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Interactividad no es hacer “clic”

Zaremsky, Cintia

Actas de Diseño Nº4

Actas de Diseño Nº4

ISSN: 1850-2032

II Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas. Julio y Agosto 2007, Buenos Aires, Argentina

Año II, Vol. 4, Marzo 2008, Buenos Aires, Argentina. | 257 páginas

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Uno de los valores que se le atribuye a la mayoría de las herramientas educativas digitales es el de poseer una “gran interactividad”: más “clic” sobre la pantalla supone mayor interacción.

Ahora bien ¿qué es realmente la interactividad?

Es la acción recíproca entre unos objetos, elementos o personas.

Cuando hablamos de aprendizaje esa reciprocidad está dada por el intercambio entre una información y una persona: la información acciona sobre el sujeto quien a su vez la transforma según sus conocimientos previos, necesidades y posibilidades para “usarla” en su realidad.

En la educación presencial ese proceso está mediatizado por la relación personal dentro de la tríada que conforman el instructor, el grupo y la tarea (objetivos, y contenidos a aprender.) El canal que soporta esa interacción es la comunicación: las palabras, los gestos, el clima grupal, el estilo de coordinación y liderazgo que asume el instructor, en síntesis, la metodología y el paradigma de aprendizaje que la sustenta.

Si trasladamos estas ideas al aprendizaje digital podríamos pensar que interactividad es mucho más que un cúmulo de “clics” (en todas sus variantes conocidas: arrastres, avances y retrocesos, elección de opciones, etc.) Estos recursos no son más que la parte operativa de la interactividad.

Las personas necesitamos de los otros para crecer y desarrollarnos por ello, el aprendizaje solitario frente a una pantalla requiere de la emulación de ese intercambio.

Esta posibilidad se potencia aún mucho más si dicho aprendizaje se realiza además, con el intercambio grupal (foros de discusión, tutorías, etc.) Pero centrémonos en el desarrollo del contenido que es la etapa inicial que nos ocupa.

En primer lugar consideramos que la verdadera interactividad al desarrollar un contenido, reside en la capacidad que posee el diseñador didáctico para ponerse en el lugar del otro, el que va a aprender. Esto implica un pensamiento anticipatorio es decir: evaluar cuidadosamente sus posibles motivaciones, sus tiempos de atención, el encuadre desde el que se acercará a la información, entre otras tantas variables.

Cada usuario es único y habrá que contemplar el mayor abanico de posibilidades que atiendan a ese universo de destinatarios diferentes entre si, con el fin de lograr un verdadero “lazo” entre el contenido y cada persona en particular.

Lograr esto requiere una cantidad de pasos previos.

Por empezar cada trabajo transita un fuerte proceso de interacción interna (consigo mismo y con el equipo.) Esto implica soportar un recorrido de avances y retrocesos.

Hacer - deshacer - contradecirse - discutir, son parte de un proceso ineludible que conlleva además de talento y conocimiento, un gran esfuerzo y una alta dosis de incertidumbre con la que se debe aprender a convivir ya que es precisamente la que da lugar a la creatividad.

Esa tarea interna nos permite trazar entre nosotros y el usuario, un paralelo que contempla los movimientos que asume el pensamiento: nunca lineales ni en un único sentido sino más bien erráticos, circulares, en redes de asociación de ideas.

Nuestra tarea consiste en plasmar nuestro propio proceso de interacción con la información, en un tejido que nunca pierde de vista al destinatario.

Esta concepción del aprendizaje como fruto de la interacción, no es privativa de los medios digitales sino que responde a una filosofía aplicable a todo medio: no hay aprendizaje si no se crea un puente entre las personas.

Es precisamente esa suerte de trama casi invisible que va desde nuestro pensamiento hasta el del usuario lo que consideramos como el primer indicio de verdadera interactividad, la acción recíproca: el usuario actúa sobre nuestra tarea desde el momento en que concebimos un desarrollo específico para él y luego es él quien percibe que antes y detrás hubo personas atendiendo a sus expectativas.

Cintia Zaremsky. Docente, Psicóloga social. Directora de CZ Fábrica de contenidos.


Interactividad no es hacer “clic” fue publicado de la página 215 a página216 en Actas de Diseño Nº4

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