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Cahiers du cinema: Palabra autorizada

Nates, Ronit E.

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición V Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VI, Vol. 24, Octubre 2009, Buenos Aires, Argentina | 120 páginas

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Cahiers du cinema, es la revista de crítica cinematográfica que en los años cincuenta engendró el pensamiento que dio la vuelta a nuestro entendimiento del cine, que en los albores de los sesenta apadrinó la eclosión de la modernidad al amparo de la nouvelle vague. Carlos F. Heredero1

Sus inicios

El 18 de abril de 1918 en Angers (Francia), nace André Bazin, importante crítico cinematográfico. Comienza a escribir acerca del cine en 1943, basándose en un tipo de cine completamente opuesto al de algunas décadas anteriores. Bazin apoya la idea de contar la realidad tal cual es (como lo venía haciendo el neorrealismo italiano) también, afirma que un film debiera representar la visión personal del director (pensamiento que más tarde se convirtió en la teoría de autor. Pero ya llegaremos a eso).

En 1951, junto a Jacques Doniol-Valcroze y Joseph-Marie Lo Duca, funda la revista cinematográfica más prestigiosa del mundo, Cahiers du cinéma, que expresaba en sus líneas, una mirada crítica y renovadora sobre el cine de su propia época.

Tras el fin de la segunda guerra mundial, se observa un importante crecimiento de los cine-clubs, lugar de encuentro donde los cinéfilos tenían acceso a una cinematografía diferente a la representada por el MRI. Donde posteriormente a la exhibición los concurrentes debatían libremente acerca de la proyección.

El comienzo de Cahiers du cinéma, está íntimamente ligado a esta actividad, ya que la revista surge a causa de la necesidad de estos cinéfilos, críticos y amantes del cine de expresar lo que piensan acerca de las realizaciones de la época. Si bien en la sociedad existían antecedentes, en revistas como La Revue de Cinema y L’ Ecran Français, que habían desaparecido.

Cuando a comienzos de los cincuenta, Bazín decide recrear una revista de opinión sobre cine, lo quiere hacer bajo el título de la ya conocida, La Revue de Cinema. Pero la editorial que llevaba la tutoría de la misma, no se lo permite. Este percance, da lugar a que la revista de Bazín, lleve el nombre de Cahiers du cinéma en español, cuadernos del cine.

Domenèc Font, en el artículo titulado Cartas de navegación de una revista de cine, menciona a Cahiers du cinema como paradigma de todas las revistas de crítica cinematográfica posteriores, cuando dice:

Hablo de las revistas de cine, como frente radioactivo de la crítica, de las plataformas culturales que han introducido una disposición discursiva, y por ello moral, hacia las representaciones estéticas y los modos de percibirlas. En definitiva, de aquellas revistas que han hecho texto con el cine, acompañándolo y fermentándolo, y a la postre permitiendo que el lector-espectador siguiera creyendo en el incluso en momentos de fuertes sacudidas audiovisuales2.

La revista tenía el formato de un cuaderno escolar con portadas amarillas. Se puede decir que Cahiers du cinema, provoca una revolución dentro del arte cinematográfico.

En sus comienzos un grupo de jóvenes críticos, entre los que se encuentran, Eric Rohmer, como editor, y Jacques Rivette, Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, François Truffaut, en redacción (todos dirigidos por Bazín), critican las formas del cine francés de la época, defienden la idea de cine de autor y el concepto de puesta en escena. Apoyan las ideologías de directores europeos de posguerra como Renoir, Bresson, Rossellini y destacan, obras de algunos norteamericanos como, Hitchcock y Welles.

Entre las publicaciones de 1954, se encuentra un texto que sería el detonante para la realización cinematográfica francesa de los próximos años: la nouvelle vague. Truffaut, escribe el artículo: Une certaine tendence du cinéma francaise (Cahiers nº 31) donde critica al cine francés por su industrialización y su función académica. Esta crítica autorizada por Bazín, coloca a los cahiers en una posición donde se ve claramente su afán de defender la figura del autor y plantea la necesidad de un cambio en el cine francés.

Cahiers du cinéma, apadrina a la nouvelle vague

Cuando Cahiers du cinema tenia cuatro años de publicada, Éric Rohmer, Jacques Rivette, Jean-Luc Godard, Claude Chabrol y François Truffaut, toman el mando (siempre dirigidos por André Bazín, hasta su muerte en 1959) Se introducen críticas de sus películas favoritas y estrenos de cada mes en los cines de Francia y el mundo. Entrevistas con directores norteamericanos, también tuvieron lugar entre las hojas de Cahiers.

Ya desde antes que Truffaut escribiese, Une certaine tendence du cinéma Franchise, a fines de la década anterior, Alexander Astruc, ya indagaba sobre la concepción de cine de autor.

Gracias a la figura del autor, el cine adoptó características con principios de la originalidad renacentista y del genio individual del romanticismo.

Cuando François Truffaut publica en Cahiers du cinéma el texto Cierta tendencia del cine francés apunta en contra del cine más comercial, declarando: “Se percibe que el público popular tal vez prefiere los ingenuos pequeños filmes extranjeros que les muestran a los hombres tal y como deberían ser y no como Aurenche y Bost creen que son”3. También, deja en claro su admiración por directores como Rossellini y Wells cuando afirma en el número 39, año 1954:

Renoir y Rossellini son los más grandes directores de cine contemporáneos porque rebasan frecuentemente la barrera del sonido; es en este salto donde se afirma su genio. Traspasar la barrera del sonido, aquí es pasar de lo falso a algo más real incluso que lo real4.

De alguna forma, Truffaut, establece una doctrina de política de autores y digamos que el hecho de hablar de cine de autor, era indicio de cambiar el estatuto del cine de aquellos tiempos.

Al fallecer Bazín, gran parte del equipo Cahiers du cinema, abandona las críticas, para dedicase de lleno a la realización cinematográfica.

Entre los más importantes films de estos nuevos realizadores se encuentran: Los 400 golpes de F. Truffaut, en 1958 y Sin aliento, de J. L. Godard en 1960. Películas que sin duda marcan un antes y un después en la historia de la realización cinematográfica.

Los 400 golpes es el primer largometraje de Truffaut, película que no sólo lo llevaría al estrellato, sino que también marca el inicio de la nouvelle vague.

Es destacable que a partir de este film, el realizador francés, marca un estilo propio, como tal es la idea del movimiento. Si bien, muchos critican que la nueva ola francesa lleva a monopolizar el estilo de algunos films. Truffaut dice que él no tiene intenciones de repetir siempre lo mismo, y afirma:

Si hay relaciones entre mis filmes, fue en contra de mi intención. Yo hago todo lo posible para crear filmes distintos entre sí. Tengo miedo de contar siempre lo mismo. Pero sé perfectamente que en el fondo siempre surge lo mismo.

Pues probablemente uno trabaja a lo largo de toda su vida con muy pocos elementos, muy pocas ocurrencias5.

A grandes rasgos sus películas abarcan todo tipo de tema, el juego de palabras y estados anímicos de los personajes le dan vuelcos atragantes a las historias. Es similar el caso de Godard. En su primer film, Sin aliento demuestra sus dotes como director y como estilista cinematográfico, dándole comienzo a una larga y exitosa filmografía. Se ve como utiliza nuevos recursos, por ejemplo el trabajo de improvisaciones frente al guión original y en algunos casos los personajes observan la cámara enunciando el artificio cinematográfico. Carlos Marañón, director de la revista Cinemanía deja en claro el por qué del éxito de esta película cuando dice:

Godard hizo del descuido virtud, con sus mezclas de planos abstrusos, sus empalmes alocados, sus cortes inoportunos, y eso creó una moda, por suerte refinada después.

(...) Algo tendrá el clásico cuando su impronta se deja sentir en la historia del séptimo arte. Sin exagerar6.

Podemos decir que entre los primeros films de estos nuevos realizadores, se respeta lo que ellos antes criticaban en la revista. Se deshicieron de formalismos; jugaron con la improvisación, y pusieron en pantalla temas y estilos que los identificaban.

Ambos ejemplos son apenas los primeros de una larga filmografía que representa a esta nueva etapa del cine francés: la nouvelle vague.

El término nouvelle vague (nueva ola) surge de una encuesta periodística realizada entre la juventud francesa, y no tardó en aplicarse a los nuevos cineastas. Consiste en un movimiento renovador para el cine en la década del 60. Se caracteriza por tener mayor libertad de expresión en sus técnicas y argumentos.

Cada realizador trabaja el punto de vista con subjetividad y con la ayuda de las nuevas tecnologías logran que su estética se imponga. Los realizadores, rechazan las estructuras generales del cine de la época, ya que las creían excesivamente académicas y defendían la espontaneidad, el rodaje en exteriores, también deseaban expresar en la pantalla su talento de autodidactas, recurriendo a veces a la improvisación (como es el caso de Godard en Sin aliento).

Cuando hablamos de los inicios de la nouvelle vague tenemos que destacar, la importante participación que tuvieron las diferentes revistas de la época, como es el caso de Cahiers du cinema, donde artículos publicados, ya adelantaban un cambio en el mundo del cine. Cabe destacar que los responsables de que este nuevo movimiento creciera, fueron aquellos críticos cinematográficos que luego se convirtieron en realizadores y a través de su creatividad audiovisual dieron vida a la nouvelle vague.

El crecimiento que tuvo la nouvelle vague en esta década se dio gracias a dos factores fundamentales: la aprobación del público y las transformaciones económicas del cine francés junto a la aparición de nuevas ayudas públicas (anticipo sobre taquilla, creado en 1959). Cabe destacar que quienes intentaron meterse en el mercado cinematográfico en estos tiempos, jugaban diferentes partidas, estaban quienes pretendían innovar siempre en diferentes temas, y estaban quienes tomaban un rumbo determinado y jugaban con su originalidad. El éxito de los cineastas no se daba solo por el nivel artístico de sus films, si no por el cómo el público recibía esas propuestas de entretenimiento. Muchos quedaron en el camino, y otros como Godard, Truffaut, Charlotte, entre otros desarrollaron una fuente de creatividad que en poco tiempo, significó mucho para la historia del cine mundial.

Tiempos de cambio

Aquellos primeros críticos de Cahiers du cinema, se dedicaban de lleno a sus propias realizaciones. Las críticas habían quedado en sus pensamientos y currículum.

La salida de Truffaut, Godard, Rivette y Chabrol significó el inicio de una nueva etapa en la historia de la revista. Otro equipo de críticos y redactores se hicieron cargo de Cahiers du cinéma, exponiendo sus propias opiniones, que en varias oportunidades se enfrentaban con las de los impulsores de la nueva ola.

La revista da el salto al formato tabloide y las páginas amarillas quedan en la historia de Cahiers. La discusión se orienta hacía el cine moderno europeo, a la libertad de montaje o juegos metalingüísticos.

El cine moderno nace a lo largo de la década de lo 40, se caracteriza principalmente por darle una ruptura a lo que era el cine al que actualmente llamamos clásico. Es decir, estas dos etapas de la historia universal del cine presentan características contrarias. Teniendo en cuenta también las similitudes en tiempo y forma con el Neorrealismo italiano y otros movimientos que van surgiendo (como es el caso de la nouvelle vague) aportando e innovando a lo largo de los años.

El mexicano Mauro Zavala define al cine moderno como:

…el conjunto de películas narrativas que se alejan de las convenciones que definen al cine clásico, y cuya evolución ha establecido ya una fuerte tradición de ruptura.

Estas formas de cine, entonces, no surgen de la tradición artística, sino de la imaginación de artistas individuales7.

Los halagos a Welles o Rossellini, habían quedado en aquellas hojas amarillas, ahora, directores como Buñuel y Antonioni (que eran casi marginales en la Cahiers dirigida por Rohmer) ejemplifican el gusto del momento.

Al mando de Jacques Rivette, Cahiers du cinéma ya no era aquella revista que apoya los ideales de su fundador André Bazín. Se necesita ubicar al cine moderno en el terreno de la estética en línea con las aportaciones de la literatura, la música y las artes plásticas. La llegada de algunos críticos modernistas que apoyan a Jacques Rivette como Jean André Fieschi, Jean Louis Comolli, Jean Narboni y André Labarthe, cambian el rumbo de Cahiers du cinema, dándole otra estética no solo argumental sino también, física, porque el hecho de que Cahiers cambiase de color, abandonando las portadas amarillas (con dimensiones de cuaderno escolar) por el formato tabloide y el comienzo de la etapa editorial en el grupo Filipacchi relacionado con la cultura juvenil del Salut les copains.

La revista francesa Salut les Copains (aparecida en 1962) compondría el fresco social y musical del movimiento ye-ye y lo mantendría conectado con la línea anglosajona del pop de los 60. En sus portadas se aprecia la evolución de sus iconos principales y las diversas maneras que tuvo de sostenerla en paralelo junto a otras fuentes de la cultura pop europea)8.

El cambio radical en Cahiers du cinema influencia directamente en la nouvelle vague tal y como había sido concebida durante la segunda mitad de los 50. En 1964, la unidad deja de existir: ya no existe una nueva ola sino las consecuencias de aquella en el cine mundial y lo que esta aporta a la realización de cientos de films desde su aparición hasta la actualidad.

Como bien declara Carlos F. Heredero en una articulo del diario El País:

Por haberse dejado atravesar, durante toda su existencia, por los debates más apasionados y por las corrientes culturales que germinaban en la sociedad de cada época.

Por su empeño constante en generar un pensamiento crítico y reflexivo sobre el cine de su propio tiempo. Por su lucha irredenta y no conformista para abrir espacios al cine más vivo y más sincero de cada momento. Hijos de Cahiers du cinéma9.

Citas bibliográficas

1. Carlos F. Heredero. Todos somos hijos de 'Cahiers du cinéma'. El país, Cultura.19 enero de 2008. (http://www.elpais.com/articulo/cultura/Todos/somos/hijos/Cahiers/du/cinema/elpepicul/20080119elpepicul_7/Tes/) 2. Domènec Font. 50 años de Cahiers du cinema. Cartas de navegacion de una revista de cine. (www.domenecfont.net/Textos/Cac.doc) 3 y 4. Julian Saad Pulido. La nueva ola francesa. Artículo 39, Revista digital Ocho y medio. 2008. http://www.ochoymedio.info/article/39/La-nueva-ola-francesa/ 5. Jean Collet y otros. Entrevista con François Truffaut. La Nouvelle Vague: sus protagonistas/ Claude Chabrol…[]. Colección: “la memoria del cine. N*18. Ed. Paidos. Buenos Aires. 2006.

6. Carlos Marañón: Cinemanía. Artículo: Al final de la escapada. Filmaffinity. España. 2002-2008. http://www.filmaffinity.com/es/film864598.html. Info. Verificada en el sitio Web oficial de Cinemanía: www.zonacinemania.com/ 7. Dr. Lauro Zavala. Cine Clásico, Moderno y Posmoderno. Agosto-setiembre 2005. Revista online Razón y Palabra. http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/anteriores/n46/lzavala.html 8. Javier Reguera. Así se fundó Carnaby Street. Lunes 2 de abril del 2007. (carnabys.blogspot.com/2007/04/salut-les-copains.html –) 9. Carlos F. Heredero. Todos somos hijos de 'Cahiers du cinéma'. El País, Cultura.19 enero de 2008. http://www.elpais.com/articulo/cultura/Todos/somos/hijos/Cahiers/du/cinema/elpepicul/20080119elpepicul_7/Tes/

Bibliografía

Monterde, José Enrique. Riambu Esteve. (1996).Historia general del cine. Vol.XI. Nuevos cines (años 60). Madrid, Cátedra, Monterde, José Enrique. Drac Magic. (1986). Cine, Historia y enseñanza. ED. Laila, Barcelona.

Antoine de Baecque (copilador). (2003) La política de los autores. Ed. Paidós.

Jean Collet, Jacques Aumont, Jean-Claude Biette y otros. (2006) La Nouvelle Vague: sus protagonistas/ Claude Chabrol…[]. Colección: “la memoria del cine. N*18. Ed. Paidós. Buenos Aires..

Riambau, Esteve. (1998). El cine francés 1958-1998, Paidós, Barcelona Fernando López. (2001). Historia de Cahiers du cinema, nostálgica, pero muy actual. Diario La Nación. Sección espectáculos. Buenos Aires. Edición del día jueves 13 de setiembre

Recursos electrónicos

Url. / www.unvm.edu.ar/agenda/Historico/La%20vieja%20nueva%20ola.pdf. Artículo histórico de la Universidad de Villa María.

León, Christian. Adiós al cine de autor. Ocho y medio. Quito. 2007.

http://www.ochoymedio.net/opinion/ediciones-anteriores/archivo/07-04/pdf%2007-04/07-04-Leon.pdf Url Oficial de Cahiers Du Cinema. Url./ www.cahiersducinema.com (oficial Web en Francés) Url/ www.caimanediciones.com.es (Cahiers du cinema versión española)


Cahiers du cinema: Palabra autorizada fue publicado de la página 23 a página25 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº24

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