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Privatización de la guerra en Irak

Kisner, Salomón

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº22

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº22

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición 2. Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación

Año V, Vol. 22, Junio 2009, Buenos Aires, Argentina | 105 páginas

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Introducción

El 11 de Septiembre marcó un hito en nuestra historia moderna.

Como consecuencia de los ataques, Estados Unidos empleó una movida estratégica denominada “La Guerra Contra el Terror” con el fin de combatir el terrorismo en todo el mundo. Empezó con la conquista a Afganistán, en donde se sospechaba que estaba Osama Bin Laden, culpable del ataque a las torres gemelas. Después vino la guerra en Irak, en donde se popularizó la nueva moda de la guerra: privatizar.

Esta privatización de la guerra, en la manera que se esta haciendo actualmente, se debe a dos cuestiones interrelacionadas.

Primero, con el fin de poder torcer las leyes para obtener poder y evadir responsabilidad. Estados Unidos terceriza sectores de la guerra para que no lo puedan juzgar de quebrantar derechos humanos y leyes de guerra.

Segundo, con la guerra abierta al mercado, ésta es más eficiente debido a que la mayor competencia implica mejores servicios/productos. “Las corporaciones privadas han penetrado la guerra occidental tan profundamente que ahora son los segundos mayores contribuidores de fuerzas de coalición en Irak después del Pentágono” (Traynor, Ian. 2003). Lo interesante de la nueva moda es ver a quiénes les está pagando Estados Unidos para que lo ayuden en el combate y la reconstrucción de Irak.

Estos nuevos mercenarios son aquellas compañías lo suficientemente grandes como para ser considerados un ejercito pequeño, y lo suficientemente avanzadas como para ganarle a uno mayor. De hecho, son tan altamente tecnológicas que en combate las armas avanzadas son operadas por los civiles de las compañías. Los dueños de las compañías son en su mayoría personas que tienen o tuvieron algún vínculo directo con Washington. Dueños que varias veces han tenido conflictos de interés en Irak por el cargo que manejan en el gobierno de Estados Unidos. Hay un nuevo negocio abierto al mercado y los jugadores se están acomodando, un mercado lucrativo pero a un costo muy alto.

Capítulo 1: Una industria redonda y lucrativa

La guerra no implica solo destrucción, también implica reconstrucción.

Es en la reconstrucción en donde el gobierno generalmente terceriza la labor, dándoselo a una compañía privada por una suma inmensa de plata.

Desde la construcción de balas y la creación y mantenimiento de cárceles y casas; hasta el alimento y toda la logística para poner en marcha un lugar, Estados Unidos terceriza cuanto puede de la guerra. Le dejó a estas compañías un país como si fuera un papel en blanco para que lo reconstruyan apropiadamente, dándoles suficientes fondos como para que puedan tercerizar.

Estados Unidos les da privilegios a estas compañías al dejarlas tener el 100 % de los bienes iraquíes (excepto los naturales) y poder exportar las ganancias sin pagar ninguna clase de arancel (Brerner, Paul, 2003).

Por el otro lado, encontramos a las compañías de seguridad que pelean mano a mano con el ejercito americano. Suelen estar en contacto directo con las fuerzas armadas, pero con un sueldo superior. La guerra ha costado un poco más de 570 mil millones de dólares, en el cual han tercerizado más de 30 mil millones. El costo de guerra les ha valido por casa en Estados Unidos unos $4,681 dólares, eso es $1,721 por persona o 341,4 millones de dólares al día1.

Es sabido que lo que el gobierno gasta en guerra es una cantidad anormal de plata, como ya se explicó antes. La guerra es un proceso de destrucción y reconstrucción, por eso es que se ha vuelto tan lucrativa. Cuando una compañía es contratada por el estado para que haga cualquier labor sea militar o con cualquier otro fin, sabe que el Estado le va a dar una cantidad significativa de plata, al igual que ventajas y privilegios.

Cuando una industria se abre al mercado se llena de oferentes y se empieza a crear una optimización en el mercado.

Capítulo 2: Los nuevos jugadores

Las compañías que se esconden detrás de Irak son expertas en todos los aspectos de la guerra. Se pelean por los jugosos contratos que da el gobierno, y se encargan de tener un rol importante en la “Guerra contra el Terror”. Richard Perle, inversionista de Trireme, empresa especializada en seguridad, y parte del Defense Policy Board, grupo de altos funcionarios que incluyen funcionarios del gobierno, ex militares, retirados de la CIA y académicos, se ha beneficiado de la guerra que el mismo recomendó, El Defense Policy Board es un grupo de treinta personas, que voluntariamente, se reúnen una vez al año y discuten temas confidenciales sobre la seguridad nacional. Tienen acceso a información clasificada y dan consejos estratégicos sobre lo que hay que hacer, tanto a nivel macro como micro. Perle tuvo conflictos de interés entre un empleo y el otro, sin embargo Trireme sigue operando en Irak mejor que nunca. No es casualidad que el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld le haya dicho a Richard Perle que maneje el grupo, pues Donald Rumsfeld también era parte del grupo contratado en Irak.

(Harch, Seymour M.) La compañía Carlyle Group provee seguridad a diversas empresas privadas, y presta servicios de inteligencia a las fuerzas armadas americanas. Carlyle Group, al igual que Trireme, Parsons, CH2M Hill, Black Water o Martin Lockheed; pronto comenzó a operar en Irak, estableciéndose definitivamente.

Una carta que le mandaron a Rumsfeld en su época de Secretario de Defensa comenta sobre lo ocurrido con estas compañías.

La carta se refiere a Parsons, una constructora grande que se unió en un jointventure con CH2M Hill, para un contrato de $28,5 millones con el fin de supervisar el gasto de $1,7 mil millones de dólares por parte de cuatro empresas contratadas que iban a restaurar y mejorar el sector de agua pública iraquí al igual que el bien público. Los otros contratados eran Fluor, Washington Group International, AMEC y Black and Veatch. La carta denuncia y se pregunta cómo es posible que un empresa contratada –para empezar– vigile a otra, y aún peor el hecho que Parsons está en un jointventure 50-50 con Flour, en un contrato de 2,6 mil millones. De más está decir que un supervisor que tiene como aliado estratégico al que necesita supervisar no va a hacer un buen trabajo.

Las compañías que fueron reconstruyendo a Irak tienen muchos lazos con los políticos que toman las decisiones. Los dueños de estas compañías son los que apoyan la guerra y conocen que para evadir sanciones al Estado y poder sacar la información que quieren, necesitan privatizar. Las leyes universales de los derechos humanos pueden llegar a ser un impedimento para Estados Unidos, pero para las compañías privadas que operan en países inestables, las leyes rigen diferente.

Capítulo 3: Razones para privatizar

Los derechos universales de las personas, redactados al finalizar la Segunda Guerra mundial se han vuelto un impedimento para el Estado. Los derechos establecen que todas las personas tienen que ser tratadas igual y humanamente, pero en la guerra este contrato no funciona.

En lugar de ser el Estado el que se encarga de sacarles información a los enemigos, lo que hace es tercerizarlo, buscando ayuda en las compañías privadas. Esto permite al Estado no tener problemas con las leyes que rigen en todo el mundo, tales como la de los derechos humanos, y simultáneamente conseguir sus objetivos.

Estados Unidos encontró como violar los derechos humanos directamente, sin tener ningún problema posterior. La privatización tiene la ventaja de ser juzgada por el país en donde opera, es decir, si un soldado de Estados Unidos quiebra la ley es juzgado por la corte de Estados Unidos, mientras que si una compañía privada quiebra la ley es juzgada por el país en donde se rompió dicha ley.

En cualquier lugar del mundo en donde hay una guerra, hay una empresa privada ocupándose del trabajo sucio. Los mercenarios son personas que solo están en la guerra por el incentivo económico, no les importa si ganan o pierden con tal de que les siga entrando plata. Tienen la ventaja de operar en países conflictivos en donde las leyes son establecidas por ellos mismos. De hecho no hay leyes internas que los detengan, y por lo general es difícil que haya un juzgado equitativo en los países en conflicto. Las compañías privadas toman esta ruptura del orden para aprovechar y hacer el trabajo sucio de los Estados Unidos, librándolo de sus responsabilidades en los hechos.

Estados Unidos probablemente no concibe una guerra sin mercenarios, los cuales funcionan de tal manera que sin ellos la fuerza americana no sería la misma. De este modo, depender de los mercenarios para diferentes maniobras de guerra se ha vuelto habitual, no solo para burlar la ley internacional, sino también porque estas empresas privadas tienen un know how mejor que el mismo ejercito.

Estas empresas con financiación privada (el mejor cliente siempre siendo el Estado) se pueden especializar en diferentes rubros como puede ser por ejemplo las armas. A través de esta industria abierta al mercado, éste se vuelve más eficiente.

Hay más empresas que crean armas y mayor competencia por los clientes, generando una baja de los precios y un mejoramiento de calidad.

Otra ventaja de estas empresas privadas que proveen al ejército de sus necesidades, es que el Estado Americano no tiene que estar constantemente invirtiendo en I&D, solo para lo secreto, dejando al mercado nivelarse.

Es curioso comparar pensamientos de guerra entre una época y otra. Nicolás Maquiavelo nos da a entender su visión de los mercenarios:

Si un príncipe apoya su Estado en tropas mercenarias, no se hallará seguro nunca, por cuanto esas tropas, carentes de unión, ambiciosas, indisciplinadas, infieles, fanfarronas en presencia de los amigos y cobardes frente a los enemigos no tienen temor a Dios (… ) y la causa de esto es que no hay más amor, ni más motivo que las apegue al príncipe, que su escaso sueldo, el cual no basta para que se resuelvan a morir por él. (Maquiavelo, 1513.)

Maquiavelo opina que las tropas mercenarias no valen la pena. Hoy en día el pensamiento es muy distinto. Los diferentes acontecimientos que han pasado en la historia, como la Segunda Guerra Mundial y los diversos pensamientos económicos que sufre el mundo desde el Renacimiento, hacen que las reglas de la guerra se distorsionen para empezar a tercerizar los asuntos legales.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos y nuevas leyes de guerra fomentaron la necesidad del Estado de tercerizar labores militares con el fin de obtener la victoria.

El pensamiento económico que se manejaba en Washington desde los noventa, ha tenido mucha influencia sobre la toma de decisión a la hora de privatizar estas cuestiones.

Milton Friedman y la escuela de Chicago plantean la minimización del poder del Estado. Esta escuela de pensamiento concibe fuertes olas de privatización, mínimo gasto público y una desregulación de los mercados con el fin de que éste se regule solo. La influencia de esta mirada en Washington ha sido otro factor por el cual la privatización de la guerra era inevitable: las personas influyentes se acercan al modelo neoliberal, fieles a la doctrina de Chicago.

De esta manera, los dueños de la guerra, privatizaron las funciones militares y crearon empresas para brindar estos servicios, actuando solapadamente en un rol civil.

Las diferentes compañías creadas y existentes que operan en Irak tienen que tener ciertos requisitos para poder actuar, primeramente es conocer las leyes humanitarias y obedecerlas.

Muy pocos estados regulan a estas compañías en sus propios países, la falta de ley transforma a esta solución como optima para la victoria.

Conclusiones

Aunque ha tenido conflictos con la justicia, Estados Unidos sigue haciendo lo mismo en Irak. Salvo a algunos soldados que han sido acusados de violar las leyes, los sectores privatizados no han sido juzgados adecuadamente. El personal que ha tenido problemas en las empresas; basta con irse del país y queda libre; como si nada hubiera pasado.

La tercerización de la guerra por parte de Estados Unidos ha sido una movida estratégica y audaz que le ha permitido hasta hoy satisfacer sus deseos.

Aquellos que estén en puestos de poder, deberían beneficiar al Estado, sin embargo cuando diferentes ideologías se chocan y la privatización resulta ser la solución en épocas de guerra, los representantes se aprovechan y obran en función de sus propios beneficios Estados Unidos fomentó la guerra haciendo creer al mundo muchas cosas sobre Irak que no eran ciertas. Cuando uno está en el poder no hay nadie que lo detenga, Estados Unidos es el país dominante y se aprovechó de esta situación para ejercer su poder.

Por el otro lado, el control neo-liberal del poder en Washington fomentó la privatización de la guerra basado en sus creencias del mercado. Las empresas privadas pueden especializarse y ofrecerle al Estado diferentes armamentos y servicios que el Estado no tiene de una manera rápida. Las armas usadas por los mercenarios poseen lo último en tecnología e inteligencia.

Han sido clasificados como ejércitos pequeños y tienen un poder significativo. La tercerización de la guerra ha vuelto más eficiente la industria al ofrecer diferentes productos y servicios instantáneamente. Hasta ahora, la creciente demanda por productos/servicios de seguridad no ha parado. La seguridad es un negocio lucrativo que va a jugar un rol muy importante en el porvenir, es por esto que se ataca a países que pueden ser una amenaza, pues nadie quiere repetir algo semejante a lo del 11 de Septiembre.

El terrorismo se ha incrementado en el mundo, y esto trajo aparejado que la demanda por seguridad suba y eleve a esta empresas, haciéndolas más ricas. El poder neo-liberal en Washington ha tenido unas sacudidas de más, algunos predicen su caída pero al fin y al cabo eso ya no importa… la plata de Irak ya ha desaparecido.

Notas

1 National Priorities Project

Bibliografía

Bremer, Paul. (2003). Coalition Provisional Authority Order Number. Iraq Coalition Organization. Disponible en línea: http://www.iraq coalition.org/regulations/20031220_CPAORD_39_Foreign_Investment_pdf Herch, Seymour M. (2003). Lunch With the Chairman. Nueva York: The New Yorker. Disponible en línea: http://www.newyorker.com/archive/2003/03/17/030317fa_fact Maquiavello, Nicolás (1513). El Príncipe. Argentina: Agebe. National Priorities Project. (2008). The war in Iraq. National Priorities Project. Disponible en línea: http://www.nationalpriorities.org/costofwar_home.

Traynor, Ian. (2003). The privatization of war. Londres: The Guardian. Disponible en línea: http://www.guardian.co.uk/world/2003/dec/10/politics.iraq


Privatización de la guerra en Irak fue publicado de la página 29 a página31 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº22

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