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El trazo

Schrader Valencia, Christian

Actas de Diseño Nº9.

Actas de Diseño Nº9.

ISSN: 1850-2032

Diseño en Palermo. V Encuentro Latinoamericano de Diseño 2010. Comunicaciones Académicas.

Año V, Vol. 9, Julio 2010, Buenos Aires, Argentina. | 264 páginas

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El trazo en el diseño

Fomentar el hábito de la práctica permanente del trazado en los estudiantes de Diseño Gráfico y Publicidad, desarrolla habilidades en el proceso de conceptualización gráfica y ayuda en la formación de planos mentales. Pocas manifestaciones del ser humano reflejan tan fielmente su personalidad como el trazo expresado en la escritura y el dibujo, a través de una línea creada para representar pensamientos y sentimientos mientras danza sin interrupción sobre el papel con el ritmo de la energía interna.

Líneas y trazos que son la energía pura del movimiento armónico del hombre representadas con la pasión del ser y la revelación del espíritu. Por eso, el trazo es el diseño en cuerpo y alma.

El trazo es una línea continua y rápida que se hace al escribir o dibujar con intención propia y rasgos característicos de una persona y que define el perfil o la forma de algo.

En la conferencia se analizará el trabajo de diseñadores gráficos de reconocimiento en la historia del diseño que han basado su obra en un trazo muy personal. Conocemos el trabajo tanto de artistas como de diseñadores que han basado su obra en trazados magistrales llenos de fuerza y estilo muy propios que los hace inconfundibles.

El trazo es la razón de ser de la rúbrica, del manuscrito, de la firma y de los puntos suspensivos que son un complemento a la letra con sus tildes y demás signos, incluyendo la línea horizontal que cruza veloz la letra t, las comas, (coma) y la prolongación de las últimas letras que alargan el sonido de la palabra escrita y después… el punto final que dice adiós con fuerza a la verdad de los pensamientos del hombre. Por eso, algunos expertos piensan que la letra es el reflejo más cercano de la personalidad de los seres humanos.

Análisis y presentación de una serie de trabajos de identidad corporativa desarrollados a partir del trazo del artista. En el diseño de marcas y símbolos es frecuente la creación de trazos que reflejan una imagen de características muy propias que transmiten la personalidad de una marca como sello único, logrando como beneficio una gran recordación; estos trazos transmiten sentimientos y definen elementos y rasgos únicos de la identidad visual de una marca; componentes que posiblemente se pierden al ser transportados a programas y herramientas digitales.

El trazo no solamente juega un papel importante en el manejo de la forma, es además indispensable en el proceso de gestación y maduración de las ideas; diversas teorías e investigaciones coinciden que visualizar y desarrollar mapas mentales ayuda en las diferentes etapas del pensamiento a la comprensión global de los procesos. Es allí donde trazar se convierte en una herramienta para visualizar conceptos, que es una de las funciones del diseño gráfico.

Presentación del proceso de pensamiento creativo a partir de mapas mentales haciendo énfasis en la importancia del trazo

Una dificultad para el estudio del diseño gráfico que se presenta con el uso permanente de los computadores, tiene que ver con el almacenamiento de referentes que se deben tener presentes para proyectar una obra gráfica. Me refiero específicamente a la pérdida de memoria debido al uso continuo de diferentes unidades de memoria externa a la mente de las personas. Si toda la información se encuentra en la red, no necesitamos pescar los recuerdos y sin ellos es imposible crear nuevas formas. La creatividad es la capacidad que tienen las personas para relacionar conceptos codificados en la memoria con propósitos de generar soluciones nuevas. Si el número de códigos almacenados en la memoria se reduce, entonces se hace cada vez más difícil crear nexos, que dan como resultado nuevos conceptos, nuevas ideas, nuevos diseños.

No existen hoy en día programas educativos que estimulen la capacidad de cultivar la memoria. Se olvida con frecuencia la forma de enseñar a las nuevas generaciones cómo recordar. La memoria necesita ejercitarse para no perderla. Memorizar y trazar son pues dos disciplinas indispensables para el desarrollo del pensamiento creativo.

La utilización permanente de computadores desde muy temprana edad por parte de estudiantes de educación preescolar, impide el desarrollo de una buena letra con rasgos propios de la persona, quien al llegar a la edad adulta no tiene la destreza ni la posibilidad de expresarse gráficamente por medio de planos mentales. Esta forma de visualizar secuencias facilita tanto el desarrollo de los procesos de pensamiento como la planificación estratégica de actividades y métodos.

El trazo se puede educar mediante el ejercicio continuo y manual al dibujar o escribir con un estilo de letra cursiva logrando formas que cada vez aparecen con más ritmo, decisión y limpieza. En las culturas orientales, el trazo se manifiesta no solamente en la escritura en la cual se crean formas que son diseños en sí mismas, ya que aparece también creando una tendencia en el arte. En él se puede conocer la fuerza de la mano sobre el papel con sólo mirar de cerca los puntos que van apareciendo al final de la línea, manchas que dan sentido al movimiento y que marcan los últimos momentos del diseño… después de ellos toma vida el blanco, el papel, la nada.

En una carta escrita a mano por el poeta Rafael Alberti a su amigo Pablo Picasso, le expresa sus sentimientos, sus pensamientos toman forma en un documento único de enorme valor visual constituyéndose en una obra gráfica gracias a la fuerza de su propio trazo. Nada más espontáneo y verdadero que una página escrita a mano, porque sólo el sentimiento de una persona se transmite fielmente a través del trazo y de las palabras nacidas de la mano.

Mirando libros manuscritos casi olvidados en mi biblioteca, descubro un cuaderno de antropología del año 1925, una época donde la letra era importante para expresar pensamientos; de acuerdo a ella se podía conocer también los rasgos de la personalidad de su autor, ya que en las páginas de escritura manual se logra leer no solamente el significado de las palabras, pues el estilo de la letra permite percibir información referente a características propias de la persona que las escribe.

Keith Haring, diseñador norteamericano fallecido tempranamente a los 31 años recibe la influencia del arte pop, de los comics y de los dibujos animados, creció entre los avisos de neón y la fosforescencia de lo psicodélico de la cultura de masas. En 1988 Haring enfrenta un problema que debía solucionar desde una concepción visual, el reto consistía en desarrollar para Nelson Mandela un lenguaje de formas elementales que pudieran ser leídas por diferentes comunidades africanas en su gran mayoría analfabetas y con diversos dialectos que hacían muy difícil la comunicación entre ellos. El resultado es conocido por todos, una serie de afiches en gran formato, que servían de telones de fondo a las manifestaciones de Mandela, con diseños simples alusivos a la liberación del pueblo africano.

Un trazo del diseñador polaco Jan Lenica, nos muestra en una secuencia gráfica cómo el hombre de nuestra época puede ascender en reconocimiento social y ser condecorado día a día mientras pierde su identidad. Hay en este diseño una actitud crítica hacia una estructura social que envuelve al hombre con adulaciones que terminan por borrar su propia expresión. Una interesante muestra de diseño conceptual.

También la punta seca y el buril se convierten en herramientas de manos maestras en un trazo magistral en la obra Midnight Horses en 1958, un caballo alado que con pocas líneas muestra el valor de lo simple para expresar el inconsciente de los sentimientos de Picasso. En una expresión fantástica, Picasso dibuja en el espacio con una luz en su mano, en su casa del valle da Vallauris, en 1949 y queda plasmado en una espectacular foto de Gjon Mili la imagen de un minotauro que vive efímeramente trazado con luces. Un juego, una obra veloz y un trazo se tejen para dejarnos este legado. Fascinante y desconocida expresión de la genialidad del maestro que no requiere más que del aire y de la luz para crear figuras y trazos de su mano que son la prolongación de sentimientos que habitan en su mundo interior y que toman vida luminosa ante sus ojos maravillados.

Proceso del pensamiento creativo

Descubrir o encontrar caminos permanentemente para lograr nuevas formas de relacionar conceptos, formas o ideas conocidas, nos permite crear nuevos elementos. Los seres humanos en su permanente búsqueda de la felicidad, han vivido creando escenarios que los han llevado a desarrollar una imaginación desbordante. Imaginación que le ha servido para diseñar sus sueños y construir realidades, inventar y renovar permanentemente la cotidianidad, sacándolo de la rutina y despertándolo a nuevos mundos inexplorados.

Percibir - codificar - inteligar: tres pasos que aunque bien pudieran parecernos sencillos encierran en ellos todo el proceso de un nuevo pensamiento, ya que de la manera como el ser humano percibe el mundo a través de sus sentidos y de la capacidad de almacenar en su memoria estas experiencias, depende en gran parte la posibilidad de crear nexos entre ellas, descubrir nuevos pensamientos y diseñar nuevas formas que dan sentido a nuestras ideas.

Los seres humanos percibimos permanentemente, a través de los sentidos diferentes tipos de estímulos que nos hacen acumular experiencias: imágenes, aromas, sabores, texturas y sonidos, van dando forma al mundo de lo vivido y es diferente para cada ser. Mirar el mundo que nos rodea, no es verlo solamente, es relacionarlo, analizarlo, sintetizarlo y tratar de comprenderlo para luego recrearlo.

No todos los seres miran al mundo con los mismos ojos; para algunos, un monte puede ser una tortuga gigante dormida en la pradera, para otros es el estómago de una mujer embarazada que descansa mirando al cielo; por eso, para Bacon, la imaginación está en la base de la poesía.

Durante mucho tiempo guardé las uvas en el archivo de las imágenes cerca del color vino tinto y del gusto, cuando sólo las miraba, las dibujaba y las comía, luego pude tener la experiencia de pisarlas para convertirlas en mosto a la manera de las culturas viejas y entonces las guardé también en el archivo del tacto, ahora, si quiero buscar las uvas en mi memoria, seguramente las encuentro en el olfato que me recuerda el olor de los poemas en las noches de bohemia, tertulia de poetas donde una copa de vino es el tiquete para ser parte inmortal del alma pasajera.

Tomar notas mientras se mira el mundo, es una práctica que permite descubrir formas que se relacionan con algunos recuerdos, logrando imaginar de otra manera la realidad, creando así otras realidades; es así como los surrealistas pueden concebir sus mundos desde el momento mismo de la percepción. En algunos momentos para mí, un frasco de loción mirado desde arriba ha sido los ojos de un gato que me mira.

Reconocer las influencias de obras y de personas que se identifican con el espíritu del creador, aporta la esencia en el pensamiento y determina el estilo en el proceso de relacionar conceptos. Todos los seres son influenciados por otras personas que de una u otra manera determinan su comportamiento y su forma de pensar. Las obras de grandes artistas ayudan a determinar lugares a donde se quiere llegar con el trabajo. Estas influencias nos llegan por los sentidos que perciben la estética y diseñan en nuestro interior el estilo de una nueva obra.

Profundizar en el conocimiento de los seres humanos que nos han ayudado a modelar nuestro comportamiento, descubre en nosotros intereses comunes con estos, posiblemente fueron estos seres quienes al comienzo de nuestra niñez se convirtieron en nuestros héroes. Personas que tienen mucho que ver con nuestras vidas y nos marcan el estilo, ese mismo que es el hombre. Se marca así un camino a seguir que determina la ruta de la creación.

Los ensambles y el diseño

Ensamblar es relacionar

En esta tercera parte se presentará la obra de Christian Schrader denominada Ensambles a partir de trazos desarrollados en vidrio con gases de argón y neón.

Reutilizar elementos y ensamblarlos en la construcción de nuevas formas de expresión estética, es crear obras cuyo diseño es el producto de la interacción armónica entre objetos que dan vida a instalaciones iluminadas, ensambles en los cuales el espectador descubre envases de vidas anteriores que aportan su forma y transparencia a la construcción de obras reencarnadas. ¿Qué son estos objetos?, ¿Cómo llamarlos? ¿Esculturas?, ¿Instalaciones?, ¿Ensambles?, si, de todo un poco, pero más. Confieso que a veces no sé cómo definir mis obras, pero de cualquier forma que las llamemos, producen en quienes las conocen sensaciones que no se pueden olvidar. Vivir con ellas es transportarse a mundos fantásticos donde habitan personajes luminosos de colores brillantes como salidos de historias de ciencia ficción.

Entonces, si pensáramos en un método para lograr encontrar un proceso de relacionar conceptos conocidos de una manera diferente; tendríamos que ir a los orígenes del aprendizaje y encontrar la ubicación en la memoria de los conceptos conocidos y que nos permitirán a partir de ellos armar un nuevo elemento.

Normalmente conocemos el neón utilizado en vallas y avisos luminosos de grandes ciudades. ¿Cómo imaginar la ciudad de Las Vegas sin esas enormes estructuras cargadas de neón que iluminan un desierto?... ¿el neón del Rock?, ¿el mismo de los años cincuenta…, el de la ruta 66…, el de Radio City en la Gran Manzana y el mismo de Oxford Circus que acompañó a los cuatro de Liverpool?… ¿Qué sería de estas ciudades sin la magia del neón, muy pocas veces utilizado en el arte? por algún motivo esas luces despiertan en los seres humanos deseos escondidos que iluminan la catarsis del alma.

Mis primeras obras, allá por los jóvenes ochentas, fueron trazos de luz, formados mágicamente por gases de argón y de neón capturados en tubos de vidrio retorcido para iluminar las noches de teatro en La Gata Caliente. Ellos son el azul y el rojo de mis esculturas. Luego vinieron las estructuras de boceto, un robot de cartón y neón entrevistado por Pilar Castaño en su programa Vamos a lo que Vamos y que hoy día posiblemente descansa en algún rincón de Massai. En otras, veo imágenes de robots en reposo, con formas gráficas tridimensionales, magistralmente ensambladas con elementos de cartón prensado con resinas y líneas de vidrio que contienen gases. Son obras vivas, pues los gases mantienen una actividad molecular permanente que se refleja en el movimiento de la luz. En algunas de ellas se reciclan elementos de vidrio para crear transparencias que juegan con las luces que producen los gases (neón y argón) al recibir energía transformada y que al mirarlas nos recuerdan las ciudades abandonadas en el futuro.

Mis esculturas de neón (así las llaman los amigos) son ensambles que se tejen en la urdimbre del espacio, con tubos de vidrio doblado al calor, diseñados para cada obra y que se amarran entre ellos con piezas de cartón prensado y resinas.

He visto algunas obras de neón en galerías y museos de arte moderno, sin embargo, debo admitir, ninguna tan elaborada como estas, a las que dedicado mucho tiempo de mi vida. Y yo, un espectador nocturno ante las formas de tubos luminosos, amante de la luz producida por el gas neón, preso en un vidrio retorcido, me recreo trazando formas de luz que se prenden y de esta manera, iluminan mis sueños de colores.


El trazo fue publicado de la página 239 a página242 en Actas de Diseño Nº9.

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