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Fronteras de oportunidad

Marchisio, Mariela Alejandra

El diseño de espacios públicos desde la lógica ambiental

Actas de Diseño Nº2

Actas de Diseño Nº2

ISSN: 1850-2032

I Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas. Agosto 2006, Buenos Aires, Argentina

Año I, Vol. 2, Marzo 2007, Buenos Aires, Argentina. | 257 páginas

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La cronología de la vida de las formas nos mantiene alejados de la cronología de las formas de la vida Paul Virilio en La Inseguridad del territorio

A modo de introducción

La tendencia a urbanización de la población es un dato relevante para explicar la importancia que toma la ciudad y la urgencia en la redefinición de la misma. Al comienzo del siglo XX el 10% de la población mundial, vivía en ciudades, hoy, un siglo después, esa cifra asciende al 50% y en el caso de Latinoamérica la cifra llega al 75%, incluso en Argentina en algunas regiones la población urbana llega al 95%. La ciudad del siglo XXI, viene además asociada al concepto de metropolización como un modelo derivado de ella, es decir que además del fenómeno de urbanización se produce el de concentración de población en unos pocos puntos.

Esa concentración no viene necesariamente asociada a la mejora de la calidad de vida, sino por el contrario los datos revelan que en el 2025 de las 33 megalópolis sólo 6 pertenecerán al primer mundo.

Estas transformaciones influyen en el comportamiento del espacio público urbano. Históricamente las ciudades comenzaron por diseñar sus vacíos, en ellos aconteció la vida pública. Aquellos espacios eran los espacios de la comunicación de la sociedad, el espacio en el que se hacía pública la vida de esa sociedad.

Incluso nuestras ciudades partieron del diseño del vacío, el centro lo constituyó la plaza de armas, que a la manera de ágora griega también funcionó como el espacio de la comunicación. Esta presentación no pretende constituirse en un racconto histórico, pero interesa comprender algunas cuestiones de este proceso para poder comprender la ruptura que se estableció en estos espacios a partir de la modernidad. Ruptura que no tiene que ver solamente con el diseño urbanístico sino que éste último es la representación tridimensional de una manera de pensar. Desde el modernismo la mirada de los espacios públicos comienza a hacerse desde adentro. Lo abierto reemplaza a lo público, lo abierto debe garantizar, la ventilación, el asoleamiento, la higiene, pero no necesariamente lo público. El espacio de la comunicación se desplaza y comienza a acontecer en otros lugares. Lugares que terminan de instituirse en sedes en la posmodernidad y que con el agregado del individualismo y los avances técnicos rompen el eje significante del espacio del acontecimiento por el de la comunicación física. La velocidad del automóvil y los medios audiovisuales de comunicación reemplazan el lugar del encuentro por lo que Augé denominó el No Lugar. Ese no lugar público en realidad albergó desde entonces al automóvil, a las máquinas expendedoras, a las máquinas ticketeras, en síntesis, albergó la posibilidad de comunicación veloz, eliminando la comunicación social, el cuerpo a cuerpo urbano, el dialogo.

Bauman1 clasifica en dos tipos de espacios no civiles que aparecen en la posmodernidad y los compara con conductas del organismo: . Los que generan conducta expulsiva - vomitiva como distrito La Defense de Paris.

. Los que generan conducta fagocitiva - como los shopping-centers y grandes superficies comerciales.

Respecto del soporte natural, se operó con la misma lógica, se lo artificializó, se lo utilizó como proveedor de recursos y como albergue de excedentes y cuando presentó algún interés, en el mejor de los casos se lo utilizó para la postal. Surge un interrogante: ¿podría pensarse que la adecuación de los espacios públicos a la globalización se relaciona directamente a los comportamientos de estos espacios? Ni los espacios que fagocitan, ni los que expulsan representan la condición bucólica, pero el hombre incluido se siente representado. Los espacios públicos en síntesis pasaron de ser escena (en el sentido de ser el centro del acontecimiento) a ser escenario (en el sentido de ser el plano que soporta a los componentes del acontecimiento que en realidad son espacios privados).

Y en esta discusión quedan los espacios para la vida, los espacios urbanos, los vacíos que quedan cuando los edificios ya ocuparon su posición, Joseph Maria Montaner en su libro Las Formas del siglo XXI, y tomando los conceptos de Collin Rowe, los clasifica en dos grandes grupos, los que responden a la lógica de la acrópolis y los que responden a la lógica del foro, desde una mirada espacial. Hace falta recuperar el espacio para la civis, dice Foulcault, el espacio del ciudadano, del pueblo. Lo público, lo del público. Pasar del público espectador al público actor/autor de cambio. Una utopía irrealizable, En este mapa de complejidades aparecen los diversos métodos y formas de aproximación a la resolución de la forma urbana, cada uno acompañando a una manera de pensar la ciudad, cada uno con un anhelo, como toda teoría, de instalar un proceso antientropico, en síntesis, interesa, en esta presentación, asociar la entropía con la idea de frontera, puesto que la historia misma demostró que las oportunidades surgen de los cambios de estado urbanos. Aunque resulte chocante asumirlo NY después del 11S comenzó a ser una oportunidad, para equipos que nunca se hubiesen atrevido a tocar ese lugar, allí había una frontera, las crisis de cambios de condición conforman fronteras de oportunidad para la acción de diseño urbano. Europa en general y específicamente España hace décadas que exploran esta condición del espacio publico y justamente uno de los objetivos de todas las grandes intervenciones urbanas que se encaran tienen que ver con la idea de recuperar áreas degradadas, recuperar la ciudad del público, recuperar al habitante como usuario de esos espacios. Arquitectos como Miralles, Pinos, Tagliabue, Viaplana, Piñón, Torres, Lapeña, demuestran esta preocupación y van hacia esa dirección, hacia la recuperación de la ciudad como un sistema de lugares.

Valga como ejemplo el forum del 2004, que se apropia de la frontera que constituía la planta de tratamientos de fluidos la ciudad y la integra como espacio para la apropiación del habitante, como un espacio mas para el consumo, es decir se extrae renta del desecho.

Mientras tanto en nuestro contexto latinoamericano se evidencia en su peor momento la crisis de la ciudad y de sus espacios públicos. La ciudad latinoamericana trajo consigo las tipologías que le dieron carácter y esas tipologías fueron la calle y la plaza. Esos mismos espacios son los que ponen en evidencia la fractura y la crisis social y urbana por la que atraviesan estas ciudades.

Por ello la mayoría de los casos que se presentan son obras de más de quince años, la obra de Roca en Córdoba y la de Testa en Buenos Aires, dan testimonio de ello. Desde entonces sólo es posible analizar proyectos, anhelos, concursos. Son muy pocas y aisladas las obras que evidencian una preocupación por recuperar los espacios públicos urbanos. Sin embargo la remodelación del Monumento a la Bandera en Rosario, la puesta en marcha de la Ciudad Cultural Konex, la ejecución del sistema de parques urbanos en Buenos Aires, los iniciativas por la recuperación del centro histórico encaradas y en marcha por Bogota, Manizales, Quito, La Habana, Valparaíso entre otras, hacen que la esperanza de pensar una ciudad para todos tenga un horizonte más cercano.

Los mapas de conflicto Las situaciones de borde y/o frontera ¿significan división o espacio de articulación, intercambio? En todo caso implican un cambio de situación. De situación geográfica, de condición política, de condición económica, de condición urbana a rural. En este sentido se considerarán espacios públicos de frontera tanto a aquellos que significan una fragmentación en la trama de la ciudad, como a aquellos que en algún momento fueron espacios de articulación - de unión, y actualmente se han transformado en auténticos bordes de fractura que, coincidentemente acaparan también una ocupación de borde o de fractura ocasionando situaciones de conflictos.

Estos temas fueron investigados entre otros por Pérgolis que en Bogotá Fragmentada reflexiono acerca de como la generación de múltiples fronteras o bordes, temporales y espaciales, físicas y perceptuales, espaciales y funcionales, degradaban la imagen de ciudad deseada.

El primer conflicto que se puede detectar en nuestras ciudades latinoamericanas viene desde la fundación misma de nuestras ciudades. El proceso de artificialización del soporte con la idea importada del mapa cuadricular ocasionó desde la fundación misma las primeras fronteras o límites. Al comienzo la naturaleza se encargó de contener al mapa y con las décadas el mapa se encargó de aplastar a la naturaleza. Como muestra basta observar el desarrollo urbano de la ciudad de Córdoba.

Vale decir que se podrían entonces clasificar los conflictos que contribuyen al deterioro del espacio público en tres grandes grupos: . Los generados por el soporte natural en su relación con el soporte artificial impuesto . Los generados por los procesos industriales, culturales y urbanos consigo mismos.

. Los generados por el componente social excluido y/o autoexcluido respecto del componente social incluido La ciudad pública se está transformando de esa manera, en una sumatoria de fragmentos, en mapas perceptuales o en mapas de riesgo, que poco tienen que ver con los mapas geográficos convencionales de amanzanamiento tradicional. Esos mapas de riesgo siempre afectan a la integridad física de las personas. Un mapa de riesgo que ya aparece en los nomencladores es el que señala por ejemplo los sectores peligrosos o inseguros para la circulación vehicular o peatonal. Los otros mapas de riesgo los constituyen las posibilidades de catástrofes naturales que pueden acontecer afectando el trazado urbano y la integridad física de los habitantes. Cada uno de esos fragmentos no se relaciona directamente con las fronteras administrativas sino con cuestiones de apropiación, seguridad, exclusión-inclusión, etc.

Las fronteras son móviles, son aleatorias, casi se podría decir que son casuales ¿o es que los cambios de fronteras políticas, la aparición de nuevos países y la unión de otros no son una comprobación directa de los que estamos pensando? El siglo XX se encargó de poner en crisis los distintos modelos de ciudad, en menos de cien años, la ciudad, sufrió más transformaciones que en toda la historia. La ciudad en general y la latinoamericana en particular ha sido, hablada, discutida, globalizada, localizada, o como dice Virilio, glocalizada2, hasta el infinito, pero de todos los estudios, surge una pregunta inevitable y de difícil respuesta, ¿cómo operar en la ciudad actual, existe una ciudad o multiplicidad de ellas? La lógica ambiental parte de asumir el consenso y la participación como mecanismos posibles para la proposición de estrategias. La idea de participación implica la incorporación de la interdisciplina como modalidad operativa de trabajo. Comprender el mapa de conflictos, evaluar sus sinergias y cuantificar el riesgo no puede ser posible como tarea técnica resuelta desde una única disciplina. Lo que plantea de lógica ambiental es básicamente es establecer estándares o indicadores que puedan ser aplicables tanto para la etapa de medición y evaluación del riesgo como para las etapas subsiguientes de proposición y monitoreo. Se parte de asumir que ningún proceso de acción sobre el espacio público urbano puede ser estanco, por lo tanto el monitoreo permanente a partir de esos indicadores prefijados posibilita un proceso de acción y gestión permanente garantizando la mitigación del daño en el corto plazo.

El plan urbano ambiental idea para Manizales (Colombia) Hace un año tuve la posibilidad de visitar y estudiar un caso de intervención sobre los espacios de frontera desde la lógica ambiental y me interesa presentarlo como ejemplo en esta oportunidad, se trata del Biomanizales.

El plan de Biomanizales parte conceptualmente detectar los conflictos (físicos y sociales) que genera el habitar ese hábitat, de asumir los impactos negativos, y busca mitigarlos a partir de la idea de convertirlos en oportunidad de cambio.

El proyecto de una ciudad sostenible de 400,000 habitantes, situada en las montañas de los cafetales de los Andes Colombianos, surge de la Universidad como utopía posible. El modelo teórico se transformó en parte de una práctica urbana participativa basada en el conocimiento de las restricciones y las posibilidades ambientales.

Desde entonces, la mejora de la calidad de vida y el desarrollo sostenible han sido objetivos del Plan Municipal de Desarrollo. De acuerdo con los principios de la Agenda 21, se inició, el biomanizales. Comparten las responsabilidades y el liderazgo las distintas universidades, corporaciones, instituciones, ONGs, asociaciones comunitarias y el gobierno local. Todos ellos en torno a este proyecto común. Se constituye entonces, en un modelo de gestión, pero que admite la evaluación puesto que obtuvo resultados concretos en múltiples sub-proyecyos.

El Proyecto Biomanizales ha influido en el plan municipal de desarrollo, cambiando sustancialmente las políticas de crecimiento municipal expansivo y redirigiéndolas hacia la creación de una ciudad compacta y segura. La respuesta de la población al programa sobre medio ambiente y a los múltiples programas de educación ambiental, refleja una comunidad interesada en los distintos programas y proyectos. Entre los compromisos asumidos por el Plan Biomanizales, se encuentra el de la acción por parte del municipio, de la universidad y de la asociación de la construcción: El hábitat ambiental humano. Para ello se ha trabajado en orientar las acciones y el diseño urbano, hacia la idea de ciudad compacta, la generación deperiferias sanas y seguras, y la recuperación de la memoria cultural a través de la revitalización y reciclaje de edificios.

Los conflictos que debía enfrentar el Plan Biomanizales se refieren a: . Riesgos de catástrofes frecuentes por: deslizamientos de lodo, terremotos y erupción de volcanes.

. Riesgo de población marginal asentada en las áreas naturales vulnerables a catástrofes.

. Extensión de la mancha urbana.

. Crisis del patrimonio edificado por deterioro y degradación . Desempleo . Despoblamiento del área central . Pérdida del patrimonio natural Entre los subproyectos se encuentran en desarrollo: . Los Ecoparques.

. Los Observatorios ambientales . El plan de mitigación de riesgo . Recuperación del Área Central . Los Corredores Ambientales . Plan de separación y tratamiento de residuo urbano . Miradores urbanos Los ecoparques son los principales espacios para la educación ambiental. En el caso particular de los Ecoparques, el sub-proyecto se enmarca en un programa mayor de gestión de espacios verdes, que abarca: Ecoparques, Parques del agua, Calles parque, Corredores biológicos, Selvas ciudadanas, Arborización urbana, Agricultura urbana. En el caso particular de los Ecoparques, se trató de recuperar áreas estratégicas y de riesgo ambiental (principalmente por riesgo de deslizamientos de lodos) que comenzaban a ser ocupadas por vivienda precaria y que incluso en algunos casos ya habían cobrado vidas humanas. Se trabaja en distintas estrategias: la gestión pública, la gestión privada, la gestión mixta, pero en todos los casos se consigue: recuperar el paisaje selvático, generar puestos de empleo, generar puntos de información y formación, contener el crecimiento indefinido de la mancha urbana, ganar espacios para el goce de la comunidad toda, entre otros.

Para el caso concreto de la recuperación del Área Central fue clave, la implementación del Programa de mitigación de riesgos ambientales fue determinante.

Manizales por su localización es una ciudad que corre distintos riesgos ambientales: como los deslizamientos de lodo (mitigados con los ecoparques), los terremotos y la erupción de volcanes. El centro histórico de la ciudad fue arrasado en distintas oportunidades por terremotos y por incendios, por lo tanto el patrimonio con que cuenta la ciudad lo constituyen edificios del S. XIX. El trabajo que desarrollo un grupo de investigación de la Universidad, consistió en el relevamiento de todo el tejido del Área central y la evaluación de su comportamiento frente a distintas posible catástrofes naturales, esto posibilitó organizar un plan de obra de submuración y refuerzos de edificios de valor patrimonial (como la catedral) y asegurar todo el centro histórico para poder afrontar económicamente cualquiera de esos posibles riesgos. Por su parte otros equipos trabajaron sobre la evaluación del valor patrimonial del tejido, encarando un plan de recuperación de edificios y áreas como los mercados, las fachadas siglo XIX, las vías comerciales, que aún está concretándose. Las acciones consistieron en la reorganización de las áreas de ventas callejeras, la revitalización y pintura de fachadas, la arboleda urbana en las vías que lo posibilitaron por sus dimensiones y la recuperación de miradores del área central. Con estas acciones se está consiguiendo la disminución de riesgos físicos y geológicos, el paso de la ciudad difusa a la compacta, re-densificar áreas que habían perdido población y la recuperación el paisaje urbano.

El actual perfil ambiental de Manizales muestra que las condiciones ambientales han mejorado en cuanto a la descontaminación de las fuentes de agua, a la disminución de los riegos físicos y geológicos (aunque están registrados en gran cantidad) y al aumento en 3,2m2 de las zonas verdes por habitante, gracias a la gestión integral de pequeños parques y a la incorporación de nueve ecoparques como zonas verdes protectoras. La acción ambiental ha sido el principal logro para movilizar recursos institucionales destinados a complementar las inversiones municipales. Utilizando fondos de las instituciones y de las comunidades, ha sido posible consolidar las bioempresas de la comunidad.

El Biomanizales, se evalúan como un caso paradigmático de una gestión urbana-ambiental puesto que intervienes todos los factores que debieran considerarse al encarar un proyecto urbano sustentable, como son, la minimización de los impactos futuros, la reversión de los impactos negativos presentes, la participación ciudadanas, el respeto por los soportes naturales y la replicabilidad. El hecho de contener el crecimiento de la ciudad a partir de la localización estratégica de los ecoparques por un lado y la promoción de la densificación del tejido existente produce una sinergia entre los dos sub proyectos presentados, que lo justifica como caso muestra de un proyecto ambiental de ciudad, en ese sentido el hecho de convertir los conflictos tanto físicos como sociales en oportunidad demuestra que es posible pensar la construcción del hábitat desde otra lógica.

A modo de conclusión Señala Bauman que, crear (o descubrir) implica transgredir una norma; seguir una norma es mera rutina, más de lo mismo, no un acto de creación3 y este concepto se complementa con la noción de proyecto que formula Vittorio Gregotti cuando escribió que Proyectar es hacer del límite ilimitadas posibilidades.

El trabajo que presenté supone la esperanza de pensar que el cambio es posible y al cambio al que hago referencia es al paso del paradigma racionalista hacia el paradigma de la Sustentabilidad.

Frente a una sociedad que cree que el único capital verdaderamente importante es el económico el saber ambiental opone todos los tipos de capitales y considera que en las cuentas tienen que entrar también el capital natural, el cultural, el financiero y el económico.

Frente a una sociedad cortoplacista de flujo lineal donde lo importante es poseer hoy, el saber ambiental plantea la retroalimentación y el ciclo reactivo.

La aceptación culturalista de urbanización se basa en un supuesto previo: la correspondencia entre un determinado tipo técnico de producción (definido esencialmente por la avanzada industrial), un sistema de valores (el modernismo) y una forma particular de asentamiento espacial, la ciudad, cuyas características decisivas son: la dimensión y la densidad ¿a que nivel de densidad y de dimensión puede considerarse urbana una unidad espacial de población? ¿Cuáles son en la práctica, los fundamentos teóricos y empíricos de cada uno de los criterios? El siglo XX demostró que el desarrollo del capitalismo industrial no provocó el fortalecimiento de la ciudad, sino su total crisis como sistema institucional y social relativamente autónomo y organizado en torno a objetivos propios. Particularmente en los países subdesarrollados, en los cuales su ritmo de urbanización no implicó mejora en la calidad de vida. La lección de la historia hace recordar permanentemente que sólo una sociedad democrática, descentralizada y responsable de su accionar puede producir un cambio capilar que evite el riesgo de una concertada reacción centralizada hacia la insustentabilidad natural, o la desenfrenada reacción por destruir toda capacidad de crecimiento. El ejercicio descentralizado y democrático de proyectos de cambio contribuirá a generar situaciones sustentables de nivel local. El proceso de gestión que se presentó como ejemplo supone que el cambio es posible, en especial porque opera directamente con sus propios proyectistas, que también son usuarios y por lo tanto los mejores evaluadores, y sólo así se puede producir el proceso en cadena, típicamente educativo, que de abajo para arriba, conduzca a un cambio generalizado de conductas, actitudes y aptitudes que haga creíble y posible el proyecto de cambio global.

En este sentido el saber ambiental cuestiona el proceso de urbanización como símbolo de progreso. El progreso implicará pasar del hábitat como territorio-soporte al hábitat como potencial productivo, soporte de significaciones culturales y valores estéticos. Esto significa pensar el habitar como proyecto transformador del medio, como proceso de apropiación social de las condiciones de habitabilidad del planeta regido por los principios de racionalidad ambiental, sustentabilidad ecológica, diversidad cultural y equidad social.

Instalar desde los ámbitos académicos la idea de que existen otras formas de pensar las respuestas que los profesionales debemos dar a los requerimientos de calidad de vida de los individuos, me parece el mayor desafió y compromiso que podemos asumir desde nuestras casas de estudios.

En síntesis repensar la mirada holistica de Mumford cuando ya en 1961, en La Ciudad en la Historia, expresó que la misión final de la ciudad consiste en promover la participación consciente del hombre en el proceso cósmico e histórico, la función suprema de la ciudad en la historia ha sido la exaltación de todas las dimensiones de la vida, a través de la comunión emotiva, la comunicación racional, el dominio tecnológico y, por sobre todas las cosas, la representación dramática y sigue siendo el motivo para que siga existiendo. Pareciera ser la respuesta posible para dar vida a formas que respondan a las formas de la vida de cada tiempo y de cada lugar.

Notas 1. Bauman Zygmunt (2003) en Comunidad. Argentina: Siglo XXI.

2. Término utilizado por Paul Virilio (1997) en La velocidad de liberación. Bs. As: Manantial.

3. Bauman, Zygmunt, Op. citado.


Fronteras de oportunidad fue publicado de la página 151 a página155 en Actas de Diseño Nº2

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