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¿Cómo será tu destino?

Imhof, Jorge [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 14, Agosto 2010, Buenos Aires, Argentina. | 210 páginas

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Como es tu deseo es tu voluntad. Como es tu voluntad son tus actos. Como son tus actos es tu destino.

Así rezaba un cuadro que Osky, mi socio, tenía cerca de su escritorio.

Es así. Como una escalera en la cual cada escalón es condición para poder subir al otro y en la cual, llegar al último peldaño es consecuencia de haber transitado por los anteriores. Casi como una fórmula, en la cual el resultado final depende de la suma de las partes.

Como es tu deseo es tu voluntad. Como es tu voluntad son tus actos. Como son tus actos es tu destino.

Lo repito para repasarlo, releerlo y analizarlo. De hecho frecuentemente me lo repito a mí mismo. Es así en todos los órdenes de la vida y se aplica en particular al ámbito que hoy pretendo referirme, que es la Universidad. La fórmula marca un camino donde cada estación es imprescindible para acceder a la siguiente.

Sin deseo no hay voluntad, sin voluntad no hay actos enfocados y sin ellos no se alcanzan los resultados esperados

El sentido de estas líneas marca la diferencia entre seguir una carrera o tener una vocación, entre tener una vocación y desarrollarla.

En mi corta experiencia como docente asumí el compromiso de transmitir conocimientos a mis alumnos, pero fundamentalmente me propuse detectar deseos, generarlos y alimentarlos, acompañar voluntades, sostenerlas y aportar en algo, aunque sea mínimo, para construir destinos. Suena lindo en las palabras, casi romántico. Si bien es estimulante y gratificante a veces, otras veces es difícil y hasta frustrante en los hechos.

Es cierto que así como cada profesor es único, cada alumno también lo es; que cada uno tiene sus características personales, su historia, su contexto, sus vivencias, motivaciones y expectativas, pero fundamentalmente su conexión con cada temática propuesta. Es tan cierto como que cada grupo tiene sus propias características, que marcan el ritmo y ponen un estándar a la experiencia compartida en ese proceso de aprendizaje. En algunas ocasiones encuentro escondido ese deseo y esa voluntad. Otras está expuesto como esperando, pidiendo y hasta exigiendo, pero la mayoría de las veces parece no estar.

¿Acaso no eligieron ellos, los alumnos, abrazar una carrera, una profesión?

¿No pretenden llenarse de ella? ¿No desean aportar a la historia, a la gloria?

Si no tienen ese hambre ahora ¿Qué pasará después?

El mundo es de los distintos, de los mejores. Es duro, pero es así. Hay cientos esperando afuera para competir conmigo. ¿Por qué yo voy a ser distinto? ¿Por qué mejor? ¿Cuáles son mis actos? ¿Cuál será mi destino?

En una sociedad competitiva, debemos entender que la competencia es con nosotros mismos. Es lograr lo mejor de nosotros. Lo mismo que planteo para mis alumnos me lo planteo para conmigo, en mi profesión y ahora en mi actividad docente.

¿Cómo es mi deseo? ¿Cómo es mi voluntad? ¿Qué puedo hacer para superarme? ¿Cómo puedo hacer mis clases más atractivas? ¿Cómo puedo transmitir mejor los conceptos? Y fundamentalmente ¿cómo puedo transmitir ganas, fuego, vocación y pasión?

Estoy convencido de que ese es el mayor desafío para quienes estamos de este lado del “mostrador” en el aula.

Más que exigir el cumplimiento de una entrega, generar las ganas de hacer el mejor trabajo, de dar lo mejor de uno en ella, de aprovechar al máximo cada oportunidad. Transito ese propio aprendizaje. Me cuestiono a mi mismo en ese sentido.

Me replanteo estrategias. Busco disparadores, casos, ejemplos, oportunidades.

Intento ponerme en el lugar del otro. Me propongo formar teórica y conceptualmente,

Pero deseo fundamentalmente ayudar a pensar desde un enfoque profesional.

Espero lograrlo. Ese es el sentido de mi búsqueda como docente, que mis alumnos se vayan de mis clases con más ganas de ser publicitarios, con más ganas de ser buenos y mejores comunicadores.

A mis alumnos les digo, si su mente y su corazón les marca el camino, si sienten esa vocación, no la desoigan, no la traicionen. No renuncien a ella, enfóquense, esfuércense, desarróllenla, vívanla, gócenla. Si esa vocación no aparece, tampoco renuncien. No se resignen. Busquen. Sigan buscando. No dejen de buscar. Está ahí. Esperando ser descubierta. Cada uno de nosotros es un ser único y maravilloso, con dones y potenciales únicos y maravillosos. Sólo hay que movilizarse, enfocarse y abrir la mente y el corazón. Dar lo mejor de uno. No conformarse.

Este artículo es un ejemplo. Lo tenía listo. Estaba contento y conforme con lo que había escrito. Ya había cumplido. Me di cuenta que faltaba “algo”. Ese “algo” que tenía dentro de mí y no lo decía ni mostraba.

Al principio me molesté conmigo mismo. Significaba reverlo, modificar mi postura en algún punto, trabajar más.

Sabía que tenía razón y decidí hacer lo que faltaba. Ahora me agrada más, busqué dentro de mí. Me quedé pensando.

La consigna es incluso filosófica, casi trascendental.

¿Para qué estamos en este camino? ¿Para cumplir? ¿Para pasar inadvertidos?

¿O para dar lo mejor de nosotros y hacerlo mejor? ¿Respiramos o vivimos?

¿Cómo es tu deseo? ¿Cómo es tu voluntad? ¿Cómo son tus actos? ¿Cómo será tu destino?

Vocabulario relacionado al artículo:

proceso de aprendizaje .

¿Cómo será tu destino? fue publicado de la página 103 a página104 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

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