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El secreto de “El secreto de sus ojos”

Iriarte, Fabián [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 16, Agosto 2011, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Resumen:

El presente texto analiza mediante la película El Secreto de sus Ojos un quiebre narrativo entre diez años de nuevo cine argentino y lo que estimo el regreso del viejo buen cine argentino. El propósito del filme y de su análisis áulico es establecer las razones de dichas diferencias y su conexión con el público. 

Palabras claves: cine – contexto – narrativa fílmica – guión – identidad – Campanella – críticos – emoción.

Alguna vez a Frank Capra le preguntaron como reconocía un buen guión. Capra, de pocas palabras, respondió: “Si se mueve es bueno”. Mas allá de estilos y referentes posibles un buen guión articula sus cualidades entre la progresión, la emoción y la profundidad de sus personajes. Nuestro cine había perdido el habla. Como una fobia o una postura mal aprendida el cine argentino no se atrevía a dialogar y convivía con las sensaciones del cine silente y de una devoción acaso letárgica. No todos los films, pero si los suficientes, confabularon para desalentar al espectador más considerado y sumirlo en el gran desconcierto.

Permítanme ante todo construir significados con mis sensaciones. Para valorar lo que vi y no decir más de lo mismo, quiero hacer un poco de historia adecuando el contexto cuando aquellos días la muletilla más incó- moda de nuestro cine inauguraba el llamado nuevo cine argentino.

El Secreto de sus Ojos funcionó como una catarsis después de tanto divorcio. Esta es la necesidad de decir pero también de separar esta obra de todo aquello anterior. Así de trascendente es. Campanella es un estratega, sin dudas. Un narrador de continuidades temáticas que apela a veces a la emoción directa y otras a las profundidades de la empatía significante. Cuando ronda lo primero fluctúa en el límite de lo permisivo, cuando aborda lo segundo es capaz de lograr simbiosis notables entre ellas y la comunidad emocional de los espectadores. Érase el día que una productora joven me dijo que ellos (los jóvenes entre 20 y 25 años acreditados automáticamente para formar parte del movimiento) eran el nuevo cine argentino y que estaban dispuestos a reformular todo lo que se había hecho antes, yo no dejé de pensar en el peligroso significado. Sea lo que fuese se encargaron sistemáticamente de alejar al espectador vernáculo de cualquier obra argentina. Tanto que hoy, en una encuesta que hace el INCAA, se pregunta si se considera el cine argentino aburrido. El modelo perimido ha carcomido las entrañas con una estrepitosa neurosis cinética. El Secreto de sus Ojos ha devuelto un lugar posible dentro de tanta opción 3D y ha instalado nuevamente al cine argentino. 

Más atrás en el tiempo leí como Lisandro Alonso y uno de los Ortega blasfemaban sobre los espectadores que no entendían sus películas. En la misma revista algunos directores especificaban pormenores de cómo hacer una opera prima junto a productores que lo habían logrado, pero lo que no decían era, que sus películas apenas habían llegado a la suma de 5.000 espectadores y anidaban estoicamente en los espacios INCAA o en una sala alternativa los viernes a las 23 hs. De esta manera pretendían que los espectadores del cine argentino, nos convirtiéramos de la noche a la mañana en espectadores alternativos sin más razón que condonar sus caros caprichos.

Al mismo tiempo, los críticos alentaban las producciones que sustituían las historias por el sopor contemplativo de horizontes y pianos que bosquejaban notas como cantos rodados, cuando no alternaban con un solemne violín que lo hacia todo mas insoportable. Después de un depurado tiempo, esos mismos críticos hacían la salvedad de “una película sólo para cierto tipo de espectadores” reflejando la incapacidad de defender la obra y, véase lo peor, sectorizando impunemente a los espectadores entre los que comprenden (unos pocos) y los que padecen al cine argentino (otros y muchos).

Se ha vilipendiado más de una vez el concepto de arte cuando se enaltecía algunas de esas propuestas hasta esos niveles. No todas son malas pero no todas construyen el sostenido emblema del nuevo cine argentino. Creo que es importante destacar que, probablemente, tengamos un antes y después de El Secreto de sus Ojos, y es importante reconocer el antes. Soy un fiel defensor de las historias, del storyteller, pero estaba viviendo la era de la no historia. En el mejor de lo casos, se filmaba el primer borrador de un guión o ni siquiera se tenía uno. Se improvisaba y se pretendía el salvoconducto de una edición liberadora, se maquillaba el discurso y todos debíamos hacer el esfuerzo de acarrear ese gesto al nivel de una película. Ah, le decían búsqueda. Pero no. Vi como un hachero cortaba un árbol durante 10 minutos, como un parrillero tardaba siete minutos en hacer un “sánguche de chorizo”, o como tardan los personajes en responder un simple ¡Hola! o no se qué de un niño pez en alguna parte.

La nueva generación de futuros cineastas que pasa por las aulas ha comprado en su mayor parte ese discurso. Una generación con una voluntad mayormente técnica (de una soltura francamente asombrosa) pero con un deficiente interés por las artes que define propiamente al cine y con un pobre recurso de exploración. Este es el deber del docente, un deber orientativo y constructivo desde el análisis y la dirección hacia el lenguaje y la estética narrativa. Y pongo siempre nuestra película convidada como referente de ambas disciplinas.

El Secreto de sus Ojos, nos trae el viejo buen cine argentino y además quiero confesarles que El Secreto de sus Ojos ha redimido el cine argentino con la simpleza de una historia notablemente contada, con las líneas de sus diálogos precisos y calculados y el trabajo tan espinoso de la emoción. Hay carnadura y los personajes se debaten en el universo del drama contemporáneo en un escenario tan particular como nuestro bendito país. A nuestra sociedad le encanta calificar, ponerle nombre o apodos a las cosas, o entronizar mártires, mitos y venerar al piola. El Secreto... se recordará como la película que demanda al cine nacional la tarea de restituirnos las historias más entrañables, y es en ese sentido inclasificable por su efecto masivo. De todas maneras alguien ya estará pensando en algo.

La película tiene identidad, aquella identidad que perdimos cuando quisimos parecernos más al cine de Antonioni de los sesenta o a las modas iraníes u orientales, que ciertos cineastas experimentaron entre historias de cárceles y miseria festivalera exportable. Algunos hasta se jactan de saber cine sólo por pronunciar tres o cuatro directores orientales sin que la lengua se les trabe o citar un puñado de películas descubiertas junto a un profesor más dedicado a la reiteración de viejos conceptos que a verificar la mirada de la refrescante narrativa contemporánea.

El Secreto de sus Ojos es una película de corte clásico pero con la frescura estructural de la fractura temporal. Juan José Campanella diseña personajes que ya no existen o en franca extinción como Benjamín y se debaten en la ironía de una sociedad complotada a llevar todo hacia orillas escabrosas y corruptas. Los personajes centrales de Campanella son moralmente intachables, es por eso que no existen, pero trabajan el deseo correspondido del público, es decir: cuanto daría por ellos. Mas allá de su vía crucis insostenible, de la epopeya insigne de torcer el desquicio que azota una sociedad, por lo menos terminan en paz con ellos mismos, aunque tal vez el precio de abandonar un amor tan fuerte por veinte años resulte acaso de un excesivo idealismo anacrónico.

El Secreto… es una película querible, con personajes queribles y otros guiños que todos pueden conectar con la realidad nuestra de cada día. El elemento identificatorio que Campanella construye, funciona en todos los niveles, es un gran material áulico, es nacional. Por fin.

Abstract: The paper analyzes the film The Secret of his Eyes to illustrate a narrative break between ten years of argentine cinema and what I consider the return of the old good argentine cinema. The intention of the film and of its analysis is to establish the reasons of these differences and their connection with the public.

Key words: cinema – context – narrative cinema – script – identity – Campanella – critics – emotion. 

Resumo: O presente texto analisa mediante o filme O Segredo de seus Olhos um avarie narrativo entre dez anos de novo cinema Argentino e o que estimo o regresso do velho bom cinema Argentino. O propósito do filme e de sua análise de sala de aula é estabelecer as razões de ditas diferenças e sua conexão com o público. 

Palavras chave: cinema – contexto – narrativa cinematográfica – script – identidade – Campanella – críticos – emoção.

(*) Fabián Iriarte. Director y Guionista Cinematográfico (IDAC, 1987). Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento Audiovisual y el de Investigación y Producción de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

cine . película . personaje .

El secreto de “El secreto de sus ojos” fue publicado de la página 51 a página52 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

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