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Análisis de la experiencia educativa desde la didáctica

López, Cristina Amalia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 13, Febrero 2010, Buenos Aires, Argentina. | 202 páginas

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Evaluación de mi experiencia docente desde la mirada de la didáctica tomando como punto de partida una evocación que permita llegar al análisis de las acciones áulicas y las estrategias de enseñanza aplicadas, para hacer del aprendizaje, una tarea significativa que invite a pensar.Aprendiendo a escuchar al alumno y sus circunstancias: El voluntariado docente

A raíz de cursar la materia Introducción a la Didáctica en la Universidad de Palermo dentro del Programa de Formación y Capacitación Docente, se nos convidó a reflexionar acerca de una experiencia significativa que a modo de e-vocación pudiéramos relatar para compartir en el aula y luego desde ella efectuar el análisis didáctico correspondiente.

Por ello me parece que el relato que a continuación comparto con ustedes, puede ser un humilde aporte a la reflexión y muchos quizás puedan empatizar o no con mis vivencias, pero lo importante es que a través de ello, el disparador del tema dio origen a un análisis profundo de mi acción docente y quizá muchos educadores puedan sentirse identificados.

La experiencia que comparto con ustedes transcurre en 1993 mientras realizaba voluntariado en la escuela Fili Dei de Retiro, cuando lideraba la Comisión de Capacitación y Desarrollo del Círculo de Premiados de la Fundación Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

En aquella oportunidad el grupo de la comisión mencionada vio con agrado mi propuesta de trabajar con chicos de escuelas carenciadas, ayudándolos en su proceso de aprender.

Entendimos que como jóvenes comprometidos con la sociedad, que teníamos oportunidad de educarnos y gozábamos de una buena formación académica, podríamos ayudar a otros a alcanzar objetivos exitosos en su aprendizaje.

Cuando nos involucramos con esta escuela, luego de conocer su organización interna y sus formas de educar, accedimos a la oportunidad de ejercer el voluntariado como maestros (cubriendo suplencias o como ayudantes) o bien simplemente participábamos del entretenimiento de los chicos en los recreos. Así en una de estas jornadas tuve que estar al frente del séptimo grado. Los chicos que asisten a esta escuela, y que viven en la villa 31 son personas muy diferentes a los de otros colegios porque su realidad diaria los hace enfrentarse con situaciones muy crudas. Es más, algunos no son niños ya son muchachos, tienen más de 14 años y por lo general han repetido el grado en varias oportunidades. No prestan atención, la violencia es la forma de comunicarse y los epítetos e insultos son la moneda común con que se dirigen a sus compañeros. Se torna muy difícil enseñar cuando los alumnos no prestan atención y no se predisponen a aprender. No conocen el silencio…

Al estar frente al aula tuve un clic, porque me di cuenta que entre todos los alumnos algunos eran seguidores de mis comentarios pero otros, ausentes, se dedicaban a golpearse unos con otros y me resultaba difícil hacerlos callar. De hecho me percaté que estaba gritando, yo también, solicitando orden y mesura, y me estaba poniendo a la par de ellos.

Imaginé por unos segundos como me estaban viendo, los que me prestaban atención, y pensé que si seguía en esa postura no avanzaría en nada, y los que querían aprender, se quedaban con la imagen de una maestra enajenada, gritando casi tanto como ellos para solicitar silencio y el tiempo se pasaba sólo en eso. Hubo un antes y un después en mi…. Aprendí a mirar al alumno de otra manera y a involucrarme desde la afectividad, a crear un clima que permitiera conocernos mutuamente y convivir con reglas pautadas.

Cambié radicalmente la estrategia, y comencé a hablar en secreto, solo a quienes desde el inicio prestaban atención a mi propuesta.

Cada vez hablaba más bajo, y gesticulaba con mayor agudeza… Marcando en cada gesto una teatralización, y siempre con una sonrisa. Al cabo de unos minutos, uno de los revoltosos empezó a mirarme con atención y codeó a los demás. Así uno a uno los alumnos que hacían lío en la clase comenzaron a silenciar sus voces. Descubrí para mi asombro que la estrategia había dado resultado. Estaba captando su atención… Logré que su curiosidad despertara su deseo de ver lo que estaba haciendo. Logré que todos tomaran asiento y entonces uno de los alumnos (de 16 años y muy corpulento me preguntó: ¿que pretende?) Y yo le respondí: - Hacer que mi tiempo aquí valga la pena!!! Me miró y se sentó indagando, que era lo que estaba haciendo… Y mirándolos uno a uno les expliqué la razón por la que estaba allí. Que nadie me obligaba ni me pagaba ni me pedía que fuera a dar clase, que simplemente quería ayudarlos a pensar, a cambiar la realidad y que creía posible un mundo mejor.

Una chica muy desarrollada físicamente me preguntó: - ¿Que quiere de nosotros?; Otra se anticipó a mi respuesta y me increpó: - ¡Para qué quiere que cambiemos si todo es lo mismo! Otro chico dijo: - A mi me mandan a la escuela para sacarme de encima mientras mis viejos se drogan. Y como eso mucho más….

En ese momento sentí que debíamos hablar de su realidad y les dije que me interesaba conocer su opinión, saber sobre sus vidas y sus ganas, dónde pensaban llegar, cuáles eran sus sueños. Los ojos de todos se abrieron sorprendidos. Y uno dijo: ¿Qué quiere saber? ¡Quiero saber si eres feliz!

Se hizo un gran silencio en toda el aula. Luego pregunté: ¿Saben que significa ser feliz? Y cada uno mencionó lo que sintió en ese momento. La mayoría centraba sus respuestas en lo material, y en el deseo de tener un papá y una mamá que los amara, algunos sólo querían festejar su cumpleaños con amigos….

Sin querer abordamos el tema “De los Derechos de los Niños” y cuando los iba enumerando veía que sus caritas curiosas me miraban atentas.

Cuando se me ocurrió decir, (señalando a un alumno al azar): - ¿Sabías que vos podrías ser Presidente el día de mañana, y cambiar la vida de muchas personas? Todos querían ser Presidentes. Y que bueno porque todos deseaban participar de la propuesta.

Así en modo sencillo les dije: “La educación que adquieren en la escuela les permitirá ser mejores personas y responsables de sus actos, conocerán muchas cosas que los harán decidir qué quieren ser en la vida, ingresar a un trabajo y podrán tener un camino que recorrer lleno de oportunidades si se permiten aprender todas estas cosas maravillosas que les enseñan en la escuela“.

Uno me dijo entonces: Seño… ¿Yo puedo ser doctor? Y le expliqué que sí, que cada uno podía ser lo que decidiera, que las puertas se abrirían si su deseo es verdadero. Siempre hay oportunidades, hay que saber buscar y nunca creer que no podemos hacerlo porque somos pobres.

Para terminar la clase y sabiendo que quizá no volviéramos a vernos o tal vez sí les dije mirándolos nuevamente a los ojos: - No pierdan el tiempo peleando, jueguen para divertirse y sean siempre niños con el corazón enorme, y aprendan a respetarse porque quien tienen al lado puede salvarles la vida. Me dí cuenta que había abierto un canal de comunicación especial y que lo que proponía les había llamado la atención. Simplemente los estaba tratando como personas y los estaba escuchando, me dí cuenta del valor del saber prestar atención. Me encontré inmersa en una realidad diferente y comprendí que habiendo dejado de lado las formalidades docente-alumno había encontrado una forma de comunicarme.

Ahí me di cuenta que el juego y la intuición me llevaron a tratar un tema tan difícil como complejo en un aula donde casi era imposible generar quietud y que prestaran atención. Tratar los derechos y obligaciones como ciudadanos me hizo imaginar que mi paso por esa aula había marcado una diferencia y que yo jamás olvidaría esta experiencia.

Días siguientes, salí de la escuela, y estaba oscuro… Uno muchas veces es confiado y cree que nunca le va a pasar nada. Dos muchachotes se acercaron a mí para quitarme la mochila que llevaba con mis marionetas y artículos que siempre traía a la escuela para jugar. Forcejeamos, yo no iba a rendirme, de pronto los niños de la escuela aparecieron de la nada, con el chico que me dijo que quería ser doctor, me salvaron. El hermano era quien me quería robar. Los chicos le gritaron: - ¡No le hagas daño, es la señorita que nos viene ayudar! Ella es la maestra que nos enseñó que tenemos que ser buenas personas.

Ese es el mejor regalo que le pudieron dar a alguien que desde su pequeña humildad ejerce la docencia sabiendo que el instante que te acerca al otro tiene que estar unido a la verdad, a la responsabilidad y sobretodo a la creencia de que es posible educar cuando el amor por el saber es un inspirador que despierta en el otro el mismo ánimo.

Y por ello esa experiencia en Fili Dei me marcó para siempre.

De esta mirada retrospectiva puedo hacer una nueva reflexión que me lleva a compartir con ustedes la evaluación de mi experiencia docente desde la mirada de la didáctica.

Desde mi punto de vista, el secreto del éxito del docente se halla en su equilibrio entre el saber y lo que es él en sí como persona, su capacidad de amar lo que hace y crear empatía en el aula. Y justamente el éxito colectivo de una entidad educativa se alcanza cuando para la búsqueda de nuestros objetivos como educadores, compartimos las experiencias docentes con las otras personas, ya que al unirnos con otros podemos ayudarnos a enfrentar las dificultades y encontrar soluciones a las diversas situaciones que se nos plantean en el mundo áulico.

Reflexionando sobre la experiencia, y con los conocimientos incorporados sobre la didáctica creo que hay varias cosas que puedo poner en perspectiva.

Hacer una puesta en valor de la importancia de vivir experiencias educativas en sitios diferentes, por ejemplo. Que es el caso que estoy citando en la e-vocación, al mencionar un hecho puntual en un sitio que elegí para un programa de capacitación y desarrollo, que a la vez estaba liderando en mi rol de presidente de esa comisión y en conjunción con otras personas que pensaban y actuaban comulgando con la misma idea. O sea ya había espíritu de grupo para llevar adelante el proyecto. Eso es importante.

Rescatar el valor de las pequeñas cosas, a las cuales no siempre le damos verdadera importancia o no nos acordamos de agradecer, es un punto que rescato de mi relato sobre la experiencia educativa en Fili Dei. Seguramente debe parecer muy extraño que alguien afirme que todos tenemos algo bueno y algo que dar, en un sitio que se halla al límite, en la cadena de análisis económicos y estratos sociales en riesgo. Sin embargo, inculcar, que nada nos es impuesto como forma de retribución pero cuando nos solicitan solidaridad para con el prójimo necesitado, deberíamos hacerlo con amor y desprendimiento, esos pequeños actos cotidianos de compartir, crean conciencia en el alumno, cuando convive con el otro desde el lugar del compañerismo.El amor por la docencia

Lo supe cultivar desde que tengo uso de razón, cuando aún siendo muy pequeña me enviaban a cuidar los grados cuando faltaba la maestra, ¿nací maestra? Qué gran pregunta… ¿Maestro se nace o se hace? Si lo ponemos en términos simples, creo que muchos contamos con una capacidad natural de enseñar y como en mi caso dar todo lo que sé. Cultivar la virtud de aprender. Bucear en el conocimiento de todo lo que me falta para alcanzar la sabiduría necesaria para vivir y transformar el mundo en un lugar más justo, más humano y más digno.

La docencia es un acompañamiento en el aprendizaje individual y en la valoración de actitudes y progresos del alumno. Enseñar y aprender es un acto de compartir.

En aquella época, como ahora mi preocupación siempre ha sido que todos tengamos la oportunidad de crecer en una escuela que nos permita aprender, investigar, cuestionar y crear, inventar; transformar y pensar, creer en la posibilidad de diseñar y generar un proyecto que nos permita seguir avanzando en el proceso evolutivo del hombre. Que todos tengamos acceso a conocer esas invenciones y esas superaciones, producto de la inteligencia del hombre y su desarrollo tecnológico. Por eso insisto en el amor por la docencia como un apostolado. Un recorrido por el conocimiento desde el amor, del y por el que enseña y el amor del que aprende.

Bien sabemos que el amor es paciente y servicial, no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, ni busca el propio interés, no procede con bajeza, no se irrita, no se enfada y no tiene en cuenta el mal recibido. Cuando entiendes esto amplias la capacidad de dar.El vínculo con el alumno y el rol del docente. El aula taller

La clase, es una acción, que se establece con y entre el/ los alumno/s y el docente, de entrega mutua.

Y eso es posible si se crea un clima de felicidad en el aula. Nuestra misión es compartir lo que sabemos y tenemos desde la experiencia propia y profesional, promoviendo la común unión con los saberes previos de los alumnos, no anularlos ni castrar su derecho a opinar, nos llevará a crear el aula taller, donde el proceso de estudiar es una acción permanente y saludable.

Respecto al acto de aprender, creo que debemos ser conscientes que lo que para muchos es muy importante, para otros tiene poco o ningún valor, y a lo mejor para el alumno, en este momento de su vida que se encuentra frente a los temas de nuestra materia, cursarlos es una cuestión de reglas. Transitar por esos conocimientos, no le es significativo y lo hace sólo por obligación, los estudia pero no los incorpora. Uno aprende cuando los saberes lo traspasan, es decir, cuando los hace propios, creando pertenencia. Ahí es donde entramos a la fase del entendimiento y la comprensión.

El alumno como en todos los grupos sociales, institucionales, de relaciones, puede estar en tres estadios de forma constante o bien cohabitar en dos o simplemente ser parte de uno solo o no estar en ninguno, y me refiero a lo que llamo “la teoría de las tres P”; pertenecer, permanecer y participar.

Personalmente, valoro la sabiduría del humilde, no siempre los aprendizajes están marcados dentro de la escolaridad, esto significa que aún pasando por ella, los saberes propios de nuestra formación humana son también relevantes como educadores a la hora de involucrarnos como docentes en la realidad cotidiana, que estamos construyendo desde el aula hacia nuestra sociedad. Es una proyección de nosotros mismos hacia el educando y una visión de su realidad como alumnos que insertos en una cotidianeidad están aprendiendo a ser los profesionales y líderes del mañana, pero en el hoy. Y por ello es fundamental respetar la tradición y diversidad de sus culturas e integrarlos a la tarea desde el respeto por las distintas formas de llegar a la elaboración del proceso de aprender.

La didáctica como disciplina nos ayuda en nuestro desempeño docente. Conocer y entender nuestras limitaciones es el primer paso para superarlas, conquistando nuestro espacio como personas, seres humanos individuales y sociales. En nuestro rol de docentes y sobre todo creo que en el feedback de 360 grados que aplicamos sobre nosotros mismos, está la clave para ser autocríticos, manejar con total realismo el debate de separar lo importante de lo necesario y lo fundamental de lo imprescindible en la elección del contenido de la materia que dictemos.El sentido de la vida

Es fundamental despertar en el alumno como persona, el verdadero sentido de la vida, para que establezca sus objetivos de realización y sepa discernir cómo hacer que sus objetivos se concreten, comprendiendo que es el prójimo quién nos da esa oportunidad de realización y superación.

Siempre hay una forma de ser útil de acuerdo al don que poseemos.

Creo que abordar las inteligencias múltiples y trabajarlas me ha ayudado concretamente.El asumir la responsabilidad

Aprender a responder por nuestros actos, teniendo en cuenta lo que sus consecuencias acarrean es sin duda empezar a evaluar desde la acción, la gestión propia y ajena. No en vano las universidades hoy por hoy están sujetas a la evaluación de carreras por parte de la CONEAU.Tomar decisiones en el aula

Hemos conversado a lo largo de la cursada del contrato docente, de sentar claramente las bases de cómo se desarrollarán los contenidos y la evaluación del alumno. La importancia de la planificación. De hecho es uno de los puntos relevantes de las encuestas realizadas a los alumnos.

Cuando comento la experiencia con los chicos del último año de la primaria, explico claramente que estaba ejerciendo el voluntariado, y justamente al faltar la maestra, estar al frente del aula hizo que debiera improvisar con los contenidos porque no estaba frente a mí, la planificación de la maestra titular. Por esta razón me pareció relevante llamar la atención de los chicos tratando un tema tan candente como los derechos de los niños, en un sitio de riesgo como la Villa 31.

Aristóteles decía que: “Nos convertimos en las personas que somos debido a nuestra propias decisiones”.

Creo firmemente que eso es así… Cuando me referí a ser feliz, y los interpelé a los chicos sobre esto, las respuestas fueron sorprendentes. Aún habiendo pasado 15 años puedo recordarlo fielmente. Les explicaba a los alumnos que la vida, es como un sendero a transitar, está lleno de señales. Marcas impresas por nuestros padres, los maestros, los amigos y las personas que nos aman, y que esas señales existen para marcar caminos. Desde el libre albedrío son nuestros pasos los que nos marcan la elección, que hacemos en ese viaje de autoconocimiento.

Todos tenemos una meta. Nuestra meta es la felicidad ¿Quién no quiere ser feliz?

Trabajar desde los saberes previos es vital a la hora de enseñar y aprender desde la tarea propuesta.La planificación y el rol del docente

Pienso que los contenidos de la materia que dictemos no deben ser una barrera para llegar al alumno. El docente es un vínculo para el alcance de los saberes y cumple la función de orientar, ayudando en su crecimiento, aportando formas de abordar los saberes desde los conocimientos que el alumno trae, para avanzar en el proceso de aprender nuevas cosas desde el interés individual pero con la intervención del grupo en todo su conjunto.

Sin planificación el sueño nunca se transformará en meta. En lo personal digo: ¡Piensa en grande y haz algo diferente! Empieza por hacer lo que te es posible, luego lo probable y acabarás por lograr metas imposibles, poco imaginadas si no las planificaras.

Uno es el arquitecto de su propia vida, construir sus espacios comunes con los demás y sobretodo en el espacio creativo que es el aula, es un desafío al intelecto, y a las ganas de hacer. El docente es un generador de proyectos y aprende a la vez que enseña de sus propias puestas a prueba, porque cada grupo de alumnos es un mundo diferente a enfrentar, dentro de una relación que tiene comienzo y final, en cada cuatrimestre o año lectivo, pero que puede marcarlos para siempre.

No se enciende una lámpara para guardarla dentro de una caja, sino que se exhibe sobre un candelero para que ilumine a todos los que están en el lugar.Mirar al alumno con cercanía. La empatía

Todas las personas somos valiosas. Todos tienen algo que ofrecer, algo que dar, algo por lo que luchar, un objetivo por alcanzar, la pregunta es: ¿Todos tienen el deseo de aprender?

Podemos y debemos como docentes aprender a educar desde esa realidad, creo que sí, lo importante es encontrar en el segmento de nuestra clase los espacios participativos para generar el debate, el entendimiento y la acción de pensar.

Crear una buena dinámica de trabajo en el aula taller motiva la capacidad de relacionarse, fortalece la resiliencia, genera empatía con el otro, y se entretejen redes aprendiendo de los demás.

La independencia y la iniciativa tienen que ver con la construcción de liderazgo.

Estoy absolutamente convencida que Argentina, América toda, necesita chicos líderes en todos los contextos y esta capacidad de tomar iniciativas, de decidir, de promover, de planificar proyectos, opera como una construcción.La cultura del elogio

Creo que elogiar las actividades loables y los buenos desempeños de los alumnos aumenta significativamente su autoestima y dirigirse con cariño y respeto al alumno y a la persona que es en sí mismo, el educando, es fundamental a la hora de advertir sobre los errores observados en su desempeño. Esto da un ejemplo claro a la clase, de la forma con que debemos comportarnos hacia los demás. Siempre recalco a mis alumnos: que somos damas y caballeros, no importa el lugar que ocupemos en la escala social. El correcto tratamiento que damos a los demás se hace recíproco en cualquier circunstancia y cuando así no es, marcadamente debemos potenciar el buen trato para que la ira no domine los impulsos, para que no nos rebajemos a la mediocridad mal educada del que no está preparado para una conversación civilizada.Evaluaciones de la propia acción docente: la autocrítica

Aceptar las críticas es también un punto a trabajar cuando uno ejerce la docencia. En lo personal me encanta que el decano visite mi aula cuando doy clase, o que se sume a la actividad que hacemos en el aula un profesional o un invitado, creo que es muy enriquecedor achicar espacios verticalistas.

La libertad de pensamiento como bien podemos observar en el contenido de la bibliografía aportado por la docente que nos invita a conocer sobre nuestra tarea, es un punto muy importante que aborda la didáctica. Porque genera los medios para que podamos desarrollar eficientemente nuestra misión docente, es un desafío más que relevante en la educación.

Hacer autocrítica de nuestro trabajo, es sacar provecho de las observaciones y vivencias que ocurren en el aula y es parte de nuestro crecimiento y nos ayuda a vincularnos mejor con el alumno.Nuestras elecciones

Algunas veces tenemos la oportunidad de elegir lo que queremos y en otros casos hacemos lo que podemos; sin embargo, si hacemos las cosas con amor, el que ama nunca pierde siempre gana.

En aquella época y como ahora, mi preocupación era y es la capacitación y el desarrollo, creando emprendimientos para generar trabajo genuino y crecimiento comunitario.

Estoy completamente convencida que la educación es la herramienta fundamental para romper con las barreras de la ignorancia que nos somete y esclaviza a la postergación y la indigencia.

El diseño de políticas educativas sustentables en el paradigma de un nuevo país se hace fundamental y si no intervienen los estadistas, especialistas y visionarios en este tema, difícilmente rompamos con la costumbre de repetir siempre lo mismo.Conclusiones relevantes hacia el ámbito educativo como docente de UP

Teorías de enseñanza y aprendizaje. La importancia de la didáctica.

El rescate y puesta en valor de las teorías educativas es fundamental. La didáctica como herramienta de la gestión docente, nos brinda una mirada enriquecedora de nuestro trabajo, descubrir en su concepción la manera de mejorar nuestra tarea educadora será en beneficio de la Institución Educativa en sí misma.PEI – Programa educativo institucional

Los programas de alta calidad, tienen múltiples impactos. Como bien lo publicitan los carteles públicos de la Universidad: “La UP es diferente”. Comulgo con la idea de esta apertura de la universidad hacia la comunidad, como centro y generador de potenciales manifestaciones creativas, artísticas, tecnológicas, donde el alumno participa como protagonista y muestra lo que hace, estas ferias, encuentros, seminarios están abiertos al público. En la diversidad está para mí el mayor enriquecimiento que la eleva a la categoría en la que está.La escuela y la sociedad

Siempre de alguna u otra forma todos ocupamos un rol en la sociedad, y podemos ser útiles, de acuerdo con el don que poseemos. En la diversidad de saberes que ofrece la escuela como entidad educativa en cualquier nivel del que se trate, el alumno debe hallar la fuente del conocimiento y explorarlo. Al menos a mí me ha pasado eso como alumno. La escuela fue el medio para el saber pero no es el todo para aprender, es el principio de la búsqueda que para mí insisto, y es una apreciación personal, no tiene fin.

Concentrándome en el papel que cumple la escuela, he escuchado muchas veces que las personas se quejan de la educación. Aprender a trabajar y a vivir juntos es una de las responsabilidades de la Escuela. Por lo tanto, no sólo hay que pensar en las estrategias pedagógicas, sino también en cómo se organizan las instituciones para brindar a los estudiantes, a lo largo de su vida escolar, la posibilidad de vivir y trabajar juntos.

Como ya lo he mencionado. Los conocimientos nos tienen que traspasar.

La didáctica es una disciplina estrechamente relacionada con los proyectos sociales y educativos, y me hallo en esa línea, como bien lo cuento en la experiencia mencionada.

Creo que diseñar políticas educativas concernientes a la formación de un prototipo de persona y una determinada sociedad, el modo en que se ve al sujeto de la educación y al rol social de la escuela son ejes centrales en la construcción teórica de la didáctica.

Tal vez me incline potencialmente a la escuela de élite, probablemente sí. Está destinada a los dotados de capacidad para aprender la verdad, apertura a las ciencias lo llamaría yo. Pero no dejo de reconocer en la escuela clásica, su enorme valor ya que los saberes se dirigen a un único modelo de alumno, que aprende desde un proceso individual, y la escuela le transmite cultura general, en cambio en la de masas, no hay preselección y genera desigualdad y diferenciación social.

Es cierto, el discurso planteado por la didáctica es teórico, pero se refiere a la práctica y habla de nosotros mismos como docentes.

¡Que importante es que alguien se ocupe de este nexo entre lo que la educación desea transmitir y lo que la sociedad espera recibir. También es cierto que se ha alimentado de infinitas formas de otras ramas del saber, de la psicología, de la filosofía, de la antropología, de la sociología e incluso de las matemáticas, y que aún siendo una constructora del saber didáctico del docente, es deudora de otras disciplinas, como ciencia social. Y el legado de la didáctica como dice Camilloni todavía es materia de discusión. Lo cual es saludable porque como bien se menciona en la bibliografía al respecto, una teoría resulta interesante cuando no está del todo terminada y cuando está sujeta a cambio en base justamente al contexto social y a las circunstancias en las cuales se la desea poner en práctica.

Volviendo a mí e-vocación sin duda creo humildemente que la didáctica del sentido común me llevó a actuar así, y sacar de la galera por decirlo de algún modo un tema que despertara interés en los alumnos. Hoy a la distancia y con una formación más concreta aprecio significativamente la didáctica científica, eso es seguro. He aprendido a explorar y a buscar nuevas formas de aprender y mejores maneras de enseñar. No estoy de acuerdo con que un estudiante pueda aprender todo, sí estoy segura que un sujeto motivado puede despertar su deseo de querer aprender todo, y que el docente, en su reserva de poder evaluar, opere como un agente social que colabora en la selección de los mejores, es precisamente el juicio de valor que la misma sociedad le reclama y que la entidad a la que pertenece le exige.

Pero pienso también, que todos tenemos el derecho de intentar superarnos, no importa desde el lugar que lo hagamos. Todas las personas son útiles en una sociedad, aún las que delinquen, porque en ese equívoco se construye la diferencia entre el bien y el mal.

En el diálogo socrático se ve la misión del profesor como la acción de enseñar e investigar. En la mayéutica, como técnica que consiste en interrogar a una persona para hacerla llegar al conocimiento no conceptualizado. En la dialéctica, se ve lo que supone la idea de que la verdad está oculta en la mente de cada ser humano, que el propio estudiante, está enseñando e investigando a un mismo tiempo en conexión con el docente. Ello me trae a la mente las escuelas de los grandes pintores. Por ejemplo, evocando a Miguel Ángel, y su capilla Sixtina, o también, las mismas formas de ver el mundo, la ciencia y sus relaciones con la física que poseía el maestro Dalí, o bien la proyección creativa de un arquitecto como Gaudí, o pensar en la frase de Einstein, que decía: “la innovación es a veces más importante que el conocimiento”.

Lo maravilloso es que podemos pensar en que si algo no nos gusta, podemos cambiarlo y es discutible, en el ámbito de la ciencia todavía está todo por hacerse.

Vocabulario relacionado al artículo:

estrategia de enseñanza . experiencia . proceso de aprendizaje .

Análisis de la experiencia educativa desde la didáctica fue publicado de la página 86 a página90 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

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