1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII >
  4. El diseñador: un super héroe V.I.P.

El diseñador: un super héroe V.I.P.

Kurz, Laura [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 12, Agosto 2009, Buenos Aires, Argentina. | 203 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

“¿Profesión?”: diseñador gráfico. 

Parece que al enunciar estas palabras una luz divina cayera sobre cada una de las personas que la emiten. ¿Qué nos pasa a los diseñadores?, ¿por qué el 90 % cree que por ser diseñador tiene un don divino? 

Parecería ser que estudiar diseño nos da poderes sobrenaturales. 

Hace un par de semanas en mi blog hice una pequeña encuesta tratando de entender el por qué los estudiantes elegían la carrera de diseño o publicidad. 

Me encontré con respuestas muy variadas: 1. Por que sentían que les daba status (40 %); porque creían que cobrarían mucho dinero (40 %) y alguno que otro eligió por amor a la profesión (20 %). 

A partir de este resultado empecé a indagarme a mí misma sobre el meollo de la cuestión... Y a su vez autoevaluarme para ver si me había pasado lo mismo años anteriores cuando decidí elegir el diseño gráfico como profesión. Mi respuesta fue similar a la de muchos de éstos chicos, lamentablemente. Por eso se me ocurrió tratar de hacerles llegar esta apreciación a otros colegas, para intentar tomar conciencia y ayudar a la creación de diseñadores y no de “ estrellas pop”. 

Ya desde las aulas cometemos el error de hacerles creer que ésta profesión les permite cambiar el mundo. No, no es el mundo, solo algunos aspectos de la comunicación visual y eso deberían tenerlo muy en claro. 

No somos médicos, no salvamos vidas, si podríamos decir que podemos llegar a mejorar la calidad de vida de algunos seres humanos. 

Ahora otra cuestión que se proyecta desde el mismo lugar, el diseñador diseña para sus pares o para targets que están por encima del nivel medio de la población. Se imaginan un diseño editorial de David Carson para “Doña Rosa”? O nosotros mismos, diseñadores argentinos, hagamos mea culpa: Cuándo fue la última vez que hicimos un trabajo de diseño para los más carenciados? Solo un 2 % de los diseñadores realiza trabajos ad honorem. Parecería ser que si no hay un jugoso cheque o una promesa de “ chapa” con quien estamos brindando nuestros servicios, no vale la pena el resto y caemos en este círculo sin fin de diseñar para los que “pueden entender el diseño” (y acá volvemos a esa concepción de que el diseño es un lenguaje especial, que solo unos pocos comprenden) 

Me pregunto yo: el diseño no puede educar a los menos afortunados? 

La respuesta está en la ética, la moral y la humanidad de cada uno de nosotros, colegas. 

Alguno pensará, pero si no cobro no puedo vivir. El punto no está en los extremos de la situación, está justamente en aportar aunque sea un muy pequeño granito de arena para lograr entre todos una avalancha de solidaridad y hacer de nuestra profesión un aporte a la sociedad (desde la comunicación claro está). 

¿Cómo se disemina ésta problemática entonces? Algunos docentes pecan de poco modestos y eso lo transmiten directamente a sus alumnos. Que a un diseñador le haya ido bien (que haya podido trabajar en importantes estudios, empresas, etc.), no le da derecho a sentirse el centro del mundo. Hay que capitalizar lo que uno logró a nivel profesional para transmitirlo de manera tal que el aporte a la creación de ese futuro diseñador que nos escucha con los ojos abiertos sea verdadero. Si nosotros solo hablamos de la gloria, le estamos mintiendo, creando falsas expectativas. El diseño como toda profesión tiene una cara buena y una mala. Es prudente que el alumno vea ambas y sea consciente de la realidad de la carrera que eligió. 

Mostrarles el buen trabajo que hicimos o que otros diseñadores hicieron con Coca Cola no es la mejor opción, sino mostramos también el mal ejemplo de otra campaña que no fue tan exitosa. Así el alumno se va interiorizando con el concepto de que en el diseño, al ser una carrera muy subjetiva, existe la posibilidad de equivocarse, de no gustarle o comunicarles a todos por igual, que no hay fórmulas para un diseño exitoso. 

La modestia es un regalo de los dioses, podemos enseñar sin vanagloriarnos, desde el respeto a nuestra profesión y a nuestros colegas, como así también a nuestros alumnos, sin crearles falsas expectativas. 

Un alumno es una especie de hijo “temporal” al que educamos en una temática en especial. Le mentirían a sus hijos? Educar no es un asunto simple, mucho menos en una universidad, donde los alumnos ya vienen con pre-conceptos, con ideas que la sociedad les plasma en sus cabecitas y es entonces, la labor del docente, erradicar los conceptos erróneos y hacer valer los verdaderos, aportando a la creación de un profesional con altos valores morales, éticos y sobre todo humanos. 

Ser diseñador es solo una profesión, ser humano es el primer paso hacia todos los caminos.

Vocabulario relacionado al artículo:

diseñador gráfico . educación . publicidad .

El diseñador: un super héroe V.I.P. fue publicado de la página 57 a página58 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

ver detalle e índice del libro