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Motivación en el aula universitaria. El desafío de motivar a los estudiantes universitarios del siglo XXI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI [ISSN: 1668-1673]

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 16, Agosto 2011, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Lagna Fietta, Valeria

Resumen: La mayoría de los libros publicados sobre educación, didáctica y pedagogía, están basados en los ciclos primarios y secundarios, donde en nuestro país, son obligatorios. Es difícil encontrar material sobre como motivar a los jóvenes de hoy en la universidad, quizás sea porque esta última, ya no es obligatoria, por lo tanto, los docentes presuponemos que quienes ingresan, es porque eligen hacerlo, porque eligen una carrera para ejercerla a futuro y para profesionalizarse en el área de interés.


Palabras claves: educación – motivación – aula – universidad – estudiantes – didáctica – pedagogía.

Muchas veces nos encontramos enseñando materias que nada tienen que ver con la lengua y la gramática, las reglas ortográficas de acentuación, el uso de las mayúsculas, coherencia y cohesión. También muchas veces tenemos que explicarles el compromiso y la responsabilidad de entregar un trabajo práctico en tiempo y forma y la responsabilidad y seriedad que tienen que tener al trabajar y ser parte de un equipo de trabajo.
Las herramientas tecnológicas, el exceso de información y las aulas virtuales, muchas veces les hace perder o adormecer la capacidad de búsqueda e investigación, y hasta del sentido común. 
En una generación que tiene las respuestas al alcance de la mano, con sólo hacer un click con el mouse, lograr que se enriquezcan con un trabajo en equipo “cara a cara” o yendo a recolectar información a una biblioteca o hemeroteca, es una labor titánica.
La delgada línea entre buscar información en la maravilla que es Internet para realizar un trabajo sin llegar al plagio, hace que los docentes tengamos que corregir chequeando la originalidad de cada uno en diferentes buscadores.
Sobre este desafío intentaré en las próximas páginas, llegar a una idea o conclusión para poder aplicar en el aula. Para ello, trabajaré con diferentes autores, artículos periodísticos y consultas a colegas sobre sus experiencias y estrategias al frente de un aula universitaria del siglo XXI.
Varias fueron las circunstancias que me hicieron elegir este tema por sobre otros desde el primer momento en que se nos dio la consigna para la realización de este trabajo.
Soy docente universitaria desde hace poco más de un año. Decidí hacerlo porque en mis últimos años profesionales, los jóvenes que tomaba para trabajar empezaban con un entusiasmo que se esfumaba a los pocos meses, además de notar ciertas actitudes personales y comunicacionales poco favorables para el mercado laboral actual.
En busca de la punta del ovillo me puse frente a un aula para aportar mi granito de arena, tratando de entender y formar a los jóvenes del 2000.
Desde que comencé, estoy buscando encontrar el “punto de equilibrio” dentro del aula. Ese punto en el cual poder lograr confianza y acercamiento con los alumnos, sin llegar a ser un par, pero tampoco aquella distancia enorme que recuerdo tenía con mis formadores en la universidad. 
Pero ¿cómo lograr motivar a un grupo de jóvenes que acaban de salir del secundario y que se enfrentan a un nuevo mundo adulto con responsabilidades y mucho por estudiar y aprender?, ¿Cómo hacer que se comprometan con ellos mismos, con la materia y con sus compañeros?, ¿Dónde encontrar información que nos ayude como docentes, a preparar mejor una clase, a encontrar algunas respuestas?
Cuando uno busca información o bibliografía sobre educación, didáctica o pedagogía, la gran mayoría de los textos remiten principalmente a los ciclos primarios o secundarios, lo que es lógico, porque son los años esenciales en la formación de una persona.
En la última década o, mejor dicho, desde la aparición de Internet y las nuevas tecnologías, desde la globalización y los avances comunicacionales, se dio un vuelco y una revolución a nivel mundial en todos los aspectos de la vida.
Los niños y jóvenes de hoy, ya no son los mismos de hace 10 ó 20 años. Así como la tecnología avanza, como un celular o una PC a los tres meses son antiguos, con la misma velocidad viven ellos, por lo tanto, el desafío para motivarlos debe ser continuo y constante para lograr sostener el interés a lo largo de la cursada.
¿Por dónde comenzar entonces? Recolectando toda aquella bibliografía, apuntes y estudios actuales sobre el aula universitaria. Conversando con colegas sobre diferentes tácticas y estrategias, para comparar con las nuestras y poder probar distintos métodos hasta encontrar el que más se adapte a nosotros. A través del ensayo y error de diferentes metodologías de enseñanza. 
Ser docente es mucha responsabilidad, en un estudio sobre la gestión de la enseñanza universitaria, Graciela Fernández¹ dice: “Los profesores son responsables de gestionar, en el interior del aula, condiciones de ense- ñanza que permiten a los estudiantes el acceso, tanto a saberes específicos de las disciplinas, como a las estrategias de aprendizaje que les permitan la construcción y reconstrucción de aprendizajes”.
Esa responsabilidad primó en la búsqueda de mi línea de pensamiento, y la mayoría de las respuestas fueron encontradas en libros de Carretero y Ausubel.
Partiendo de encontrar mi eje, el objetivo a alcanzar: Un aprendizaje significativo (que le permita al alumno establecer relaciones de los nuevos conocimientos con los anteriores a través de una relación dialéctica entre teoría y práctica), pude investigar más precisa y claramente aquello que estaba necesitando.
El primer día de clases, realicé una encuesta anónima sobre cultura general y preguntas cotidianas de sentido común para poder situarme en el grupo además de saber cuáles eran sus conocimientos previos. 
Esa encuesta fue de gran ayuda para ajustar las clases, adecuar el lenguaje a utilizar, seleccionar mejor las diferentes tareas que debían hacer como aplicación de la teoría vista en clase, entre otras cosas.
Mi formación como relacionista pública junto a la experiencia profesional de dirigir y liderar equipos de trabajo sumado a los diversos cursos realizados sobre oratoria, trabajo en equipo, liderazgo y motivación, me facilita mucho la tarea en cuanto a seleccionar el estilo de comunicación de acuerdo al grupo, el lenguaje a utilizar, en definitiva, armar mensajes claros y sencillos.
Es cierto que, como dice Fernández², “En las asignaturas se enseñan los conceptos específicos y no a desarrollar habilidades de comunicación como parte de la función social de la universidad”…. 
En mi caso personal mi trabajo profesional y la materia que dicto es justamente sobre la comunicación, este punto es en el que más tengo que hacer hincapié.
Por eso, muchas veces me encuentro con la negativa o el enojo al bajar puntos por no saber expresarse de manera oral o escrita o si tienen errores de ortografía o gramaticales, o la letra es tan ilegible que no permite que el proceso de comunicación se complete. 
Desde la aparición del chat y de los mensajes de texto, la escritura se empobreció terriblemente y lo que es peor, parece que desaparecieron las reglas ortográficas: no existen las mayúsculas ni los puntos ni las comas. Las vocales se esfumaron y en la vorágine de escribir rápido, al no releer lo escrito, se multiplican los errores de tipeo. Así entregan un trabajo práctico, así envían un mail al profesor, con apuro y sin vergüenza. El hecho de no releer antes de entregar, muchas veces me hace notar la falta de interés.
Lo que tienen que entender, tanto docentes como alumnos, es que todos los conocimientos adquiridos, todos aquellos aprendizajes incorporados en cada asignatura, si no se pueden aplicar, si no saben expresarse, si no los pueden comunicar, quedan, en muchos casos en la nada. Aparece entonces una responsabilidad más para el docente universitario, hacer un repaso sobre los temas más diversos de la secundaria y de la primaria. Enseñamos “valores”, algo que nunca imaginamos que se podía enseñar en un aula universitaria, hay cuatro fundamentalmente que, conversando con colegas, son los que más hay que explicar, recordar o reforzar: Compromiso, Responsabilidad, Respeto y Humildad.
Con todos estos elementos comienza nuestro trabajo como docentes. Ya no sólo damos una materia, sino que es mucho más que eso y retomo lo dicho en el inicio: para lograr que el objetivo de una buena enseñanza se cumpla, el punto de partida tiene que ser la motivación del estudiante.
Pero antes de entrar en la motivación propiamente dicha y eje central del trabajo, voy a partir por explicar el concepto del objetivo final: La enseñanza significativa.
Muchos autores son los que hablan sobre los diferentes tipos de enseñanza, aunque tomaré dos como ejemplo y guía, que si bien parecen ser contrarios, considero que en algunos casos son complementarios.
En el primer caso, el Aprendizaje Memorístico o Repetitivo, si bien, como dice Novak3 “En el aprendizaje memorístico, la información no se asocia con los conceptos existentes en la estructura cognitiva y, por lo tanto, se produce una introducción mínima o nula entre la información recientemente adquirida y la información ya almacenada”, en algunas ocasiones y para algunas tareas, es el único que vale, como por ejemplo, para aprender las tablas de multiplicar, fechas o nombres.
En segundo lugar, Ausubel4 explica al Aprendizaje Significativo como el que se da….” cuando la nueva información puede relacionarse, de modo no arbitrario y sustancial (no al pie de la letra) con lo que el alumno ya sabe.” Si bien a mi criterio este último es el aprendizaje ideal, en algunos casos se necesita de la memoria y repetición para fijar conceptos o números específicos, por lo tanto, se necesitan el uno al otro para lograr que el alumno comprenda, fije conceptos y los pueda aplicar en su vida profesional o cotidiana.
Ahora sí, sabiendo cual es el objetivo que quiero alcanzar, me voy a concentrar en la mejor manera para lograrlo, ¿Cómo motivarlos entonces para que la materia les resulte interesante y entiendan cuál es la importancia de entenderla?
Soy profesora en la Universidad de Palermo de Relaciones Públicas I, para diversas carreras de la Facultad de Diseño y Comunicación, que no son parte de la carrera específica de Relaciones Públicas.
En general mis alumnos son de primer año. Por lo tanto, para armar el Currículum tuve que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: En primer lugar, que la mayoría de los alumnos recién salen de la secundaria y están ingresando al mundo universitario, por lo ende, incorporé diferentes estrategias de estudio (por ejemplo, como hacer un resumen, un cuadro sinóptico o mapa conceptual). En segundo lugar y con la misma relevancia que el anterior, tener en cuenta que vienen de diferentes carreras. Esto me dio otro aspecto fundamental a considerar: la diferencia entre los alumnos que vienen de carreras tales como Diseño de Indumentaria o Producción de Modas son muy distintos a los que cursan carreras como Hotelería o Periodismo.
Son mundos en algunos casos opuestos con intereses disímiles y, por otro lado, no se conocen entre sí y esto, muchas veces dificulta, por ejemplo, los trabajos Prácticos en equipo, recién en los últimos, logran sostener al grupo.
Un aspecto que también tuve que tener muy en cuenta al momento de armar una clase en UP, es la diversidad de culturas. En mis últimos cursos tuve un gran porcentaje de extranjeros latinoamericanos con diferentes culturas, otras terminologías y, hasta en algunos casos, como en los brasileros, mucha dificultad con la ortografía y la gramática y la expresión oral.
Todos estos aspectos fui teniendo en cuenta y ajustando sobre la marcha para lograr el currículum ideal para el curso, un currículum que una vez que ingresé en el Programa de Capacitación, en la materia Introducción a la Didáctica de la Enseñanza, fui modificando nuevamente, incorporando diferentes tareas y actividades o también, cambiando la estructura de la clase ya que me brindó aspectos nuevos y en algunos casos desconocidos, que me permitieron enriquecer mis conocimientos previos para poder volcarlos en mis clases.
En todos los casos, el objetivo perseguido a lo largo de la materia fue siempre el mismo, “Brindarles diferentes herramientas de comunicación cuidando la imagen, para dirigirse a públicos distintos, públicos a los cuales también les enseñé a conocer y a identificar, sin importar que carrera es la que estudian”.
Dentro de la bibliografía propuesta en la clase, Carretero habla sobre la motivación y dice que: “A menudo es posible observar a alumnos con baja motivación en algunas tareas y otros con motivación alta. Esto suele llevar a pensar que hay alumnos con más o menos motivación, es decir que la motivación es una característica interna de las personas. Sin embargo, esto no es literalmente cierto ya que todas las personas poseen un potencial motivador que en cualquier caso resulta considerable, la diferencia está en el estilo de motivación que reciben”….
Por supuesto que es nuestro deber y nuestra responsabilidad como docentes, buscar la manera más adecuada y de acuerdo a cada grupo de alumnos, de motivarlos. Si nuestra tarea como docentes es enseñar, todas las estrategias que implementemos para lograr nuestro objetivo serán válidas, siempre que el foco esté puesto en ellos, y para ello tenemos que conocer al curso, tener en cuenta sus carreras y sus nacionalidades así como también tenemos en cuenta al momento de dar una clase el horario o turno de la cursada. Mi primer curso en UP fue por la tarde, donde más allá de tener casi un 30% de alumnos extranjeros, sólo dos trabajaban, por lo tanto, sus producciones tenían más elaboración, no tanto en contenidos sino en imagen y calidad en la presentación. En mis últimos dos cursos en el horario de la noche, los chicos llegan corriendo de sus trabajos, agitados y muy cansados. Si bien uno no baja ni la calidad ni la exigencia, las clases son más dinámicas y participativas y no tan teóricas, para mantenerlos entretenidos. De esta manera, los alumnos se sienten contenidos y tenidos en cuenta, sabiendo que puedo entenderlos, al mismo tiempo que toda esa comprensión, genera un compromiso mutuo, donde por ambas partes nos comprometemos a entendernos, respetarnos y a trabajar juntos en pos de lograr un buen aprendizaje.
En un capítulo de su libro, Perkins habla sobre la “Teoría Uno” y afirma que “La gente aprende más cuando tiene una oportunidad razonable y una motivación para hacerlo”, ¿y de qué manera se puede lograr?, brindándoles una información clara con descripción y ejemplos, una Práctica Reflexiva, dándoles consejos claros y precisos y por último, con una fuerte motivación a través de prácticas interesantes, atractivas y que sientan que serán de gran utilidad y aplicación.
Sobre este mismo estilo de prácticas, Carretero sugiere que…”se aprende mejor aquello que se comprende adecuadamente, es decir, lo que se inserta apropiadamente en lo conocimientos que ya poseemos y que se pueden usar para resolver problemas significativos para la persona que aprende”.
Esto quiere decir, que cuando hacemos una exposición teórica con respecto a algún tema en particular, es bueno darle al alumno una tarea donde lo puedan aplicar, siempre tratando de relacionarlo a cuestiones cotidianas, reales y preferentemente de actualidad. En mi experiencia, esto también me sirvió como excusa para fomentarles la lectura de diarios o bien, que vean noticieros, ya que, en los últimos tiempos los alumnos no tenían idea de lo que estaba pasando ni en el país y mucho menos en el mundo.
Utilizando las tecnologías que ellos conocen y más manejan, nos pusimos de acuerdo en leer de manera digital, un mínimo de dos diarios de diferentes posturas. Al comienzo el acuerdo fue leer títulos y copetes mínimamente, con el correr de la cursada y algunos trabajos prácticos, logramos debatir sobre temas de actualidad, aplicando diferentes situaciones sobre los temas vistos en clase, pudiéndolos relacionar unos con otros.
La experiencia de este último cuatrimestre fue la más efectiva hasta el momento. Se logró un muy buen grupo de trabajo así como también, un nivel parejo entre los estudiantes. El clima de compromiso, respeto y comprensión, hizo que cada clase sea productiva y por lo tanto, los resultados de sus trabajos finales alcancen y hasta en algunos casos superen los objetivos planteados al principio del cuatrimestre.

Conclusión 
los docentes en la actualidad, vivimos desafíos constantes en un mundo regido por la globalización, por la inmediatez, por la efímera duración de las cosas. Con una cultura de lo descartable muy arraigada, donde todo pasa muy rápido, donde las decisiones se toman velozmente, sin reflexionar, sin dudar. 
En algunos aspectos es bueno que los jóvenes de hoy se animen a dejar aquello que no les gusta, que quizás no sea su vocación, rápidamente. En los tiempos pasados, nos llevaba mucho tiempo tomar la decisión de cambiarla o dejarla si nos dábamos cuenta que la carrera elegida ya no nos gustaba, o no era lo que nosotros creíamos que sería. Muchas veces no nos animábamos ni siquiera a hacerlo, y así hemos sostenido muchas cosas a displacer por miedo. Hemos callado injusticias o posturas diferentes. Hoy no, hoy todo se discute. 
Ninguno de los extremos son buenos, quizás tenga que pasar un largo tiempo hasta que se logre encontrar el punto medio.
Por el momento la revolución es por marcar la diferencia con las generaciones anteriores, cuentan con tecnología y fuerzas para hacerlo, pero tanto el mercado laboral actual como las instituciones educativas comenzaron a trabajar para modificarlos.
Muchas de las empresas que hasta hace un par de años tomaban gente de hasta 25 años y jóvenes profesionales, hoy están volviendo a tomar a hombres y mujeres que pasaron los 30 y hasta 40 años también, que entienden la responsabilidad del trabajo, que se comprometen con la empresa, que valoran el solo hecho de tener un trabajo estable con respeto y humildad.
Para que se formen, para que crezcan, para inculcarles el respeto a ellos mismos, a sus compañeros y a los docentes, tenemos que trabajar constantemente y con continuidad, comenzando por establecer límites, por hablar el mismo idioma. Por ponernos de acuerdo dando consignas claras, buscando la manera de hacer interesante y motivadora cada clase, intentando que deje algo en ellos, dándoles un espacio para la reflexión, ayudándolos a asociar los temas con los vistos en otras materias. Es nuestra responsabilidad como docentes inculcarles hábitos de estudio, de lectura y de amplitud de pensamiento. Somos los responsables de brindarles las herramientas para que puedan desenvolverse en su futuro personal y profesional.

Notas 
1 Fernández, Graciela (2006) Pensar la gestión de la enseñanza en el aula universitaria. Educere, Universidad de los Andes, Venezuela. 
2 Fernández, Graciela (2006) Pensar la gestión de la enseñanza en el aula universitaria. Educere, Universidad de los Andes, Venezuela. 
3 Novak J (1989) “Investigación y experiencias didácticas” Ayudar a los alumnos a aprender como aprender. 
4 Ausubel, Novak y Hanesian (1989) en el libro de Perkins, D. (1995). La escuela inteligente. Barcelona: Gedisa. 
5 Carretero Mario (2009) Constructivismo y Educación. Buenos Aires: Paidós.

Abstract: The majority of books published on education, didactics and pedagogy, are based on the primary and secondary cycles, which they are mandatory in our country. Nowadays, it is difficult to find bibliography on how to motivate this young people that perhaps did not see clearly enough how the career they have chosen would contribute to them when becoming professionals. 

Key words: education – motivation – classroom – university – students – didactics – pedagogy.

Resumo: A maioria dos livros publicados sobre educação, didática e pedagogia, estão baseados nos ciclos primários e secundários, onde em nosso país, são obrigatórios. É difícil encontrar material sobre como motivar aos jovens de hoje na universidade, talvez seja porque esta última, já não é obrigatória, portanto, os docentes assumem que quem ingressam,, é porque escolhe fazer, porque eles escolhem uma carreira para a exercer a futuro e para profesionalizarse no área de interesse. 

Palavras chave: educação – motivação – sala de aula – universidade – estudantes – didática – pedagogia.

(*) Valeria Lagna Fietta. Licenciada en Relaciones Públicas (UADE). Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Comunicación Corporativa - Empresa en la Facultad de Diseño y Comunicación. 


Vocabulario relacionado al artículo:

educación universitaria . enseñanza . motivación .

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Motivación en el aula universitaria. El desafío de motivar a los estudiantes universitarios del siglo XXI fue publicado de la página 34 a página38 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

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