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Esencialismo pictórico. La dinámica creadora

Losardo, Lucila

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XV br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014

Año XI, Vol. 65, Diciembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 96 páginas

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Introducción

El esencialismo es un movimiento pictórico argentino que no parte de proyectos previos, sino de acciones inconscientes. La obra nace desde el momento en que se sincroniza el sentir y hacer, llamado “punto esencial”. Es el momento en que el ser humano experimenta una sensación que llega por los sentidos, y dicha percepción será expresada mediante un acto o reflexión. Aquel momento, en que la sensación se vuelve una acción, se lo reconoce como punto esencial. Es el instante donde el cuadro adopta su personalidad. Las obras no toman modelos del mundo circundante, sino que comienzan con un caos inicial. Puede considerarse el caos como un estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos, o en este caso, anterior a la ordenación de las pinceladas. Más allá que la palabra pueda significar un estado de alteración y desorden, pero para los seguidores de este movimiento, es un estímulo gráfico, cromático o textual que les permite dar comienzo a una obra. Esta corriente pictórica le da importancia al proceso creativo y a la manifestación expresiva de cada artista. Si se pone atención a las bases en donde se para el esencialismo, se puede comparar sin duda alguna con el surrealismo: no cree en una realidad visual por lo que busca una realidad basada en el inconsciente. Los artistas surrealistas interpretan la realidad desde el sueño, el inconsciente, la magia y la irracionalidad. No se puede determinar el espacio y el tiempo, y los objetos y formas tradicionales son despojados de su verdadero significado. Un mismo objeto puede tener varias interpretaciones y todas ellas son correctas. También se pueden encontrar características del expresionismo abstracto. Si bien el esencialismo posee representaciones figurativas, la base predominante es abstracta. El surrealismo y el expresionismo abstracto pueden ser interpretados mediante diferentes procedimientos. Varios artistas utilizaron distintas técnicas que se asemejaban a su forma de ver el mundo. Un procedimiento que puede llegar a compararse con el método utilizado en el esencialismo, es el automatismo psíquico. Permite eliminar al máximo el consciente durante el proceso pictórico, es la vía de acceso a la imagen inconsciente, el espejo interior del individuo. No hay errores, solo oportunidades, y el inconsciente predomina y domina.

La única diferencia que tienen dichos movimientos se centra en la aplicación del trazado. El automatismo psíquico determina trazos veloces, que si bien no son pensados, pueden generar similitud unos con otros.

El esencialismo posee un procedimiento distinto: existe la idea de una línea sensible, que corresponde a un trazado aleatorio, no pensado e irregular, que es lento porque se pide que sea “sentido”. A través de estas líneas se obtienen sugerencias de imágenes que llevan a lograr elementos figurativos. También comprende otros tres tipos de líneas que ayudan a la composición: la línea emergente, que deja ver el color original del cuadro cuando se levanta una capa de pintura. La línea erosionada, que manifiesta decisión, definición y es aquella que el artista puede atacar con pinceladas provocando su sensibilidad. Y la última es la línea de inferencia, que crea vínculos entre los elementos del cuadro. Otra característica que comparten el surrealismo y el esencialismo es la utilización de la perspectiva cónica, exagerando la sensación de profundidad y generando espacios amplios y lejanos. También es posible encontrar una similitud, en la creación de juegos perceptivos e ilusionistas.

Desarrollo

El esencialismo es una corriente argentina creada en 1984 por Heriberto Zorrilla y co-creada por Helena Distéfano. Heriberto Zorrilla nació en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, y expone sus obras desde 1965. Lleva realizadas más de doscientas muestras entre exhibiciones individuales y colectivas. Helena Distéfano nació en 1953 en San Rafael, Mendoza. Profesora de Artes Plásticas, obtuvo su Licenciatura en Historia del Arte en la Universidad de Cuyo y su Licenciatura en Arte en el IUNA. Ha estudiado Pintura y Composición con Heriberto Zorrilla y Seminarios de Arte con Fermín Fevre. Se entiende por esencialismo a la teoría filosófica que afirma la prioridad de la esencia sobre la existencia. Contempla las cosas no por lo que aparentan ser, sino por lo que se cree que son en el fondo. Considera que tras todo lo existente hay una causa invisible, que ordena, alienta y vitaliza las formas que obran en el devenir físico. Heriberto Zorrilla comenta que el cuadro nace a partir de un deseo, y cuando ese deseo muere, el cuadro está finalizado. Se puede decir que el cuadro nace de la propia experiencia, ya que no hay técnicas o pasos a seguir para su ejecución, sino que sólo está el deseo de crear. El deseo forma parte de la naturaleza humana y es uno de los motores que impulsa la conducta. El hombre que desea algo se convierte en un sujeto activo que lleva adelante diversas acciones. A cada deseo le precede un sentimiento, y está en el hombre satisfacerlos. En el caso de los artistas pictóricos, se podría decir que sus sentimientos confluyen en el deseo de pintar. El hecho de tomar un trozo de lienzo y comenzar a combinar los colores, dibujar líneas y componer escenas, estimula la satisfacción de sus deseos, dando como resultado la creación de una gran obra. Eduardo Punset (2006) –jurista, escritor, economista y divulgador científico español, en su libro El alma está en el cerebro, afirma que:

El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad. Con esto se puede determinar que el artista se vale de deseos para poder dar inicio a sus pinturas y el deseo satisfecho, implica la finalización de la misma.

Artista visual del ayer

En la búsqueda de artistas surrealistas que permitan demostrar los antecedentes del esencialismo, se puede citar a Dorothea Tanning. Tanning fue una pintora, ilustradora, escultora y escritora estadounidense. Diseñó también decorados y trajes para ballet y teatro. Nació y se crió en Galesburg, Illinois en 1910, y murió en Nueva York en enero de 2012 a la edad de 101 años. Se inició en la pintura surrealista alrededor del año 1940, época en la cual también realizaba pinturas comerciales para subsistir. Fue esposa del gran artista del surrealismo Max Ernst (1891-1976), el cual experimentó y empleó técnicas como el frottage, el grattage o la calcomanía. Ernst la introdujo en el grupo de los surrealistas. Su obra más conocida es Eine Kleine Nachtmusik, que claramente expresa sus vínculos con el grupo. Tanning comenzó con un estilo surrealista para terminar finalmente con un estilo prácticamente abstracto. El estilo de Tanning es el mejor ejemplo para el esencialista, ya que combinó las dos corrientes que son los antecedentes del esencialismo. Se puede apreciar en sus obras el uso del arte figurativo, donde suele repetir la imagen femenina. La composición la realiza a través del color, algunas con mayor precisión que otras. Pero la combinación de colores, texturas y luces y sombras, hacen un cuadro inquietante e incomprensible pero interesante. El estilo de cuadros del esencialismo se caracteriza por disponer de un espacio en donde la imagen queda centrada. La composición la realizan también a través del color, su técnica es libre, armoniosa y equilibrada a pesar de sus imágenes quebradas. Estas obras se proponen que el espectador logre su propio entendimiento del mismo. La combinación de pequeños elementos entrelazados entre sí, provocan que siempre haya algo nuevo para ver dentro del cuadro.

Una mirada hacia el interior

El esencialismo expresa lo más profundo del ser. Esa expresión se encuentra sólo si se deja de lado la razón. Es una exploración individualista del ser humano. Lo que muestra, pinta o dibuja, es lo más puro de su alma. Claro está que, siendo aún un trabajo inconsciente, esta exploración y manera de expresión está en parte determinada por el contexto en el que se mueve. Helena Distéfano, en una entrevista publicada por Arte Online, comenta, al respecto, que:

Para poder aprehender y conocer el arte, no lo hago por medio del conocimiento racional, sino por el conocimiento intuitivo. Etimológicamente “intuir” significa ver y la intuición permite entrar en un proceso a través del cual, no se conoce al objeto a través de un reconocimiento exterior sino interior, desde adentro.

Si se toma como eje este modo de introspección pictórica, se puede comparar con el movimiento romántico sucedido a mediados del siglo XIX. El movimiento plantea una mirada del mundo subjetiva a través de la percepción emocional del artista. Sus representaciones destacan el sentimiento personal que sale al exterior, la imaginación, el modo de composición y el uso de color que se cargan de un valor simbólico.

Conclusiones

El análisis lleva a interrogarse acerca de qué lo que determinó la creación del movimiento esencialista. Desde el punto de vista de su origen, no forma parte de una reacción frente a un sector determinado. En relación a su técnica, no revoluciona el campo de lo artístico. Sin embargo, sí crea una nueva forma de expresión, pero teniendo como base a movimientos que provocaron cambios de paradigma a nivel social en determinadas épocas. Quizás el surgimiento del esencialismo sea una forma de demostrar y demostrarse que el hombre puede seguir reinventándose. En efecto, está en la naturaleza humana buscar, experimentar, inventar, descubrir y aprender.

Bibliografía

Gombrich, E. (1992).

Historia del Arte. Madrid: Alianza. Hauser, A. (2002).

Historia social de la Literatura y el Arte. Madrid: Debate. Kraube, A. C. (1995).

Historia de la pintura: del Renacimiento a nuestros días. Colonia: Könemann.


Esencialismo pictórico. La dinámica creadora fue publicado de la página 62 a página64 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº65

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