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Pop Art: ¿ El movimiento artístico de mayor cercanía con el pueblo?

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35 [ISSN: 1668-5229]

Ensayos sobre la Imagen. Edición VII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 35, Diciembre 2010, Buenos Aires, Argentina | 168 páginas

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Bourlot, Cintia

Introducción
La presente investigación se refiere al tema del Pop Art, movimiento
artístico surgido en los años sesenta, principalmente
en Estados Unidos e Inglaterra. Con raíces en el surrealismo,
el dadaísmo y el expresionismo abstracto, se define como
una manifestación cultural que ha ido creciendo bajo las condiciones
capitalistas y tecnológicas de la sociedad industrial.
El Pop Art refleja el estado de ánimo de una época, caracterizada
por una estabilización política y económica después de
la Segunda Guerra Mundial, a partir de lo cual se generaron
nuevos hábitos y conductas de consumo. El cambio de vida
de la sociedad, el bombardeo de información por parte de los
medios masivos de comunicación, la euforia por las nuevas
tecnologías, la nueva cultura de consumo y el culto a las estrellas
del momento fueron punto de partida para el desarrollo
de un arte diferente, nuevo, que no es más que el reflejo del
espíritu de una época. Es por estos factores que el nombre
alude al “arte popular”, el arte del pueblo.
Los objetos industriales, los carteles, los embalajes, el empleo
de imágenes de la cultura popular, los cómics, el dinero
son algunos de los elementos de los que se sirve, acompañados
muchas veces de la ironía y combinándolos o separándolos
de su contexto original.
La investigación de esta corriente artística se realizó por el interés
de conocer las causas y consecuencias de su aparición
y expansión, así como también con el motivo de desarrollar
el aspecto social del movimiento. Lo que se propone este
trabajo es, no sólo averiguar y reflexionar sobre los antecedentes,
origen, temas, técnicas, grandes exponentes y obras
significativas del Pop Art, sino también mostrar la repercusión
de este arte en la sociedad de clase media. ¿Cómo fue la reacción
del pueblo? ¿Produjo cambios en la conducta o en los
hábitos de compra? ¿Determinó una nueva mentalidad en la
gente? ¿Fue bien recibido por la sociedad?
Tomando principalmente el Pop Art en los Estados Unidos, lo
que se intentará resolver a partir de la consulta con diferentes
fuentes bibliográficas es si el Arte Pop fue el movimiento de
mayor cercanía entre el público común y el arte.
Desarrollo
Para empezar a hablar sobre el Pop Art, es necesario nombrar
sus antecedentes, las causas que determinaron su aparición.
La raíz más antigua puede considerarse el lenguaje del cubismo,
gracias al trabajo de Stuart Davis, quien usó objetos
comunes y domésticos (tales como una batidora de huevo,
un guante de goma y un ventilador eléctrico) para las pinturas
que realizó en los años veinte. Sin embargo, es más importante
destacar la influencia dadaísta y surrealista en el surgimiento
del arte Pop.
La primera vanguardia nombrada combinaba los textos y las
imágenes de los carteles publicitarios, la vida cotidiana, los
slogans y carteles en diferentes tipos de collages y assemblages.
El collage propiamente dicho había sido inventado por
los cubistas como medio para explorar las diferencias entre la
representación y la realidad, determinando luego una expansión
y búsqueda de utilidades por parte de artistas posteriores
al movimiento, quienes esta vez se interesaron por establecer
conexiones entre esos objetos que colocaban juntos. Kurt
Schwitters fue uno de los artistas dadaístas más relevantes, y
el creador de uno de las obras que puede considerarse punto
de partida para el Pop Art: el collage For Kathe, cuya composición
incluyó por primera vez el cómic (elemento característico
en muchas obras de Roy Liechtenstein). El dadaísmo, al igual
que el posterior movimiento pop, cuestionaba el término tradicional
del arte y trató como temas el insultó y la conmoción.
Es importante entonces destacar como precursor del arte
pop el ready-made dadá por el cual los objetos se utilizan con
un fin artístico y dejan de tener utilidad: el arte se convierte
entonces en algo cotidiano, y lo cotidiano (las latas de sopas
Campbell o las cajas de brillo de Warhol, como ejemplo).
Los surrealistas, si bien se basaban en el inconsciente del
hombre y la psicología de Segmund Freud (lo cual se contrapone
a las ideas del Pop, en donde el ser humano es manipulado
por fuerzas externas), también influyeron en el estilo del
arte pop, debido a la libre combinación de normas de conducta,
modelos estéticos y objetos modelo elegidos al azar. Para
el pop art, el collage y el assemblage son los fundamentales
principios creativos y simbólicos, es por esto la importancia
del dadá y el surrealismo en su desarrollo.
Posterior a estas vanguardias, durante los años cuarenta y
cincuenta, el expresionismo abstracto fue la tendencia predominante
en los Estados Unidos. Cuando este movimiento
comenzó a agotar sus ímpetus, se pasó de un arte “elitista” y
subjetivo a un arte caracterizado por la representación de las
costumbres y estilos del pueblo, de la clase media. Los artistas
comenzaron a experimentar con materiales y estilos. El Pop
Art pareció desafiar al expresionismo abstracto, siendo más
figurativo, más nuevo y más norteamericano. Lo acusaban de
ser un movimiento elitista y vacío, carente de contenido.
Cabe destacar que, por otra parte, para la historia del arte pop
fueron importantes algunos fenómenos ocurridos en Europa,
sobre todo en el período de entreguerras, en los cuales también
proliferaba una época de progresos en la cultura de masas,
de diferencias entre la vida de lujo y la vida decadente, de
desarrollo de la tecnología y la industria del ocio. Los artistas,
intelectuales, escritores y cineastas críticos comenzaron a interpretar
ese cambio en la sociedad e intentaron generar conciencia
cultura. Walter Benjamín y Sigfried Kracauer, por ejemplo,
escribieron obras teóricas sobre los medios de masas.
Continuando con los hechos que determinaron la aparición
del Pop Art, al comenzar una nueva década, los años sesenta,
se produjo un cambio en la sociedad tan importante, y, de
cierta forma, revolucionario, que trajo consigo una nueva forma
de vida, una manera diferente de apreciar la realidad, una
nueva consciencia. Rápidamente se empezaron a popularizar
y expandir los medios masivos de comunicación, y por consiguiente
los avisos publicitarios. La clase media era manejada
por la radio y la televisión. El bombardeo de información
por parte de los medios impulsó un acercamiento entre los
compradores y comerciantes, determinando la masividad del
consumo. A su vez, los pósters, los periódicos marginales,
los carteles y los fan-magazine crearon un nuevo sistema
de comunicación. Es importante destacar la estabilización
política y económica en la época de post-guerra, ya que sin
ella hubiera sido muy difícil el desarrollo de estos elementos
determinantes de este tipo de arte. Todo lo anteriormente
nombrado condujo a una revaloración de lo que es comúnmente
llamado “popular”, “del pueblo”. Lo trivial, lo efímero,
lo banal, comenzó a convertirse en objeto de interés general,
no sólo para las clases medias sino también para la gente de
bajos recursos y la burguesía. En otras palabras, los factores
que crearon el Pop Art no son universales, sino mas bien específicos
y particulares de las culturas urbanas de Inglaterra y
Norteamérica de la post-guerra.
Con relación a este último tópico, es necesario hacer una
distinción entre el Pop Art americano y el Pop Art británico.
Muchos autores afirman que el fenómeno Pop surgió primero
en Gran Bretaña, a partir de una nueva consciencia de las
manifestaciones de la época actual, apoyándose en la descripción
detallada de la situación socio-cultural. Los artistas
e intelectuales comenzaron a darse cuenta de que su cultura
cada vez estaba más influenciada por los medios de comunicación
y las nuevas tecnologías. Surgió entonces (en 1952,
en Londres) un grupo independiente que, si bien no era grande
y los encuentros irregulares, determinaron la variada temática
de los actos, tales como las técnicas artísticas, el actionpainting,
la cultura popular, la cultura urbana, la publicidad, el
cine los cómics, la literatura de ciencia ficción, la música pop,
la moda. Estos temas, a menudo alejados de los intereses
de la cultura establecida en esa época, eran discutidos a conciencia
con diferentes posturas para lograr comprender los
problemas de la sociedad contemporánea. Los miembros del
grupo Richard Hamilton y Eduardo Paolozzi son considerados
los padres del arte Pop británico. Cabe destacar que la primera
obra Pop, para muchos autores, es un collage de Hamilton
titulado ¿Qué es lo que hace que los hogares de hoy sean
tan diferentes, tan atractivos? (26 x 25 cm, 1956, Tübingen:
Kunsthalle Tübingen).
El hecho determinante fue la conferencia Bunk de Paolozzi
durante el primer acto del Grupo Independiente en 1952.
Bunk era una especie de collage visual a partir de revistas
americanas, cómics y revistas de ciencia ficción, mezclando
imágenes de los medios de comunicación y la publicidad. Proyectados
sobre una pantalla, se aumentaba el efecto de sus
componentes llamativos que resultaban irritantes. A partir de
ese momento el Pop se fue expandiendo con un fácil y rápido
éxito; su campo de acción aumentó en extensión y entre
la joven generación. Una fecha clave es 1961, debido a la
exposición de los Jóvenes Contemporáneos que tuvo lugar
ese año, conformado por un grupo de estudiantes del Royal
College of Art de Londres. Hay un par de artistas que, si bien
no conformaron este grupo, también son relacionados con
el movimiento Pop, tales como Anthony Donaldson (quien
usó la fantasía pop de muchachas desnudas o casi desnudas
como componente de sus cuadros que parecen estar más
cercanos a la asbtracción) y Patrick Caulfield (debido a la utilización
de líneas duras e invariables contorneando los elementos
representados).
El movimiento Pop en Inglaterra, al igual que en América,
es un arte sobre el arte y los estilos, un arte que abandona
su desarrollo tradicional y toma el camino de representar un
presente trivial percibido a consciencia. Los temas representados
y el espíritu es el mismo, sin embargo, suele mirarse
más al desarrollo del Pop Art en Estados Unidos, debido a
que América y la calidad de vida de los americanos fueron las
inspiraciones básicas de muchos artistas, independientemente
de su nacionalidad.
El Pop Art ha sido siempre considerado entonces una crítica
a esa nueva sociedad, la sociedad de masas, la sociedad consumista.
Es por eso que el movimiento basa sus temas pictóricos
en la vida cotidiana, intentando reflejar las realidades de
una época, su estado de ánimo, sus cambios en la conducta,
mostrando el cambio cultural producido. Los temas, las formas
y los medios del arte Pop no son más que el reflejo de
los rasgos esenciales de los años sesenta. Éstos incluyen, a
modo de ejemplo, el culto a las estrellas de Hollywood (en
donde el espectador se transforma en un ser anónimo e insignificante),
el dinero (representación de que todo tiene un
precio, la llave que permitía acceder y disponer de las cosas,
remedio universal contra las frustraciones), el nacionalismo,
el consumismo en general: botellas de gaseosa, paquetes de
cigarrillos o envoltorios de chicle son algunos de los objetos a
menudo representados.
Mediante la representación sugestiva de los medios de masas,
las realidades sociales y consecuencias de éstas para el
ser humano, el Pop Art reacciona ante la despersonalización
de la sociedad, con instrumentos estilísticos impersonales,
con cuadros más objetivos y muchas veces de difícil comprensión.
El Pop pretendía redefinir el individualismo dentro
del arte, por esta razón en muchas obras se resalta el anonimato
del artista (tema que se desarrollará luego, tomando
ejemplos concretos). Si bien este movimiento artístico presenta,
a veces, características contrapuestas y caminos diversos,
su base, tanto en forma como en contenido, siempre
va a estar relacionado con las estructuras, los métodos o la
influencia de los medios de masas.
Esta ambivalencia de contenidos, esta unión de conceptos
que no son exactamente compatibles (“arte” y “pueblo”)
fue bienvenida por la audiencia, no así por las críticas. En lo
que respecta al público común, este tipo de arte tuvo un gran
éxito (sobre todo para los distribuidores y coleccionistas): la
sociedad se sentía atraída por la variedad e intensidad de colores,
los contenidos, sus formas fáciles y en cierto punto divertidas.
Al espectador le gustaba reconocer esos elementos
representados, comprender la obra (o intentar comprenderla)
de inmediato al ver que aquello que estaban viendo era, quizás,
un elemento que fácilmente encontrarían dentro de su
hogar. De esta forma, se ahorraban la complicada interpretación
de obras del expresionismo abstracto.
Pero en la relación entre el arte pop y su público puede decirse
que hubo una especie de “malentendido”, por parte de
éste último. La audiencia, si bien recibió con gran aceptación
este arte diferente y más cercano a su realidad, pareció no
comprender que lo que se estaba queriendo mostrar era una
crítica. La gente no comprendió la carga de ironía y ambigüedad,
quizás vieron el Pop Art como una celebración a la cultura
de consumo, en lugar de entenderlo como una sátira de lo
banal, lo carente de contenido, lo trivial, lo superficial. Contrariamente,
la crítica no fue para nada favorable. Sus detractores
afirmaban que la llegada del Pop Art hechó a perder todo
lo logrado con el expresionismo abstracto. Harold Rosenberg,
uno de los líderes defensores de este movimiento, planteó
que la superficialidad del arte pop desembocaba en la monotonía,
y por consiguiente, en la escasa permanencia, a diferencia
del expresionismo abstracto, que, según Rosenberg,
no pierde calidad, significado y capacidad para producir obras
nuevas. A pesar de esto, los artistas parecían haber cumplido
su objetivo: el de llegar al máximo público posible, sin exclusiones,
lograr un arte accesible para el ciudadano común.
En lo que respecta a las técnicas utilizadas, el Pop Art se
valió básicamente, como se nombró anteriormente, el collage
y los assemblages. El artista explota todos los mecanismos
de producción de imágenes populares (fotografía, publicidad,
cine, revistas, cómics,), juntándolos y complementándolos
para lograr eliminar la subjetividad del autor. Se quería una
neutralidad completa, que en la obra no haya rastros de la
mano del artista. Es por eso que las imágenes debían ser
procesadas de alguna manera previamente, dejando la expresividad
en segundo plano. En el caso de Roy Liechtenstein,
representante del movimiento (el cual se desarrollará luego),
empleaba en sus obras viñetas de cómics ampliadas, dejando
ver los puntos de impresión.
Característico es el uso del color: tonos planos, sin modulaciones,
intensos. A su vez, muchas veces las formas representadas
están descriptas por una línea dura invariable,
conformando y delineando las formas, dándoles un estilo
particular y preciso a los dibujos. Estas técnicas contribuyen
a la fácil identificación del objeto representado, propio del lenguaje
publicitario.
En lo que concierne a los máximos exponentes del movimiento
Pop, Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Richard Hamilton,
Jim Dine, Claes Oldenburg, George Segal, Jasper Johns
y Robert Rauschenberg son sólo algunos de los grandes artistas
que resuenan como los más significativos e influyentes
de este tipo de arte. El temperamento y personalidad de
cada uno de ellos determinó el estilo de su obra, presentando
algunas diferencias entre ellos. Por ejemplo, Dine y Warhol
difieren en actitud y en método, sin embargo ambos son dos
de los exponentes que lideran la vanguardia Pop.
En el caso de Dine, hace un uso extensivo del collage. En sus
cuadros, dibujos, collages, assemblages y esculturas combina
diversas técnicas introduciendo textos y palabras escritas a
mano, y coloca objetos cotidianos (como batas, manos, herramientas
o corazones) en entornos indefinibles. Los objetos
reflejan su propio estado de ánimo, sin dejar de mostrar su
pasión por lo banal y su atracción por lo cotidiano, su deseo
de hacer de la “vida común” que todos experimentan en las
sociedades urbanas e industriales, algo digno de considerarse
una pieza de arte. Se diferencia de otros artistas al apartarse
de la frialdad y la impersonalidad del Pop Art al realizar obras
en las cuales se advierte su pasión personal. Es, además, uno
de los creadores de los “happenings”: obras de arte que tenían
la forma de eventos o manifestaciones teatrales, ofreciendo
un collage de sensaciones rodeando al espectador.
Warhol, en cambio, es más enigmático e innovador. Su idea
no es tan sólo convertir el arte en algo trivial y vulgar, sino trivializar
y vulgarizar al propio arte; producirlo como un producto
de masas. Sus primeras pinturas datan de 1960 y se inspiran
en los motivos de la publicidad y el cómic. Le interesan los
criterios de santidad y cualidad, tanto en las personas como
en los artículos de la industria del consumo. En sus serigrafías
sobre lienzo (de 1962 a 1970) aparecen estrellas de cine (Marilyn
Monroe, Elvis Presley, Marlon Brando), del arte (Mona
Lisa, Rauschenberg y hasta el propio Warhol), de la política
(Jackie Kennedy, Nelson Rockefeller), así como también hechos
políticos (como la Race Riot), artículos de consumo (Coca
Cola, Pepsi Cola, conservas Campbell, envoltorios) y monumentos
(el Empire State, la Estatua de la Libertad), entre otros
elementos y personalidades. Una de sus obras más famosas,
en la que aparece una lata de sopas Campbell, fue justificada
por el autor sólo por el hecho de que solía tomarla todos los
días como almuerzo durante veinte años. Esto encuentra su
razón de ser en que Warhol procedía de la misma clase social
que se interesó por representar, y desde temprana edad debió
realizar trabajos ocasionales para ganarse el pan.
Desde la única representación de latas de sopa, Warhol progresó
a las múltiples, donde la misma imagen era repetida una
y otra vez, con la finalidad de remover cualquier significancia
que hubiese tenido al ver el objeto aislado (la repetición de la
información la banaliza). Este método, de reproducir la misma
imagen repetidas veces en una misma obra, es otra característica
particular del artista. Como ejemplo puede citarse la
pintura de polímero sintético y serigrafía sobre lienzo, Tunafish
disaster (316 x 211 cm, 1963, Londres: Saatchi Collection),
el óleo sobre lienzo Green Coca-Cola Bottles (208,9 x
144, 8 cm, 1962, Nueva York: Collection of Whitney Museum
of American Art), y la serigrafía sobre lienzo Two Dollar Bills
-Front and Rear (210 x 96 cm, 1962, Colonia: Museum Ludwig).
Tal como fue mencionado anteriormente, muchos artistas,
como Warhol, pretendían el anonimato autorretratándose
sin rostro. Warhol resalta el anonimato de su personalidad
artística en su pintura acrílica y serigrafía sobre lienzo Autorretrato
(180 x 183 cm, Londres: Saatchi Collection). El artista
utilizó una fotografía tomada por él mismo con el disparador
automático, luego aumentó y coloreó la imagen con una serie
de serigrafías para llevarla al estilo publicitario. Warhol, quien
es considerado a menudo el artista más pop, declaró alguna
vez que la razón por la cual pintaba de esa forma es porque
quería ser una máquina, y sentía que cualquier cosa que haga
tenía que hacerlo como tal. En otras palabras, quería ser algo
que hace no pinturas sino productos industriales. Quizás es
por eso que su campo de acción va más allá de los límites de
la pintura: hizo numerosas películas y dirigió entretenimientos
en un club nocturno llamado Velvet Undergrount, y disfruta
de una notoriedad que cualquier actor principiante envidiaría.

En el caso de Lichtenstein, a diferencia de Warhol, se encuentra
profundamente interesado en cuestiones de estilo,
aunque ese interés muchas veces es expresado en una forma
extremadamente paradójica e irónica. Su primer material,
como el de Warhol, fueron las tiras cómicas, pero éstas eran
tratadas de una forma diferente. El artista reproducía todos
los elementos que encontraba en su material: los bordes negros,
los puntos generados por la impresión barata (los cuales
sobredimensionaba), aludiendo a que sus técnicas parecían
ser comerciales pero no lo eran. Esto permitió al artista utilizar
las mismas técnicas en temas totalmente diferentes, ya
no conectados con las tiras cómicas pero traducidas en su
lenguaje. Tal es el caso de la serie de “Pinceladas”: utilizando
la misma técnica que los cómics, logra versiones congeladas
y minuciosas de las marcas que un pintor expresionista abstracto
habría hecho con una pasada de pincel.
“A los cómics les debo los elementos de mi estilo y no los
temas”, había declarado el artista durante una entrevista.
También, Lichtenstein realizó versiones de obras de grandes
artistas: Cézanne, Mondrian y Picasso. Por un lado, parece
distanciar las pinturas que elige para copiar, para que pueda
dársele una connotación racional, además de mostrar cómo
una misma representación varía cuando las convenciones
para realizarlas es alterada.
Los cuadros de Lichtenstein pretenden objetivar y des-individualizar
emociones y actitudes. Su pintura resulta perfecta
y detallada, minuciosa, queriendo lograr la desaparición de
sus huellas (imprecisiones, cambios). Muestra los temas tal
como lo haría un diseñador gráfico o dibujante de publicidad.
El lenguaje visual utilizado, así como la disposición del texto y
la imagen son tomados directamente del penetrante lenguaje
publicitario, de los envoltorios y los anuncios. Lichtenstein
reelabora tipográficamente los textos y unifica los colores
mediante la trama adicional de un fondo estructurado previamente.
Pretende simplificar tanto la línea como el color: si
algo podría ser rojo, se vuelve rojo en su totalidad.
De la misma manera que Warhol, Lichtenstein no se ancló solamente
en la pintura sino que exploró otras formas artísticas
como la escultura. Sus trabajos en tres dimensiones son en
general más débiles y menos interesantes que sus cuadros,
pero no dejan de poseer su particular estilo.
En lo que respecta a Jasper Johns, su obra se basa en la
percepción, tanto en su creación como en su efecto. El proceso
artístico nace a partir de esa percepción, pasando por el
hecho hasta el cuadro. Este artista se observaba a sí mismo
en este acto: analizaba lo que hacía y cómo lo hacía, queriendo
una representación de las interpretaciones que van
más allá del simple hecho de observar. Los primeros objetos
y signos importantes que pintó con este fin fueron las Flags
(imágenes intervenidas de banderas americanas), las Targets
los números, letas y conceptos. Para crear sus pinturas prefiere
agarrarse de algo preexistente, sin tener que crear así
sus propias composiciones. Actúa a la inversa: inventa una
función y le busca un objeto. El tema de sus imágenes es
en gran parte la falta de tema, dejando que el espectador le
otorgue un significado específico.
En lo que concierne a la pintura, Johns es un maestro de la
técnica. Se interesa por la inercia pictórica, en la idea de pintura
como objeto más que como representación.
La obra de Jasper Johns puede resumirse, entonces, como
una pintura que descubre a los mecanismos perceptivos, los
movimientos y las tensiones del ojo.
Con referencia a Claes Ondenburg y George Segal, ambos
son exponentes de la escultura pop. En el caso de Ondenburg,
su perspectiva revela una cierta aceptación a la cultura
americana. Sus culturas suelen instalarse en espacios urbanos
públicos y paisajes, donde causan el mismo efecto que
una arquitectura. Parte de los objetos cotidianos y transforma
su función y significado, aumentando enormemente su tamaño,
cambiando su material (convirtiendo lo duro en blando
y viceversa) y dándole un color nuevo. Lo elemental del
elemento (su forma, su función, su material y sobretodo su
organización ideal) son transformados en algo “sorprendente
y sugestivo”. Como ejemplo se pueden citar curiosas obras
como Soft Toilet, un vinilio relleno con fibra de ceiba y pintado
con liquitex, y madera (132,08 x 81,28 x 76, 2 cm, Nueva
York: Collection of Whitney Museum of American Art) y Soft
Pay- Telephone, también un vinilio relleno con fibra de ceiba
montado sobre una tabla de madera (118, 11 x 48,26 x 22,9
cm, Nueva York: The Salomon R. Guggenheim Museum).
La obra de George Segal, por su parte, es más simple. Consiste
en yesos que crean esculturas de personas y objetos
reales en situaciones cotidianas. Éstos son creados con de
moldes a partir de un modelo vivo (siguiendo una técnica que
él mismo inventó).
Otro artista mencionado anteriormente como uno de los mayores
exponentes del Pop Art fue Robert Rauschenberg. Sus
collages y assemblages de finales de los años cincuenta y comienzo
de los sesenta tomaban semántica y formalmente el
movimiento de Kurt Schwitters y Marcel Duchamp. El artista
pretendía confrontar las reproducciones mecánicas triviales
de los medios de comunicación con los elementos del dibujo,
la pintura y la escultura. A principios de la década del cincuenta,
pintó una serie de cuadros completamente blancos donde
la única imagen era la propia sombra del espectador: quizás
con esto quiso lograr que el público viera un reflejo de sí mismo,
en el sentido de ver lo que es el ser humano y los actos
que realiza, en qué se ha convertido la sociedad.
Gracias a la variedad de materiales de desecho que utiliza
(tales como sillas o pájaros disecados), Rauschenberg es
muchas veces relacionado con el dadaísta Kurt Schwitters,
aunque Rauschenber ha pasado a través de la experiencia
impresionista abstracta.
Richard Hamilton, que anteriormente fue mencionado como
el autor de la primera obra considerada Pop, es considerado
el mayor representante del arte Pop inglés. De hecho, gracias
a su obra, fue instaurado el término "Pop-Art" fue utilizado por
primera vez por (utilizado el crítico británico Laurence Alloway
en 1958 al definir sus obras junto conlas de Eduardo Paolozzi).
Su técnica se basa en la utilización de imágenes fotográficas
y el collage, y su temática gira alrededor de las más
inverosímiles historias cotidianas.
Los artistas Pop, entonces, si bien presentan algunas diferencias
de estilo y de pensamiento, concuerdan en la ambición
de crear un arte que refleje la cultura de la época. Pueden presentar
un mayor o menor rechazo a la sociedad de consumo
y el capitalismo, pero la esencia no deja de ser la de mostrar
elementos, personas o personajes en sus formas cotidianas,
representando la mentalidad de una nueva generación de
pensamiento consumista.
Para finalizar, puede decirse que, a pesar de conformarse por
tipos de representación que a veces son muy contrapuestos
(la técnica y los temas de Jasper Johns con los de Lichtenstein,
por ejemplo), el Pop Art no deja de ser una especie de
espejo en la cual se ven reflejado el ánimo de una época muy
particular, marcada por las nuevas tecnologías y los medios
masivos de comunicación. Todos los artistas, con sus diferencias
y similitudes, retratan objetos o situaciones de la vida
diaria, a la cual el público reconoce fácilmente. Por eso es que
se obtiene la conclusión de que fue el movimiento artístico de
mayor cercanía con el pueblo, por reflejar sus ideas y mostrar
elementos que ellos asimilaron y aceptaron por resultarles
cotidianos. Y quizás a eso se debe la razón de su éxito: a
pesar de que el público pudo haber interpretado mal las ironías
y la crítica hacia ellos mismos, aceptaron con gusto esas
llamativas y particulares obras.
Bibliografía
Osterwold, Tilman (1992). Pop Art. Köln: Taschen.
Lucie-Smith, Edward (1979). Movimientos en el arte desde 1945. Buenos
Aires: Emecé.
Masotta, Oscar (2004). Revolución en el arte: Pop-art, happenings y
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Hockney, David (1986). Forty years of modern art 1945-1985. Londres:
Nate Gallery.
Aspects of modern art (1989). Londres: Academy Group.
Papadakis, Andreas. (1992). Pop Art. Londres: Academy.
Adams, Hugh. (1984). Art of the sixties. Londres: Peerage Books.
Moix, Ramon-Terence. (1968). Los "cómics": arte para el consumo y
formas "pop". Barcelona : Llibres de Sinera.



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  • Pop Art: ¿ El movimiento artístico de mayor cercanía con el pueblo? fue publicado de la página 93 a página97 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº35
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