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  4. La llave perversa

La llave perversa

Albert, Sofía

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº34

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº34

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2010 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita

Año VII, Vol. 34, Noviembre 2010, Buenos Aires, Argentina | 100 páginas

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Introducción

El presente trabajo de divide en tres instancias.

En la primera etapa, el inventio, se realizó una investigación exploratoria a partir de la historia familiar. Mediante una entrevista a algún miembro de la familia, se indagó y eligió una anécdota digna de contar, para lograr un relato ficcional en base a ésta. Posteriormente, se ampliaron los datos obtenidos histórica y teóricamente para situar el relato temporoespacialmente de manera correcta.

El inventio consta de una búsqueda de descubrimientos y argumentos que sustenten al relato. En este punto se definen cuestiones cruciales para la futura redacción, como sobre qué se quiere escribir y a quién está dirigido, además de sumar datos y nociones que nos ayuden a no perder el hilo o la verosimilitud en el relato.

En la segunda etapa, el dispositio, se trazó el perfil físico y psicológico del personaje principal, además de los esquemas actancial, funcional y secuencial, a manera de guía para no dejar de lado la coherencia entre los hechos y actitudes de los personajes.

En el dispositio es donde se ordena el relato, se definen propiamente sus partes y los fragmentos que lo componen: narratio, confirmatio, exordio y epílogo. Las dos primeras apelan a la razón y el orden lógico, tienen carácter demostrativo y constan de la cronología y descripción; mientras que las dos últimas partes apuntan a emocionar y conmover al lector, así como marcar la apertura y clausura del texto.

Finalmente, en el elocutio, la narración toma forma y todo lo anterior queda plasmado en un cuento de género policial, ficcionado de manera que los hechos históricos y la anécdota inicial se fusionen, logrando un relato de carácter místico y emocionante.

El género policial se caracteriza por ser indicial, lo que quiere decir que a lo largo del relato se dan pistas que ayudan tanto al personaje principal como al lector a ir develando el misterio poco a poco. Generalmente sigue una estructura tradicional de introducción - nudo - desenlace. Y finalmente, es importante que la historia no sea narrada por el “malo” o el criminal y el final sea de carácter realista.

2. Investigación exploratoria. Inventio

2.1. Entrevista

Esta entrevista fue realizada a mi papá, Ricardo, que me contó la historia de la llave robada en Bari, Italia, una de las tantas aventuras en su viaje a Europa.

- Antes que nada, ¿cuál fue el motivo de tu viaje a Europa? Como sabes, toda mi vida me apasionó al andinismo, esquí y todos los deportes de alta montaña; y si bien no lo seguí como carrera profesional llegué a tener cierto reconocimiento en el medio. Es por esto, que la Federación de Esquí Argentino me ofreció a mediados de la década del ‘60,una beca para tomar un curso de guía de alta montaña que se dictaba en Chamonix, Francia. Como tal oportunidad no se me presentaría de nuevo jamás, decidí embarcarme hacia el viejo mundo con un pasaje de ida y el mínimo indispensable. El curso duró tres meses, y el viaje terminó extendiéndose por dos años.

- ¿En qué viajaste? En el barco “Eugenio C”, que llevaba pasajeros y carga por igual. Todavía conservo el diploma que certifica el cruce de la línea del Ecuador.

- En barco, que interesante ¿tienes alguna anécdota de la travesía? Si, fue maravilloso. Compré un pasaje en tercera clase, y por la mera curiosidad y desfachatez que me caracterizan (risas) terminé haciéndome muy amigo del capitán y la tripulación.

Así pude entrar a las magníficas cenas que se organizaban cada noche en el salón principal.

Una de esas noches, estaba yo sentado tranquilamente después de comer mientras todos bailaban y disfrutaban la noche; cuando en una mesa cercana pude ver a una mujer mayor muy elegante y seria. No pude contenerme al ver la soledad de esa mujer, que me dio algo de lástima, así que me acerqué y le ofrecí bailar. Se le alegró la mirada, y mientras bailábamos me contó su maravillosa vida como maestra de inglés en las islas Malvinas, había vivido ahí toda su vida adulta, y ahora regresaba a su Britania natal.

Al acercarnos a Londres me enteré con horror que en ese entonces te pedían como requisito de entrada al país que una persona natural Inglesa garantice tu procedencia y salida del país, cierta cantidad de dinero que no recuerdo cuánto era, o el pasaje de vuelta. Y yo no tenía ninguna de las tres cosas.

En una de las últimas cenas le comenté a la mujer mi preocupación, y más que contenta se ofreció como mi garante. De no ser por ella habría tenido que regresar.

- ¿Y cómo terminaste en Italia? Luego de terminar el curso en Francia, me pareció tonto regresar directamente a la Argentina. Ya había perdido el año de la carrera, así que decidí pasear un poco. Con lo mínimo, viajando a dedo u ofreciéndome como chofer, durmiendo en albergues de la juventud y consiguiendo trabajos pequeños a cambio de comida o un poco de dinero, recorrí buena parte de Europa. Obviamente Italia es un destino imperdible. Así llegué casualmente a Barí, una ciudad portuaria, pequeña entonces, ubicada al sur, en la costa del mar Adriático.

- ¿Qué te pareció lo más interesante de la ciudad? Difícil pregunta. Pero te diré que lo que más me pasé mirando fueron los detalles arquitectónicos de la ciudad: desde las ventanas de las casas, los adoquines, o las aldabas. ¡Ah! Las aldabas. Siempre tuve cierta fascinación con las llaves y todo lo relativo a ellas. Pasé horas mirando simplemente los diseños de éstas en las casas, incluso las más humildes eran hermosas.

Además, en Bari está la única basílica católica que no tiene forma de cruz latina. La iglesia de San Nicola de Bari, que tiene su homónimo acá en Buenos Aires, es de forma octogonal por la influencia árabe del otro lado del mar. El día que la fui a visitar era casualmente el día de San Nicola, el 6 de diciembre, y lo recuerdo porque es el único día en el que abren el portón principal. Al entrar me quedé viendo, para variar, el impresionante cerrojo de la puerta, que tenía puesta una llave igual o más impresionante todavía. De bronce, pesada, imponente, con un diseño maravilloso, y de unos 30 centímetros de largo.

- Esta llave es el centro de la historia, ¿Qué fue lo que pasó? No me pude resistir. La robé. La robé porque a lo largo de mi viaje había armado una pequeña colección de llaves exóticas y esta era definitivamente infaltable. Al poco tiempo regresé a América. Y decoré una pared de mi casa con todas las llaves que recogí en el camino. Es ese el momento en el que comenzó a pasarme algo muy extraño: comencé a tener problemas con las llaves propias. Ya sea que me las olvidaba dentro de casa o en algún otro lugar, las perdía de vista, se rompían o no funcionaban. Un día cualquiera dirigí mi mirada a la pared decorada con llaves, y la de San Nicola de Bari llamó inmediatamente mi atención, y ahí lo comprendí. Siempre viví en un mundo que va más allá del que todos ven, sobretodo siguiendo la corriente animista, y le atribuí mi maldición con las llaves a la llave hurtada de un lugar sacro. Me vino un ataque de culpa, y tan pronto como pude la mandé de vuelta a su hogar con la respectiva carta pidiendo perdón. De todas formas, desde entonces tengo los mismos problemas con las llaves, la maldición me persigue hasta el día de hoy. Eres testigo.

2. Marco teórico

2.2.1. Historia de la ciudad italiana de Bari, ubicada sobre la costa occidental del mar Adriático, es la capital de la región de Puglia y representa, por su posición geográfica ideal, el puerto más importante para el comercio con oriente.

Fue fundada en la Edad Antigua por los peucezios y vio pasar muchas batallas en busca de su dominio. Logró los máximos impulsos económicos luego de pasar a manos romanas en el siglo III a.C. y en el año 1100 adquirió influencia como centro religioso luego de la construcción de la basílica en honor a San Nicolás de Bari.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad portuaria puso de lado su importancia económica para convertirse en un punto estratégico vital, sin perder su poca notoriedad. El 2 de diciembre de 1943, el puerto Aliado albergaba a más de 20 barcos de carga, cuando fue atacado sorpresivamente por 105 bombarderos alemanes. Entre los 17 barcos completamente destruidos y hundidos en el mar, se encontraba el buque estadounidense John Harvey; éste contenía en su interior una carga secreta de alrededor de 2000 bombas M47A1 de gas mostaza, como parte de la misión de apoyo en caso de que Alemania decidiera comenzar a utilizar armas químicas.

Las autoridades portuarias desconocían la existencia de este cargamento y tampoco tenían ningún tipo de experiencia con armas químicas, por lo que ante el desastre causado por el bombardeo no prestaron atención a los extraños síntomas que se presentaron después del ataque. Al día siguiente, más de 600 pacientes presentaron ceguera y quemaduras químicas, y otros cientos más sufrieron problemas respiratorios a causa de la nube de gas que se extendió por la ciudad. Nadie informó a las autoridades médicas de qué se trataba el problema, pues el ejército estadounidense quería mantener la presencia del cargamento en secreto, a riesgo de desencadenar el conflicto químico con Alemania. Poco tiempo después, el doctor más importante de la zona y un experto en armas químicas particular, encontraron un cartucho de bomba americana M47A1 y pudieron identificar el problema. Aún así hubo cientos de muertes, y el puerto estuvo fuera de funcionamiento hasta febrero de 1944. Estados Unidos, al no poder guardar más el secreto, emitió una declaración afirmando que las armas eran únicamente preventivas.

2.2.2. Italia en la Segunda Guerra Mundial Italia permaneció relativamente neutral durante este período.

Los intentos de invasión fallidos de Mussolini acabaron por debilitar a sus tropas, por lo que el 1943 el ejército aliado tomó Sicilia. El gobierno siguiente, Badoglio, declaró oficialmente a Italia como aliado del Eje.

Posteriormente, con el pretexto de asediar a las tropas aliadas, Hitler comenzó a expandirse en territorio italiano, quedando ocupado todo el norte. Las pérdidas, en general, fueron pocas al final de la guerra, y la situación socioeconómica se mantuvo estable.

2.2.3. Basílica de San Nicolás de Bari San Nicolás fue un santo griego conocido como el santo de la intercesión, los niños y la dadivosidad, aunque tiene diversas asociaciones en cada país. Sin embargo, todas coinciden en la generosidad furtiva de esta persona, conocida en vida por dar regalos en secreto; es por esto que después fue tomado, supuestamente, como el modelo para el personaje de “San Nicolás” o “Santa Claus” en la vida moderna.

La basílica fue construida en 1089 y hoy en día alberga las reliquias del santo. Es por esto que también se lo conoce como San Nicolás de Bari y este lugar se ha convertido en un importante destino de peregrinaje para sus fieles seguidores.

En la basílica se celebran diversas festividades. El 6 de diciembre se oficia el rito delle nubili, en memoria del día de la muerte de San Nicolás; en el calendario gregoriano, esta fecha es el 19 del mismo mes, por lo que el rito se lleva a cabo en ambas fechas. El 9 de mayo (22 en calendario gregoriano) se celebra el día en el que las reliquias de San Nicolás fueron trasladadas de Myra (Turquía) a Bari.

2.2.4. Límites temporo-espaciales Este cuento se ubica en la ciudad de Bari, en los meses circundantes a diciembre de 1943.

2.2.5. Justificación Si bien el bombardeo a la ciudad ocurrió un 2 de diciembre y el día en el que las puertas de la basílica están abiertas y el elemento principal de la historia, la llave, está al alcance del público es el 6. Pretendo alterar las fechas de manera que se puedan relacionar estos dos eventos, exagerando y extendiendo la “maldición” que acarrea el robo de dicha llave, no solo a una persona sino a toda una ciudad.

Dispositio

2.2.6. Descripción del personaje Personaje principal: Damián Brenes Características físicas: 25 años, estatura 1.85, cabello negro, medianamente largo, cortado tipo melena, ojos celestes, tez blanca, sin bigotes ni barba, cara cuadrada de mandíbula muy varonil, composición delgada pero fibrosa, fuerte, rasgos elegantes, manos finas, estilo de vestir casual lo más cómodo posible, pies un poco desproporcionados a la altura, debería usar anteojos pero nunca se los pone Características psicológicas: Carácter enérgico, aventurero, travieso, valiente, de maneras varoniles, de signo zodiacal Leo, personalidad fuerte, estilo de vida activo, siempre muy ocupado, de profesión arquitecto, nunca sale sin un libro, le gusta ver el amanecer todos los días, odia bailar la música de su época, amante del teatro dramático, romántico, con una visión poética de la vida, lleva siempre consigo un rosario de su abuela. Gusto por las emociones fuertes y las cosas fuera de lo común, los viajes y los lugares nuevos.

Hobbies: Leer, escribir, la música clásica.

De creencia animista, religión católica y visión política anarquista.

3. Relato escrito. Elocutio. “La Llave perversa” Llegué a Bari por azares del destino en noviembre de 1943.

Lo recuerdo perfectamente, era un día frío, gris, pero el aire estaba limpio, sin olor a pólvora ni sangre. De travesía por Europa, en parte cumpliendo mi inoportuna tarea, en parte escapando de la guerra; había llegado finalmente a mi destino medio año después de partir de América. Cruzar el Atlántico en tiempos bélicos era mucho más que una locura subrayada con tinta roja, pero siendo el único de la familia con suficiente fuerza y energía para semejante travesía, me aventuré sin mucha elección a recuperar partidas de nacimiento vitales, pérdidas en tiempos de inmigración apresurada, escapando de la primera oleada de odio que aquejó al mundo. La familia Brenes ya sería legal de nuevo.

Así pues, finalmente, recuperé los trozos de papel medio destrozados en una pequeña iglesia en las afueras de Roma.

Nadie sabe qué les pasó a tantas cartas enviadas con la intención de ahorrarse el viaje y los amables y bonachones sacerdotes tampoco mencionaron el estar al tanto de eso. Con la calma infinita que llega al cumplir una tarea, decidí tomar un camino de regreso mucho más relajado. No recuerdo con qué motivo llegué a la pequeña ciudad portuaria de Bari, pero las colinas suaves, las casas coloniales, el puerto tranquilo, todo me enamoró.

Recuerdo que un día salí a explorar la ciudad más a fondo, iba despacio, viendo los detalles de las ventanas, los grabados en las puertas, las aldabas, todas esas cosas pequeñas que marcan el estilo de la ciudad. Así fui a parar a la basílica de San Nicolás. Recuerdo que era un 6 de diciembre porque se celebraba la festividad de dicho santo y las puertas principales estaban de par en par.

Asistí a la misa y después comencé a recorrer la edificación de punta a canto, los murales, los vitrales, los asientos, el púlpito, el altar; quedé completamente maravillado. Al salir, reparé una vez más en el edificio, una construcción extraña, octogonal, poco común para un templo católico, sus enormes puertas grabadas invitaban a entrar. Entonces me llamó la atención algo que no había notado antes; en la aldaba de la puerta se encontraba una gigantesca llave de hierro, vieja, oxidada ya al extremo de quedar camuflada con la madera, con arabescos fantásticos y una estructura aún más compleja.

No pude resistirme. La robé. La tomé como un extraordinario souvenir de una ciudad que se había robado mi corazón.

Al regresar al hostal en el que me alojaba, tropecé y me disloqué el tobillo. Ahora tendría que posponer el regreso a casa.

Pasaron los días lentamente, pues el doctor me había recomendado reposo.

Una mañana, dormía plácidamente cuando me despertó el horror de gritos y estruendos, provenían del puerto, que no estaba muy lejos. Un bombardeo.

Afortunadamente se concentró en los barcos, no en las casas de los inocentes. Salí con cuidado. No parecía haber muchas vidas perdidas pero en el mar flotaban restos de barcos retorcidos.

Esto le recordó al tranquilo lugar los tiempos horrorosos que se vivían en el resto del mundo.

A partir de ese instante, el aire cambió. El olor de la ciudad era insoportable, ardía respirar y no había manera de evitarlo.

A los pocos días, comenzaron a aparecer heridos misteriosos, quemaduras en personas que estaban a kilómetros del puerto, gente que despertaba sin poder ver o sin poder respirar, y muchísimas otras afecciones sin explicación alguna.

Trataba de ignorar el constante dolor que aquejaba a mis pulmones pero se me hizo imposible. El incidente del bombardeo me recordó que ningún lugar de Europa, ni el puerto más inocente está libre de culpa, y comencé la trayectoria de regreso a casa. Tardé un año en volver a pisar suelo conocido.

Tuve que hacer tramos cortos por las incontables trabas que se me aparecían en el camino. Llantas agujereadas, bombas dispersas, el increíble control fronterizo. Lo único que hubiera faltado es que perdiera los papeles que fui a buscar.

Llegué a casa finalmente, entregué las partidas de nacimiento a mi madre y mis tías, felices de verme con vida luego de escuchar el relato de mi travesía, y coloqué como trofeo en la pared las diversas chucherías que había recolectado en el camino como recuerdo de tantos viajes. La llave de Bari ocupaba el lugar de honor. Pasaron los meses y la vida transcurrió de la misma manera que antes de mi partida. Vivía solo, en un departamento pequeño, que últimamente había estado teniendo problemas con la puerta. Ya sea al entrar o al salir, la llave no abría el seguro, o se quebraba dentro, o simplemente no llegaba a encontrar las llaves y me veía forzado a salir dejando la puerta abierta. Una tarde en particular salía apurado de casa, pues mi madre requería de mi presencia con cierta urgencia.

Rebusqué todos los objetos que tenía, intentando encontrar mis llaves, ese día no podía dejar la puerta sin seguro.

Con mi paciencia a punto de agotarse, abrí el cajón del escritorio y escuché un golpe seco detrás de mí. La llave de Bari cayó de su “lugar de honor” en la pared y al bajar la mirada vi que justo al lado de ésta, se encontraba el juego de llaves que se veía minúsculo.

Fue ahí cuando me di cuenta. La llave era la responsable de mi maldición. La caída, el bombardeo, el aire enfermizo, todo había sucedido inmediatamente después del hurto de la llave, como una maldición que cae en una tumba profanada. El perder mis llaves, el que mi tobillo no haya terminado de sanar, todo tenía sentido.

Al día siguiente empaqué la llave y la envié de regreso a su hogar, con una carta a los respectivos dueños, con mis más sinceras disculpas; no mencioné mis pensamientos sobre los efectos de la llave en el mundo.

Unos meses más tarde recibí la respuesta de la basílica, agradeciendo la devolución de un objeto tan antiguo y preciado.

Ese mismo día se anunció el fin de la guerra, y la paz volvió al mundo y a mi corazón.

Sin embargo, hasta el día de hoy, 50 años después, pierdo las llaves de vez en cuando.

4. Conclusión

En conclusión, este trabajo ha probado ser de gran importancia y utilidad para entender el proceso de escritura de cualquier relato narrativo, que aunque no lo parezca o muchas veces quede relegado, requiere un nivel de investigación y apoyo teórico, similar al del reporte científico.

Como resultado de este proceso, inventio - dispositio - elocutio, el relato breve no solamente cumple con la consigna sino que también ha sido de gran utilidad para escuchar y aprender sobre la historia familiar personal, pues antes de elegir una anécdota como base se escucharon muchas que complementan la imagen y recuerdos que se tienen de la familia.

Asimismo, el hecho de producir un correlato audiovisual ayuda a ampliar los horizontes y por lo menos acercarse a conocer nuevos lugares en el mundo, muchos de ellos con historias inesperadas.


La llave perversa fue publicado de la página 61 a página64 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº34

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