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Estrategias conceptuales para que la clase sea un momento de aprendizaje

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI [ISSN: 1668-1673]

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 16, Agosto 2011, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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De Feo, Gianina [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Resumen: El ensayo se centra en la reflexión sobre las estrategias para convertir al aula en un espacio propicio para aprender. En este sentido se establecen algunos pasos o fases propuestas con este objetivo. El marco teórico seleccionado puntualiza los conceptos claves para dar pie a la reflexión y la creación de alternativas posibles, en pos del mejoramiento de los momentos propicios para el aprender. También se desarrollan cada uno de los pasos sugeridos y se reflexiona a su vez, sobre aspectos claves de la escuela constructivista de educación, como son las estrategias d motivación, las inteligencias múltiples, los dominios de contenidos y posibilidades diferentes de observación.


Palabras claves: contenidos – secuenciación – motivación – espacio – propiciar – aprendizaje.

Al hablar de momento de aprendizaje me refiero a un espacio en el que se dan las condiciones para que se produzca el aprendizaje. Aprender es sinónimo de comprender, es decir que se aprende aquello que se comprende, por lo tanto deben utilizarse estrategias que desarrollen la capacidad de comprensión de los alumnos mediante la práctica reflexiva.
Para que la clase se constituya como un momento de aprendizaje, es necesario que se cumplan condiciones: Planteo estratégico y organizado de la clase; contenidos contextualizados y bien secuenciados; actividades apropiadas, motivadoras y que estimulen el pensamiento crítico; apropiado manejo del tiempo; un docente que re- úna las características esenciales y un espacio propicio.

Planteo estratégico y organizado de la clase 
La enseñanza no puede ser improvisada. Por más creativo y experimentado que sea el docente, es necesario que programe previamente el desarrollo de sus acciones. (Davini C., 2008, p. 167).
La programación comienza por definir los propósitos educativos y los objetivos de aprendizaje específicos. A partir de ellos se deben organizar los contenidos y luego diseñar las estrategias de enseñanza apropiadas.
Lo que programamos no es nunca una clase, sino, primero, el curso completo, como totalidad y luego, en general cada una de las unidades. En ellas, encontramos la división de tiempo que denominamos “clase”. Una unidad podrá constar de una, dos o más clases con un eje común. (Camillioni A., 1995).
Una vez definido “qué” queremos enseñar, debemos decidir “cómo” lo haremos. No existe una única manera apropiada de enseñar, sino diferentes estrategias según la situación específica (con variables como: el nivel académico del alumnado, las expectativas, la disciplina, los contenidos, los requerimientos institucionales, etc.). Lo que no debe nunca perderse de vista es que enseñamos para la “comprensión” y no para la memorización. El alumno comprende cuando puede transferir el conocimiento a otras situaciones, puede con él generalizar, encontrar ejemplos, dar explicaciones, etc.
Existen numerosas estrategias de enseñanza basadas en diferentes teorías y diferentes modelos. Los modelos de enseñanza son estrategias prescriptivas diseñadas para cumplir metas de enseñanza particulares. El modelo es una herramienta para ayudar a los buenos docentes a enseñar más eficazmente, haciendo que su forma de enseñar sea más sistemática y efectiva, “…es un diseño para enseñar en que el docente usa toda su capacidad y los conocimientos que dispone.” (Eggen P. y Kauchac D., 1999, p. 20).

Contenidos contextualizados y bien secuenciados 
Es fundamental definir qué aprendizajes se espera que los alumnos logren, al definirlos no sólo se tendrán en cuenta los contenidos a desarrollar sino la contextualización de los mismos. Contextualizar los contenidos quiere decir hacerlos significativos para el alumnado; aunque los contenidos sean los mismos, los saberes que se pretenden que se desarrollen con ellos pueden ser muy diferentes. Por ejemplo no se desarrollará de la misma forma la hilatura del algodón para la carrera de diseño de modas que para la de ingeniería textil. (Perkins D., 1995)  
Una vez definidos los propósitos, objetivos y contexto, se deben seleccionar y secuenciar los contenidos.
La selección de los contenidos debe tener en cuenta: 
- El contexto educativo, es decir el nivel de educación que se busca, la carrera a la que pertenecen, los intereses de los alumnos, la posibilidad de transferencia a la práctica. 
- Los conocimientos previos sobre los que deberán asentarse. Ya que todo nuevo conocimiento se construye en base a otro anterior. 
- El tiempo con el que se cuenta para su desarrollo.

Una vez seleccionados los contenidos es fundamental organizarlos, secuenciarlos, de manera tal que se favorezca la comprensión y en consecuencia el aprendizaje significativo de los mismos.
Para que los contenidos seleccionados permitan aprendizajes significativos, deben asentarse, construirse sobre conocimientos anteriores y además, el alumno, debe poder transferirlos a su práctica profesional. 

Actividades apropiadas, motivadoras y que estimulen el pensamiento crítico 
Las actividades estimulantes no son aquellas que no presentan dificultades a resolver, sino las que demuestran que el conocimiento actual es frágil y que por lo tanto desafían a poner en juego habilidades de pensamiento para buscar nueva información, razonar, sacar conclusiones, etc. llegar así a soluciones aceptables o conocimientos más complejos. (Camillioni A., 1995)
Para lograr una buena programación de la clase (que abarque propósitos, objetivos de aprendizaje, contenidos, secuencia de actividades y monitoreo) se la puede dividir en tres etapas: inicio, desarrollo y cierre.
Es decir que una clase es un conjunto secuenciado de actividades que presentan un tema, lo desarrollan y concluyen. La forma que elegimos para estas actividades son las estrategias.
El docente deberá definir entonces la estrategia a utilizar en la clase y diseñar las actividades que se desarrollarán en cada etapa, para que los alumnos logren aprender, es decir asimilar y elaborar los contenidos.
Actividades de inicio:
Las actividades iniciales deben presentar el tema, contextualizarlo para que el alumno note su utilidad y transferencia, ubicarlo dentro de la secuencia de contenidos (por ejemplo retomando lo visto la clase anterior) y además también deben presentar la estrategia que se utilizará para el desarrollo de la clase.
Según los aportes de Ausubel y Novak, “el aprendizaje significativo se facilita con la utilización de los organizadores previos, definidos como, conceptos o ideas iniciales presentados como marcos de referencia de los nuevos conceptos y nuevas relaciones” (Ontoria A. y otros, 2006, p.26)
Es importante también, que las actividades de inicio consideren la motivación. Motivación significa proporcionar motivos, es decir, motivar la voluntad de aprender; despertar el interés en el alumno (Herrera, L.). Ofrecer un contexto a los contenidos, es decir mostrar a los alumnos para que utilizará los conocimientos en la práctica puede ser un muy buen motivo.
Actividades de desarrollo:
Ponen en práctica la estrategia elegida. Incluyen: la organización del ambiente de aprendizaje (por ejemplo en grupos) y de los recursos (libros, proyector, etc.); la distribución de las tareas (del docente y de los alumnos); el desarrollo propiamente dicho del contenido (estas actividades deben trabajar sobre el conocimiento existente para transformarlo en un conocimiento de nivel superior) y el monitoreo continuo para asegurarse que el proceso de aprendizaje se está llevando a cabo.
Existen variadas estrategias de desarrollo: uso de preguntas, simulaciones, estudio de casos, resolución de problemas, trabajo en equipo, etc. 
Actividades de cierre
El cierre es el complemento del desarrollo, se logra cuando es posible relacionar el contenido nuevo con el que ya se poseía.
Las actividades de cierre consisten en poner en limpio los nuevos aprendizajes y proponer nuevas actividades o aplicaciones útiles de los mismos, para favorecer la transferencia, es decir que el alumno pueda utilizar los conocimientos en otros contextos. Es decir que en esta etapa se debe anclar el nuevo material en la estructura cognitiva ya existente. (Ontoria A. y otros, 2006, p.27). “El proceso de llegar a un cierre final de la clase es importante. Ésta es al última información que los alumnos se llevan de la clase y si las ideas no están claras, pueden desarrollar concepciones erróneas difíciles de eliminar” (Eggen P. y Kauchac D., 1999, p. 50)

Apropiado manejo del tiempo 
Como ya dijimos, la clase, es un espacio de tiempo en el que se deben desarrollar ciertos contenidos, un espacio de tiempo en el que docente y alumnos deben construir ciertos aprendizajes. Para lograrlo es necesaria una muy buena planificación de este tiempo, en caso contrario la clase discurrirá sin cumplir sus objetivos. Como dice A. Camillioni “una clase tiene un ritmo propio, marcado por las actividades, las participaciones de docente y alumnos y por los intercambios que entre ellos se establecen. Una excesiva velocidad en los tiempos impuestos en las consignas privilegia a algunos alumnos y deja atrás a otros. Una excesiva dificultad en las actividades de aprendizaje estimula positivamente a algunos y margina a otros” (2007). 

Un docente que reúna las características esenciales 
A pesar de que se cumpla todo lo expresado anteriormente, para que se de una buena clase, son esenciales las características del docente.
Una de las características de los docentes eficaces es el entusiasmo. Se interesan por lo que enseñan y transmiten este entusiasmo a sus alumnos.
Los docentes muestran entusiasmo con las variaciones del tono de voz, la forma en que miran a la clase, gestos corporales como movimientos de manos y cabeza, moviéndose de un lugar a otro en actitud enérgica, utilizando un lenguaje descriptivo, variado y selectivo.
La empatía es la capacidad del docente para comprender a sus alumnos, sus sentimientos, limitaciones, personalidad, etc. y la calidez la capacidad de demostrar que se interesa por el alumno como persona. Un docente eficaz se interesa por sus alumnos y lo demuestra atendiendo las situaciones particulares como por ejemplo dándole más tiempo a aquellos que lo necesiten.
También son importantes las expectativas del docente, es decir las predicciones que hace acerca del futuro desempeño de los alumnos. Creer que los alumnos pueden aprender y aprenderán (expectativas positivas) es una variable clave que separa a los docentes que producen en sus alumnos logros de alto nivel de aquellos que no lo hacen (Good, 1987).
Otro aspecto esencial del docente es la comunicación clara, este ítem reúne cuatro elementos: terminología precisa, discurso conectado, señales de transición y énfasis.
La terminología precisa se refiere a que el docente define sus ideas claramente tanto en los discursos como en las respuestas a sus alumnos; eliminando el uso de términos vagos como usualmente, probablemente, tal vez, puede ser.
El discurso conectado se refiere a que en todo momento de la clase se conduzca al mismo punto (el tema de la clase).
Las señales de transición son indicadores verbales que comunican claramente que una idea terminó y otra comienza. Llaman la atención del alumno para que se concentre en el tema.
El énfasis alerta a los alumnos acerca de información importante. Puede hacerse mediante la repetición o puesta en limpio de una idea o mediante otros indicadores como levantar un poco la voz o hablar en forma más pausada.

Un espacio propicio 
La clase es el ambiente interno y comunicativo que vincula a estudiantes, docentes y recursos de aprendizaje, enmarcado en coordenadas espaciales, temporales y socio-culturales. La clase es, en fin, el ambiente de aprendizaje y de enseñanza situado y se puede mejorar. (M. C. Davini, 2008, p. 198)
Muchas veces el espacio en que se desarrolla la clase presenta muchas limitaciones: grupos numerosos, aulas pequeñas que impiden la circulación, tiempos rígidos y limitados, falta de recursos de aprendizaje, etc. Pero el docente no puede ser un simple espectador de este contexto sino que puede mejorarlo o aprovecharlo de la mejor manera. Como dice Davini: los docentes no pueden alterar el tamaño físico de las aulas (¿empujar las paredes?) o determinar los horarios (¿termino cuando quiero?), pero sí pueden gestionar la clase.
Desde esta perspectiva, los docentes pueden ampliar el espacio de la clase a otros como bibliotecas, exposiciones, ambientes naturales, laboratorios, etc.; variar la distribución de los alumnos en el aula por ejemplo en círculo o en grupos; pueden ampliar el tiempo requerido para los aprendizajes dejando algunas tareas para que los alumnos completen solos; intervenir en la organización de grupos para integrar diferentes capacidades; etc

Conclusión 
Una clase es un momento en el que confluyen alumnos, docente y contenidos.
Una clase no puede ser improvisada, debe ser programada desde los contenidos a las actividades de manera tal que ayuden a los alumnos a la construcción de aprendizajes significativos.
Pero no es suficiente tener en cuenta la planificación y organización de la clase, sino que hace falta que el docente tenga también en cuenta sus propias capacidades y limitaciones y que analice sus actitudes como parte importante del proceso enseñanza-aprendizaje.

Abstract: The essay proposes a reflection on the strategies to turn the classroom into a propitious learning space. The selected theoretical frame emphasizes the key concepts to give rise to the reflection and the creation of possible alternatives, in order to improve favorable learning situations. Also each one of the suggested steps are developed and it is reflected as well, on key aspects of the education constructivist school as motivation strategies, multiple intelligences, contents mastery and different observation possibilities.

Key words: contents – sequencing – motivation – space – propitious – learning.

Resumo: O ensaio centra-se na reflexão sobre as estratégias para transformar a sala de aula num espaço propício para a aprendizagem. Neste sentido estabelecem-se alguns passos ou fases propostas com este objetivo. O marco teórico selecionado puntualiza os conceitos chaves para dar pé à reflexão e a criação de alternativas possíveis, em pos do melhorar os momentos propicios para a aprendizagem. Também se desenvolvem a cada um dos passos sugeridos e reflexiona-se a sua vez, sobre aspectos chaves da escola construtivista de educação, como são as estratégias de motivação, as inteligências múltiplas, os domínios de conteúdos e possibilidades diferentes de observação. 

Palavras chave: conteúdos – seqüenciamento – motivação – espaço – propiciar – aprendizagem. 

(*) Gianina De Feo. Diseñadora Textil (UBA). Docente de la Universidad de Palermo en el Departamento de Moda de la Facultad de Diseño y Comunicación


Vocabulario relacionado al artículo:

comprensión . estrategia pedagógica . método de aprendizaje .

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Estrategias conceptuales para que la clase sea un momento de aprendizaje fue publicado de la página 58 a página61 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

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