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El Diseñador como investigador

Pimentel Jiménez, Julia Virginia

Actas de Diseño Nº7

Actas de Diseño Nº7

ISSN: 1850-2032

IV Encuentro Latinoamericano de Diseño "Diseño en Palermo" Comunicaciones Académicas Julio 2009, Buenos Aires, Argentina

Año IV, Vol. 7, Julio 2009, Buenos Aires, Argentina. | 263 páginas

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Los métodos de enseñanza y las teorías de aprendizaje relacionados con el Diseño, plantean problemas metodológicos que guardan una relación, por un lado, con el avance y desarrollo de la técnica y de los procesos industriales a lo largo del siglo XX, y por otro, con la evolución histórica de la disciplina en las diferentes escuelas de diseño. Estos programas han estado íntimamente ligados a la situación económico-político-social y cultural de la época en la que se han configurado.

En la década de los ’90, el diseño está ligado estrechamente al fenómeno social, económico y cultural más importante de las culturas post-industriales, las nuevas tecnologías. Época de auge tecno-científico, y por consiguiente, de diversificación y especialización del diseño.

El reto del diseño para el futuro está en conseguir nuevos objetos, nuevos materiales, que den origen a formas más libres y diversificadas, que atiendan mejor a los aspectos de funcionalidad, economía y esteticidad. Tampoco se debe olvidar para el futuro un enfoque más ecológico del diseño en beneficio del medio ambiente y de los sistemas biológicos y psíquicos de los seres humanos. En este nuevo siglo XXI, el diseño se convierte, en la mayor parte de los países industrializados, en una disciplina fundamental en todos los niveles educativos, al mismo nivel que carreras como las Ingenierías o la Medicina. No existe acción humana que no esté afectada por el diseño.

Actualmente, el entorno cotidiano está constituido por un espacio de objetos con formas y funciones definidas.

Es, sin duda, un mundo de diseño. Sin embargo, lo que es tan evidente en el plano visual, no lo es tanto en el conceptual y frecuentemente, se considera al diseño solo como un acabado de carácter estético, lo que supone un grave quebranto para la concepción semántica del mismo, en la que se plantea el diseño como el proceso de creación de un producto cuyas funciones estén bien resueltas y que podrá llevar o no una carga estética adecuada al uso1.

Por otra parte, las aplicaciones del diseño han transcendido el campo que le era propio inicialmente. Por extensión, hoy todo producto cultural se considera que tiene un desarrollo previo de diseño, en el cual se integran las exigencias de su finalidad utilitaria con sus características y tratamiento como signo o conjunto de signos, dentro del proceso comunicativo que toda actividad humana supone. De ahí que pueda considerarse el diseño como uno de los soportes de expresión y de comunicación fundamentales para la actividad económica, sociocultural, política y artística y, por lo tanto, muy influyente en la formación de las ideas y en la determinación de actitudes. Esta nueva visión de la sociedad post-industrial implica unos cambios sustanciales en cuanto se refiere a la didáctica del diseño.

Existe una tendencia emergente en la actualidad, cuya característica más importante consiste en la búsqueda de un equilibrio entre la adquisición de conocimiento y el ejercicio de la práctica profesional en el que este conocimiento sea aplicado. El sentido de la educación en diseño es la de proveer al estudiante de una base amplia de conocimientos lo suficientemente comprehensivos y flexibles como para permitirle afrontar la actividad en la cultura contemporánea. De ese modo, la investigación pasa a ser una cuestión central en la formación de un diseñador de manera que la educación, en lugar de seguir persiguiendo y adaptándose a la actividad profesional, pueda anticipar nuevas condiciones y escenarios para esa práctica en el futuro. El modelo educativo de referencia en esta nueva etapa son los cursos en diseño impartidos según las directrices y los modos propios de la universidad.

“Diseñar”, se refiere al proceso de originar y desarrollar un plan para un proyecto o producto. El diseño implica un esfuerzo consciente de crear algo que satisface, es decir, solución de problemas y creatividad. Requiere normalmente de un diseñador que toma en consideración aspectos funcionales y estéticos que necesitan generalmente de una considerable investigación.

El desarrollo de los acercamientos específicos de la investigación creó un tipo de rigor para que los diseñadores integren y amplíen en sus actividades. Un desafío grande para el diseño como disciplina, su uso de métodos y un esfuerzo de crear valores compartidos, es su naturaleza inherente como campo de estudio y de acción. El reto es transformar experiencias y perspectivas individuales en un quehacer compartido, comprensible y lo más importante, un área de conocimiento transmisible.

La realización de un proyecto final suele ocasionar demoras en gran cantidad de estudiantes. Muchas veces los estudiantes se ponen trabas a sí mismos, interrumpiendo o coartando el proceso creativo en la realización del mismo, debido a que no manejan eficientemente las herramientas mínimas e indispensables para realizar dichos trabajos de investigación. No basta con dos asignaturas en el último año de una carrera universitaria para lograr que los estudiantes adquieran la práctica de la investigación, la lectura y la escritura. Como casi todo en la vida, la práctica investigativa y la escritura es una cuestión de hábito. Y con dos cursos hacia el final de una carrera universitaria no alcanza para que los estudiantes puedan realizar un trabajo con criterio y creativamente. Por ello, una de las tareas principales del docente debe consistir en estimular el hábito de la investigación, la lectura y la escritura desde los inicios de las carreras académicas. No hay otra forma de lograr una eficacia pedagógica.

Un aspecto que tiene que ver con la sociedad en la cual vivimos, es que la lectura científica y reflexiva ha dejado de ser una práctica cotidiana deseable. Vivimos en una sociedad donde todos los individuos buscamos más el placer directo, simple, sin mucho ejercicio mental para llegar a la satisfacción, lo cual atenta contra la creación de personas críticas, creativas y reflexivas.

La realización del trabajo final de grado puede llegar a ser la fase más productiva y enriquecedora en el quehacer académico de un estudiante. A través de una carrera universitaria, se hace un recorrido guiado por diversos saberes y prácticas. Hacia el final de la carrera, se encuentra la oportunidad de realizar un trabajo de investigación en el cual tenemos la opción de elegir un tema que resulte de nuestro interés. El momento de la realización de este trabajo es la etapa más personal e integradora de todo el saber acumulado. Es el momento en el cual los estudiantes pueden elegir qué temas, lecturas, problemáticas e intereses personales merecen su atención.

Precisamente, esta situación de libertad de elección y de ejercicio de la creatividad, es parte de aquello que atenta contra su realización. Es decir, ya sea tanto por la sociedad en la cual vivimos como por los hábitos de enseñanza memorísticos o de repetición de contenidos, el estudiante, al encontrarse con que para realizar una tesis debe elegir por sí mismo y plantear sus puntos de vista originales o por lo menos integradores, tal situación resulta compleja de asumir: no están acostumbrados a ser creativos o a tener libre iniciativa en sus vidas cotidianas.

La metodología de diseño y planificación científica han sido asociadas con responsabilidad social y contrastadas con la antigua y obsoleta práctica de llegar a soluciones demasiado “personales” por intuición individual2. El diseñador de interiores necesita nuevos instrumentos para poder confrontar situaciones y problemáticas mundiales siempre nuevas y más complejas. La significación sociohistórica del diseño abarca cada cambio e interacción entre la gente y su medio ambiente.

La investigación en el diseño puede definirse como “soluciones similares del diseño que investigan en el campo los asuntos relacionados”. El desarrollo de la investigación del diseño ha conducido al establecimiento del diseño como disciplina coherente del estudio por derecho propio, basada en la visión que el diseño tiene de sus propias cosas a saber y sus propias maneras de saberla.

El currículo del diseño debe estar formulado en términos de desarrollo de capacidades que permitan al egresado de la carrera poder enfrentarse a los problemas que se le presenten en la práctica profesional con una actitud creadora e investigadora. Las escuelas de diseño son perfectamente conscientes de encontrarse inmersas en una situación de cambio que afecta directamente al contexto social y cultural y a la propia identidad del diseño.

De ahí el surgimiento de asociaciones que se dedican al desarrollo de la investigación, tales como la Design Research Society (DRS), fundada en Inglaterra en 1967.

Es una “Asociación internacional y multidisciplinar de estudiosos dirigida a la comunidad de investigadores sobre diseño”. Actualmente tiene disponibles dos listas online mediante las cuales informa, en la primera, de las novedades en investigación sobre diseño y, en la segunda, de novedades en el ámbito de los estudios de doctorado en diseño en todo el mundo.

En 1966, Juan Christopher Jones fundó un laboratorio de investigación del diseño en la Universidad de Manchester, en Londres. Archer de Leonarde Bruce (1922-2005) fundó el mismo departamento en la Universidad Real de Arte de Londres, como primer profesor de la investigación en el diseño. Entrenó a una generación de investigadores en el diseño, demostrando cómo los procedimientos de la investigación basados en evidencia fundamentada y análisis sistemático son tan aplicables en diseño como en los temas académicos más tradicionales. Pudo demostrar que el diseño no es justo una habilidad del arte, sino una disciplina basada en el conocimiento por derecho propio.

Conclusión El papel de la universidad ante los nuevos cambios educativos será también de gran importancia en la divulgación científica, la formación profesional y la calidad de los servicios que brinda a la sociedad.

Desde el punto de vista educativo, existirá una mayor competencia entre universidades privadas tanto nacionales como internacionales, así como numerosas oportunidades para desarrollar nuevas tecnologías de enseñanza, por ejemplo, teleconferencias y educación a distancia, entre otras. La investigación educativa será de suma importancia para mejorar la aplicación eficiente de los adelantos de la ciencia y la tecnología.

El diseño es una actividad que se relaciona con las nociones de creatividad, fantasía, inventiva e innovación técnica. Entre el público predomina a menudo la idea de que el proceso del diseño es una especie de acto de creación de tal modo que hoy se habla de que el nuevo diseño está subordinado al talento creativo del diseñador.

La formación de los futuros diseñadores implica aprender a pensar en contextos más amplios de relaciones, conlleva a ocuparse seria y profesionalmente de los materiales y de sus alternativas, del despilfarro y del empleo de los recursos, del reciclaje, de la utilización reiterada, de la sustitución. Implica también cimentar las bases para una mayor sensibilización de cara a una relación recíproca entre hombre y medio ambiente, entre entorno natural y artificial, entre pasado y presente, tradición e innovación, entre identidad cultural y objetivos globales.

Significa el tratamiento de problemáticas reales y concretas en cuyo análisis se interrelacionan los aportes de los diferentes campos científicos y técnicos. Es decir, toma como punto de partida los aprendizajes que permitirán al alumno ir de lo cotidiano a lo científico, vinculando la formación a la práctica profesional.

Un buen diseñador necesita una buena mente analítica, ingenio constructivo, formación culta, un juicio certero y una disciplina intachable.

El diseño hoy en día debe estar en situación de reflejar las condiciones históricas, culturales y tecnológicas. El diseño, al contrario que el arte, necesita de un fin práctico y lo encuentra ante todo en cuatro requisitos: ser funcional, significativo, concreto y tener un componente social.

Las escuelas deben ser capaces de pasar de un concepto estático del diseño a otro más interactivo y dinámico. En una facultad de diseño no solo se aprende a proyectar; se aprende a pensar, a instrumentar la propia inteligencia con una serie de ideas que luego se reciclan e incorporan en procesos productivos de distintas especies. La universidad tiene que cumplir la función de formación superior del ciudadano.

El objetivo que debe plantearse es formar creadores y profesionales con autonomía y capacidad de autogestión de sus conocimientos y habilidades, con competencia para reafirmar el valor de sus propuestas en la sociedad y en el mercado y con idoneidad para adaptarse a las transformaciones y a los nuevos escenarios de trabajo.

Debe apostarse por un aprendizaje basado en el rigor analítico, conocimientos teóricos y capacidad argumentativa como fundamento de los proyectos e investigación de la forma.

En este sentido la universidad debe plantearse que: • Exista un énfasis en vincular el conocimiento formal con la investigación, la práctica y con experiencias de intercambio y participación en diferentes ámbitos a nivel nacional e internacional.

• Pueda alcanzarse una articulación entre la creación, la aplicación, la transmisión, la difusión y la repercusión social del conocimiento generado.

• La producción de conocimientos a través de la investigación se vea reflejada en el incremento de publicaciones en revistas arbitradas a nivel nacional e internacional.

• Los sistemas de información institucionales, como fuente de generación y establecimiento de los indicadores, permitan conocer los logros de la Escuela en investigación, docencia, vinculación y administración.

• Se pueda impulsar la formación integral de los estudiantes fortaleciendo el aspecto multidisciplinario.

• Se pueda vincular la formación de los futuros diseñadores con la investigación.

• Se pueda impulsar la investigación y la formación científica de los estudiantes de diseño desde las etapas tempranas de su formación profesional.

• Se puedan integrar actividades de investigación al Plan de Estudios.

• Se pueda impulsar la participación estudiantil en las áreas de investigación a través de una comunicación y difusión adecuada, y una participación con las diversas instancias de la administración central.

• Se puedan promover las iniciativas de los alumnos para los proyectos de investigación.

• Se organicen reuniones, seminarios y foros donde se difundan entre la población estudiantil los diversos proyectos y líneas de investigación vigentes en la universidad.

• Se pueda incluir a los alumnos desde el inicio de la carrera en proyectos de investigación.

Notas 1. Chaves, Norberto. 2001. “El oficio de Diseñar. Propuestas a la conciencia crítica de los que comienzan”. Barcelona, Editorial Gustavo Gili, S.A.

2. Bornhorst, Dirk. 2001. “Valores perennes en la Arquitectura”. Caracas, Venezuela. Oscar Todtmann Editores C. A.

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Julia Virginia Pimentel Jiménez. Licenciada en Diseño y Decoración. Maestría en Educación Superior. Profesora Escuela Diseño de Interiores. Facultad de Artes. Universidad Iberoamericana (UNIBE). Santo Domingo, Distrito Nacional. República Dominicana.


El Diseñador como investigador fue publicado de la página 80 a página83 en Actas de Diseño Nº7

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