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Palermo, ¿otra forma de estudiar?

Peterle, Víctor A. [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 14, Agosto 2010, Buenos Aires, Argentina. | 210 páginas

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Después de algunos años de ausencia en este espacio promovido por la universidad, he decidido volver a participar. Me motiva el hecho de poder analizar y comprender la realidad que rodea a mi actividad docente y profesional en mis primeros 10 años en el ámbito del diseño industrial.

Como bien se plantean, las temáticas son amplias y libres y de las áreas que se proponen hay una en especial que me motiva a escribir y por sobre todo a reflexionar: Vinculación, formación y el campo profesional.

Recuerdo todavía, el ejemplo que acerca de estos temas, dio en una conferencia en la Universidad de Buenos Aires el Arquitecto y Diseñador italiano Enzo Mari. En dicha oportunidad, Mari planteó una de las reflexiones más sencillas pero a su vez interesante que he escuchado vinculado a la enseñanza del diseño.

En su alocución, cuestionaba la metodología a la cual se tiende en muchas de las esuelas de diseño a nivel mundial. Sostenía que a su parecer hay una fuerte tendencia a la “teorización”, alejando al alumnado de experimentar una vinculación directa con la práctica.

Lo ejemplificó con las siguientes palabras… “Isaac Newton comienza a estudiar el fenómeno de la teoría de la gravedad, luego que la manzana cae sobre su cabeza”…

De este planteo se desprende su reflexión, con la que concuerdo en un ciento por ciento... “en definitiva, la teoría es sólo la explicación de la práctica”…

Tomando esto último como disparador, es que hace ya largo tiempo, que me cuestiono acerca de la realidad del universo del diseño, por lo menos el industrial, en nuestro país.

Todo lo expresado a continuación son opiniones de las cuales me responsabilizó y de ninguna manera tienden a ser palabras absolutas. Simplemente son opiniones fruto de las distintas experiencias que he tenido a lo largo de estos últimos años en el ámbito académico y profesional.

Debo agradecer además a todas aquellas personas e instituciones (UBA, UP, ORT, UTN-INSPT), que me hayan permitido y me permiten todavía, seguir viviendo estas experiencias brindándome su confianza para estar al frente de sus alumnos enseñándoles acerca de esta actividad que tanto me apasiona que es el diseño industrial.

Las experiencias a las cuales hago referencia en los párrafos anteriores y el hecho de estar enseñando en varias de las instituciones donde se habla de diseño, me permite entender cual es el perfil que se intenta dar a los alumnos que eligen esta carrera como profesión.

Es evidente que el espectro es muy amplio, lo cual me parece muy interesante por las ofertas académicas y distintos perfiles de egresados que se puedan brindar, pero aun hoy sigo pensando si realmente existen esas diferencias en la formación en diseño entre todas las instituciones que participan, o bien se cumple lo que planteó Mari en aquella conferencia que cité. Hay algo muy interesante a tener en cuenta y que creo suma, en esto de entender esta realidad del diseño. Esta disciplina se está enseñando en los tres niveles de educación superior, o sea, a nivel secundario, terciario y universitario, lo cual genera una gran afluencia de jóvenes que de alguna manera se interesan en esta especialidad. También considero que hay aspectos no tan positivos con respecto a lo antes citado ¿Cuál es la realidad de esos jóvenes al terminar su formación? También es un aspecto positivo que desde lo gubernamental, se trate de incentivar a instaurar esta “cultura del diseño”, pero muchas veces me cuestiono si se apunta correctamente a quienes corresponda, con las actividades que se realizan. Siempre se suele citar el ejemplo del surgimiento del diseño en Italia, el cual nace desde las empresas y no solamente de la voluntad de los diseñadores.

En nuestro caso, ¿cuáles son los caminos que conducen a establecer la relación “diseñadores-industria”? Seguramente se este intentando generarlos y sabemos que no es tarea fácil, por todos los actores que entran en juego en esto, pero las acciones que se llevan a cabo, ¿sirven? ¿Cuál es el rol de los medios especializados en todo esto? ¿Muestran las experiencias que sirven o sólo las que venden? Seguramente es interesante ver las propuestas conceptúales que se desarrollan en el ámbito académico o en concursos, pero ¿cuántos de ellos llegan a una producción masiva? Que llegasen sería una buena manera de culturizar en diseño.

Pensemos en los aspectos legales ¿Quién legisla, protege y regula la actividad del diseño? Obviamente existe la posibilidad de proteger el producto a través del INPI, pero qué pasa con la actividad propiamente dicha. ¿Existe algún nomenclador que la regule? ¿Se capacita a los alumnos al respecto?

En lo personal creo que todas estas preguntas son y seguirán siendo un gran tema de debate en nuestra profesión y a las cuales tendremos que dar respuestas creando los espacios para que todos los actores interactúen.

Ahora bien, ¿por dónde empezar? En la capacitación de los futuros profesionales seguramente este el mejor camino para encontrar esas respuestas, sobre todo si surgen opciones diferentes en la formación universitaria que cada institución plantee para generar distintos perfiles de egresados.

De las experiencias vividas hasta el momento, sólo se está planteando una metodología de enseñanza en diseño industrial en la mayoría de esas instituciones. Quien genere el cambio, a mi entender, será quien haga la diferencia.

¿Cómo es la distribución de horas de enseñanza? ¿Puede un alumno adquirir las mismas capacidades que un par teniendo menos horas de formación? Seguramente la respuesta es no. Planteo esto en función de ver qué carga horaria estamos dando a las materias proyectuales, las cuales difieren claramente de una materia netamente teórica ¿Es lo mismo aprender acerca de un movimiento histórico de diseño que pensar en el desarrollo de un producto?

Esto podría llegar a subsanarse en parte, si logramos hacer entender a nuestros alumnos y por sobre todo si podemos entender nosotros como docentes, cuales son los objetivos de los trabajos ¿Los planteamos con claridad? De ser así, ¿Qué tipo de producto planteamos?

A veces pienso si somos conscientes del tiempo que implica el proceso de diseño de dicho producto, llegando a la conclusión que es prácticamente imposible desarrollarlo bajo las condiciones que se dispone en clase. Esto genera una asimetría lógica entre el proceso de aprendizaje del alumno y el desarrollo real del trabajo. Las causas son compartidas. Alumnos que no llegan al nivel deseado, docentes que creemos que los alumnos no tienen nivel; cuando en realidad, tal vez lo que no tengan es tiempo o muy probablemente hagan mala distribución del mismo ¿Trabajamos sobre eso? ¿O sólo es fruto de la propia experiencia?

¿Recordamos que son alumnos? O perdemos la brújula y terminamos corrigiendo como si fueran profesionales. Deberíamos tener en cuenta que no estamos enseñando a diseñar tal o cual producto, sino que estamos trabajando en generar un proceso de aprendizaje de una metodología de diseño, en la cual el producto es la excusa.

En dicho proceso deberíamos buscar el modo de cómo generar un feedback con el alumno e incluso con sus pares. Con poco tiempo, muchos alumnos, ¿disponemos del tiempo para responder a todas las dudas lógicas que tienen? También es real que en varios casos, no logran entender que gran parte de la responsabilidad en su formación debe ser asumida por ellos y que no sólo se cuenta con derechos, sino que también tienen obligaciones con las cuales cumplir.

Una de las cuestiones que más me llaman la atención, es la falta de integración de los conocimientos que muchos de los alumnos tienen y que sin esa integración, seguramente mas complejo se vuelva la resolución de todas las problemáticas que entran en juego en el desarrollo del diseño de un producto.

Como dije anteriormente en todo esto hay responsabilidades de ambas partes, pero tal vez lo que me genera cierta incomodidad, es ver como siempre la responsabilidad es del otro.

En un momento en el cual la falta de compromiso y el facilismo nos rodea, donde en muchas oportunidades se muestran ejemplos de lo que no es, donde se tiende a nivelar hacia abajo, donde se ha perdido el respeto mutuo, ¿generamos un espacio de reflexión con nuestros alumnos al respecto? ¿Sólo nos dedicamos a bajar los conocimientos específicos de cada asignatura?

Desde ya que el que tiene que marcar los pasos a seguir, ser el ejemplo e incentivar, es el docente. Ahora bien, ¿puede incentivar quien no lo está? Sobre todo cuando esa falta de motivación es producto de sentir que no se obtiene el apoyo de sectores que tienen como fin generar las reglas para un buen desarrollo de la profesión.

Como enseñar a diseñar en un contexto ideal donde todo es posible, cuando la realidad nos plantea un sin fin de limites tecnológicos, productivos, económicos y de mercado ¿Qué les espera afuera en un contexto tan cambiante? ¿Cuál es el viso de realismo que les damos a los alumnos?

Poder dar respuesta entre todos los actores que participamos de esto, a todas estas preguntas y encontrar el camino que nos conduzca hasta ellas, tal vez convierta a Palermo en “Una nueva forma de estudiar” y no solamente en “otra”.

Vocabulario relacionado al artículo:

conocimiento . experiencia . formación .

Palermo, ¿otra forma de estudiar? fue publicado de la página 152 a página153 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

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