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Enseñanza en acción

Stiegwardt, Tomás [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 13, Febrero 2010, Buenos Aires, Argentina. | 202 páginas

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Probablemente existan tantos métodos de enseñanza como educadores que los pongan en acción. Y, así y todo, lo que importa es que funcione. Que logre su cometido. Que transforme y proyecte al estudiante a la máxima expresión de sí mismo.

Enseñar es en alguna medida liberar el talento de quienes aprenden y lograr ponerlo a disponibilidad, en uso y acción a través de una inmersión en el mundo real.

Pero, ¿Cómo llega alguien a elegir su vocación?, ¿Cómo es que se llega a ese instante que define gran parte de nuestra vida futura?

Al comienzo es sólo un impulso, una vaga sensación que nos impulsa a tomar un camino. Esa llama es como un fuego que nos quema por dentro y busca su salida. Y es ahí cuando se siente el llamado.

En cada uno es una voz diferente y particular. Para algunos es como un claro llamado a la acción que algunos llaman vocación. En otros se manifiesta como un deseo inespecífico de ser parte, de pertenecer y participar en algún área en donde se presiente que aquello que trae como potencial se cristalizará como habilidad o conocimiento. En este pasear con la mente por las posibilidades que nos ofrece nuestra propia existencia le toca al individuo lograr diferenciar entre simple deseo y verdadera necesidad, entre las luces fatuas y el verdadero fuego que lo impulsará a seguir a pesar de todas las dificultades.

Cuando el estudiante se acerca a la carrera elegida desde un lugar muy profundo de su propio ser, su alma vibra. La energía se transmite a toda su esencia y siente algo parecido a la felicidad.

Al comienzo, este llamado lo vincula con diversas posibilidades dentro de un espectro amplio y desconocido. Es como salir a un mundo desconocido en el que todo es posible, y de hecho, lo es.

Así es que un poco por instinto puro, otro tanto por recomendaciones y más que nada por ese extraño principio que la física cuántica llama “ley de atracción” y la antigua filosofía hermética llamaba “principio de vibración”, un individuo se acerca a una institución determinada y decide que ese es “su” lugar.

De allí en adelante y en un acto que es casi de fe, el futuro estudiante deposita sus más altas aspiraciones en quienes lo formarán para lo que él o ella haya elegido. Cada individuo que ingresa es una posibilidad fabulosa, una promesa en ciernes, una nueva luz para alguna área de la vida.

Y es así, y sólo con ese compromiso, que un educador toma en sus manos la responsabilidad de guiar al estudiante.

Una de las cuestiones más interesantes y ásperas es la relación entre los sueños que tienen las personas y la realidad. Quizás parte de este misterio se resuelve comprendiendo que la realidad, sea ésta laboral, profesional o académica, se liga a los sueños a través de la propia capacidad puesta en acción en relación al conocimiento adquirido, más el despliegue de la potencialidad latente.

Existe una línea muy delgada entre orientar y descorazonar, entre exigir y dejar volar y allí se encuentra tal vez el espíritu de lo que es enseñar.

Es algo digno de ver, ese entusiasmo vital que tenemos todos cuando encontramos esa sensación de poder que es fruto de tocar un fibra íntima. Un poder interno y que sólo sirve para guiarnos a través de los escollos que presenta el proceso de aprendizaje. Ese poder es el encuentro con la propia vocación. Y, luego de eso, toca a quienes enseñamos lograr encontrar el talento oculto que tiene la persona para que pueda desarrollarlo.

En las carreras audiovisuales (cine, foto, artes en general) suelen arrancar casi todos con una idea poco definida de su rol dentro de ese mundo en particular.

Algunos de los estudiantes de cine –casi la mayoría- están seguros al comienzo que quieren ser “directores”, aunque no quede muy claro que cosa es lo que dirige un director de cine.

Con el tiempo, el temperamento y las condiciones van haciendo que muchos se interesen en otras de las muchas áreas que componen el universo cinematográfico. Puede ser la dirección de arte, la fotografía y cámara, el sonido, el guión, el montaje, el vestuario o la producción. Este proceso se da naturalmente al verse sometidos al ejercicio de la práctica en clase y en los trabajos prácticos.

Y allí surge una nueva mirada sobre sí mismo. Superada la primera etapa de acercamiento a una disciplina específica, cada uno encuentra su lugar, su espacio vital de máxima utilidad y presencia.

Ese espacio es como una segmentación de la vocación, es el lugar puntual en donde la persona encuentra qué puede ser y hacer siendo la mejor versión de sí misma. A eso apuntamos.

Vocabulario relacionado al artículo:

enseñanza . guía del profesor .

Enseñanza en acción fue publicado de la página 127 a página127 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

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