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El lenguaje y la comunicación

Coquet, Alicia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 11, Febrero 2009, Buenos Aires, Argentina. | 195 páginas

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Poner el acento en el desarrollo de las habilidades lingüísticas y en las capacidades que permitan convertir la lengua en un instrumento para la comunicación implica reconocer que el lenguaje ordena el pensamiento: es instrumento de aprendizaje y una herramienta imprescindible para la comunicación. 

Facilitar la comprensión y la producción de mensajes coherentes es, por tanto, contribuir al desarrollo del pensamiento del sujeto y a su inserción en la sociedad. Quien no haya logrado el desarrollo de sus competencias comunicativas quedará excluido, no tendrá posibilidades de desarrollarse ni individual ni socialmente. 

Desde la universidad, favorecer el desarrollo de la capacidad de comprender y producir mensajes lingüísticos adecuados a las diferentes situaciones de comunicación es un intento de brindar a los alumnos igualdad de posibilidades para su crecimiento personal y su desarrollo social, académico y profesional.

¿Qué significa ser escritor competente? 

Es innegable que, en una sociedad alfabetizada como la que vivimos, la palabra escrita cobra una importancia esencial, ocupa un lugar de privilegio. Es necesario, imprescindible, entonces, trabajar en el dominio de la lengua escrita, para lograr una efectiva comunicación y ser un escritor competente. Y un escritor es competente si desarrolla determinadas estrategias y logra comunicar lo que pretende cuando escribe. 

Daniel Casanay (2001:262) resume el perfil de un escritor competente a partir de las estrategias que desarrolla: es un buen lector, dedica tiempo a pensar y planificar el escrito, se fija objetivos, relee los fragmentos para modificarlos y enlazarlos, relee también su escrito e introduce cambios, incorpora nuevas ideas, suele consultar materiales de apoyo, como diccionarios o gramáticas, hace una revisión final del texto. 

¿Qué proceso realiza quien escribe? 

Entre las diversas investigaciones que han permitido elaborar un modelo teórico del proceso de la composición, el más difundido y aplicado en la enseñanza de la escritura es el de Flower y Hayes (1980 y 1981). Según este modelo, para escribir textos coherentes es necesario seguir un proceso metódico, pero al mismo tiempo dinámico, que permita ir resolviendo problemas de escritura a lo largo del trabajo. Los pasos de ese proceso, si bien pueden presentar variaciones de individuo en individuo, son esencialmente tres: 

• Planificación: generación de ideas, organización de contenidos y formulación de objetivos. 

• Puesta en texto o escritura propiamente dicha: es el momento de escribir teniendo en cuenta el plan de escritura. 

• Revisión: relectura permanente de lo escrito, es decir, monitoreo constante. Además, es imprescindible la corrección final del texto hasta lograr la versión final.

Considerar la escritura como un proceso que implica el desarrollo de estrategias cognitivas, conlleva – en el marco del aula- el trabajo de guiar y acompañar a los alumnos en dicho proceso.

Si la escritura implica un proceso, ¿Cómo se evalúa? 

La evaluación se define actualmente como una herramienta para la toma de decisiones que se utiliza para reorientar la práctica docente, atender diferentes ritmos de aprendizaje y monitorear el proceso de enseñanza - aprendizaje. 

En este sentido, evaluar supone comparar, por lo que resulta necesaria la aplicación de una evaluación diagnóstica -que dé cuenta del desarrollo de esta competencia al momento de iniciar los estudios-, una evaluación de proceso -que permita ir comparando y realizando los ajustes necesarios- y, finalmente, una evaluación final que brinde información acerca de los resultados del proceso de enseñanza y aprendizaje de la producción escrita. 

Esto exige fijar objetivos, establecer criterios y claves de corrección, construir un instrumento adecuado para cada instancia, corregir y sistematizar datos, difundir los resultados y realizar un trabajo de interpretación que permita el análisis de los errores recurrentes y reoriente la práctica. 

Cuando se evalúa teniendo en cuenta estos parámetros, los alumnos tienen que conocer los objetivos, contenidos y criterios de corrección de las evaluaciones. Deben valorarlas como una manera de conocer qué procedimientos dominan, cuáles son las dificultades y de qué manera podrán resolverlas. 

En síntesis, evaluar únicamente el producto de la escritura como se hacía tradicionalmente, entonces, no es suficiente dentro del marco de un enfoque teórico que centra su interés en el uso de la lengua, más específicamente en el desarrollo de la competencia escrita teniendo en cuenta los procesos cognitivos de la escritura. Escribir es un proceso dinámico y como tal es preciso evaluarlo.

Vocabulario relacionado al artículo:

comunicación . investigación . lenguaje .

El lenguaje y la comunicación fue publicado de la página 57 a página58 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXI

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