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Produciendo un productor. El que hacer de la Universidad.

Egle Argañaraz, Carla [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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Productor 

Muchas veces existe cierta mirada de distanciamiento ya que se considera que el productor sólo se encarga del carácter comercial de un film. Hoy en día la complejidad del mundo que nos rodea, el avance de las técnicas, el avance de los procesos tecnológicos, las posibles formas creativas de resolución de un film, impactan de lleno en la forma del film y en su repercusión en el mercado. Es por ello que cada vez más la figura del productor desarrolla un carácter netamente complejo y creativo donde pone en juego sus habilidades, y conocimientos; y conforma un equipo multidisciplinario que es capaz de abordar las distintas complejidades con la que se puede encontrar. Complejidades que se establecen desde la pre-preproducción (con la búsqueda de las historias, su mercado y financiamiento), pasando por la prepro-ducción (lo referente a los derechos de propiedad intelectual y conformación del equipo humano y artístico, los tiempos), en el rodaje (el diseño del camino crítico del producto por la variación de formatos acorde al mercado, las conformaciones de los factores económicos financieros referenciales, el manejo en paralelo de la difusión del producto apuntando a una campaña de distribución más definida) y por último la post producción (con la adecuación de estándares de calidad internacional, el diseño de la distribución, la organización de la presentación y venta del producto, los derechos de comercialización y explotación) Para un productor, el film es un producto que se debe a un mercado, que pertenece a una cadena de producción ya preestablecida (cine, TV, comerciales, etc.) pero para un productor el film también es una unidad comunicativa, ya que se ha involucrado con el mensaje que desarrollan los autores de la obra (ya que él es uno de ellos), es un lugar de la representación, ya que determina instancias de espacio tiempo y acciones dramáticas que cuentan una historia que el productor juzgó conveniente para un determinado público, para una determinada región, para una determinada idiosincrasia, para una determinada cultura. Más allá de los valores económicos que representa un film para un productor, también posee para estos valores documentales de investigación (histórico, psicológico, sociológico, etc.), valores teóricos ya que amplía la mirada sobre el hacer cultural, y valores didácticos ya que le permite montar y desmontar una estructura empresarial de acuerdo a la envergadura del proyecto. Permitiéndole establecer parámetros mensurables de calidad del trabajo, estructuración de equipos, tiempos, formas posibles de resolución productiva acorde al presupuesto y en defensa de una calidad que busca la excelencia artística. Es aquí donde la primera mirada analista del productor es fundamental y evidente. Capacidad analítica que se define por las operaciones conscientes e inconscientes, que la figura del productor y su equipo realiza, y que consiste básicamente en descomponer todas las partes de un guión hasta lograr la sucesiva recomposición, con el fin de identificar los componentes (decorados, personajes, vestuarios, esceno-grafías, etc.), la arquitectura (la planificación y los presupuesto su sincronismo, en tiempo y en los espacios) los movimientos (el desarrollo económico y financiero, los flujos de caja ), para establecer así los principios de construcción y posterior funcionamiento en el circuito de comercialización. Luego de la etapa de análisis el productor pasa a la etapa de reconocimiento en la cual selecciona y jerarquiza las mejores acciones puntuales sobre los elementos simples (mecanismos de tareas y hombres) coordinando el accionar complejo de las distintas etapas: la etapa empresarial, la etapa gerencial y por último la etapa operacional. El paso siguiente es el de la interpretación, ésta es constante y en un flujo creativo que interactúa con el director del film, pasa revista, escucha, dialoga y realiza una lectura de reconocimiento sistemático. Y por último la etapa resolutiva que es la etapa donde el productor define las políticas a seguir en función de los objetivos planteados que responden a la meta de llevar a cabo la producción y colocar el producto en plaza.

Proyecto de productor 

Desde la materia producción lo que se pretende es que el alumno incorpore una forma de trabajo que le permita, reaccionar ante las posibles eventualidades de un futuro profesional. Es así que mediante un simulacro de presentación de proyectos al Instituto Nacional de Artes Audiovisuales, se ven obligados a transitar por vicisitudes con un directo contacto con la realidad ya que deben responder a pautas reales sobre trabajos realizados por ellos mismos. Esto los obliga a desarrollar el pensamiento del productor (analizar, reconocer, interpretar y resolver). En el desarrollo de la materia se promueve la búsqueda y la investigación. Ya que deben validar sus conocimientos constantemente. Muy significativa es la iniciativa de los concursos y los talleres de creación que, al preparase a lanzar un trabajo en común con las distintas materias, hace que las diferentes ramas de este producto audiovisual: video, televisión y multimedia interactú- en, como ocurre en la realidad laboral. Es importante, que se haya aprovechado la disponibilidad de las empresas del Mercado a abrir sus propios archivos a través del ciclo de charlas con profesionales, no para hacer una reseña histórica de bellos diseños y bellas formas, sino más bien para trazar un itinerario metodológico alrededor del procedimiento y de los instrumentos del proyecto. La institución incorpora a este proceso, consignando información básica para el desarrollo del futuro profesional. Diseños, bocetos y modelos no atestiguan sólo la consolidación de un gusto, sino que definen en el horizonte el sistema de referencia de la producción, el lenguaje a través del cual discutir, verificar y transmitir los contenidos del universo de la imagen y el sonido. Las transformaciones sufridas por los productos son entonces significativos documentos de la evolución del proyecto mismo, primero partiendo de lo ficcional, con modos de trabajar aún artesanales y basados en el modelo clásico del cine, para después adecuarse a las exigencias y a los tiempos, del avance tecnológico, de una producción cada vez más automatizada y mecanizada. Lo primero que se nota es la complejidad creciente de los diseños audiovisuales, donde la multiplicidad de lenguajes impera: imagen, gráfica, sonidos; documental ficcional, animación. Alrededor de estos diseños se encienden las discusiones del grupo de trabajo, del equipo de producción, de las que salen variaciones y correcciones, un proceso de Pre-producción, rodaje y postproducción pero tratándose casi siempre como copia A o master de edición de ejemplares únicos, cortometrajes, CDs interactivos, páginas, campañas publicitarias. Para obtener el objetivo no se escatimaban en trabajo de aula: perspectivas artísticas, pericia y creatividad consecuencia de un proceso de aprendizaje dirigido. Todos los problemas técnicos se afrontaban sobre el proceso de trabajo, a través de un diálogo ininterrumpido entre el creador diseñador, y el ejecutor director y el productor, que garantiza la constante verificación de los resultados obtenidos; y cada solución innovadora es así inmediata y automáticamente patrimonio colectivo y común a toda la cultura universitaria de la cual egresaran los que conforman la cultura de la empresa. La progresiva tecnologización de la producción audiovisual ha requerido muchos cambios. La computadora, aun siendo precisa, no puede acumular saber y experiencia como un buen artesano. Los proyectos de producción ya no pueden falsear las perspectivas, y los diseños técnicos se hacen cada vez más detallados. Por lo tanto no sólo cambian las técnicas con la introducción de los nuevos pinceles tecnológicos: cambia radicalmente el lenguaje del proyecto audiovisual. Es necesario prever, evaluar, medir y cuantificar cada componente de la producción, dirigiendo el proyecto hacia una estructura global. El riesgo que acompaña siempre la profundización vertiginosa proyectual requerida por la actual optimización productiva es el de perder de vista el objeto concreto, que huye así del control, perdiendo su original identidad. Pero el taller, el aula, el set y la oficina han conservado un vínculo unificador en el continuo trabajo de investigación y experimentación. Aquellas que eran a principios de siglo intuiciones de imágenes con movimiento, se han convertido en un sofisticado campo de investigación. Primero empíricamente, mediante prototipos de la cámara Lumiere y Edison, siluetas a probar, en trucos mágicos de Mellie y luego, a partir de los años ’50, con modelos provenientes de los estudios y el star system; y luego la evolución de las siempre constantes vanguardias túnel del viento de la creatividad donde, con toda tranquilidad y en el mayor secreto, se pueden someter a todo tipo de prueba las combinaciones de imágenes y sonidos.

El quehacer en la universidad 

Desarrollar una cultura universitaria, que busque la generación de proyectos, y nuevas formas del deshacer audiovisual es tarea ardua. Los alumnos deben mantener en todo momento sus propios niveles de rendimiento ya que el futuro realizador o productor audiovisual y multimediático tendrá que ser rápido y flexible en sus actuaciones. Tratar de integrar conceptos aprendidos en otras asignaturas, de manera que el alumno sea consciente de los conocimientos adquiridos; potenciándolos, y aplicándolos en la materia de producción y a la producción de sus trabajos es un objetivo básico. Identificar las funciones en el proceso de producción, instituciones dedicadas a los medios, economías, y mercados. Reconocer las diferentes maneras en que los medios de comunicación producen significados; códigos y convenciones y estructuras narrativas y de producción e investigar las necesidades de desarrollar productos en función de los lugares, los medios y la audiencia, forma parte de la formación que se busca establecer. Si existe un objeto que ha sabido representar perfectamente el progreso de la técnica y al mismo tiempo los mitos, los sueños, las ilusiones y las contradicciones, de la modernidad, éste es sin lugar a dudas es el producto audiovisual en todos sus formatos de pantalla: cine, televisión, vídeo y multimedia. “Ningún otro producto, ni siquiera el teléfono, o la máquina de calcular, o la PC han simbolizado también la agresividad humana y la necesidad de errante aislamiento..., la mitología del heroísmo, de la competitividad, de la belleza, de la eficiencia y de la oportunidad como el producto audiovisual punta avanzada de esa ideología constante y evolutiva del progreso” (V. Gregotti, 1998). Es por ello que es tan importante que el alumno aprenda y aprehenda un proceso de desarrollo productivo que lo convertirá en productor de sus sueños que dejaran de serlo para convertirse en futuros proyectos y empresas en el desarrollo de su vida profesional.


Produciendo un productor. El que hacer de la Universidad. fue publicado de la página 26 a página28 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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