1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII >
  4. Los textos se escriben solos, como Wikipedia

Los textos se escriben solos, como Wikipedia

Scheiner, Silvina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 13, Febrero 2010, Buenos Aires, Argentina. | 202 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Vivimos en un mundo de satisfacción instantánea.

Uno quiere algo, llama y lo tiene. Entra en internet y lo consigue. Todo parece estar en la punta de los dedos. Desde un apunte, hasta un “amor” en Costa Rica.

La película Wall- E (Disney-Pixair) donde todos eran gordos porque ya no se movían, no es tan descabellada, y seguramente, por adelantar una realidad no tan lejana, tuvo tantísimo éxito.

En un canal de deportes, vemos una coreografía perfecta realizada por una pareja de patinadores sobre hielo en un torneo internacional en Munich y nos parece no solo maravilloso, sino hasta sencillo. La simplificación vía edición de la realidad que hacen hoy los medios convierte a todo en simple, poco esforzado, posible para cualquiera.

En una tira de TV, un arquitecto dibuja relajado frente a su tablero –no tiene problemas con los albañiles, ni contra los permisos de la Municipalidad- o un empresario disfruta hablando por celular desde su oficina minimalista y blanca en el piso 22 de una torre de Catalinas – no cae en bancarrota o aparece en un Veraz sin motivo-.

Hasta las páginas de Wikipedia o los mismos libros que “están” en internet – y que alguien redactó, escaneó y subió a la web- parecen haber aparecido ahí por arte de magia.

Es más, aún cuando productos populares de TV muestran la coreografía de una pareja de baile y pasan el backstage, ese detrás de la escena dura escasos 30 segundos. Cuántos de los televidentes saben exactamente las horas de esfuerzo, caída y transpiración que hubo detrás del baile de 2 minutos lleno de glamour y seducción?

Esta visión editada de la realidad, donde sólo aparecen los resultados de los pocos ganadores (pero que parecen ser muchos porque salen por todos lados, todo el tiempo) y en la que escasamente se mencionan los miles de intentos que sólo quedaron en eso, tiene consecuencias profundas en la sociedad. Esta incidencia es aún más importante en los jóvenes que en función de una serie de estereotipos eligen sus carreras y deciden la forma en que encararán su vida profesional hasta el resto de sus vidas, si es que tienen suerte de haber dado con su vocación.

Me permití estas líneas de introducción para comentar algo que veo en el aula y que tiene que ver con lo que yo enseño – o trato- desde hace cinco años en Palermo: cuestiones vinculadas a la escritura.

Así como bailar o ganarle a Nadal parece sencillo por TV (“vas a los mejores hoteles, jugás, te llevás un montón de guita, y volvés”), escribir también parece sencillo para nuestros alumnos. Es más, aquellos que nunca reflexionaron sobre el tema, creen que escribir es algo que se hace de una vez. “Ponés dedos en el teclado y - de una -, te sale. Luego imprimís y ya está”.

En el imaginario general, se cree que un escritor o un periodista se sienta algunas horas, si es posible en un lugar paradisíaco o en un paisaje bucólico a escribir sus líneas. Además, se supone que ellos sólo lo hacen cuando están inspirados. Y que escriben sólo de temas que les gustan y cuando tienen ganas…

Son pocos los que toman nota de que la tarea del escritor incluye investigación, disciplina, una rutina diaria de varias horas, soledad. Tampoco aceptan que los resultados de esas horas frente a la pantalla – una novela o un cuento, tal vez un best seller- son revisados, reescritos, una y otra vez, hasta que adquieren un formato parecido a la perfección.

La mayoría de nuestros alumnos no escribe como escritores, no porque les falten ideas o creatividad, sino, simplemente, porque carece de la actitud de un escritor competente.

¿Qué hacen nuestros alumnos?

- Conciben con extrema simplicidad el tema de la redacción.

- No piensan en el lector

- Fácilmente quedan satisfechos con el primer borrador. Creen que revisar es sólo cambiar palabras, tachar frases y perder el tiempo. Revisan sólo palabras sueltas.

- Les da mucha pereza revisar.

- Generalmente intentan hacerlo todo bien en el primer borrador. Se concentran en la elección de palabras y en la puntuación incluso durante las primeras etapas, cuando los escritores competentes trabajan en el contenido.

Esta división entre escritores competentes e incompetentes surge de las investigaciones iniciadas en los años setenta en Estados Unidos alrededor del proceso de producción o composición de textos escritos.

Los resultados de las investigaciones sugerían que los escritores competentes (los alumnos que obtenían buenos resultados en los tests) utilizaban una serie de estrategias o habilidades cognitivas para escribir que eran desconocidas por el resto de los alumnos (los que sacaban malas notas en los mismos tests). Este hallazgo significó el reconocimiento que para escribir satisfactoriamente no es suficiente con tener buenos conocimientos de gramática o con dominar el uso de la lengua, sino que también es necesario dominar el proceso de composición de textos: saber generar ideas, hacer esquemas, revisar un borrador, corregir, reformular un texto, etc.

El conjunto de estas estrategias constituye lo que se llama, de una forma un poco tosca, el perfil del escritor competente. Éste es el que tiene en cuenta a su lector, escribe borradores, desarrolla sus ideas, las revisa, reelabora el esquema del texto, busca un lenguaje compartido con el lector para expresarse, etc.

Este año, cansada de que los alumnos recibieran sus ejercicios de redacción, se preocuparan por ver su nota y archivaran el trabajo en su mochila sin siquiera ver las correcciones, encaré un trabajo de post corrección grupal.

¿De qué se trata?

Básicamente, expongo en la pantalla ejemplos de textos escritos por ellos, sin decir de quiénes son – son sólo extractos de los trabajos completos- y propongo al grupo que encuentre errores.

En otros casos, llevo el mismo ejercicio que ellos tenían como consigna a la pantalla y lo hacemos grupalmente. Yo voy escribiendo en la computadora lo que ellos me dictan y va apareciendo corregido en la pared.

Es un tanto desordenado, porque unos gritan una cosa, otros otra, otros corrigen a los primeros y así, finalmente el escrito va adquiriendo una nueva forma.

Los más interesante del trabajo es que unos aprenden de los comentarios de otros, ven lo diferente que queda una frase con tal o cual palabra o estructura, y lo mejor de todo, es que la escritura que es algo tan interno, personal y difícil de explicar a otro, se hace algo verbalizable, visible, y adopta las características de un proceso, de algo que evolucionó desde A a B. Y en ese cambio de A a B, hubo un trabajo de reflexión, de análisis, de volver a leer, y sentir, y mirar y hasta de escuchar cómo quedan las palabras expuestas en el word.

¿Es trabajoso? Si.

Para el profesor implica no sólo corregir los trabajos individualmente (este cuatrimestre son 37 los alumnos de mi comisión) sino además, revisarlos todos, extraer y tipear aquellos textos más significativos en un power point para llevarlos a la clase y someterlos a la mirada de sus mismos productores.

Lo más tragicómico es cuando ellos leen en la pantalla los textos que llevo y preguntan: “¿Eso lo escribimos nosotros?”. Pero como en todo problema, darse cuenta, es el primer paso del cambio.

Vocabulario relacionado al artículo:

aula . escritura . texto .

Los textos se escriben solos, como Wikipedia fue publicado de la página 119 a página121 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

ver detalle e índice del libro