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Contenidos y formas

Desimone, Guillermo; Glassel, Adrián [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 15, Febrero 2011, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

Un análisis sobre la relación contenido-forma y el tratamiento tecnológico que le dan los estudiantes, y las necesarias transformaciones en el trabajo de aula por parte de los docentes, desde los nuevos desafíos como la enseñanza de esa “nueva tecnología”. ¿Cuándo es conveniente actualizar contenidos?, ¿Dónde se encuentra la receta para confeccionar el programa ideal con contenidos de primera marca?

Palabras claves: educación – contenido – forma – actualización – enseñanza - aprendizaje.

Debido al avance tecnológico que estamos viviendo, resulta imposible (en muchos casos) dividir el contenido de la forma en la que es presentado. El universo de herramientas tecnológicas disponibles para el alumno contemporáneo, facilita en gran medida el acercamiento con la materia de estudio, la creación y descubrimiento de relaciones intrínsecas, creación de nuevas redes conceptuales y el apropiamiento e internalización de nuevos conocimientos.

El cambio en la velocidad del aprendizaje, merced a la aceleración brindada por la tecnología, nos invita a replantear las distintas estrategias de enseñanza, tanto en la dinámica de la clase así como en los contenidos y correlatividades de las asignaturas.

El diseñador no puede desarrollar un proyecto sin algún tipo de representación del mismo. Si la representación del proyecto requiere el conocimiento profundo de herramientas informáticas y el alumno no las domina cabalmente, podría encontrarse en una situación difícil de resolver.

¿Qué rol debería ocupar hoy en día la enseñanza de herramientas informáticas específicas de cada carrera de diseño? ¿Será válido seguir imprimiéndole a la enseñanza de software el status de “optativo”?

Hacer una revisión de contenido enfocados en la práctica profesional actual, siguiendo los pasos de los requerimientos del mercado laboral de hoy en día, brinda un espacio que nos lleva a reflexionar acerca de la actualidad curricular, así como también sobre cómo enseñar los contenidos.

Como ejemplo podríamos tomar un tema relacionado a la actividad proyectual como el dibujo y la importancia hasta hace diez años (aproximadamente), de un tema tangencial al mismo; un saber que no hacía a un diseñador ni mejor ni peor proyectista, pero le facilitaba enormemente su tarea diaria: el mantenimiento de sus lapiceras estilográficas. Bien conservadas, la duración de las mismas era ilimitada.

Otros saberes tangenciales vinculados con el dibujo eran el uso del bisel para tinta, el tipo de cinta para pegar el plano al tablero, la calibración del tablero y sus elementos de medición y trazado, la planificación acerca del inicio a la finalización del plano para no “ensuciar” el mismo con los elementos de dibujo, uso de plantillas de borrado, letrógrafos, pistoletes. El mantenimiento indicado de todos estos elementos permitía al diseñador el trazo apropiado para poder comunicar sus ideas, lo que no cambió es la necesidad de trasmitir las ideas.

Los saberes que tocan tangencialmente la capacidad de representar mediante un plano un proyecto, hoy están emparentados con el uso de una computadora. Conocimiento sobre distintos software, comandos, capacidades, formato de archivos, visualización de los mismos en distintos soportes, impresión, ploteo. Son sólo algunos de los puntos que son considerados relevantes, otros están relacionados con el manejo básico del sistema operativo, el mantenimiento del mismo, parámetros relacionados con la seguridad e integridad de los datos, capacidad de proceso, capacidad de almacenamiento, opciones de visualización.

La enseñanza de dibujo a los alumnos ingresantes, hace hincapié en entre otras cosas en el buen uso del lápiz, cómo sacarle punta, cuál es el ángulo apropiado formado entre el lápiz y la hoja de dibujo, herramientas fundamentales para empezar comprender como realizar un dibujo (ya sea un plano o un render). Pero luego no es parte del programa, el acercamiento hacia herramientas informáticas.

Damos por sentado que todo alumno, entre otras capacidades, puede usar una computadora, enviar y recibir un email, pero no todos tienen la capacidad de manejo de herramientas de dibujo. Esa capacidad a desarrollar no forma parte de los currículos formales.

Reflexionar sobre esta diferencia tangible de enfoque, pone de manifiesto que los saberes deseables de antes tal vez no sean útiles o aplicables hoy.

El docente, debe estar atento a estos cambios y revisar periódicamente sus programas, preguntándose acerca de la actualidad de los mismos, de la utilidad de sus contenidos como así también de las distintas estrategias para acercar esos contenidos de la mejor manera. Para esto es fundamental ante todo una visión crítica sobre la realidad profesional, las nuevas tecnologías, las posibilidades de los alumnos.

No solamente el contenido puede ser obsoleto, también la forma de enseñarlo.

La velocidad en los cambios tecnológicos demanda una revisión periódica en las formas de enseñar así como también en algunos contenidos, según la materia de estudio. Estos cambios deben ser diseñados teniendo en cuenta la receptividad de los alumnos, como por ejemplo a introducir en su cotidianeidad universitaria, la aplicación de nuevas herramientas tecnológicas. Por lo general, éstas resultan de sumo interés entre las nuevas generaciones (al mismo tiempo que generan rechazo en las generaciones mayores), haciendo en mayor o menor medida más amigable el contacto del alumno con la materia de estudio. Para lo cual debemos enfrentarnos a nuevos desafíos como la enseñanza de esa “nueva tecnología”. Nos brinda un ejemplo de esto el uso del aula virtual, una herramienta poderosa de comunicación, a través de la cual el docente puede estar con contacto con sus alumnos y los alumnos con el docente y con otros alumnos.

El Aula Virtual permite una comunicación fluida fuera del ámbito de clase, no tiene límites físicos ni temporales, está abierta a cualquier inquietud a toda hora, los alumnos se pueden nutrir de otros trabajos publicados por sus pares, consultar las novedades, apuntes y cronogramas.

Desde luego, esto implica el manejo de esta herramienta. No podemos dar por sentado que todos tienen los conocimientos previos necesarios y suficientes para hacer buen uso de la misma.

Internet en el aula virtual y presencial amplía el espectro abarcativo a la hora de implementar esta herramienta como por ejemplo en España que se desarrolló un masivo Congreso Nacional Internet en el aula. La importancia de las TIC en las aulas en cuatro sedes simultáneamente: Barcelona, Madrid, Granada y Santander.

La idea fue generar talleres simultáneos en diferentes ciudades.

El usuario o público destinatario tanto de la fase virtual como de la presencial fueron docentes en general, y en particular el profesorado de Infantil, Primaria, Bachillerato y Educación Especial.

Alejandro Piscitelli, como representante de educ.ar participó para contar el efecto del portal en la reinvención de la experiencia docente.

“Originalmente pensaba hablar específicamente de las herramientas y de sus posibilidades, de la reinvención permanente de educ.ar como máquina de innovación y de estímulo y de recarga memética para los docentes, antes que de la experiencia misma de uso del portal.

Pero como Stephen Downes en su charla de cierre del sábado tratará estos temas con mayor pertinencia y expertise, el comité organizador me pidió enfatizar el “entre”. Esto es: el espacio de la construcción, la dimensión relacional, en donde la tecnología inventa la experiencia en el aula, y donde ésta señala limitaciones y reinterpretaciones a lo que la tecnología puede ofrecer o necesita redefinir como intervención posible.

Esta síntesis es particularmente relevante porque inventaría en un solo movimiento dos elementos que siempre me parecieron claves en el rediseño de educ.ar: las transformaciones organizacionales y como las mismas repercuten en productos asimilados y reutilizados por los docentes, pero al mismo tiempo la enorme potencia de los insumos y aportes que docentes con un grado de alfabetización digital alto y en mejora constante implican como demanda de transformación al portal.” Expresó Piscitelli.

Por su parte, el portal educ.ar creado a fines del año 2000, fue el primero de su tipo en América Latina. En su larga historia cambió varias veces de orientación y prioridades. Originalmente fue un excelente repositorio de contenidos generados a partir de especialistas en redacción sobre papel.

Intentó sin éxito trascender su estrategia de reservorio de contenidos, buscando ampliar la conectividad, contribuir al equipamiento e intervenir en la formación docente.

Hacia el año 2003 empezó a complementar estrategias top-down (contenido generado por especialistas) con estrategias bottom-up (contenido generado por los usuarios/docentes).

Esto posibilitó una amplia participación entre docentes alumnos y se proyectó hacia la transmisión de conocimiento entre pares (docente – docente; alumno-alumno) También hacia el año 2006 ya estaba desarrollado un sistema de weblogs y espacios difusión de contenidos online, formación docente (vía e-learning o weblogs para especialistas) además de un proyecto de distribución de contenidos off-line (una colección de 20 CD).

En los últimos meses se sumó una propuesta más centrada todavía en este sector, con el objetivo de socializarlos en herramientas web 2.0, y sobretodo tendiente a reinventar la experiencia áulica a través de un diálogo cada vez mas íntimo, variado, profundo y especializado con la web.

Abriendo permanentemente la arquitectura de la participación, apostando a una cultura de la convergencia de los medios, y defendiendo una visión de la sabiduría de las multitudes, con su correspondiente revaluación del rol (experto/intuitivo) de los docentes, educ.ar aspira a articular y a reducir la brecha entre nativos e inmigrantes digitales, entre educación formal e informal y entre especialistas y amateurs, fomentando una democracia del acceso al saber y una producción colaborativa de conocimiento socialmente útil.

Todo ello para que mejore la toma de decisiones de los docentes (en y fuera del aula) y de los alumnos (en y fuera del aula) en esta etapa de complejización creciente de la cultura y la sociedad. Que dejada a la deriva implicaría crecientes brechas y destituciones. Pero que controlada como antaño, perdería capacidad innovadora y dejaría desvalidos a los docentes frente a los desafíos crecientes que la lectura y la inmersión en la pantalla han vuelto insoslayables.

Al proponer la utilización de Internet y el aula virtual el docente debe asegurarse que todos comprendan como se hace uso de tal tecnología, lo que implica otro tipo de enseñanza que seguramente no sea parte de currículum, pero que facilite el aprendizaje del mismo.

¿Cuándo es conveniente actualizar contenidos?

Una de las preguntas que nos hacemos cada vez que terminamos un ciclo (cuatrimestre) de una materia en la que somos docentes es básicamente si el modelo de planificación que hemos desarrollado requiere ajustes. En general resulta que sí, que es necesario repensar algún tema e incorporar otros.

Pero si profundizamos y nos preocupamos aun más, vemos que surge la necesidad de establecer qué relación existe entre la educación en general y aplicación práctica de una o más materias desarrolladas durante una carrera, dado que en vista de las integraciones globales se generan nuevas articulaciones entre lo institucional y lo curricular y obviamente lo social. Un enfoque que nos hace salir de lo particular a lo general y volver nuevamente de lo general a lo particular, es decir de lo global a lo local y viceversa sin perder el eje central que es el de transmitir conocimiento adecuado, acorde a las necesidades de los estudiantes y de la sociedad. Básicamente conocimientos útiles. Estas cuestiones se vienen planteando casi coincidentemente con la llegada del nuevo milenio, tal vez sea este un proceso natural y hasta inevitable que no puede ser ignorado. Sabemos y entendemos que el sistema educativo requiere una necesaria adaptación acorde a la inclusión de la tecnología y los estímulos propios que la misma sociedad a la que pertenecemos va desarrollando; pero en medio existen otras cuestiones que deben ser resueltas paralelamente como por ejemplo construir una base que posibilite la conducción psicopedagógica de los procesos educativos para la enseñanza y el desarrollo de materias cuyos contenidos sean acordes a este proceso de replanteo de la educación, desarrollando propuestas que conduzcan por buena senda al proceso donde se articulen los tópicos necesarios e indispensables para reconfigurar un currículo. Para que de esta manera podamos formar profesionales, preservar nuestro espacio laboral y cumplir con la tarea docente; quizá tarea en la que se deposita la mayor de las responsabilidades.

Desarrollar una propuesta que acompañe a las investigaciones que se desarrollen, plantear objetivos, contenidos, habilidades, destrezas, conductas, valores y además factores para que docentes y educandos, universidad y sociedad; y educación y cultura hagan posible reconstruir y construir la posibilidad de confección de currículum cuyos contenidos sean lo suficientemente dinámicos para soportar cambios dinámicos sin resentir ni afectar su jerarquía, su calidad.

Plantearse entonces cuándo, cómo y por qué replantearse uno o varios contenidos dentro de nuestra materia no será una tarea que deba tomarse a la ligera entonces. Preguntas tales ¿Cuál fue el primer programa de esta materia?

¿Cómo se confeccionó? ¿Con qué base científica y pedagógica?

Son necesarias acorde a la propuesta que planteamos que va más allá del mero acto de “actualizar” una bolilla.

En todo proceso de enseñanza las personas van adquiriendo y desarrollando habilidades y destrezas que les permiten adaptarse (vivir) dentro de una comunidad determinada.

Estas habilidades y destrezas se relacionan tanto con sistemas de significados (que permiten la comunicación) como con actividades prácticas orientadas a transformar la realidad natural y social pero puede ocurrir que no siempre aquello que se enseña y aprende es útil de forma inmediata. Además los mecanismos a través de los cuales tiene lugar tanto la enseñanza como el aprendizaje varían en función de las situaciones en las que se suscita tal proceso.

Por lo tanto debemos estar muy atentos a estas situaciones, que no necesariamente pueden darse luego de una reflexión al final del cuatrimestre.

Con esto no estamos diciendo que se puede o debe cambiar contenidos durante una cursada pero sí buscar estrategias para que los contenidos no queden desactualizados, no pierdan ni vigencia ni interés. Dado que estamos corriendo el riesgo de ser afectados por el “no contenido”, que sólo es un envase del saber y que sirve nada más de maquillaje.

Hay temas que pueden resultarnos más fáciles o accesibles tanto para defenderlos como para atacarlos digamos fechas, estadísticas, corrientes de pensamiento, color, historia del video, guión tradicional (sólo por citar algunos de los miles que pueden entrar en esta categorización) pero será la manera de exponerlos la que le dará vigencia y actualidad. Esto no implica que el contenido no esté “visto” o hasta “agotado” en cuanto a su exposición pero no olvidemos que pueda resultar muy revelador una mirada más aguda en la medida que el estudiante avanza en la carrera, es decir que el contenido puede añejarse pero para mejor, para ser redescubierto y reinterpretado y hasta cuestionado pero con argumentos más sólidos.

Por lo tanto no es posible plantearse una revisión de contenidos controla por un tiempo x, cíclico, o perió- dico. Pero si está bien entender que los contenidos son tanto estáticos como dinámicos y que deben permanecer en vigencia hasta tanto no se haya comprobado fehacientemente que no tiene posibilidad de actualizarse a través de estrategias y ejemplos aplicables tanto en lo teórico como en lo práctico

¿Dónde se encuentra la receta para confeccionar el programa ideal con contenidos de primera marca?

A nuestro entender no existe una sola teoría o una única definición para semejante empresa

La elaboración de curriculum que contengan contenidos y objetivos básicos e inapelables, sencillamente no existe. Debemos encarar este análisis desde el sentido amplio de la teoría y desde la práctica, ya que con ello es posible proponer un diagnóstico y elaborar una reflexión más o menos objetiva.

Tampoco podemos afirmar que exista un concepto categórico que asegure su eficacia.

Veamos por ejemplo al curriculum como legitimador y reproductor de conocimientos, condiciones y pautas de conducta, control social, etc. (Ulf Lundgren) O que el curriculum ha contribuido a la mitologización de las asignaturas (Goodson).

“Partiendo de la base en la que se puede sostener que enseñar no sólo significa transmitir esquemas lógicos y coherentes de los hechos, sino también implica enseñar a comprender las contradicciones que están presentes en ellos, dotando a los que aprenden de los procedimientos que les permitan ser capaces de construir nuevos modelos, a partir de los cuales comprendan el mundo. En la universidad por ejemplo, se enseñan esquemas lógico racionales a partir de los cuales se organiza el pensamiento del sujeto; lo cual condiciona a los sujetos que enseñan a realizar ciertas tareas. En este sentido, en la universidad se produce un aprendizaje en tanto que la enseñanza esta en función de la especificidad de los sujetos, no solo a partir de tal aprendizaje –en tanto esquemas adquiridos, sino también, debido a la frecuencia con que el sujeto que aprende actualice dicho aprendizaje; ello obliga a que los sujetos que aprenden realicen actividades diferentes a las de los sujetos que enseñan.

Por lo anterior, el aprendizaje se hace posible en tanto organización y reorganización del conocimiento, esto es, el aprender y el enseñar implica producción y reproducción, entonces así, la universidad posibilita la estructuración y reestructuración de los esquemas mentales que hacen posible el aprendizaje, además de la función social reconocida de enseñar. (Lacasa P. Op. Cit. p.33.).”

Así entonces, el curriculum es conceptualizado como un mediador entre la cultura y la educación.

De modo que si esta relación es dinámica, el programa y su aplicación directa debería serlo también.

Existen diferentes escenarios educativos, dependiendo del método pedagógico y de la posibilidad de alcanzar aprendizajes en el tiempo. Cuando nos referimos al método, cubrimos el espectro que va de la experimentación (procedimiento hipotético-deductivo) hasta el natural (procedimientos cualitativos). Algo semejante ocurre respecto a la relación aprendizaje y tiempo lo que se da en una clase (microgénetico) o a lo largo de un ciclo (macrogénetico).

Si hablamos de la utilización de un método experimental buscamos respuestas en el mundo de lo científico en el que la variables y constantes requieren lenguajes formales, validaciones y de alguna manera se generaliza. Es una tarea compleja y requiere el conocimiento y desarrollo de teorías ya explicitadas por diversos autores tales como Vigotsky, Leontiev, Lomov y Galperin por ejemplo.

En cuanto al método de observación natural, implica trabajar en el aula desde la óptica de la investigaciónacción o de la etnografía, entre otras.

En este caso no es posible tener un control estricto de la información y de los datos obtenidos y se observan conductas, rasgos, relaciones dinámicas, gestos, básicamente reacciones ante un determinado tema o tópico. En la relación conocimiento y tiempo entendemos por microgenético aquellos cambios que se dan en situaciones concretas y breves periodos de tiempo, por ejemplo una clase; en cambio, lo macrogenético alude a cambios en procesos cognitivos de tiempo real, esto es un ciclo escolar o más.

En el escenario educativo ocurren las interacciones entre los diferentes actores, si sólo fijamos la atención en aquellas que, bajo un constructo científico, hacen posible la interacción profesor-alumno, entonces, se observara en el docente el tipo de tareas que lleva a efecto, la organización del proceso de enseñanza-aprendizaje y las técnicas empleadas.

Este cuadro posibilita clasificar la observación de la siguiente manera:

a. Tareas prácticas. Dominio de contenidos, comprender, criticar y adaptar tanto contenidos como materiales y métodos de enseñanza en concordancia con el plan, programa y desarrollo de los alumnos.

b. Tareas interactivas. Mejorar y ajustar lo practicado durante la enseñanza; organizar, motivar y direccionar las relaciones sociales, el tiempo y los recursos durante el proceso; evaluar el proceso de aprendizaje.

c. Practicas post-activas. Reflexionar y autoevaluar las propias acciones, procesos, interacciones y respuestas de la sesión de clase con la motivación de mejorar la enseñanza; continuar con su desarrollo profesional e interactuar con sus colegas.

A su vez, cuando uno hace referencia a la organización del proceso de enseñanza aprendizaje, si bien entendemos que dentro del diseño curricular se hace explícita la docencia, también lo hace, aunque no de manera implícita en su relación con las demás funciones sustantivas de la universidad. Al respecto, las investigaciones apuntan que el docente debe organizar:

1. Los temas generales. Aquellos temas que van en concordancia con los objetivos y el desarrollo de los alumnos.

2. Los contenidos. Considerando el nivel de complejidad, profundidad, secuencia y relevancia respecto a los temas generales, los objetivos y el desarrollo de los alumnos.

3. Principios, métodos y técnicas.

4. Tareas, actividades y acciones específicas. Podemos desarrollar algunos criterios que pueden darnos datos precisos a la hora de poner bajo la lupa a los contenidos, su buen uso y desarrollo y su vigencia como por ejemplo los siguientes casos relacionados unos con otros:

- El profesor se adapta al estado actual de los que aprenden.

- El nivel de ayuda del profesor hacia el alumno decrece cuando aumenta la capacidad del que aprende.

- La ayuda del profesor al alumno se relaciona con el nivel de dificultad de la tarea.

- La ayuda se relaciona con las correcciones locales.

- El profesor no puede desconocer su función de docente.

- La corresponsabilidad tanto del que enseña como del que aprende.

Hay una multiplicidad de técnicas y estrategias que nos ayudarán para esta evaluación.

Lo que no podemos desconocer es que una tarea necesaria y que implica una gran responsabilidad, un alto grado de crítica y una amplia capacidad para aceptar cambios y adaptarse a los mismos.

Abstract: An analysis on the relation content-shape and the technological treatment given by students, and the necessary transformations in the of classroom work made by professors, from the new challenges like the teaching of that “new technology”. When is it convenient to update contents? , Where is the recipe to make the ideal program with best contents?

Key words: Education - content - shape - update - education – learning.

Resumo: Uma análise sobre a relação conteúdo -forma e o e tratamento tecnológico e que dá aos estudantes. E as mudanças necessárias no trabalho de sala de aula pelos professores de novos desafios como o ensino que “novas tecnologias”.

¿Quando devo atualizar o conteúdo? Onde está a receita para o programa ideal com o conteúdo de uma marca?

Palavras chave: educação – conteúdo – forma – atualização – ensino – aprendizagem.

(*) Guillermo Desimone y Adrián Glassel. Ver CV en página 30.

Vocabulario relacionado al artículo:

forma y contenido . nuevas tecnologías . reforma de la educación .

Contenidos y formas fue publicado de la página 74 a página78 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

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