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Para una dramaturgia del vestuario teatral

Espector, Alejandra [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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“En relación al organismo vivo que es el actor, el traje adquiere nuevas funciones al ser resonador y trampa, red y amplificador, a veces traba y freno, tal vez verdugo y víctima, al existir junto al actor como objeto de su malabarismo”.

Tadeusz Kantor.

De las artes del espectáculo, el teatro es uno de los sistemas de comunicación más complejo en la producción de signos, ya que en el hecho teatral intervienen toda una serie de subsistemas de significación (escenografía, vestuario, iluminación, etc.) cada uno de los cuales posee a su vez su propia manera de significar y se maneja con sus propios códigos.

«El teatro es un lugar privilegiado del signo, puesto que en el espacio escénico todo es signo, artificial o natural , todo es visto, percibido como signo por el espectador: la pluralidad y la polifonía de signos en el teatro es inmensa «según Alfonso De Toro.

No hay duda alguna que el teatro contemporáneo se define hoy como puesta en escena; como representación; como texto espectacular, como puesta en signo. Es el espectáculo total que abarca y organiza diferentes lenguajes, verbales y no verbales, en el que el texto dramático provee el componente verbal, participando como comunicador escénico a través de sus matrices de representatividad y siendo precedido por la imagen que se destaca como discurso simbólico, texto simbólico- imaginativo, producto de la dramaturgia del actor.

Es este texto gestual - escénico del actor como personaje (a través de la misma gestualidad, la coreografía, la proxémica, la kinésica) el punto de encuentro del resto de los elementos teatrales porque posee dirección, función y sentido propio.

El personaje se convierte entonces, en el signo que agrupa a las otras unidades significantes que le dan sentido a la obra dramática dándole al espectador la posibilidad de reconstruir el significado total de la misma en sus eje vertical y horizontal.

El personaje, como signo, puede ser la metonimia de conjuntos paradigmáticos (en relación y/o en oposición con objetos y sujetos del texto teatral ) y a la vez la metáfora de varias órdenes de realidades exteriores a su organismo psicofísico. Un mismo personaje puede a la vez funcionar metonímica y metafóricamente. El actor realiza entonces diversos trabajos de transformación sobre estos objetos y sujetos, los que a su vez crearán tensiones y transformaciones en el propio actor.

El vestuario es parte de la construcción del personaje como intermediario del cuerpo del actor, siendo su cuerpo mismo el ícono del personaje. Pero este cuerpo no es simplemente el cuerpo anatómico y pasivo, sino el cuerpo histórica y psíquicamente construido; el punto de partida como forma de comunicación no verbal, que forma junto con el vestuario un todo orgánico, y que es accionado dialécticamente con otras modalidades sígnicas para crear su propia dramaturgia.

No podemos separar cuerpo del actor y vestuario porque ambos, a través de su interacción dinámica conforman esa unidad significante que es el personaje

También cuando el mismo cuerpo del actor se inscribe simbólicamente, connota un sentido que trasciende su dimensión icónica y de acuerdo al modo de presentarlo a través de la puesta en escena puede orientarse su interpretación. Eugenio Barba sostiene en su teatro antropológico que el cuerpo es simbólico hasta el punto tal que en la escena se transforma en una máquina productora de signos que invoca la temática colectiva, cosmogónica y universal del hombre. El vestuario teatral forma entonces, un sistema de signos de especial complejidad ya que es decodificado por el espectador en varios niveles simultáneos que son puestos en acción por el actor a través de su propia dramaturgia mientras que al mismo tiempo deben se leídos en el contexto global espacial, sonoro y lumínico. Como elemento propio en la configuración del personaje, el vestuario integra, a la vez, el conjunto de la red connotativa tejida alrededor del mismo, contribuyendo a la construcción, en la representación, del funcionamiento de un sentido diferente o nuevo.

Por eso podemos comenzar a definir una dramaturgia orgánica, dinámica del vestuario teatral, inscripta en la misma dramaturgia del actor, que puede alterar radicalmente la lectura del espectador y a su vez reinterpretar la puesta entera a través de la dirección que tome su significado.


Para una dramaturgia del vestuario teatral fue publicado de la página 75 a página76 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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