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La enseñanza del diseño desde la perspectiva de la complejidad

Sosa Compeán, Liliana B.; Mercado Cisneros, Mercedes

Actas de Diseño Nº26

Actas de Diseño Nº26

ISSN: 1850-2032

XIV Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo” X Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño

Año XIV, Vol. 26, Julio 2019, Buenos Aires, Argentina | 256 páginas

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Resumen: El paradigma del diseño ha evolucionado como una herramienta estratégica que involucra el uso de la información materializada e intangible para dar soluciones a través de experiencias, dinámicas e interacciones.

En los actuales contextos tecnológicos y sociales, se debe empezar a educar a los diseñadores en el lenguaje de los sistemas. El estudio y análisis de los sistemas complejos adaptativos tanto biológicos, sociales y artificiales aclaran cómo es la dinámica subyacente que se da a partir de leyes generales, y cuyas pautas son aplicables al diseño. Surge también el reto de plantear criterios para la comunicación proyectual bajo este enfoque.

Palabras clave: Sistemas - Complejidad - Diseño - Información - Comunicación.

[Resúmenes en inglés y portugués y currículum en p. 114]

Introducción El diseño es una disciplina que conjuga elementos de tal manera que genera la emergencia de un objetivo, desde el punto de vista de un observador. Diseñar es una tarea multidominio, ya que se puede lograr un objetivo interviniendo ya sea el entorno del objeto de diseño, o los elementos que conforman este objeto, refiriéndonos como objeto, al objeto de estudio o conocimiento, es decir un sistema cuyos elementos pueden ser personas, casas, edificios, ciudades o poblados, cosas de uso o incluso cualquier otro subsistema como por ejemplo un sistema económico.

Ante tal panorama de lo que implica diseñar, la complejidad se hace presente para solucionar problemáticas, por lo que antes de pensar en los métodos de diseño más adecuados para cada situación, se debe saber sobre complejidad, es decir, cómo es que funcionan los sistemas y cuáles son las dinámicas subyacentes que les dan a las cosas sus formas y estructura, por tanto, para la formación de un profesionista del diseño, es pertinente enseñar las leyes y patrones de los sistemas complejos, y cómo esto puede aplicarse a la hora de diseñar, y así tener un conocimiento teórico que le sirva como herramienta y fundamento que diagnostique a los entornos y dé soluciones acordes a éstos.

Diseño complejo Diseñar es la tarea en donde el hombre crea tecnología y maneras de interactuar y puede abarcar un extenso abanico de posibilidades, el enfoque profesional de la disciplina se refiere por lo general a las tecnologías y sistemas creados por el hombre para su subsistencia y confort. Diseñar tiene distintos niveles de abstracción en los que puede desenvolverse un diseñador, desde mera aplicación, hasta teorías, todos iguales de válidos y cada uno con sus distintos dominios y áreas de desarrollo.

La postura que aquí se propone es que un buen diseño debe ser integral y debiera abarcar o moverse entre los distintos niveles.

Ciertamente la disciplina y especialidad de cada diseñador, así como la naturaleza del problema al que se enfrenta, determinará en gran medida las estrategias a tomar, sin embargo no hay que olvidar que, determinado el sistema y el entorno, todo lo que sucede en él está íntimamente relacionado y cada elemento interconectado influirá en la emergencia del resultado, debido a esto es muy importante ver la estrategia más adecuada para cada objetivo y que el objeto de diseño funcione como se planea.

La evolución de la práctica del diseño se ha venido reflejando en la dificultad de establecer que profesionista es el responsable de la solución de problemas multidisciplinares y complejos, en el campo del diseño industrial por ejemplo, se ha observado en estudiantes de licenciatura que no están muy seguros si pueden proponer como un proyecto aceptable para desarrollar como ejercicio en la asignatura del taller de diseño, proyectos como sistemas de confort en casas interactivas o gimnasios inteligentes, en donde la propuesta involucra elementos de diseño urbano, diseño arquitectónico, diseño industrial, diseño de software y diseño de interfaz. Las problemáticas sociales son multifactoriales, y en la hiperconectividad de la sociedad actual, aparecen cada vez más frecuentemente propuestas integrales en donde las cosas son meros elementos de una estrategia. Como ejemplo podemos ver el trabajo de un tesista de diseño industrial, que planteó su proyecto como “museo vivo” en donde plantea combatir grafiti con elementos de diseño integrados en puntos estratégicos de la ciudad que actuaran como una especie de atractores para que se auto organice una cierta dinámica y además de la propuesta de la logística para implementarlo, el proyecto por sí sólo involucraba diseño de productos, uso de edificaciones y espacios así como desarrollo urbanístico en donde también sería igual de importante la disposición que se proyectaría de todos estos elementos. Evidentemente es un trabajo transdisciplinario en donde el que soluciona debe ser un diseñador, sin adjetivos como arquitectónico, urbanista o industrial. Es difícil que este tipo de proyectos sea bien comprendido debido a los viejos paradigmas además de los retos o desafíos que se presentan a la hora de presentar formalmente el trabajo, ya que surgen las dudas de cómo se va a estructurar la investigación, como se presentaran las alternativas de solución, incluso la duda de qué tipo de planos se van a presentar que describan la totalidad del proyecto, sin embargo la tendencia de este tipo de problemas va in crescendo. Incluso la evolución de la concepción del nombre de diseño industrial, como se le nombra a la tarea profesional de desarrollar productos ha sido cuestión de debate entre la comunidad virtual de diseñadores, recientemente se observó en una red social, una encuesta lanzada por un usuario en donde preguntaba la pertinencia del nombre de la disciplina, y entre las respuestas más populares se decía que el nombre ha quedado obsoleto y que lo más adecuado sería diseñador de soluciones. Autores reconocidos en el campo del diseño sostienen que hoy en día el objeto del conocimiento de la teoría del diseño y también de la actividad práctica de los diseñadores, es el lenguaje del producto (Bürdek, 2007).

Los cambios en las dinámicas sociales de los contextos actuales difuminan pues el concepto de la forma y la función (los aspectos principales que debían ser considerados por los diseñadores), ahora estos conceptos pueden interpretarse como dinámicas y comportamientos. Así mismo, las líneas que dividen las áreas de conocimiento y quehacer profesional. Se confunde la distinción de los alcances de inclusión y exclusión de los proyectos. Por lo que surgen retos tanto para las prácticas profesionales y la enseñanza en estas áreas.

Si tomamos estas ideas podemos considerar como producto cualquier forma o entidad tangible y se amplía lo que es lenguaje a su campo esencial de comunicar y portar información en los sistemas, estamos hablando de una nueva forma de concebir el diseño en donde se entiende la naturaleza dinámica e interconectada en la que suceden las cosas y éste puede dar sentido e intencionalidad de una manera global a los sistemas complejos en donde se aplica.