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Comunicación y culturas. Un examen del concepto de comunidad

Palma, Dante Augusto

Actas de Diseño Nº1

Actas de Diseño Nº1

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 1, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina. | 265 páginas

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El auge que el concepto de comunidad viene manifestando en las últimas décadas en detrimento del individualismo metodológico del discurso liberal y el fenómeno de la globalización, abre una serie de interrogantes en el ámbito de la comunicación tanto intra como interculturalmente.

Puntualmente, y frente a la amenaza que significaría la globalización en tanto eliminadora de las diferencia identitarias y culturales, muchos teóricos de la comunidad de manera más o menos explícita reivindican una idea de comunidad cerrada, esto es una entidad con valores que en tanto propios son buenos en sí y que, bajo esta misma lógica, rechaza todo tipo de contacto foráneo en tanto amenaza de imperialismo cultural.

Como varios comentadores señalan con agudeza, la mayoría de las teorías que reivindican el valor de las culturas en sí, incluso la de liberales como Kymlicka, suponen implícita o explícitamente la visión esencialista de las culturas que nos ha legado Herder. Nacido en 1744 y muerto en 1803, este alemán es uno de los representantes más conspicuos de la revuelta romántica frente al iluminismo del siglo XVIII. A los contractualistas y enciclopedistas franceses como Voltaire y Diderot quienes depositaban su confianza en una razón universal que carecía de fronteras y que era garante del progreso ilimitado de la humanidad, Herder oponía la reacción particularista de quien veía en aquella actitud el intento de imposición de una serie ajenos a la comunidad.

En este sentido, si se piensa la problemática de la comunidad y la nación se debe hacer referencia a un concepto central que aparece en este pensador alemán: Me refiero aquí al Volkgeist (espíritu del pueblo): Lo que hace que una comunidad sea tal es el hecho de compartir una historia, un lugar, un conjunto de valores y una religión.

A su vez todos estos elementos se articulan en el marco de una lengua común. Cada comunidad (entendida como nación) es un fin en sí mismo y cualquier tematización de la historia que ubique a una comunidad como un medio para un fin determinado desobedece el plan de la providencia. En otras palabras, ssegún Herder, cada comunidad tiene su propio “centro de felicidad”, “atmósfera” o “ethos”. Como indica Parekh, el alemán retoma de Leibniz la idea de mónada y la aplica a la comunidad. La comunidad se presenta, entonces, como algo cerrado, autosuficiente y aislado.

Para Berlín, uno de los comentadores actuales que más se ha interesado por Herder, el pensamiento político de éste puede caracterizarse de la siguiente manera: Se trata, en primer lugar, de un pensamiento “populista”, entendiendo por tal la creencia en el valor de la pertenencia de un individuo a un grupo o cultura; en segundo lugar se puede entrever en Herder el expresionismo propio de los románticos, esto es, la doctrina que afirma que la actividad humana (especialmente la artística) de un pueblo o un individuo expresan la personalidad de aquel/los que la realizan. Por último y en tercer lugar, se encuentra su “pluralismo” entendido no sólo como el factum de la pluralidad de comunidades o valores sino la apuesta por una inconmensurabilidad de los mismos.

La idea de inconmensurabilidad también resulta central en este trabajo y para comprenderla en toda su extensión es preciso remitirse a un pensador que vislumbró este fenómeno en el ámbito de la ciencia: El norteamericano Thomas Kuhn. Según éste, una manera ilustrativa de acercarse a esta noción es a través de una analogía con la relación entre dos idiomas. El vivir en mundos diferentes, entonces, se asemeja a la situación en la cual dos hablantes con idiomas diferentes se enfrentan y son incapaces de comprenderse.

En el caso de Herder, se habla de inconmensurabilidad entre las comunidades culturales y sus respectivas formas de ver el mundo, lo cual, de la mano de la afirmación de que cada comunidad tiene un valor en sí, permite legitimar la defensa frente a cualquier intento encubierto de etnocentrismo como así también puede justificar prácticas opresivas de la comunidad hacia sus propios miembros.

Más allá de estas características particulares del pensamiento herderiano, lo que es común a varios pensadores de la comunidad, es un presupuesto difícilmente aplicable a los tiempos multiculturales de la actualidad.

Me refiero, en primer lugar, a que los límites de la comunidad pueden definirse de manera precisa y, en segundo lugar, a que las comunidades son pensadas como entidades homogéneas sin contradicciones internas ni cosmovisiones en puja.

En este sentido, este escrito suscribe a la idea de pensar la nación, la comunidad y la identidad como en un continuo proceso. Producto de la dinámica de la interacción histórica, las naciones y las identidades de sus miembros se transforman y en este punto resulta central la comunicación y el intercambio de saberes y valores que se pueden realizar en un ámbito público y democrático.

Sólo a través de este flujo e intercambio será posible motorizar cambios en sociedades oprimidas del mismo modo que es a través de la discusión pública que un Estado amenazado en el plano internacional puede dar razones que permitan acabar con esa situación.

A diferencia de estas identidades en permanente construcción, las concepciones esencialistas de la nación, ya sea en su referencia a la tierra, el idioma o la etnia, parecen pensar desde la perspectiva de comunidades que no interactúan entre sí y que parecen haber emergido de una vez y para siempre con un destino de homogeneidad reacio a cualquier cambio.

En este contexto, entonces, este trabajo se propone mostrar, por un lado, de qué forma el modo en que conciben la comunidad estas teorías se encuentra estrechamente vinculado a un particular enfoque de la (in)comunicación, como lo es la afirmación de la inconmensurabilidad, y, por otro lado, se ofrecerá un enfoque alternativo del concepto de comunidad que pueda servir de guía a la hora de pensar los conflictos actuales.


Comunicación y culturas. Un examen del concepto de comunidad fue publicado de la página 30 a página31 en Actas de Diseño Nº1

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