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Innovación, herramienta para el diseño en las conversaciones de poder

Magaña Tabilo, Álvaro Javier

Actas de Diseño Nº1

Actas de Diseño Nº1

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 1, Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina. | 265 páginas

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La innovación en los modelos de gestión y negocios corporativos le ha abierto una puerta inesperada al diseño para ingresar a la toma de decisiones económicas de países y empresas ¿de qué forma la profesión se hace cargo de este desafío? No es novedad que hoy valor, innovación y capital de riesgo no son conceptos ajenos al diseño. Como tampoco debieran serlo la preocupación social, el medio ambiente y la cultura.

El diseño atraviesa a la sociedad completa de un modo silencioso y la acompaña desde los primeros gestos de apropiación que la humanidad ha hecho sobre su entorno. Definir donde empieza y donde termina el diseño es un ejercicio interminable, sin embargo, asumir que así como estamos en la cotidianeidad también estamos en las decisiones importantes, que el diseño instala mundos nuevos, que conductas y mercados son afectados o se valen de él, es un ejercicio imprescindible.

Las empresas, los países y los mercados han comenzado a darse cuenta que no hay política de desarrollo e innovación que se pueda hacer sin la intervención certera y eficiente del diseño. Por tanto la profesionalización, el desarrollo de nuevos modelos de negocios, de mejores productos y servicios desde el diseño es una tarea que debemos construir y hacer visible. La promoción del diseño y la conquista de nuevos nichos desde donde consolidar la importancia estratégica de nuestra profesión deben apuntar en este sentido.

Comenzar el debate acerca de nuestra estatura profesional, identificando nuestras oportunidades y debilidades, conceptualizando ofertas acordes con las demandas de un mercado altamente competitivo y apropiarnos de un lugar en la toma de decisiones políticas y económicas nacionales e internacionales requiere algo más que talento, creatividad y glamour, atributos con que se nos ha reconocido a nivel profesional.

La agenda del diseño esta vez exige el fortalecimiento de nuestra red, un fortalecimiento que nos permita definir las prácticas con las cuales los diseñadores nos podamos convertir en articuladores protagónicos en las redes de valor de nuestros clientes y nuestros países. El diseño está siendo llamado desde sectores que lo han incorporado en el núcleo de sus actividades. Esta es una ola que aumenta y se fortalece. Grandes corporaciones y naciones abrazan y estudian el quehacer del diseño, y no es por nada: Los productos diseñados como vehículos de cambio, marcan la pauta en los mercados.

América Latina, abierta a las tendencias globales, no puede estar ajena a esta marejada que reclama diseño y diseñadores capaces de asumir el desafío del desarrollo de la economía y mediante ella de sectores completos de nuestra disciplina. El desafío está en convertir el favorable escenario de crecimiento de nuestra profesión en una oportunidad para expandir aun más los ámbitos de actividad del diseño a través de su incorporación a las industrias. Los hechos reafirman la certeza de que éste es un factor de desarrollo y crecimiento, de que los diseñadores somos facilitadores de innovación en la apertura y conquista de mercados, nuestro actuar permite que usuarios y consumidores accedan a experiencias nuevas y que procesos y operaciones aumenten la competitividad de sus negocios asociados mediante la mejora de productos.

En suma, la enorme cantidad de dimensiones en las que el diseño agrega valor y contribuye al crecimiento y desarrollo de los países, nos permite apreciar el desafío por delante.

Sin embargo no podemos dedicar a la dimensión comercial del diseño todas nuestras competencias sin tomar en cuenta la responsabilidad de desarrollar diseño para todos, diseño económica y humanamente viable, es decir, que incorpore a nichos que han sido segregados tradicionalmente por los estándares industriales o de la moda: Minusválidos, diferencias étnicas, personas de la tercera edad históricamente marginados por tratarse de excepciones para los mercados. Sin embargo la demanda, la mejora tecnológica (en que prácticamente cualquier cosa es posible) y la cultura de consumo nos enfrenta a la multiplicación de las responsabilidades sociales de un diseñador, que sin perder de vista criterios de mercado, de eficiencia y calidad, debe incorporar a personas y no sólo “consumidores promedio” en sus proyectos.

Los diseñadores hemos evolucionado junto con la sociedad, la economía y las tecnologías, hemos acompañado los momentos decisivos de nuestra historia construyendo el paisaje material y simbólico de América Latina, de alguna forma hemos contribuido al registro de los cambios, a veces provocándolos, a veces empujados por ellos.

Es así como hoy enfrentados al desafío del cambio aceptamos la tarea de inventar los escenarios futuros de nuestros países a través de la innovación, la creación de valor y la inclusión de nichos inexplorados.

Los diseñadores, junto a nuestra sociedad estamos “diseñando” los escenarios del desarrollo, el crecimiento y la integración. El futuro demanda que estemos ahí, quizás con mucha más fuerza que nunca antes en la historia.


Innovación, herramienta para el diseño en las conversaciones de poder fue publicado de la página 70 a página71 en Actas de Diseño Nº1

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