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La estandarización clásica del western en las nuevas producciones audiovisuales

Abancini, Celeste

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº74

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº74

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2015 Ensayos Contemporáneos. Edición XVI Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 74, Julio 2016, Buenos Aires, Argentina | 100 páginas

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Introducción

En una industria tan feroz como la cinematográfica, que asume que todos los productos audiovisuales son totalmente novedosos, Hollywood mantiene más de lo clásico de lo que parece. Después de visualizar un film clásico del western como The Searchers, dirigida por John Ford, y uno del western actual como Mad Max, dirigida por George Miller, se advierte la importancia de analizar de qué manera Hollywood sigue manteniendo los estándares clásicos de producción aún con la introducción de técnicas modernas.

Desarrollo

Si bien Hollywood es una industria que parece cargar a sus producciones de estéticas novedosas, los tecnicismos clá- sicos están presentes en todas las partes de los productos audiovisuales. La ferocidad de la cinematografía contemporánea altera la estandarización hollywoodense para explotar los potenciales de las estéticas clásicas y transformarlas en técnicas modernas, y configura al espectador como un elemento cinematográfico más, como parte de la representación, como “alguien que ata los hilos de la trama gracias a un conocimiento que le permite dominar la situación, valorar las elecciones realizadas, seguir los efectos predispuestos y considerar las idiosincrasias emergentes” (Casetti, 1989, p. 26). De esta manera, lo cinematográfico actual olvida la idea de un espectador pasivo perteneciente a un cine estandarizado -en el cual no se requería demasiada interpretación debido a que la intención de los realizadores era proporcionar entretenimiento- y se vuelca hacia un cine más reflexivo en el cual todas las técnicas cinematográficas encuentran sus expresiones artísticas conducidas al extremo para satisfacer la hambrienta mirada del espectador contemporáneo.

Teniendo en cuenta esto, se procede a la realización de un análisis para comprender cómo Hollywood toma las características clásicas del género western que se desarrollan en el film The Searchers (1956), dirigido por John Ford, y las expresa modernizadas en la película Mad Max: Fury Road (2015), dirigida por George Miller, dando como resultado una transformación del western clásico a un western moderno que responde a las exigencias de un público cansado de consumir productos convencionales.

Las puestas en escena de ambas películas se articulan ingeniosamente con el objetivo de generar contextos en los cuales los personajes sienten la necesidad de hacer catarsis y de encontrar la liberación característica por la que se mueve el western. Tanto en el género clásico como en el género moderno, la búsqueda de la libertad no responde a un tiempo verosímil porque el paisaje aparece presentado como un componente esencial de la acción más que el propio protagonista, como “un símbolo de la excedencia, del nuevo nacimiento del hombre en una tierra feliz y libre, del rechazo global de las civilizaciones y de sus fracasos, sus corrupciones y sus maldiciones” (Astre, p. 23) y es el que acentúa el aspecto ritual del western que consiste en accionar en un tiempo dilatado y extenso al igual que la infinitud del paisaje.

Lo exterior influye en la intención del protagonista más que el interior y condiciona el resultado de su acción porque con este tiempo eterno e indefinido se produce el mito, distinguido por una repetición ilimitada en la cual la duración de las situaciones se desvincula de la convencional perteneciente al ambiente urbano y da como resultado una estructura dramá- tica cíclica que “determina una sucesión de acontecimientos ordenados de tal modo que el punto de llegada resulta ser análogo al de origen, aunque no idéntico” (Casetti, p. 152).

En The Searchers, la realización de la misma acción de búsqueda durante años por parte de Ethan con el objetivo de encontrar a su sobrina que fue secuestrada por los indios comanches evidencia un tiempo dilatado a la dimensión del extenso desierto de Monument Valley que se expresa en literalidades, como la repetición de las estaciones del año (otoño, invierno, primavera y verano), que son concebidas desde un punto de vista escenográfico porque “en la narración clásica, el estilo habitualmente alienta al espectador a construir un tiempo y un espacio coherentes y consistentes para la acción de la historia” (Bordwell, 2012, p. 163).

Así, si John Ford entrega información directa para que se pueda comprender el tiempo infinito del western, George Miller moderniza la forma de manipular los contenidos de la puesta en escena, opta por confiar en la sed de interpretación del espectador contemporáneo y no deposita la información en los elementos cinematográficos en su totalidad porque considera al espectador lo suficientemente entrenado como para completar el significado de los contenidos con su interpretación. En el western actual, lo circular lleva a la tragedia, a la no resolución de los conflictos y la persecución que encabeza Inmortal Joe con el propósito de frenar la búsqueda de la libertad de Furiosa y su grupo de mujeres se ve representada en la inmensidad de un paisaje que origina la pérdida de la noción del tiempo expresada por medio de indicios y metáforas que sueltan la información de modo indirecto.

El movimiento circular de las ruedas de los extravagantes vehículos impulsa a los personajes a introducirse en el interior de una redonda tormenta de arena que los conduce a un destino trágico e inevitable perteneciente al mito y que genera un choque entre la naturaleza y la maquinaria porque “la dramaturgia del western resulta de la tensión que opone a estos dos universos” (Astre y Hoarau, 1998, p. 88).

Lo que en lo clásico tuvo que ser presentado a través de literalidades y de información fácil exigido por un espectador que sólo quería ver las cualidades de los distintos géneros de Hollywood, en lo moderno se busca activar al público por medio de información indirecta que debe interpretar si quiere explotar lo artístico del producto que visiona.

Los westerns evidencian, uno con técnicas clásicas y otro con técnicas modernas, que no importa cómo se desarrollen las características del género siempre y cuando se mantenga la esencia tradicional de la fórmula paisaje - tiempo, de los sucesos dramáticos accionados por un héroe que acepta el ritmo extendido del mundo y del espectador contemporáneo que entra en un juego que le haga olvidar su tiempo real, fusionándolo con el del protagonista.

Así, el universo del western es movilizado por la figura del cowboy, creada a partir de una concepción arquetípica que se vincula con el paisaje y que la conecta con el medio natural. Ethan, en The Searchers, es potenciado con un carácter itinerante que lo impulsa a olvidar los fundamentos del tiempo y a cargar sus metas de una valentía que es considerada la esencia del cowboy porque, con tal de efectuar la finalidad de su acción principal, “se separa de la sociedad constituida y de su código, de la ley y de la costumbre social que por lo general se atiene a las normas de un medio justo” (Astre y Hoarau, 1998, p. 29). Considerando la naturaleza como una parte necesaria de su fisiología, el héroe del western “se eleva al nivel de los elementos y los toma como referencias estables de los mismos actos” (Astre y Hoarau, 1998, p. 81), otorgándole una sabiduría que lo habilita a comprender los simbolismos de la naturaleza que contribuyen a la progresión de su acción. George Miller articula lo dramático y lo narrativo con la suficiente inteligencia para que, en el inicio del film, se considere a Max como reproductor de la potencia del cowboy. Si bien posee algunas de las características que lo acercan al héroe del western, la intención del director es romper con lo arquetí- pico inconfundible del western clásico y otorgarle las intensas singularidades del cowboy a otro cuerpo que se compromete con el contexto contemporáneo. Cuando se espera que Max sea el personaje más revolucionario, Furiosa lo desplaza a un rol secundario que no tiene desperdicio y se impone como protagonista. La mujer domina la esencia del cowboy y se introduce como tema principal del texto el conflicto por una igualdad de género que Inmortal Joe reprime al tratar a las mujeres como objetos que, si fuera liderado por un personaje de sexo masculino, no tendría la misma potencia dramática. El Hollywood actual opta por no restringir la creación del héroe a los modelos clásicos porque, de ser respetados de manera íntegra, el protagonista no se inscribiría dentro del contexto contemporáneo y no produciría en el espectador la sensación de considerarse parte de la representación, obligándolo a omitir la necesaria catarsis por la que se mueve el arte.

Desde lo visual y la estética fotográfica, si en The Searchers se consume una paleta de colores tenues en la que el amarillo de la arena del desierto y el azul del cielo se aprecian con tonalidades similares para que, de dos dimensiones distintas, se genere una unión armónica, en Mad Max, teniendo en cuenta que “el equilibrio no se establece entre lo lindo y lo real, sino entre lo no significativo y lo significativo y entre el estatismo del paisaje y el dinamismo” (Astre y Hoarau, 1998, p. 86), se prefiere la saturación del amarillo y del azul para modificar el espacio convencional y montar una línea divisoria en la pantalla que origina la percepción de dos nuevos espacios: el abajo y el arriba. Con este concepto, el espacio se amplía y la representación no se limita a lo que pasa de la mitad del cuadro para abajo porque el cielo pasa a ser igual de importante que la tierra.

Por otro lado, el material fotográfico utilizado por John Ford no posee la suficiente sensibilidad como para imprimir la oscuridad de las escenas nocturnas y se buscó la forma de simular la realidad a partir de una técnica que se denomina “noche americana”. La misma consiste en rodar las escenas durante el día y cerrar el diafragma de la cámara o colocarle un filtro de color azul para que la imagen se subexponga y se obtenga un tono oscuro y azulado que logra un ambiente nocturno que roza los límites del realismo. Debido a la imposibilidad de filmar la oscuridad en Monument Valley, The Searchers se lanza a manipular esta técnica con fallos comunes debido a la escasa tecnología que evidencian las sombras de los personajes sobre la arena del desierto o el reflejo del sol sobre el agua del río, Mad Max, en cambio, con todo un despliegue tecnológico y de edición detrás, opera la “noche americana” con un modernismo que logra un ambiente totalmente teatral en el que el azul intenso y total que se aprecia en las escenas produce que “todo el mundo sepa que cuando se oscurece el cielo, el acontecimiento dramático se acerca” (Astre y Hoarau, 1998, p. 86).

La “noche americana” de Miller demuestra que el montaje moderno ayuda a impulsar un mejoramiento de las técnicas clásicas y que determinados efectos serían imposibles de alcanzar si no se abordan desde un punto de vista clásico.

Haciendo referencia a la puesta en cuadro, también conocida como el rodaje, que consiste en colocar sobre los contenidos del mundo ficticio perteneciente a la puesta en escena la mirada del director para captarlos con la cámara, Ford decide contar su western a partir de una puesta en cuadro que juega en excedencia con los planos generales para que el espectador aprecie la unión de la naturaleza y el hombre, mientras que Miller funciona de manera ascendente porque se expande de los planos expresivos a los planos descriptivos.

Al comienzo del film, los detalles de los vehículos y los primeros planos de los personajes construidos a partir de una cámara que opta por un movimiento constante para seguir el ritmo de las violentas acciones, lo que provoca una vertiginosidad que no tiene desperdicio, son los que dominan las escenas, presentando a los elementos con los cuales se va a desarrollar la trama de la historia y haciendo visible solo una porción del mundo ficticio, pero, más adelante, los planos generales se adueñan de la pantalla y son los imponentes lugares geográficos los que importan, en donde los contenidos de los planos expresivos son reconocidos al instante al haber sido introducidos con anterioridad.

Por otro lado, el rodaje responde a una cámara dependiente porque ésta respeta a los personajes debido a que lo que se desarrolla en ellos y, también, alrededor de ellos, tiene el despliegue suficiente como para que una cámara independiente no tenga sentido. Lo que interesa no es que el espectador se quede con los vacíos dramáticos de lo independiente, sino que lo dependiente le otorgue la cantidad necesaria de contenidos para que el género de la película se impulse con más fuerza.

El uso exclusivo de planos expresivos claramente no tendría sentido en un producto audiovisual en el que la mayor parte de la imponencia de su género radica en lo infinito del paisaje, pero mientras que Ford expresa la relación del héroe con la naturaleza a través de los planos generales, primero expone la manipulación que el héroe ejerce sobre el medio a partir de los movimientos de los planos cerrados.

La alteración de la estandarización hollywoodense en el cine actual impulsa productos audiovisuales que parecen romper con lo establecido. La fusión de lo clásico con lo moderno manipula al espectador y lo lleva a buscar un nivel más alto de interpretación al hacerle creer que está visionando un producto totalmente novedoso, porque si la narración clásica controla el ritmo del espectador al pedirle que construya el argumento y el sistema estilístico de una forma sencilla porque no hay nada detrás de las literalidades que se representan en la pantalla, la narración contemporánea controla el ritmo del producto audiovisual para incluir al espectador como parte de la representación y que el sentido del film se complete gracias a su interpretación. Así, Hollywood le encontró la vuelta al mercado; alterar lo clásico con el objetivo de satisfacer las necesidades de un nuevo estilo de espectador que ansía lo nuevo y la modernidad deja de ser modernidad porque se impulsa el posmodernismo al tomar los recursos existentes y darles una nueva significación que se ajusta al contexto contemporáneo.

Conclusiones

Como se ha observado a lo largo de este ensayo, la estandarización encuentra nuevas formas de expresión pero sigue estando presente porque, en una industria tan capitalista como la cinematográfica, que realiza producciones cada vez más inesperadas e increíbles con el único propósito de no dejar de tener el poder del mercado, no se pretende olvidar los estándares de calidad que vienen garantizando el éxito desde el periodo clásico.

La diferenciación radica en el modo de componer las producciones audiovisuales. Lo artístico de todos los integrantes de los equipos de las películas es llevado al extremo para que los diversos rincones de los productos no tengan desperdicio y lo técnico se sumerge en una búsqueda constante de nuevas formas, expresiones e invenciones para que los films se carguen de novedades. El espectador, ya tan acostumbrado a consumir diferentes formas de representación, espera ser sorprendido constantemente y Hollywood, en cada propuesta audiovisual, consigue sacarlo de la pasividad característica del público clásico y trasladarlo a un lugar activo, quedando demostrado que, hoy en día, uno de los principales objetivos de la industria cinematográfica hollywoodense es que la representación vaya más allá de lo que pasa dentro de la pantalla.

Bibliografía

Astre, G. y Hoarau, A. P. (1998). El Universo del Western. Madrid: Editorial Fundamentos.

Casetti, F. (1989). El Film y su Espectador. Madrid: Cátedra.

Ford, J. (1956). The Searchers. Estados Unidos: Warner Bros Pictures.

Miller, G. (2015) Mad Max: Fury Road. Estados Unidos: Warner Bros Pictures.


La estandarización clásica del western en las nuevas producciones audiovisuales fue publicado de la página 19 a página21 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº74

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