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Ensayo sobre el método en la comunicación y el diseño

Díaz, Sergio; Jait, Alelí [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 13, Febrero 2010, Buenos Aires, Argentina. | 202 páginas

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La investigación científica en tanto proceso lógico que apunta a la obtención de un conocimiento verificable puede ser entendida como un conjunto de proposiciones hipotéticas sobre presumidas relaciones entre fenómenos que se expresan de manera sistemática, controlada, crítica y empírica (Kerlinger: 1975). Es decir, en el proceso de la investigación científica se construye una idea, un hecho o aquello que aparece y puede ser observado como problema a través de una disciplina que evita el azar. Además el sujeto investigador debe realizar una especie de desdoblamiento con el fin de describir la realidad del objeto prescindiendo de sus preferencias y juicios de valor. La objetividad debe primar sobre la subjetividad. Que en plano de lo existente concibamos una división entre sujeto y objeto es aquello que posibilita el surgimiento de la ciencia moderna debido a que es el hombre el que se transforma en subjectum, en el fundamento de lo existente y por ello tiene la capacidad de representar. Esto supone, en primer lugar, el nacimiento de una concepción de la subjetividad cartesiana, inaugural del sujeto moderno. A partir de las Meditaciones metafísicas de Descartes se produce una escisión entre aquello que denominamos sujeto y objeto; el hombre es capaz de autoconsciencia y el cogito ergo sum implica que el sujeto posee consciencia sobre los contenidos de su pensar. Es decir, que el hombre es capaz de certeza, a través de su pensamiento logra conocer la realidad de los objetos y la verdad revelada es desplazada por la autocerteza que reposa sobre sí misma y es inquebrantable. Esto implica que la fuente del conocimiento ya no es Dios sino el hombre. A su vez, al convertirse el hombre en subjectum puede operar y transformar la naturaleza a través de la técnica debido a que ésta pierde su carácter animado. El hombre se transforma en el sustento de todo lo ente o existente que queda subsumido a su modo de ser y su verdad. “Lo cierto es una proposición que expresa que al mismo tiempo (simultáneamente y con una misma duración) que el pensar del hombre, el hombre mismo está también indudablemente presente, lo que ahora significa que se ha dado a sí mismo a la vez que el pensar. Pensar es representar, una relación representadora con lo representado (idea como perceptio)” (Heidegger: 2000). Es entonces cuando el hombre dispone de lo existente y posee la capacidad de representar, en el sentido que “representar quiere decir traer ante sí eso que está ahí delante en tanto que algo situado frente a nosotros, referirlo a sí mismo, al que se lo representa y, en esta relación consigo, obligarlo a retornar a sí como ámbito que impone las normas. (Heidegger: 2000). En cambio, para Eliseo Verón “la noción de representación’ tiene una dimensión semántica que reenvía inevitablemente al iconismo y a la problemática de la analogía” (Verón: 2001). 

El proceso de representación por el que el hombre puede traer ante sí todo lo existente transformándolo en objeto o contenido de su pensar –autorreflexivo- implica la capacidad de certeza y es condición para que emerja el cálculo. “La ciencia se convierte en investigación única y exclusivamente cuando la verdad se ha transformado en certeza de la representación” (Heidegger: 2000). Así, la investigación científica dispone de lo existente cuando el sujeto investigador opera a través de la técnica sobre los objetos y consigue calcular por adelantado el fenómeno en su futuro o a posteriori en tanto pasado. Ahora bien, la ciencia moderna es proyectiva, su carácter anticipador la transforma en investigación pero para que ello ocurra es determinante la existencia del método que tiene la potestad de transformar lo ente o existente en objeto. Al mismo tiempo, el método –derivado de su significado griego en tanto camino para llegar a un resultado- orienta y organiza la investigación. El problema surge cuando la investigación científica se desarrolla en el campo de las ciencias de la comunicación y el diseño al postular criterios racionales de decisión para abordar el objeto que fue constituido a partir de su presencia. Así, la incorporación del método en el diseño aseguraría una práctica eficaz por la que una acción tendría como resultado un producto concebido a partir de un trabajo organizado y sistemático o de una conducta planeada y controlada. El diseñador se vale de una guía que estructura el modo de proceder en sus acciones, que se dividen, a su vez, en subacciones. El inconveniente radica en que la conducta metódica supondría una premeditación por la cual el diseñador obtiene los resultados esperados, hasta aquí no habría ningún infortunio, sin embargo, reviste al pensamiento de consciencia y opaca el acto propio de la creación. El paradigma subjetivo se modifica, el sujeto cartesiano autoconciente abre paso al sujeto escindido psíquicamente, así al igual que la ciencia, la concepción de subjetividad es histórica. Con los descubrimientos de Freud se abandona aquella concepción del hombre capaz de dar cuenta de todos los procesos que forman parte de su existencia y se postula una nueva concepción de la subjetividad en la que se presenta al sujeto escindido psíquicamente. Ya el hombre es un desconocido para sí; la preponderancia de lo inconsciente subsume a la conciencia a una cualidad eminentemente transitoria cuyas funciones son regular al aparato percepción consciencia encargado de la motilidad y la vinculación con el mundo exterior. Pero al interior del sujeto reinan las aguas oscuras en las que el hombre logra flotar pero nunca domina su caudal o sus corrientes. Asimismo, pensar en la existencia de un sujeto capaz de dominar absolutamente todos sus procesos psíquicos nos instalaría en el terreno de la monstruosidad o el automatismo; dado que aquello que vuelve ser humano al hombre es su potencialidad creadora. Por ello, no existe método que sirva como receta para llegar infaliblemente a un resultado, sino que se establece como una simple guía para coordinar acciones que deben emplazarse con libertad. 

Desde el punto de vista de las ciencias de la comunicación existe un problema dado por la pretensión de constituirse como disciplina ya que aún no se ha concluido o consensuado cuál sería su objeto específico y su método propio. “Es importante distinguir las pretensiones institucionales de la comunicación de sus eventuales pretensiones epistemológicas. Muchas veces se argumenta que si el campo comunicacional no crea su propio objeto y su método, su propia epistemología, estará destinado a la marginación institucional” (Grimson: 2003). Al institucionalizarse la ciencia, lo que sucede es que se asegura la primacía del método por encima de la naturaleza y la historia mutando ambas en objeto de la investigación: “Basándose en su carácter de empresa, las ciencias consiguen la mutua pertenencia y la unidad que les corresponde. (…) Toda ciencia, en tanto que investigación, está fundada sobre el proyecto de un sector de objetos delimitado y es, por eso, una ciencia necesariamente particular. Ahora bien, toda ciencia particular debe especializarse, en el desarrollo del proyecto por medio de su método, en determinados campos de la investigación.” (Heidegger: 2000). Entonces, el carácter anticipador sumado al rigor, el método y la empresa constituyen el fundamento de la ciencia moderna y la posicionan como investigación. Pero, en el caso de la comunicación no sería una ciencia sino un campo convergente de disciplinas cuyo carácter es inter y transdisciplinario. Conservar su inespecificidad es aquello que le aporta su riqueza dada su convergencia. “Difícilmente habrá algún campo científico en el que domine sin discusión una teoría importante o, por lo menos, en el que no sean concebibles otras teorías rivales. Y esa rivalidad será una fuente de progreso mientras algunas de esas teorías no se institucionalicen en escuelas dogmáticas, a imitación de las filosofías de escuela.” (Bunge: 1989)

Referencias bibliográficas 

- Bunge, Mario (1989) La Investigación Científica. 2ª ed. Corregida. Barcelona: Ariel. 

- Grimson, Alejandro (2003) “Contra una epistemología de la comunicación. Una crítica al corporativismo lógico” en Zigurat, Nro. 4, Carrera de Ciencias de la comunicación, FCS, UBA, p.p 43-48. 

- Heidegger, Martín (2000) Los caminos del Bosque, España: Alianza Editorial. 

- Hernández Sampieri, Roberto (1991) Metodología de la investigación, México, Mc. Graw Hill. 

- Kerlinger, Fred (1975) Investigación del comportamiento: técnicas y metodología, México: Nueva Editorial Interamericana. 

- Verón, Eliseo (2001) El cuerpo de las imágenes, Bogotá, Grupo Editorial Norma

Vocabulario relacionado al artículo:

comunicación . diseño . investigación científica .

Ensayo sobre el método en la comunicación y el diseño fue publicado de la página 52 a página54 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

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