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El modelo de Universidad del tercer milenio

Gaitto, Jorge

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 14, Agosto 2010, Buenos Aires, Argentina. | 210 páginas

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Tradicionalmente se ha asignado a la Universidad una misión: enseñar, investigar y brindar un servicio a la sociedad. Estas acciones se enmarcan en el valioso e indeclinable ejercicio del principio de autonomía académica, es decir, el derecho de cada Universidad para decidir acerca de qué, quién, a quién y cómo enseñar, así como sobre qué y para qué investigar, sin temor a comunicar nuevas ideas o a buscar la verdad sin limitaciones.

Una de las características de nuestra sociedad en este tercer milenio es el reconocimiento al respeto por la libertad y la diversidad, tal como se acordó en la Carta Magna de la Universidad firmada en Bolonia en ocasión de su noveno centenario por rectores, presidentes y cancilleres de más de quinientas Universidades de todo el mundo.

Sobre la base de una perspectiva de varios siglos, se ha señalado ya que no son los generales ni los presidentes, ni los expertos ni los profesionales quienes expresaron las transformaciones más importantes en la civilización humana, sino los críticos sociales, los filósofos y los científicos. Sin embargo, para que estos avances puedan ser aprovechados e influir sobre la sociedad, deben concretarse en aplicaciones prácticas.

La misión de la Universidad debe nutrirse de un balance equilibrado entre el desarrollo intelectual aplicado y la búsqueda de la verdad y de significado por sí mismo.

Nos enfrentamos a un mundo complejo donde prima la incertidumbre sobre el futuro, y donde se evidencia las dificultades de los gobiernos en redistribuir las riquezas y nivelar las desigualdades sociales. En este marco se le presenta a la Universidad la oportunidad de dar respuestas a las necesidades sociales de educación, desarrollo profesional y académico, para que impulse el análisis crítico de las ideas y la generación de nuevos conocimientos teóricos y aplicados, para contribuir en la solución de los problemas urgentes y cada vez más complejos que enfrenta la civilización humana.

Hoy se reconoce que la Universidad es la institución mejor equipada para servir a la sociedad, produciendo el conocimiento que se necesita para arribar a soluciones, preparando a los ciudadanos altamente educados que se requieren para instrumentarlas y promoviendo el mejoramiento permanente de la condición humana en términos de salud, valores, dinámica social, progreso económico y supervivencia. Mediante sus tareas de descubrimiento, creación, reformulación, transferencia de conocimientos y el desarrollo y entrenamiento para sus aplicaciones, la Universidad brinda un servicio esencial a la sociedad educando a sus jóvenes, preservando la tradición cultural, proveyendo investigación básica y aplicada, entrenando a sus profesionales y certificando su competencia.

Se ha abierto una nueva brecha que esta vez no tiene que ver con la tradicional dualidad entre ricos y pobres sino entre quienes poseen los conocimientos y la capacidad de seguir adquiriendo y los que no. La separación entre ambos grupos crecerá y generará una nueva forma de pobreza, fácil de prevenir pero difícil de revertir una vez instalada. Los mejores trabajos y carreras estarán abiertos sólo a quienes posean el conocimiento. En este contexto la Universidad se ha convertido en la clave para superar estas inequidades y en el motor principal del desarrollo y crecimiento económico.

Está entre los hacedores de la Universidad, en tanto salvaguarda de los valores y la preservación de la condición humana, mejorar el futuro de las sociedades: los estudiantes de hoy serán los actores que marcarán el rumbo de la ciencia, la técnica, las humanidades, así como el destino de los países. Estas referencias sobre el nuevo rol de la Universidad necesariamente nos remiten a la palabra clave que expresa una característica significativa de la Sociedad y de la Universidad misma: cambio.

Del diseño y las comunicaciones

Al concretarse en el país, y de manera vertiginosa, los cambios que transformaron radicalmente los escenarios políticos, económicos, sociales y culturales, tanto las empresas ya establecidas como las recién radicadas, y aún las instituciones sin fines de lucro y particularmente el gobierno, tuvieron que redefinir su lugar en una sociedad y en mercados en proceso de grandes cambios. Consecuentemente, los perfiles de los profesionales y los modos de gestión también debieron replantearse a fondo. Esta tendencia, de hecho, demandó la incorporación y promoción de nuevos profesionales de formación universitaria, especialmente en las nuevas disciplinas de la comunicación y el diseño. Al no tener, como antecedente, una tradición rígida, en la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo, desde el comienzo se adoptó un modelo de organización y gestión dinámico y flexible para asegurar el liderazgo académico. En consecuencia, se diseñaron e implementaron planes de estudios actualizados y pertinentes, y se fue conformando un cuerpo docente que creció consustanciado con la misión y sus objetivos. En poco tiempo se consolidó una comunidad docente estable y con profundo sentido de pertenencia que pudo interpretar y protagonizar con éxito los cambios e innovaciones que demandó el nuevo escenario.

El verdadero cambio e innovación se debe introducir a través del diseño curricular, y con una marcada política de autoevaluación permanente, así la misión institucional dará muestras de sensibilidad hacia el cambio y se mostrará con capacidades de mejora permanente.

El inicio del tercer milenio, es un momento clave en la revisión y actualización de los Planes de Estudios, donde los distintos programas sean sometidos a un minucioso examen, capaces de producir, de ser necesario, un significativo cambio para la adecuación de esos programas ante los nuevos escenarios y las nuevas demandas profesionales.

El camino recorrido y los logros alcanzados, hacen que el modelo diseñado, se esté adoptando en otras escuelas e instituciones de Latinoamérica, lo que si bien representa una satisfacción, conlleva a un compromiso ligado al lugar de liderazgo que hoy se ocupa.

La Universidad de Palermo, tiene vínculos académicos y convenios formalizados con las más importantes universidades del mundo. Y específicamente la Facultad de Diseño y Comunicación lidera y es un referente innegable del campo disciplinar en toda la región.

Hacia un nuevo modelo de Facultad

El nuevo modelo de facultad, ha de estar inscripto en la cultura institucional de autoevaluación permanente, que ha de llevar a la revisión, actualización y modernización de sus estructuras.

Atendiendo a la realidad académica y al avance y consolidación de las áreas, es donde se desarrollan las nuevas propuestas de organización, con un fuerte conocimiento de la actualidad y con miras al desarrollo y crecimiento futuro. Asentados en la firmeza y consolidación, es posible avanzar con un proyecto ambicioso, asumiendo el liderazgo de la formación universitaria dentro del campo.

Conceptualmente, las carreras deben crecer dentro de áreas de formación o escuelas, que por la alta permeabilidad de los programas y las múltiples articulaciones se conviertan en verdaderas plataformas organizadoras. Serán éstas las que sustentadas por el respaldo acadé- mico, la flexibilidad curricular y la innovación, facilitarán las posibilidades de formación en una estructura moderna y con proyección internacional.

Vocabulario relacionado al artículo:

proyecto . universidad .

El modelo de Universidad del tercer milenio fue publicado de la página 87 a página88 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

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