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La silla Valdés: un clásico del diseño chileno

Muñoz Peralta, Osvaldo

Actas de Diseño Nº8

Actas de Diseño Nº8

ISSN: 1850-2032

IV Encuentro Latinoamericano de Diseño 2009 Diseño en Palermo Comunicaciones Académicas.

Año IV, Vol. 8, Marzo 2010, Buenos Aires, Argentina. | 264 páginas

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Este es un estudio de caso singular, donde el objeto de estudio es un artefacto generado, diseñado y producido por una misma persona. Lo interesante del caso radica en dos aspectos. El primero de ellos, es que de ser un objeto común y de uso cotidiano, llega a transformarse en icono de diseño y referente para los diseñadores chilenos. El otro es que no está realizado por un diseñador sino por un arquitecto.

La silla Valdés es hoy por hoy un clásico del diseño chileno y casi el único exponente del diseño chileno que, al menos aparece en revistas y libros de diseño. Un clásico de diseño, es un objeto que ha logrado trascender el momento histórico en el cual fue concebido, encarnando valores universales de uso, comprensión y estética que permiten situarlo en un contexto atemporal.

Para abordar este estudio de caso, se revisó la bibliografía existente con respecto a la silla Valdés para conocer todo lo publicado acerca de ella. En ese sentido, la información impresa, permitió conocer las circunstancias y vicisitudes que ha debido sortear la evolución de la silla misma.

Para poder establecer su condición de clásico, se sometió la silla a un análisis comparativo con otras sillas consideradas “clásicos del diseño”, en orden a descubrir factores comunes que permitan situar a la silla Valdés como clásico. Este análisis no se conoce en la literatura que existe sobre la silla Valdés. Por ello, se sometió la silla a una “vivisección analítica” desde el punto de vista del diseño, es decir, desde su función, su uso, su estructura, su configuración y su estética.

Este análisis morfológico-constructivo, es para dar cuenta de condiciones de la silla que no aparecen analizadas en la literatura existente. Para contrastar la información, se realizaron entrevistas a un grupo de actores que están relacionados de manera importante con la silla, considerando de suma relevancia los encuentros con el propio autor. Sobre esa base, se focalizaron los actores en profesionales del diseño y la arquitectura; diseñadores expertos en mobiliario y crítica de diseño; editoras de las revistas de decoración y diseño de mayor circulación en el país y que en alguna medida marcan la pauta de la moda en la decoración, y por último, un universo variopinto de usuarios, en orden a rescatar cualidades, virtudes y defectos del producto.

Todo ello en orden a contrastar la información existente y a descubrir como se llega a materializar la premisa con que parte este estudio: Una silla común que se transforma en icono del diseño.

La motivación principal que lleva a estudiar este caso, es la necesidad que se percibe en el ámbito de los diseñadores nacionales de tener obras relevantes de diseño que mostrar al mundo y al colectivo de diseñadores.

En ese sentido, Chile, como país marginal en cuanto al diseño de concierto mundial, estamos hablando del diseño que se muestra al mundo bajo los parámetros de Estados unidos y Europa (no tenemos obras ni diseñadores famosos o conocidos a nivel internacional), tiene la necesidad imperiosa de mostrar lo que han sido sus aciertos y mostrarse como país emergente y en vías de desarrollo no solamente en los aspectos económicos y comerciales sino también culturales.

Desde ese punto de vista, una obra sencilla y cotidiana, como es una silla, se transforma en un artefacto que trasciende su utilidad práctica, de uso y de significación, para transformarse en el primer hito mostrable de nuestro diseño. Si bien es cierto, las experiencias de Bonsiepe en nuestro país, dejaron alguna impronta, esta fue en todo aquello relacionado con la producción y la funcionalidad post ulmiana que enseñó a sus discípulos en Chile.

Nótese que estamos partiendo de la premisa que la silla Valdés es un clásico del diseño chileno. Esto lo podemos afirmar luego de revisar las revistas de diseño de los últimos quince años que circulan en Chile. Es posible también constatar que la silla Valdés es hoy conocida por el público que sabe y lee temas de diseño, decoración y arte, ya que todas las semanas aparece al menos, un espacio interior decorado con sillas Valdés en los suplementos de decoración de los dos más importantes diarios del país.

El diseño chileno que de alguna manera ha trascendido y ha alcanzado cierta notoriedad, tiene que ver principalmente con lo vernáculo y folklórico. Diseño de autor anónimo que de tanto usarse ha sufrido mutaciones y mejoras por parte de los productores. Sin embargo, no tenemos una obra inscrita dentro del marco de lo que llamamos modernidad, o sea una obra de diseño que haya sido creada durante el siglo XX y que haya logrado traspasar las barreras de la mera funcionalidad.

Hasta entrada la primera mitad del siglo XX en Chile, estamos hablando los años 60, el diseño de muebles y de artefactos de casa, era el remedo chilenizado de las piezas de diseño que habían sido realizadas en Europa y los Estados Unidos. El movimiento moderno en la arquitectura llega tardíamente a finales de los años 50 y principios de los 60, luego, tenemos recién arquitectura moderna en la segunda mitad del siglo XX. El mobiliario que se impone en esa época es de líneas bauhausianas y de carácter funcionalista, realizado por las grandes empresas de muebles chilenas que, hasta el día de hoy, siguen produciendo los mismos muebles.

No tenemos por tanto diseño chileno moderno que mostrar, sino hasta la aparición de la silla Valdés. Esta silla llega precisamente en un momento de la historia del país donde se abren las exportaciones a todos los productos, con un tipo de cambio risible, donde todo el mundo prefiere no trabajar y especular con divisas, y donde, producto de esto mismo, es prácticamente desmantelada la industria nacional.

Estamos hablando de 1977 y el famoso dólar estable a $39 que generó en el país la debacle por todos conocida.

Es por tanto un doble o triple mérito haberla producido en aquella época. Sin embargo, esta silla no es icono ni clásico del diseño cuando nace. Pasan al menos 8 años en que la silla es prácticamente desconocida, principalmente porque no se vende en tiendas ni aparece en revistas de decoración. Se conoce en un círculo cerrado de arquitectos amigos del autor, es de baja producción y además artesanal –hasta hoy es muy lenta su fabricación– y es una silla más que comienza a aparecer en ciertos lugares, pero aún fuera del mercado del mueble. Son sillas que se hacen a pedido y toma bastante tiempo su factura. Sus mandantes son por lo general, arquitectos que conocen al autor y su silla, y quieren valerse de un producto chileno de calidad para los espacios que proyectan.

En 1978, un arquitecto amigo de Cristián Valdés que, además era docente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, le solicitó que mostrara su experiencia reciente a un grupo reducido de 12 estudiantes, entre los cuales se encontraba el investigador principal de este trabajo, por lo que pudo conocer la silla cuando estaba recién salida del horno. En aquella ocasión, La sensación general entre los estudiantes fue que era una buena silla, atractiva pero demasiado cara, principalmente por su modo de producción y el costo de los materiales.

En un país quebrado y pobre, con una recesión ad portas y que tres años después sufrirá la mayor crisis económica de su historia, donde el desempleo admitido públicamente por la dictadura llega ha alcanzar sobre 34% y donde la industria nacional está quebrada, era imposible darle mayor cabida a una obra de esas características.

El comentario de los estudiantes de diseño industrial fue: Esto se acerca más a una obra de arte que a una de diseño industrial, es demasiado cara y difícil de producir.

Parece otro ejercicio de diseño donde priman los factores estilísticos y expresivos por sobre los de funcionalidad y producción.

O sea, no cumple con los preceptos funcionalistas que nos han inculcado en la escuela. Hoy, treinta y dos años después, en el ámbito del diseño chileno, la silla Valdés es por antonomasia la encarnación del diseño chilensis y es mencionada como el máximo hito de nuestro diseño.

El objetivo de este trabajo es establecer cómo este artefacto común y de uso coloquial se transforma en hito del diseño chileno. Para ello se propone realizar un análisis de la silla desde varios puntos de vista, siendo los más relevantes aquellos que tienen que ver con la configuración material, la geometría de la forma, el ingenio constructivo y estructural, la calidad de sus terminaciones y el lenguaje propuesto por la obra. Todo ello redunda en el aporte creativo que la obra propone, del cual todo el mundo habla pero sin que aún esté claro cual es.

La hipótesis plantea que este artefacto ha llegado a ser un clásico del diseño porque no difiere formal, estructural ni constructivamente con otros artefactos de similar especie que ya han conseguido esa categoría (otras sillas clásicas del diseño), aunque en su presentación general aparezca como silla moderna y de diseño seriado.


La silla Valdés: un clásico del diseño chileno fue publicado de la página 244 a página246 en Actas de Diseño Nº8

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