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El conocimiento frágil en las aulas de la Universidad de Palermo

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV [ISSN: 1668-1673]

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 15, Febrero 2011, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Menossi, Daniel [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

La gente aprende más cuando tiene una oportunidad
razonable y una motivación para hacerlo

(Perkins David, 1997)


Es habitual que los docentes nos encontremos con que
la problemática del conocimiento frágil en el aula es
bastante generalizada. Cuando comenzamos un nuevo
ciclo lectivo vemos al instante la falta de contenidos
que los alumnos poseen de las materias dictadas en
niveles anteriores. Los alumnos no poseen el conocimiento
que supuestamente deberían tener, manifiestan
haberlo olvidado. Queda al descubierto que el alumno
captó muy superficialmente la mayor parte de los conocimientos
científicos impartidos por los docentes de los
ciclos anteriores.
Hay casos en que el alumno no ha llegado a incorporar
los contenidos básicos para estar en el nivel que está
cursando; lo cual dificulta a él y al docente poder seguir
adelante con la materia.
Nos encontramos claramente ante la problemática de
alumnos con conocimiento frágil e inerte, el alumno
tiene el conocimiento olvidado y lo que sabe, no puede
articularlo para resolver situaciones planteadas.
El motivo puede estar radicado en que el alumno no
ha empleado una buena estrategia de aprendizaje para
ejercitar y retener los contenidos.
Ante este conflicto del conocimiento frágil, los docentes
nos planteamos la interrogante de qué hacer. ¿Qué estrategia
tomamos para resolver estas situaciones? ¿Cómo
acompañar a los alumnos a que incorporen los conocimientos
y puedan usarlos para resolver las situaciones
que se les plantean? ¿Volvemos a transmitir los contenidos
olvidados para poder seguir luego con los correspondientes
al nivel presente? Y ¿cómo lo hacemos para
que no lo vuelvan a olvidar?
En primer lugar al comenzar el ciclo lectivo, el docente
debería hacer un diagnóstico de sus estudiantes, para
así conocer desde el principio el nivel del grupo con el
que está trabajando y poder adaptar el currículo de la
materia armando sus estrategias de enseñanza según las
necesidades que ese grupo requiera.
Teniendo en cuenta el resultado del diagnóstico se puede
comenzar a programar la metodología de trabajo. Y
ver cuáles son las estrategias de enseñanza y aprendizaje
adecuadas para el grupo. Para así desarrollar una
buena clase.
Consideramos que para lograr una buena clase es necesario
trabajar con la metodología constructivista del
aula taller cooperativo con aprendizaje colaborativo. Si
nos encaminamos dentro de este modo de trabajo con
los alumnos, lograremos que los contenidos no se les
dispersen. Se pudo disminuir de esta manera la cantidad
de alumnos con conocimiento frágil.
Los docentes tenemos que armar un cronograma de trabajo
con pautas claras y concisas para evitar confusiones
por parte de los alumnos.
El docente no solamente tiene que transmitir los conocimientos,
sino también hacer que los alumnos reflexionen
sobre ellos. Darles ejercicios donde puedan ejercitar
articulando los contenidos y emplear las herramientas
que disponen para resolver problemáticas concretas.
Al ir ejercitando y reflexionando durante las actividades,
los alumnos van aprehendiendo los conocimientos.
Puede suceder que en el transcurso de las ejercitaciones
vayan recordando los contenidos olvidados y puedan
retomar las herramientas que dejaron en desuso luego
de finalizar el ciclo anterior, para resolver las nuevas
problemáticas.
Tenemos un caso puntual de una alumna que podemos
citar como ejemplo de conocimiento frágil. Ella no podía
resolver los problemas planteados a modo individual,
por no recordar los contenidos de los niveles anteriores
y no saber cómo articular las herramientas que se
le habían enseñado, pero cuando se planteaban trabajos
dentro de un grupo colaborativo, podía cumplir con su
parte. Al trabajar colaborativamente con su grupo pudo
ir encontrando los modos de articular las herramientas
que luego, de a poco la fueron ayudando a resolver los
planteos de ejercicios individuales. El trabajo grupal
colaborativo la favoreció enormemente, al igual que a
los demás integrantes del grupo. Todos lograron muy
buenos resultados tanto grupal como individualmente.
Al ver este ejemplo podemos decir que, centrando nuestra
práctica educativa en el trabajo colaborativo encontraremos
el modo más indicado para que los alumnos
puedan llegar a reflexionar sobre lo que vayan aprendiendo.
Y de ese modo incorporar el conocimiento de
un modo firme.
Dentro del trabajo colaborativo los alumnos, con diferentes
grados de desarrollo, conocimientos y experiencias,
trabajan en conjunto reflexionando, aportando y
compartiendo los diferentes puntos de vista para alcanzar
objetivos comunes. Generándose de este modo un
crecimiento comunitario de ellos.
Es de suma importancia la sociabilización y la confianza
entre los alumnos para que se generen herramientas de
aprendizaje efectivas, y los alumnos lleguen a un buen
aprendizaje. El trabajo colaborativo genera un buen clima
de trabajo en el aula taller.
El docente con este modo de enseñanza logra, además
de transmitir los conocimientos a los alumnos, enseñarles
a reflexionar sobre qué están aprendiendo y ponerlo
en práctica. El alumno aprende a investigar, a elegir
dentro de una multiplicidad de respuestas la más adecuada
para el objetivo que están buscando.
Los docentes, en los trabajos y ejercicios que les demos
a nuestros alumnos, tenemos que hacer énfasis en la
práctica reflexiva constante de ellos, para lograr que el
alumno interactúe activamente a lo largo de su proceso
de aprendizaje. Para ello tenemos que llevar un seguimiento
de la evolución de los alumnos.
Las consignas y la información que el docente transmita
deben ser siempre claras para el alumno. El docente
debe cerciorarse de que el alumno lo haya entendido
bien. Lo que resulta una obviedad para el docente muchas
veces para el alumno no lo es.
Se tiene que buscar el nivel de equilibrio adecuado entre
las motivaciones extrínsecas para que generen necesidades
intrínsecas propias, que induzcan a los alumnos
a investigar por motus propio.
Tenemos que lograr que los alumnos sean estudiantes
investigadores de la materia que están cursando. Y no
simples alumnos oyentes y carentes de reflexión.
El docente y el alumno deben tener bien en claro que
están formando en las aulas futuros profesionales, que
el día de mañana tienen que estar en constante uso de
los contenidos aprendidos para tener un buen desempeño
laboral.
A modo de conclusión podemos decir que nos inclinamos
por la educación constructivista dentro de un aula
taller cooperativa con trabajo colaborativo entre los estudiantes.
Este modo de enseñanza y aprendizaje genera
un dinamismo constante en el ambiente del aula, entre
los alumnos y el docente. Este modo de enseñanza lleva
a los alumnos a investigar, a articular todas sus herramientas
y conocimientos al servicio de un objetivo en
concreto, el de aprender el conocimiento científico y
saber cómo usarlo con una mirada crítica.
Para culminar, cabe destacar las características de un
grupo colaborativo según Prendes Espinosa:
- Aceptan de buen grado la indicación de trabajar juntos
- El rendimiento individual depende del rendimiento
de todos
- El objetivo del grupo es maximizar el rendimiento de
todos los miembros
- Si uno fracasa, fracasan todos
- Cada miembro del grupo asume su responsabilidad y
hace responsables a los otros.
- Producen resultados conjuntos.
- El trabajo es colectivo y se ayudan, se explican, se apoyan,
tanto en lo escolar como en lo personal.
- Se trabajan las formas de interrelación personal
- Autoanalizan la eficacia en el logro de los objetivos y
cómo es su propio trabajo conjunto.
- Como consecuencia, el grupo es más que la suma de
sus partes, y todos los alumnos tienen un mejor desempeño
que si hubieran trabajado solos.


Referencias bibliográficas
- Ontoria y otros (2006) Mapas conceptuales. Una técnica
para aprender. Cap: Construcción del conocimiento
desde el aprendizaje significativo-cognitivo. Madrid:
Narcea, S.A. de ediciones.
- Perkins, David (1997) La Escuela Inteligente: del adiestramiento
de la memoria a la educación de la mente.
Barcelona: Gedisa.
- Solé, Isabel; Coll, Cesar; Mauri, Teresa; Miras, Mariana;
Onrubia, Javier; Martín, Elena y Zabala, Antoni (1993)
El constructivismo en el aula. Cap I. Los profesores y la
concepción Constructivista. Barcelona: Graó.


Vocabulario relacionado al artículo:

análisis de contenido . ausencia . conocimiento .

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