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Acerca de la subjetividad contemporánea: evidencias y reflexiones

Niedermaier, Alejandra; Polo Flórez, Viviana [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Prólogo

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº43

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº43

ISSN Impresión 1668-0227
ISSN Online: 1853-3523
DOI: https://doi.org/43

Acerca de la subjetividad contemporánea: evidencias y reflexiones

Año XIII, Vol. 43, Marzo 2013, Buenos Aires, Argentina | 316 páginas

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Confluir, construir, componer. Procesos que arman los tejidos incorporados como estaciones a la vida, dando nombre e identidad a las sensaciones, a las motivaciones, al saber y al reconocer de un sujeto que en sí, es constituido desde la emergencia humana, y que se instala en el imaginario colectivo como un lugar y/o como un proceso que dará multiplicidad de sujetos y multiplicidad de lugares. En estos lugares, las capas que recubren las estructuras de cada existencia dan identidad a la condición humana y ésta, como piel, permite contener ecos que se manifiestan de modos diferentes en el transcurso del tiempo.  

Ecos que presentan el sistema en el cual habitan tanto las diferencias como las propiedades comunes del hombre. Lo puramente vivido e instalado en un imaginario colectivo que soporta el vasto entramado simbólico a través del cual se percibe y se elaboran las relaciones de sentido presentes y futuras. A partir de ello y acordando con Roland Barthes cuando expresa “Lo contemporáneo es lo intempestivo” ideamos la escritura de este cuaderno.

Proponemos pues un escenario de ideas, palabras y ópticas en los que la subjetividad será analizada desde diversos ángulos generando momentos que, como hilos de la regulación humana hacen del exordio de la multitud caminos y palabras sumidas en ecos indescifrables que cada piel receptora sintetiza como algún punto para su referencia. Además, la subjetividad es una caracterización de un mundo propio del sujeto y la comprensión de una mirada del mundo por parte de ese sujeto. 

La pluralidad y su razón son las que erigen el reconocimiento de la Subjetividad, y ésta como un axioma nos permite hablar de capas, de ecos, de tensiones. Desde la concepción de Rizoma1, Deleuze y Guattari (2002) nos permiten comprender la existencia de estructuras, que recubiertas por esas capas suavemente percibidas permiten ser hábitat de secretos transmitidos de manera oculta –paradójicamente solo por no ser descubiertos– y de los que incipientemente –y sin saberlo– han dado pie a culturas, lenguas, misticismos de la razón –y otros ilógicos– y que guardan bajo el encierro de lo que está oculto y ha sido aforado desde la definición de alma, espíritu, esencia, sustancia, carácter, temperamento, ímpetu y creación: Algo tan humano, como subjetivo. 

Este escenario de diálogos envolventes trata de descifrar la magia del estado amorfo de la subjetividad que, entendido a través de las teorías de las escuelas antiguas, son incorporadas como una explosión controlada de los sentidos. 

El devenir del tiempo supone la maduración de las capas no solo en cantidad sino en complejidad acerca de la consolidación sobre la misma estructura. Esta que permite mantener el curso del desarrollo de lo puramente humano en concordancia con las posibilidades que alejan el reto de ascender desde la pericia de cada Ser-sujeto, como su propia referencia hacía la individualización del Súper-Yo como un material de pertinencia propia, reconocida y manejada. 

Así también como referente a lo social inmediato, haciendo de cada individuo el hacedor-artesano de su propia libertad y desarrollo, como atajo y como límite. La subjetividad, como ese asunto que entre el ser y el sujeto propone la particularidad, la historicidad, la época y la circunstancia del acontecimiento se ha caracterizado por dotar de elementos polarizados el entendimiento del desarrollo de la humanidad. A su vez la contemporaneidad revela a la subjetividad no solo la inclusión del reconocimiento emergente del ser-sujeto, en donde todas las dimensiones se involucran en torno a un individuo que se re-crea constantemente en un entorno en el que se desplaza y crece como un cúmulo sistémico. Así, desde un cuerpo que habita y desde el cual se aforan las condiciones de sentir y conocer, se relacionan los elementos que potencializan la mente y el desarrollo de la sociedad. 

En la apuesta epistémica de construir este cuaderno Acerca de la Subjetividad Contemporánea: evidencias y reflexiones, se abordan distintos elementos para el entendimiento de la subjetividad desde la Creatividad, la Emergencia Visual, Medial y Tecnológica y la Didáctica, convirtiéndolos en los ejes temáticos fundamentales de esta compilación. Los ejes fueron tomados como núcleos temáticos en los cuales cada escribiente podía insertarse desde sus conocimientos y desde su afinidad y pulsión. Si bien esto asegura un nivel de especificidad, es interesante observar que todos los ensayos han abordado de algún modo los tres propuestos. 

Queda evidenciada así la imposibilidad de realizar tajantes separaciones entre los temas que hacen a la subjetividad contemporánea ya que ésta se presenta en sí como un complexus, tejido en muchas direcciones. La mayoría de los ensayistas se inclinaron hacia los aspectos didácticos y los que no, incluyeron esta temática de algún modo.

Los aspectos tecnológicos propiamente dichos son abordados como una plataforma de relación entre el sujeto con el aparato y entre ambos con el conocimiento. En todos los escritos la paradoja de lo Real, el concepto de verdad y la realidad son interrogados como elemento constitutivo de la inteligibilidad y la subjetividad. Entendiendo que Lo Real no se encuentra solamente en el exterior de un sujeto sino también por lo que habita en su interior; comprendiendo asimismo su constante mutabilidad. 

En su mayoría, también subyace la necesidad de realizar indagaciones desde perspectivas transdisciplinarias para comprender que los cambios que se suceden solicitan un análisis que, sin embargo, no es definitivo. Son, en todos los casos, un punto de partida para la realización de futuras y continuas abducciones tal como la complejidad del fenómeno lo solicita. Por otra parte, resulta interesante observar como cada ensayista elabora su propio marco teórico. El tema convoca a todos por igual e incluso se detectan preocupaciones compartidas, sin embargo, cada uno ha elegido los autores de su preferencia para abordar las distintas facetas. En algunos de los ensayos que se inclinan por detectar las evidencias o sea desde la Emergencia visual, medial y tecnológica se encuentra un especial interés por divisar cómo los aspectos simbólicos dan indicios, esbozos de preguntas y respuestas a ciertos abismos, caos a los que la vida contemporánea nos introduce.

Así desde la excusa de indagar sobre la subjetividad contemporánea aparece, entre otras, la interrogación sobre la función del arte a partir de la aparición de los desarrollos tecnológicos. Nietzsche esbozaba, en tal sentido, la posibilidad de adaptarlos para convertirlos en posibilidades de vida. Por tanto, la mencionada emergencia representa una marcada convergencia relativa al manejo de los tiempos, los espacios, los ritmos, la identidad, la decisión y la acción dentro de un mundo que se comunica y crece desde plataformas virtuales y aquellas que tienen la virtud de producir algún efecto, haciendo corpóreo el actuar de modo hologramatico. 

Desde la pregunta de la Subjetividad y la condición humana, Alberto Romero Moscoso plantea como el cuerpo implica la representación y la vía de entendimiento de la naturaleza y que desde las dinámicas que ocupamos, es manifiesta desde los senderos de la Tecnociencia, dando el contraste a la condición tecno-política y ética del mundo. Desde este punto, las representaciones que son los símbolos de la naturaleza creadora, sensible y subjetiva, pasan por los filtros de la mediatización y la tecnificación.

Podemos observar, a través de la reflexión de la Instalación sonora “Voz/Resonancias de la prisión” (2005) de la artista Colombiana Clemencia Echeverri, como Susana Pérez Tort asume el cambio como lo único permanente, desde la generación de las sincronías que generan tensiones y que, desde la informatización que permite la convergencia a modo de extensión del cuerpo, se generan nodos de incertidumbre, y que es la base de la expresión sensible que el arte, la didáctica y la información convierten en un artefacto social generador de las epistemologías que construyen sentido estético y que confluye en la generación de dialogo y empatía, de unos con otros, y de ese uno consigo mismo.

Raúl Lamas a su vez departe, desde un punto de vista filosófico, sobre los conceptos motores de este cuaderno. Se destaca entonces el lugar que ocupa el pensamiento en el hombre y refiere a lo expresado por Heidegger en el sentido del pensamiento como hecho topológico. A partir de allí, Raúl expresa que “pensar es localizarse pensando”. Más adelante y estableciendo relaciones entre imagen e imaginación destaca una frase de Aristóteles que resulta un hilo conductor no solo de su propio escrito sino el de varios de los autores de este cuaderno: “los objetos inteligibles se dan en las formas sensibles” (Aristóteles, 2010, DA. 432a 4-5). 

El campo de los estudios de ciencia, tecnología y sociedad (CTS) es analizado por Magalí Turkenich y Patricia Flores para ahondar luego en el tema desde una perspectiva de género. Los procesos de producción, adopción y uso de tecnologías e innovaciones científicas son el resultado de un entramado social, histórico, cultural y simbólico. La configuración de este entramado se relaciona también con las posibilidades de conocimiento que se posee, que se puede obtener y que se puede generar. Desde este punto de vista, ambas realizan un racconto histórico en el que se evidencia la antigua barrera de ingreso de la mujer a determinadas carreras. A propósito, en 1796 Madame de Staël (1766-1817) escribía: “Es menester que la existencia parta de uno mismo (...) Sin ser jamás el centro, ser siempre la fuerza impulsora del propio destino.”

Estimulaba y auguraba así el importante cambio que comenzó a partir de 1879 cuando en Paris y en Londres las mujeres fueron admitidas en las universidades. Es justamente durante el siglo XIX que se incorporan a la historia un cierto caudal de luchadoras políticas, científicas, intelectuales y artistas.

Magalí y Patricia se detienen en la época de la revolución industrial como un momento en el que el desarrollo técnico se asentaba sobre la figura masculina excluyendo la participación activa de las mujeres y adjudicándoles un rol operacional.

Finalmente, ambas asocian una mayor participación de la figura femenina en la creación de conocimiento como un proyecto emancipatorio para las mujeres. Norberto Salerno localiza, en primera instancia, la subjetividad en los pliegues del cuerpo y del lenguaje, coincidentemente con otros ensayistas. Incluso, y en el transcurso del texto, lo analiza desde la lógica del cyborg. Aborda, asimismo, aspectos relativos a la virtualidad señalando la característica de la ubicuidad ya que el sujeto puede estar en todas partes sin estar en ninguna. 

Menciona la vertiginosidad como otro de los atributos conformadores de la subjetividad contemporánea, señalada también por varios integrantes de este cuaderno. Sobre los asuntos relacionales, del crear y la creación como vehículos de liberación de la dependencia, encontramos que el código descriptivo más común sobre la creatividad es el desarrollo de múltiples formas para solucionar un problema. Encontramos también formulaciones que consideran que la creación es sinónimo del procesamiento de datos. Se menciona asimismo que la creación está relacionada con la producción de una nueva información en base a la síntesis realizada de la información anterior. Desde este punto, consideramos a uno de nuestros ejes, la Creatividad, como la plataforma del imaginario y la relación conceptual y sensible de las ideas que deja emerger el sentido Subjetivo, como ese cumulo de tejidos que son elaborados por la historia particular de cada sujeto. Al respecto, Elizabeth Vejarano Soto propone desde el juego de la representación de sí mismo, la recreación del entorno y la creación como preámbulo para la aceptación de la existencia. Desde esa premisa hacer un reconocimiento de cuerpo, de huella, de hábitat continente de toda sensación y pluralidad. De ahí que la metáfora haga ese marco de particularización que enlaza el mundo del creador con el mundo que habitará su obra. 

De ahí, que la creatividad que genera la trama para esa urdimbre de la particularidad, permee y permita la multiplicidad de la obra creadora. Obra que puede ser referida a los sentidos, de diversa manera y que, al ser configurada, se estructura de manera subjetiva respecto a su canal directo de estimulo. Así esa forma puede ser visual, táctil, olfativa, auditiva, abierta o cerrada para todos los sentidos, pero comprendida por un significado especial y, de algún modo, codificada y materializada. De esta manera, nos lo deja ver Gustavo Aragón Holguín, al referir a la escritura, como esa creación epistémica que está condicionada a su contexto de emergencia, y al unisonó, lo plausible a la emoción y al momento. El autor ensaya una distinción básica, que ha sido formulada desde un útil informe de investigación de Paula Carlino entre la escritura entendida como una suerte de registro o captura del mundo y la escritura como una forma de conocimiento, como una manera de conocer. Y ese conocer y transmitir, evoca no solo la articulación de una narrativa sino de una lógica de la expresión.

A propósito, Paola Galvis Pedrosa plantea la expresión de la creatividad como puerta de acceso a un universo inagotable de posibilidades que, en lo cotidiano, culturalmente se ve limitado por las restricciones de los lenguajes, teorías científicas, máquinas, etc., desarrollando a manera de ejemplo resultados de las implicaciones de incluir el arte en las terapias de autoconocimiento, de desarrollo personal y/o terapéuticas en donde el sujeto enfrenta y reconoce sus propias identidades y su propio ser, que en el mundo actual se asume en interdependencias con la tecnología y la interacción con el cuerpo, con los otros, con los medios y la tecnología. 

Dentro de este mismo eje y a través de la búsqueda de distintos pensamientos y ejemplos Julio César Goyes Narváez interpela el concepto de Lo Real y lo extiende hacia diferentes aristas de análisis. Una de ellas da cuenta de que “Lo Real perfora, desgarra”. Así el eje de su exploración convoca producciones cinematográficas para descubrir los puntos de intersección entre Lo Real y lo Simbólico en la producción artística. En la cita de la siguiente frase del poema El viaje de Charles Baudelaire mencionada por Julio César: “Sumergirnos en el fondo del abismo, Infierno o Cielo, ¿qué importa? ¡Hasta el fondo de lo Desconocido, para encontrar lo nuevo!” se halla tal vez el deseo de cada uno de los ensayistas de este cuaderno y del título del mismo. “(…) no se trata de una simple participación en un movimiento colectivo sino la afirmación de un compromiso personal.” Esta frase en el prólogo del ensayo de Sylvia Valdés nos introduce en un sesgo de análisis poco frecuente. Es así como su escrito bucea en el deseo transformador de algunos colectivos artísticos. Deseo transformador hacia la estética misma del arte y, a través de esa variación, de la sociedad. 

Justamente, Nicolas Bourriaud en su libro Posproducción (2004, p.10) identifica en la actualidad las siguientes inquietudes:

- preocupaciones políticas:(arqueologías del capitalismo)

- la esfera de lo íntimo

- problemáticas de uso (la figura del receptor)

- cuestionamientos a las condiciones de producción (fenómenos de intertextualidad y autorreflexiones sobre el/los lenguaje/s utilizados )

Sylvia analiza atentamente el rol del interpretador/espectador/receptor dentro del circuito artístico. Por cierto, Paul Ricoeur expresa:

(…) El proceso de composición, de configuración, no se realiza en el texto, sino en el lector, y bajo esta condición, posibilita la reconfiguración de la vida por parte del relato. Más exactamente diría que el sentido o el significado de un relato brota en la intersección del mundo del texto con el mundo del lector. (Ricoeur, 1984, p. 51)

Cabe recordar aquí que Platón decía que la imagen se produce en la intersección de la luz que proviene del sujeto y aquella que proviene del espectador en un claro reconocimiento del par Yo/Tu.

Dentro de la categorización realizada por Bourriaud, Valdés desmenuza la producción que se encuentra en los lindes de las preocupaciones políticas y la esfera de lo íntimo al mencionar como diversos grupos sociales se reúnen para accionar por fuera de lo que el sistema augura como válido y pensar en una construcción creativa y colectiva.

En cuanto al tema de la articulación entre tecnología y percepción sensible y las competencias lingüísticas y culturales del destinatario, se puede acordar con Roman Jakobson que cuantos más conocimientos posea del código utilizado por el emisor, mayor será la cantidad de información que éste podrá obtener. La escuela fundada por Hans Jauss y Wolfgang Iser como “Estética de la recepción” considera determinante la participación del receptor y lo coloca como parte integrante de la obra. Las producciones contemporáneas apelan justamente a esta participación planteando configuraciones interactivas.

La didáctica, en tanto configuración estratégica creativa para que el conocimiento, los códigos de acción, el lenguaje y el desarrollo de la sensibilidad sean trasmitidos permanentemente, es otro de los ejes propuestos y abordados en este cuaderno.

Desde la óptica del Desarrollo Humano, Julián Arias plantea como la perspectiva epistémica y la alegoría dan la forma al sujeto que va emergiendo desde las relaciones sociales y particulares, desde la vida cotidiana y la educación. A partir de este entramado socio-histórico se puede pasar de la simple vinculación discursiva a la comprensión etho-politica respectiva a la época y la temporalidad del sujeto, como un insumo para el reconocimiento del otro. Ese sujeto que se va formando se comprende tradicionalmente por etapas que reconoce al niño, al joven y al adulto como un hacedor de sí mismo, pero co-dependiente de su propio crecimiento y desarrollo. Tatiana Cuéllar Torres plantea como la construcción de la subjetividad de los niños, desde lo simbólico, lo real y lo imaginario resulta de la relación entre el sujeto y los objetos. 

Desde este punto, la construcción de ese “yo” es cambiante a medida que conoce y se reconoce desde todos los ámbitos que rodean la formación y el desarrollo de cada sujeto. La observación como metodología permite a la autora una serie de relaciones entre el niño y el objeto, y como ambos son resultantes de esa interacción del tiempo y el espacio de la didáctica social. 

Es ahí donde la figura de la institución es reconocida desde diversas condiciones y denominaciones, que dotan al individuo de una razón y sensibilidad especifica. Aquí la institucionalización del aprender y el enseñar, del potenciar y encaminar, recae como la responsabilidad primera de la escuela. Y así con base en la institucionalización de la escuela, Rosmery Dussán Aguirre plantea como reflexión el reconocimiento de la creación de la subjetividad y el desarrollo de la creatividad en Diseño a través de las experiencias significativas, que como herramientas de aprendizaje en pro de la innovación y la diferenciación, son orientadas no solo respecto al aprender particular, sino a las relaciones con su entorno de aprendizaje y sus actores. 

La pertinencia del reconocimiento de los escenarios y los actores del aprendizaje, cada uno con su subjetividad y características. Orfa Garzón Rayo propone desde la óptica del rol docente en la educación superior, la implicación de sus trayectos a partir de las inquietudes de ¿cómo se plantea una profesión docente en una sociedad del conocimiento?, ¿cuál es el lugar del docente?, ¿Cómo se expresa la subjetividad del docente en un contexto con estas características?, ¿Cómo dialoga la profesión, el oficio y la subjetividad en un docente universitario? Para resolver estas inquietudes, la autora aborda dos tensiones profundas y relevantes que dan sentido a la urgencia de humanidad desde el rol docente, como una de las aristas que conforman la geometría tanto del escenario, como del acto de aprender y enseñar. 

Precisamente Alfredo Gutiérrez Borrero, desde la referencia de la intinerancia, nos muestra como desde sujetos y subjetividades la experiencia sobre un mismo escenario de acción docente, implica el diseño de comunidades que se consolidan desde vínculos intersubjetivos. 

Desde su diálogo fragmentario remite la validación de sujetos empíricos que tienen su propio nombre y apellido, su propia historia y su propia manera de construir la historia para los demás.

Así generando un hilo consecuente que permite un reconocimiento de los actores de la educación –docentes y estudiantes–, Viviana Polo Florez realiza un planteamiento acerca de cómo la educación con sus diversas vertientes es viva y sistemática, gracias a las generaciones y alineaciones de poder. Desde este punto, reflexiona acerca de cómo se ha ido construyendo el modelo educativo general y como éste ha influenciado la estructura del diseño, que desde su propia naturaleza deconstruye y va engendrando su propio modelo, haciendo que las alineaciones de poder vayan pasando de una jerarquía a una heterarquía, convirtiendo a los actores del devenir educativo en parales constantes e igualmente relevantes para la construcción del conocimiento y, por ende, de las comunidades de sentido.

Resulta particularmente interesante lo que Lucía Basterrechea formula en su escrito. La estrecha vinculación existente entre las profesiones proyectuales y el ámbito humanístico requiere que en la etapa de la formación, los docentes elaboren estrategias para desarrollar en los educandos un pensamiento crítico a partir de miradas transdisciplinares. En este sentido, las consideraciones de Walter Benjamin acerca de la crítica como “revelación” y como “rebelación” resultan un punto de partida. 

Para arribar a estas acciones es necesario que el educador logre una apertura en el alumno para que el objeto de conocimiento penetre. La situación de aprendizaje comprende la posibilidad de relacionar, de asociar. La capacidad crítica aparece pues como el resultado de una formación por la cual ambos actores transitan. Cabe destacar asimismo la mención de Lucía a la capacidad del docente de generar aptitudes a través de la “transferencia de capacidades”. En esta actividad detectamos el despliegue de posibilidades creativas en ambos sentidos, es decir, una creatividad que fluye y se entrecruza entre el educador y el educando. Por lo tanto, a partir de esta experiencia puede ocurrir lo que la autora del ensayo destaca como “Ser reconocido como formador por el formado es un elemento fundamental de la existencia misma del proceso de formación”. 

De esta manera y, a modo de conclusión o de apertura de lo que este apartado implica, se propone “entender el aprendizaje como un proceso dialéctico de transformación y cambio” (Souto, 1993). Como ya se mencionara, algunos ensayistas combinan los ejes en virtud de que sus preocupaciones rozan un y otro marco de un modo inseparable. A partir del deseo de aportar un amplio panorama sobre la relación entre la subjetividad y la inteligibilidad en la actualidad Alejandra Niedermaier realiza un paneo por diversos aspectos desde la visualidad contemporánea incluyendo el análisis de los aspectos didácticos. 

La autora comprende a la visualidad como un significante que adopta en diferentes esferas, distintos significados.

Asimismo, los aspectos didácticos son indagados bajo la égida de la creatividad por Cayetano Cruz García, Eduardo Vigovsky y Daniela Di Bella. En “Idear la forma, capacitación creativa” Cayetano Cruz García aborda un tema aparentemente muy específico pero que, sin embargo, atraviesa varios de los escritos de este cuaderno. 

Se trata de los alcances y límites del cambio del paradigma analógico al digital. Hace hincapié además en la importancia de la formación estética y artística en las carreras de diseño. Es que en la manera de reunir palabras, imágenes, formas, espacios se delinean configuraciones simbólicas (propias del arte), se trazan pues maneras sensibles e inteligibles. 

En tal sentido, promueve un equilibrio en las formas que habitan la memoria y las formas que surgen de aspectos lúdico-creativos. Cayetano destaca asimismo la importancia de la noción de proceso dentro de la situación de aprendizaje, ya que éste debe ser escalonado y espiralado, no sólo para asegurarnos la comprensión e interpretación de los contenidos sino, también, para inaugurar en los educandos un espacio donde puedan unir los conocimientos adquiridos y su propia creatividad.

Por su parte, Eduardo Vigovsky también se preocupa por los aspectos educativos en la actual sociedad mediada por la virtualidad, tratando de recurrir a la creatividad para paliar algunas consecuencias que ésta determina. 

Analiza así que el cuerpo real, como territorio en el que se registran aspectos del yo, ha sido abandonado y reemplazado por uno virtual. En este sentido coincide con algunas observaciones que se encuentran en el escrito de Alejandra Niedermaier. A su vez, destaca la necesidad de que el docente motive al alumno. En efecto, se podría comprender que la creatividad no está dada solamente en el encuentro de estrategias para dar respuestas, sino también en la formulación de las preguntas. Las preguntas pueden estimular la curiosidad del educando y propender así a la indagación.

Daniela Di Bella comienza su escrito caracterizando la época actual de un modo exacto, no sólo en cuanto a contenido sino también mediante su redacción, a la percepción que uno posee y que atraviesa nuestra cotidiana subjetividad. Un fárrago incesante de palabras/variables se hace presente dando cuenta de la vertiginosidad de aspectos y de los pulsos temporales. Coincide con Cayetano en acompañar al educando en su proceso, en la exploración del camino que lo lleva al desarrollo del conocimiento y de la creatividad. Destaca, a partir de un pensamiento de Paul Valery “que la energía del creador es más importante que los resultados.” Desde el punto de vista perceptual, soñar intensamente equivale a crear continuamente. 

El cerebro no es un recipiente a la espera de algo que lo mueva, sino una energía en alerta perceptiva, un acto creador capaz de transformar y relacionar. De ahí que, nuestra misión como docentes, es aportar al alumno todas las herramientas necesarias desde lo técnico, desde lo teórico y desde lo cultural para que pueda el día de mañana constituirse en un productor de sentido conciente de su medio y de sus posibilidades.

Así la creación y la sensibilidad emergen desde las ópticas de los sujetos, y las ideas confluyen en las relaciones, las interacciones, los vacíos, los pliegues, los visos que la luz permite recrear, y que desde diversos saberes, roles, actuaciones permiten un acercamiento desde la reflexión a ese hito de la subjetividad que, en dependencia con su epocalidad, repercutirá en lo que el sujeto es y será, en lo que cree y creará. 

Lo contemporáneo supone una relación particular con el propio tiempo. Se adhiere y simultáneamente toma distancia de él provocando así un cierto desfase y un cierto anacronismo. Por ello, y para finalizar la introducción a este cuaderno, queremos hacer hincapié en que el abordaje de estos temas relacionados con la contemporaneidad resultan primeras aproximaciones a fenómenos sobre los cuales estamos comenzando a reflexionar mientras los estamos transitando. A partir de este trazado, simplemente los invitamos a su lectura. 

Notas

1.“En un rizoma, por el contrario, cada rasgo no remite necesariamente a un rasgo lingüístico: eslabones semióticos de cualquier naturaleza se conectan en él con formas de codificación muy diversas, eslabones biológicos, políticos, económicos, etc., poniendo en juego no sólo regímenes de signos distintos, sino también estatutos de estados de cosas” (Deleuze, G.; Guatarri, F. 2002, p. 13).

Referencias Bibliográficas

Agamben, G. (2011). Desnudez. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Bourriaud, N. (2004). Postproducción. Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

Deleuze, G.; Guatarri, F. (2002). Mil Mesetas - Capitalismo y esquizofrenia. Valencia: Pre-Textos.

Madame de Staël. (2007). De la influencia de las pasiones en la felicidad de los individuos y de las naciones. Reflexiones sobre el suicidio. Madrid: Editorial Berenice.

Ricoeur, P. (1984). Educación y política. Buenos Aires: Editorial Docencia.

Souto de Asch, M. (1993). Hacia una didáctica de lo grupal. Buenos Aires: Miño y Dávila.


Acerca de la subjetividad contemporánea: evidencias y reflexiones fue publicado de la página 11 a página20 en Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº43

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