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Una clase de encuentro. Pensando acerca del vínculo en el aula

Belmes, Débora I. [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 16, Agosto 2011, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Resumen:

En la presente ponencia nos proponemos pensar acerca de las vicisitudes del encuentro áulico, poniendo el acento en la noción de clase. Se tratará de desnaturalizar su significado a partir de sus múltiples sentidos con el fin de dirigir la mirada por fuera de los contenidos didácticos. El objetivo es examinar los aspectos vinculares del mismo donde las nociones de encuentro, presencia, representación, ausencia, repetición, conflicto y creación adquieren una relevancia diferente.

Palabras claves: clase – encuentro – presencia – representación – diferencia – construcción – conflicto – creatividad – vínculo. 

Los docentes damos clases. Pero, ¿qué es una clase? Es frecuente que muchas de las palabras que utilizamos pierdan parte de sus sentidos como resultado de cierta naturalización. “Voy a clase”, “Estoy en clase”, “Tengo clase”, “Doy clase”. ¿Es lo mismo “dar clase” que “dar una clase”? La respuesta casi automática sería no. ¿Pero cuáles son esas diferencias?

Clase, de acuerdo al diccionario (Diccionario de la lengua española, vigésimo segunda edición, 2010), alude a varios sentidos. Entre ellos, los que la relacionan con el ámbito educativo: “en las universidades, cada división de estudiantes que asisten a sus diferentes aulas”, “aula”, “en los establecimientos de enseñanza, cada una de las asignaturas a que se destina separadamente determinado tiempo”, “lección que da el maestro a sus discípulos”.

Queda claro que clase es un espacio, en este caso universitario, en el cual se dicta una asignatura, en la cual se reúnen un conjunto de estudiantes, en un espacio particular que también se denomina aula. En este espacio se genera también un vínculo donde hay un “maestro” que da algo denominado “lección”. Clase reúne nociones como espacio, tiempo, grupo, actividad.

¿Cuándo comienza una clase? El inicio puede tener diferentes puntuaciones: cuando es el horario en que está indicado su dictado, en el momento que se comienza a formular y plantear su planificación, en el momento en que se comienza a desarrollar lo planificado, en el encuentro entre unos sujetos denominados estudiantes y otro/otros denominado docente, en el momento en que el docente le da inicio y dice por ejemplo: “hoy vamos a trabajar, plantear…”.

El denominador común en todas estas proposiciones es el encuentro, concepto/actividad que posibilita el desarrollo de la clase. La noción de encuentro también es una noción compleja. Contiene en sí misma varias ideas, por un lado la de la coincidencia de dos o mas cosas en un punto, pero también la idea de oposición, contradicción, discusión, pelea y riña. También encuentro remite a la idea que en forma conjunta se podrá resolver algún asunto.

Este encuentro (y aquí parafraseando las ideas de I. Berenstein) también podría contener un aspecto anterior, que lo prepara, lo espera, lo presupone y hasta de alguna manera lo condiciona, que podríamos llamar representación (con la idea de que algo se vuelve a presentar en función de un pasado) y un aspecto novedoso, impredecible, que sorprende, que podríamos llamar presentación, (del latín presentia: estado de la persona que se halla delante de otra u otras en el mismo paraje, Berenstein, 2010).

Presencia se opone a ausencia y representación se relaciona con la evocación de lo ausente.

Pareciera que es inherente al encuentro cierto desajuste, cierto desfasaje entre aquello que se presenta y lo representado. Podría plantearse, desde su inicio cierta tensión producida por la diferencia entre la representación y la presentación, cierto desajuste generador de diferentes posibilidades: discusión, oposición, pelea, y también sorpresa, creatividad y el tener que resolver de alguna manera eso nuevo, distinto que se impone por el hecho de estar frente a la presencia del otro/s.

Desde esta posición se podrían presentar dos miradas. 

Una ubicada en lo que cada uno de los participantes del encuentro tiene que hacer/cumplir de acuerdo al fin propuesto en el ámbito universitario. Desde los docentes brindar ciertos conocimientos y habilidades que favorezcan el desarrollo y la inserción laboral y desde los estudiantes adquirir herramientas y conocimientos para su futuro profesional. Aquí podríamos pensar que ceñirse al plan (y desestimar sus variaciones) sería un modo de reducir el desfasaje y el conflicto que pudieran aparecer como fruto de la diferencia entre la presentación y la representación.

La otra mirada estaría centrada en lo que surge del encuentro, en la posibilidad de incluir ese desfasaje, de trabajar con esa brecha. Ello no quiere decir desestimar el plan sino incluir que el mismo tiene aspectos inciertos. La idea sería hacer producir lo que surge en tanto diferencia entre lo esperado y lo encontrado, co-construir, crear. Desde lo vincular el encuentro es pensado como un “ir haciendo” como un proceso “en construcción”, proceso del cual devendrán “otros sujetos”, sujetos transformados por la vía que posibilita el mismo encuentro, su conflictiva y su elaboración. Entendido como un trabajo a realizar, un esfuerzo por incluir o por lo menos “hacer algo” con aquello que antes no estaba allí pero que a partir del encuentro tiene una presencia imposible de eludir. En este sentido, docentes y estudiantes conforman y co-construyen de manera recursiva el “devenir otros” transformados por el vínculo.

Los docentes muchas veces comentamos, las dificultades de la labor docente, y tal cual amante despechado, reprochamos y nos quejamos de lo que el otro no hace: “no leen nada”, “no preguntan” “no muestran interés” y de lo que si hacen: “miran el celular”, “están en otra”, “sacan todo de Internet”, etc. Los estudiantes también a través de sus comentarios se quejan y reprochan: “esa clase fue una pérdida de tiempo”, “no explicó nada”, etc. Estas frases testimonian que lo esperado es diferente de lo encontrado, generan malestar, frustración, sorpresa, incertidumbre. Si nos paramos en la queja el acento está en el pasado, ello da cuenta de las dificultades de hacer con el presente pero no brinda herramientas para salir del atolladero.

El encuentro es de alguna manera fallido. La misma definición incluye la idea de conflicto. Y conflicto es posibilidad de adquisición, de enriquecimiento, de pregunta, de cambio, pero fundamentalmente de movimiento.

Frente a ello surgen diversos modelos de explicación: esto es resultado de algo que pasó antes (algo que no estuvo y que es la causa de la dificultad actual). Este modelo podría estar asociado a las dificultades de hacer con el presente. Las raíces del problema son del pasado y es necesario modificar las condiciones previas para que esto no vuelva a ocurrir. En términos vinculares esta posición se presenta como imposible: cada vínculo y cada momento del vínculo es único y singular. El presente es por su misma modalidad, efímero y cambiante. Exige permanentes ajustes, cambios, abandonos pero por sobre todo esfuerzo, trabajo.

Otro modelo podría posicionarse en ese desfasaje y utilizarlo como una ventana, una oportunidad, que permita a sus participantes, sostener ese proceso inacabado de ir haciendo, de ir construyendo y generando en cada clase, una oportunidad, que no sólo focalice en el pasado sino también considere ese presente para poder pesquisar un futuro que podrá adquirir diversidad de formas y modelos pero que no responda con certeza a lo esperado, representado. En este sentido la clase podría transformarse en algo activo, en un movimiento, en un ir haciendo que transforme cada clase en dar una clase, y se posibilite un encuentro singular.

Abstract: The article proposes a reflection about common problems that usually arise in a class. It will be a question of denaturalizing his meaning from his multiple senses in order to direct the look externally of the didactic contents. The objective is to examine those aspects where the concepts of knowledge, presence, representation, absence, repetition, conflict and creation acquires a different relevance. 

Key words: class – encounter – presence – representation – difference – construction – conflict – creativity – bond. 

Resumo: Na presente conferência propomos-nos pensar a respeito das vicissitudes do encontro na sala de aula, pondo o acento na noção de classe. Se tratará de desnaturar seu significado a partir de seus múltiplos sentidos com o fim de dirigir a mirada por fora dos conteúdos didáticos. O objetivo é examinar os aspectos relacionais do mesmo onde as noções de encontro, presença, representação, ausência, repetição, conflito e criação adquirem um significado diferente.

Palavras chave: classe – encontro – presença – representação – diferença – construção – conflito – criatividade – vínculo

(*) Débora Belmes. Licenciada en Sociología (UBA, 1983). Licenciada en Psicología (UBA, 2000). Profesora de Enseñanza Secundaria Normal y Especial en Sociología (UBA, 1983). Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Investigación y Producción de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

aula . espacio .

Una clase de encuentro. Pensando acerca del vínculo en el aula fue publicado de la página 85 a página86 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

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