Rincón, 2005).

Finalmente, es importante señalar que, “… el lenguaje y a través de él la cultura, tiene una influencia decisiva en el desarrollo individual” (Vigotsky, 1997). Como así también siguiendo a Ausubel, “… el aprendizaje será tanto más significativo cuando mayor sea la capacidad de los sujetos de generar modelos mentales cada vez más explicativos y predictivos” (Ausubel,2002). 

Es así que con la reconstrucción de relatos, donde los personajes y la trama discursiva adquieran densidad, recuperen sus sensibilidades en el plano de las emociones y en su expresividad, permita la recuperación de la memoria, con el reconocimiento e investigación de su pasado, con una conciencia del presente y vista del mañana, la narratividad adquirirá sentido. Pero también es con la apropiación y el conocimiento de estos lenguajes que se logrará una mayorreflexión de los contenidos mediáticos.

A modo de conclusión cabe resaltar que no se avecinan soluciones muy cercanas con respecto a la educación en medios, puesto que su problemática necesita de soluciones más abarcadoras y amplias acerca del papel de la educación en la sociedad. 

Todo esto si bien implica una visión más compleja de la alfabetización audiovisual, la incidencia de los medios en la vida cotidiana, especialmente en los niños y jóvenes requiere de medidas que vayan más allá del currículum escolar. Se necesitan también de proyectos de estado que incluyan regimenes legales de comunicación, que contemplen derechos de los ciudadanos en cuanto a contenidos, información y expresión, pluralidad de voces y fuentes informacionales, además de la diversidad de medios de comunicación que defiendan los valores de la identidad y la cultura. 

Pero además se necesita una redefinición del estado en proyectos educativos que incluya toda la complejidad que esta problemática encierra además de fomentar nuevos canales de participación ciudadana.

Notas

1. Marc Augé, utiliza el término no-lugar en oposición a los lugares en donde se puede leer la identidad, la relación y la historia. Considera que existen espacios en donde esa lectura no es posible, como los espacios de circulación, consumo y comunicación: autopistas, aeropuertos, shoppings, hipermercados, pantallas, cables, entre otros.

Lista de Referencias Bibliográficas

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Recursos electrónicos

Martín-Barbero, J. Culturas / Tecnicidades / Comunicación. Disponible en OEI: http://www. oei.es/cultura2/barbero.htm


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