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¿Qué enseñamos a nuestros alumnos?

Cosentino, Carlos Javier [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 13, Febrero 2010, Buenos Aires, Argentina. | 202 páginas

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Tres puntos de partida, un mismo comienzo: 

a. El miércoles 29 de junio de 2009 La Nación, publica una entrevista realizada a Aldo Naouri,Escritor, pediatra y psicólogo, donde hace referencia a los niños y jóvenes. 

“Desde el punto de vista económico, son adultos con un profundo desprecio por el esfuerzo. Quieren ganar dinero pero, sobre todo, no complicarse la existencia. Quieren todo sin hacer absolutamente nada como contrapartida. Esto explica por qué nos hallamos en la situación actual. La crisis financiera fue provocada por esos individuos, que sólo piensan en si mismos y en sus deseos, y se olvidan de toda consideración altruista. Esta es una característica del mundo occidental…” 

b. En la televisión aparece un comercial de teléfonos celulares. 

El niño recibe una caja de sus padres, cuyas caras y demás expresiones no se ven claramente en pantalla. Este niño abre la caja del teléfono celular, toma un cobayo. Manipulándolo del mismo modo que un adulto hace con su teléfono celular, llama a un amigo. Quien con un cobayo de distinto color, dialogan sobre los beneficios del nuevo regalo; intercambian el nuevo número y cortan. El comercial cierra con una imagen del cobayo y una voz que dice “no me quieren a mi, quieren su primer teléfono…” 

c. Escucho a un alumno estudiante de relaciones públicas, quien dialogaba sin percibirme, con un niño de alrededor de 10 años. Charlaban en relación al modo en que le conviene a hablar para convencer a otro. … “Podes parecer veraz aunque el contenido de lo que digas no sea cierto, me lo enseñaron. Yo puedo hablarte de lo que sea y convencerte que sé de lo que hablo”.... Inmediatamente actúa la situación convincentemente. A lo que el niño asiente, con asombro y admiración. 

En el marco de los cambios que nos han sucedido como país en los últimos 30 años y en el mundo después de las últimas crisis creo que va siendo tiempo que nos planteemos, como educadores y catedráticos Qué ense- ñamos, Hacia dónde vamos y con quién. 

La crisis que nos atraviesa planetariamente, tuvo su origen en las acciones y pensamientos de hombres y mujeres profesionales, muchos de ellos con maestrías y posgrados; que llevados por su ambición, falta de ética y consideración de los otros (entre otros elementos a considerar) empujaron al mundo globalizado a un abismo. No nos asombra, ya, el cambio climático, el hambre, el aumento de desempleo, el suicidio desesperanzado, los niños en la calle. Parece escenografía de este escenario en el cual actuamos fugazmente. El aporte que hace cada uno es para su “propio ser” y sus cercanos alrededores. No consideramos más a las futuras generaciones, los proyectos sociales y políticos, etc. Nos sabemos expuestos y hacemos lo necesario para que esta breve existencia sea “exitosa”. En este marco la vocación no siempre está a la cabeza de la elección profesional. Y en muchos casos el ejercicio de la profesión se orienta a responder a nuestras necesidades como consumidores más que como ciudadanos. 

En el segundo ejemplo, por otra parte, algunos creativos, productores, redactores, publicistas, etc, etc, que convocados por una importante compañía realizan un comercial para venderles celulares a los niños. 

Sin duda la pieza comunicacional es buena, impacta y logra su resultado. Con frecuencia vemos estas acciones cuando se acerca el día del niño. 

 Estos profesionales, con títulos universitarios, posgrados, maestrías, componentes de equipos en destacadas firmas publicitarias; se han cuestionado si esta bien venderles celulares a los niños. Si es adecuado para su desarrollo evolutivo. Si es bueno para su salud física, mental y emocional que nos imaginemos una niñez con ocupaciones de adultos quienes se desempeñan como hábiles trabajadores entre computadores, lapiceras y ocupaciones. ¿No será que estamos apoyándonos en el mercado y en el consumo para realizar acciones sin ninguna consideración ética? Está claro que el mercado como regulador social no sirve, ni funciona. Sólo responde a los intereses económicos y estos a su afán de lucro y crecimiento permanente. En este contexto estamos todos a la merced de quienes teniendo los medios, leen las necesidades del mercado y ofrecen sus servicios y productos. Tomemos el ejemplo del celular, de los programas de entretenimiento, etc. Finalmente este dialogo joven, de una mente que da sus primeros pasos en el mundo académico. Que ha recibido herramientas brillantes, desarrolladas por teóricos y pensadores. Pero utilizadas como herramientas “técnicas” para lograr fines sin considerar los medios y el modo. En estos últimos años cuántas veces hemos escuchado que quienes asumían cargos públicos eran “técnicos”, cuya pericia y experiencia nos auguraban excelentes y eficientes resultados. Y sabemos que no fue así. No existe consideración alguna que pueda dejar a un costado la ética, el bien común, la noción de comunidad, de nación, de país. De conjunto de seres que viven en el mismo suelo y que el saber es facilitador de mejores desarrollos para todos. Sabiendo que el rol de la universidad es producir saber, investigar, cuestionar y no reproducir seres que mantengan prolijamente este sistema que legitima el consumo como llave de ascenso social. 

Nos encontramos en una coyuntura. Una de tantas oportunidades que tenemos delante. Nos invito a que pensemos críticamente ¿Qué profesionales estamos formando? ¿Para que país? ¿Para que planeta? 

Enseñemos a nuestros alumnos. 

Enseñemos a nuestros alumnos a aprender. Que puedan desarrollar un pensamiento crítico, que adquieran herramientas para analizar la realidad y mejorarla. Para enfrentar nuevos desafíos. 

Incorporemos la ética como un contenido central y como un contenido transversal en todas las cátedras. 

Enseñémosle a valorar el saber, a amar los libros, a amigarse con las bibliotecas, a cuestionar internet como fuente de saber, a disponer de las nuevas tecnologías en pro del bien común y de la ecología. 

Enseñemos que en la sociedad existen roles y que es necesario que cada uno haga un buen ejercicio del mismo. El respeto a la autoridad del docente es parte del respeto a todos en conjunto, a los alumnos, a los pares, a las autoridades institucionales, a las normas. Todos tenemos una responsabilidad que abarca la totalidad de las acciones ejercidas. El respeto y la responsabilidad son parte constitutiva del ejercicio profesional 

Consideremos a conciencia El saber y La memoria. Que nuestros alumnos puedan aprender a hacer un ejercicio de la memoria y que la base sea el conocimiento, el saber. Amar el conocimiento es acercarse a nuestras raíces, al basamento que somos como comunidad. Ese conocimiento crítico favorecerá el ejercicio de las futuras acciones y el camino que tomemos como comunidad. 

Cada decisión, acción u omisión que tomemos impacta en los otros. Como mundo globalizado vivimos en la piel, el impacto de las acciones de los otros. Enseñemos a tomar distancia, a analizar el hecho, a generar soluciones a problemas comunes y a involucrarnos. Enseñemos a nuestros alumnos a ser proactivos en la búsqueda de soluciones a estas problemáticas. Que el accionar que desarrollen como estudiantes y futuros profesionales sea a conciencia. La duda, la pregunta, el cuestionamiento nos acerca al saber. El Bien común se construye por la suma de las acciones individuales. Cada estudiante, cada profesional en el ejercicio de su propia práctica aporta sustancialmente a este bien común. 

Favorezcamos en nuestras clases el esfuerzo y la dedicación. Que nuestros alumnos vivencien la importancia de desarrollar una cultura del trabajo, donde la coherencia y la consecución de sus ideales sea una carta de presentación. Donde cada trabajo práctico que presenten refleje su compromiso y entrega, su saber y su práctica. Donde cada examen sea corolario de un proceso enriquecido por el entramado de aportes del docente, de sus pares, de expertos, de sus vivencias, de su búsqueda en la resolución de problemas. 

La sociedad le brinda a la Universidad un lugar privilegiado. No sólo para transmitir el saber sino para desarrollar investigación y producción de nuevos saberes. Si trabajamos con nuestros alumnos para entrenarnos en leer la necesidad social y generar un aporte desde nuestro saber. Cuan beneficioso será para todos los miembros de nuestra comunidad las propuestas que como casa de estudios podamos desarrollar. Cito como ejemplos la investigación publicada en los medios sobre el uso de internet y la televisión o el Encuentro Latinoamericano de Diseño.

Finalmente retomo la idea eje de este artículo. Que es la necesidad de incorporar en la agenda de nuestras prácticas docentes a la Ética. Tengo la certeza que es a partir de considerar a los otros, de considerar el bien común, de respetarnos como seres íntegros, de sabernos actores importantes en este camino; que nuestro aporte, por menor que sea, se vuelva fundamental. 

Referencias bibliográficas 

- Camilloni,A y otras (1996). Corrientes didácticas contemporáneas. Buenos Aires: Paidós. 

- Delacote G. (1998) Enseñar y aprender con nuevos mé- todos. Barcelona: Gedisa. 

- Gardner H. (1993) La mente no escolarizada. Buenos Aires: Paidós. 

- Gardner, H. (1994) Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples. Buenos Aires: CFE 

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- Krishnamurti j. (1978) Krishnamurti y la Educación. Madrid: Edhasa 

- Litwin,E. (1997) Las configuraciones didácticas. Buenos Aires: Paidós. 

- Mercer E. (1997) La construcción guiada del conocimiento. Buenos Aires: Paidós. 

- Naouri, A. (2004) Padres permisivos, hijos tiranos. Tusquets 

- Naouri, A. (2008) Educar a los hijos, tarea urgente. Taurus 

- Perkins (1995) D. (1995) La escuela Inteligente. Buenos Aires: Paidós. 

- Perkins (1995) D. Y Blythe T. (1994) Putting understanding up front. Educational leadership 51 (5) 4-7. Traducido como: “Ante todo la comprensión”. 

- Perkins D. (1986) Thinking Frames. Educatinoal Leadership, 43(8) 4-10. Traducido como: “Marcos de pensamiento”. 

- Perkins, D. (1997) La escuela inteligente. Barcelona: Gedisa - Platon. (2009) La Republica. Buenos Aires: Akal 

- Sinay S (2003) Ser padre es cosa de hombres. Buenos Aires: Del nuevo extremo 

- Stone Wiske M. (1999) La enseñanza para la comprensión. Buenos Aires: Paidós.

Vocabulario relacionado al artículo:

enseñanza . problemática .

¿Qué enseñamos a nuestros alumnos? fue publicado de la página 40 a página42 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

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