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¿Cuál es la función de la educación?

González, Claudia

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 16, Agosto 2011, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Resumen:

Propongo reflexionar sobre la educación como una práctica, en la que, a veces, se aceptan sus formas y contenidos sin ningún análisis previo. Repensar que es la práctica educativa, nos lleva a ahondar sobre qué es una práctica, cuales son sus particularidades y, a partir de allí, comprender más profundamente cuáles son los objetivos de la educación hoy. Para esto veremos qué implicancias tiene que considerar la educación como desarrollo natural y como práctica social discursiva, para, en un giro dialéctico, considerar la educación con una racionalidad propia de una práctica social ético crítica.

Palabras claves: educación – desarrollo natural – educar – práctica educativa

La práctica educativa 

Para reflexionar sobre las funciones de la educación, partiremos de ubicar, en primer lugar, a la educación como una práctica. Pasemos entonces a desglosar que entendemos por práctica para comprender más profundamente que entendemos por educación. 

Si tenemos en cuenta la clasificación de saberes que hace Aristóteles, podemos ver que en la palabra “práctica” que se utiliza actualmente se engloban dos formas diferenciadas de acción humana: praxis y poiesis. 

La diferenciación que podemos hacer de las mismas es que poiesis, implica una acción material1 , hacer un producto, una “cosa” para lo cual se requiere un conocimiento denominado techne, o conocimiento técnico. Esta clase de acción es instrumental, regida por reglas, que nos permite llegar a cumplir con la elaboración de un producto a través de una acción racional útil. Esta forma de práctica no es reflexiva, ya que no modifica la techne que la rige. 

La práctica basada en esta definición tiene como finalidad considerar la eficacia relativa de la acción como medio para algún fin conocido. Aplicado a la práctica educativa, seleccionar diferentes criterios de enseñanza o de evaluación; por ejemplo en un examen sobre filosofía antigua elegir criterios de desarrollo y reflexión o bien de conceptualización y relación de conceptos como marco evaluativo. 

La praxis por otro lado si bien es una acción dirigida, está dirigida a producir un bien moral, es decir, no ya un bien material, tangible, sino una acción basada en un código de ética a partir del cual se la pueda definir como acción correcta o incorrecta. Su fin solo puede realizarse en la acción misma y por ser la acción misma, sus fines no pueden ser inmutables y fijos, sino que, tomando la ética como orientación general que debe ser aplicada en la acción práctica, esta última es siempre concreta, y se tienen que tener en cuenta los factores cambiantes que influyen en la misma. La praxis es una forma de acción reflexiva, ya que ella puede modificar la teoría que la rige. No puede ser estática ya que debe desarrollarse en el marco de variables que son específicas de una situación (tiempo, lugar, modo, etc.). La teoría y la práctica pueden modificarse mutuamente. 

El razonamiento práctico característico de la praxis aparece cuando hay que enfrentarse a un dilema moral, en el que se tiene que decidir un modo de acción en el que solo es posible respetar un valor a costa de otro. Un ejemplo de dicha forma de práctica es las formas de corrección de exámenes con un nivel muy bajo en general, en un colegio de bajos recursos y con alumnos de nivel sociocultural muy limitados. ¿Cómo se corrigen dichos exámenes, qué se tiene en cuenta, desde dónde piensan los alumnos, cómo se pueden apropiar de los conceptos, qué se evalúa? Son algunos interrogantes a la hora de sentarse frente a unas preguntas contestadas en pocos renglones. 

Lo que nos sugiere la práctica como acción instrumental eficiente es en el cómo hacer, mientras que la acción como moralmente informada y comprometida no ayuda a determinar qué debe hacerse en un nivel ético. Ambas formas de entender la práctica, específicamente como práctica educativa, son necesarias para que se cumpla a cabalidad con la misma. No puede ser eficaz sin tener un valor moral positivo y los valores sostenidos tienen que tener un trasfondo basado en alguna metodología que permita acceder a ciertos conocimientos como contenidos de dicha práctica.

¿Para qué educar? 

A lo largo de la historia, muchos se han preguntado para qué se educa, hoy ante esa pregunta surgen respuestas del pasado, pero también, si profundizamos en la experiencia actual podremos encontrar diversas respuestas. ¿Para qué educamos? Algunos consideran que la educación da herramientas para encontrar en la realidad aquello que es, que esta y que todos con las mismas técnicas podrían llegar a conocer, esta concepción se basa en la idea de la educación como desarrollo natural. Otros, en cambio, abogan a una concepción de educación como adecuación, como adaptación a la sociedad, en dónde la educación es descripta como una práctica social. 

Pensar la educación como desarrollo natural implica comprender la educación como un desarrollo de posibilidades regido por leyes naturales. El cambio de no educado a educado es un cambio que se da de estadios naturales. Esta forma de entender la educación es sostenida por la racionalidad metafísica y la racionalidad positivista. 

Para la racionalidad metafísica la función de la educación es que el hombre conozca la naturaleza esencial, saber cuales son los fines naturales de las facultades de conocimiento. Vemos cual es el sentido de la educación descubriéndolo en la misma naturalidad. Esta concepción tiene su base en un orden que esta por encima del cambio y la contingencia y necesita de una definición de la naturaleza esencial del hombre, de las facultades mas adecuadas para el conocimiento y de su funcionalidad. El maestro es aquel que pudo captar las esencias en sí mismas y a través de un contacto intelectual con el alumno puede enseñarle dichas verdades. 

En el marco del racionalismo positivo, no se busca la observación de las esencias en sí mismas, pero sí hay una base empírico-analítica, es decir, la necesidad de comprender el aprendizaje como una experiencia racional o científica. 

La educación formaría parte de los fenómenos naturales y, como tal, el conocimiento científico permitiría comprender sus leyes, confiando en la observación de los hechos, base del progreso en todos los campos del saber. Un sujeto bien educado es aquel que sabe experimentar bajo la metodología científica. 

La educación como una práctica social discursiva, en cambio, se funda en la práctica histórica, en las acciones sociales. La educación es pensada como una relación de sujetos, mediante la cual uno enseña al otro prácticas consensuadas como ciencias y la explicitación de las mismas través del lenguaje. Por esta razón se la denomina como formación ideológica discursiva. Esta forma de pensar la educación la comparten la racionalidad ilustrada y la racionalidad pragmática. 

Desde la racionalidad ilustrada se comienza a pensar al sujeto educado como sujeto político para la vida democrática y como sujeto económico presto a insertarse en un mercado laboral. La educación tendría por finalidad construir un sujeto disciplinado y con buen uso de la razón. La condición del buen uso de la razón es despojarse de la memoria y resistencia de la cultura que no se corresponden con los ideales desencarnados que ella propone. La educación es universal desde los ideales mismos fundados en la racionalidad. 

Desde la racionalidad pragmática, por el contrario, la educación no es tanto una cuestión de estado, sino de la sociedad civil, es una práctica social y no una disciplina normalizadota. La práctica como tal esta condicionada al tiempo y el espacio en el que se efectúa la misma. Es la efectividad en el buen vivir la base de la construcción de un criterio de verdad. 

Pensar la educación como mero desarrollo natural, es desligarse de las responsabilidades sociales que la misma implica. Y pensarla solamente como construcción de sujetos históricos para que se asimilen a un estado o sociedad que mantiene relaciones de poder y legitimar los mismos mediante las prácticas discursivas, nos lleva a ser solo productores de sujetos adaptables sin conciencia, sin posibilidad de cambios fuera de dichos parámetros, sin crítica. 

Es necesario repensar la educación con una racionalidad propia de una práctica social ético crítica, en la cual la construcción de un sujeto pedagógico se da a través de la construcción de un discurso pedagógico que es mediador entre el sujeto y la concepción de realidad legitimada en el tiempo y espacio en el que es construido. 

Notas 

1 Para Aristóteles todo lo referente a la construcción y a las artesanías pertenecía a este tipo de acción.

Referencias bibliográficas 

- Carr, W. (1996) “¿En qué consiste una práctica educativa?” en Una teoría para la educación. Hacia una investigación educativa práctica. Madrid: Morata. 

- Cullen, C. (1997) Críticas de las razones de educar. Bs. As. Paidós. pp 135-160. 

- Cullen. C. (1993) “Conocimiento. Aportes para la enseñanza del tema”. PTDF. Argentina. selección. 

- Eisner, E. (1998) “El papel de los sentidos en la formación de concepciones”, en Cognición y curriculum. Una visión nueva. Bs. As.: Amorrortu editores. pp 41-63. 

- Guyot, V. (2008) “Educación y complejidad” en Las prácticas del conocimientoun abordaje epistemológico. San Luis: Ediciones del proyecto. LAE. pp 59-72.

- Kant, I. (1978) “¿Qué es la ilustración?” en Filosofía de la historia. México: F.C.E. 

_____ (1993) “Prioridad de los paradigmas” en La estructura de las revoluciones científicas. FCE. México. 

- Taylor, Ch. (1991) La ética de la autenticidad. Barcelona: Paidos-Ice. 

- Vattimo, G. (1986) El fin de la modernidad. Madrid: Gedisa.

Abstract: I propose to think about the education as a practice, in which, sometimes, his forms and contents are accepted without any previous analysis. To rethink that it is the educational practice, it leads us to going deeply on what it is a practice, which are his particularities and, from there, understand more deeply which are the aims of the education today. For this we will see that it has to consider implications to be the education as natural development and as social discursive practice, for, in a dialectical draft, think the education with an own rationality of a practice socially ethically critical.

Key words: education – natural development – educate – educative practice. 

Resumo: Eu proponho reflexionar sobre a educação como uma prática, na que, às vezes, se aceitam suas formas e conteúdos sem nenhuma análise prévia. Repensar que é a prática educativa, nos leva a aprofundar sobre que é uma prática, quais são suas características e, a partir de ali, compreender mais profundamente quais são os objetivos da educação hoje. Para isto veremos que implicações tem considerar a educação como desenvolvimento natural e como prática social discursiva, para, num giro dialético, considerar a educação com uma racionalidade própria de uma prática social ético crítica.

Palavras chave: educação – desenvolvimento natural – ensinar – prática educativa.

(*) Claudia González. Profesora de enseñanza secundaria, normal y especial en Filosofía. Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Licenciatura en Historia en curso (UBA).

Vocabulario relacionado al artículo:

desarrollo . educación . función .

¿Cuál es la función de la educación? fue publicado de la página 148 a página150 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

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