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Melodrama: historias del sexo fuerte

Benites Panchi, Valeria Nataly

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Desarrollo

1. Javier Hernández Ruiz explica que en la época barroca de Italia o Francia en los años de la revolución, se designaba con el término melodrama a toda pieza teatral que combinara partes habladas con otras musicales. Con el tiempo este término pasará a ser atribuido a dramas populares en prosa, de argumentos sensacionalistas y plagados de aventuras novelescas. Estos dramas generalmente están basados en un enfrentamiento entre el bien y el mal que concluyen con final feliz, siendo éste, una recompensa para la virtud y un castigo para el vicio. Con respecto al cine, el género melodramático no está tan lejos de esta definición y se puede concluir que los films concebidos bajo este género poseen características como un personaje-víctima (frecuentemente una mujer, un niño, un enfermo) y una intriga que reúne peripecias providenciales o catastróficas, las cuales están llenas de sentimentalismo. Hernández también advierte despectivamente que el melodrama es un tipo de cine destinado al público femenino, de la misma manera que el western, el bélico y el cine de gangsters o el de aventuras estaban implícitamente orientadas hacia el masculino. Pero, tras décadas de menosprecio intelectual, el melodrama ha comenzado a ser recuperado recientemente por los analistas feministas.

2. Dentro del cine argentino, María Luisa Bemberg, es la mayor exponente del género melodramático. Y una de las ventajas de haberse consolidado como tal es el simple hecho de haber sido mujer. Según Fontana (1993)

El caso de María Luisa Bemberg (nacida en Buenos Aires el 14 de abril de 1922) ilustra con bastante claridad acerca de las dificultades que tiene que sortear una mujer hasta llegar a dirigir. Sus películas se justifican por sí mismas. Son originales y de indiscutible profesionalismo. Pero además de la calidad que explica su inclusión en la serie, estas películas tienen un matiz adicional; la mirada no masculina. Esto implica, aunque parezca pretencioso, una distinta concepción moral. Los conflictos son abordados sin prevenciones sexistas y con frecuencia esa mirada se hace crítica y revela el efecto devastador de la idea patriarcal en el destino de madia humanidad. (p. 8)

Bemberg, la directora feminista sofocada por ver a la mujer como una sombra entre la sociedad, decide sembrar la semilla de lucha por la igualdad de género dentro de sus películas. Con solo alterar el común denominador de los films melodramáticos –las mujeres pasivas que asumen y soportan su sufrimiento– lleva al melodrama común a un nuevo estado: el melodrama con historias del sexo fuerte. En este nuevo estado del melodrama de Bemberg, las mujeres tienen por característica ser luchadoras e inagotables, que se atreven a desafiar a una sociedad machista convirtiéndose así en el sexo fuerte.

3. Señora de Nadie (1982) es una película anterior a la aprobación de la ley del divorcio. Sin embargo, Bemberg se atrevió a hablar de este tema que escandalizaba a la sociedad de aquella época. En esta película, en los primeros minutos, antes que se presenten los títulos se nos muestra a Leonor (Luisina Brando) como una mujer que complace sexualmente a un hombre, no vemos la cara de este (manteniendo el anonimato narrativamente justificable hasta el desenlace de la película). Después de esta escena se escribe el título de la película y con un fundido a negro vemos a Leonor en la cocina con sus hijos. El tarareo de una canción con una voz femenina se mezcla con las voces de Leonor, su madre y sus hijos. Esta canción nos lleva a un clima de depresión; sostenido por este clima se ven planos de Leonor realizando los quehaceres de la casa. Con estos planos descubrimos que Leonor, es una mujer casada y con dos hijos, es casi una señora arquetípica de clase social media alta quien vive para su hogar y su familia. Tras la visualización de estos planos me pregunto ¿Por qué la primera escena es de Leonor manteniendo relaciones sexuales con su esposo? ¿A caso la satisfacción sexual de un hombre es el principal papel que las mujeres debemos cumplir?... Leonor, una mujer entregada a su rol de mujer sumisa que vive bajo las reglas de la sociedad machista; es una ama de casa que no tiene trabajo y que debe cuidar de su marido y sus hijos. Un día descubre que su marido la traiciona y se siente estafada ya que él ha faltado al pacto de fidelidad matrimonial. Ante esta situación, Leonor, se rebela y asume el dolor que implica separarse de sus hijos, ya que no tiene una de las mejores condiciones económicas por el simple hecho de haber sido una mujer mantenida por su esposo. Con su rebeldía Leonor pasa a ser una mujer perteneciente al sexo fuerte ya que además de esta adversidad, tiene que enfrentarse a la búsqueda de una ubicación espacial, trabajo, alojamiento. A ello se le suman las previsibles complicaciones con los padres y hasta con una tía que no era defensora de la causa de la mujer. La mujer del sexo fuerte también se resigna, como en la realidad, a no callar por la “des-protección” de un hombre y a no tener finales felices. Esta primera cualidad se mantiene a lo largo del film ya que Leonor –a pesar de que su madre y tía la influyen para que perdone a su marido y tome como algo normal que un hombre sea infiel– no acepta la traición y demuestra que puede sobrellevar una vida lejos de un hombre. Bemberg denota su feminismo dentro de los diálogos de Leonor, y el más claro ejemplo de esto está dentro del minuto 47:35 cuando ella averigua sobre los requisitos para conseguir un crédito para una vivienda propia para sí misma.

Leonor: (…) No, no tengo nada, no tengo avales ni tengo bienes hipotecables ni de los otros, no tengo nada, ni siquiera

tengo una cuenta en el banco…

Varela: ¿Y su marido?

Leonor: Si ud. sabe que estoy separada

Varela: ¿Alguna otra persona podría darle el aval?

Leonor: No quiero pedirlo señor

Varela: Yo conozco mujeres divorciadas que viven como reinas, ¿Por qué no exige pensión, alimentos?

Leonor: Porque no quiero depender de él ni quiero pedirle nada para mi…

Varela: ¿Qué le pasa que está tan enojada mijita?

Leonor: Perdóneme, no quiero hablar de mis cosas privadas…

Varela: Ud. me parece inteligente Leonor, ¿acaso no estaba mejor antes con su marido y sus hijos? Con un hombre que

estoy convencido la quiere… ¿Por qué no trata de llegar a un arreglo con él y se deja de tonterías?

Leonor: ¿Así que para ud. el orgullo es una tontería? ¿Y cómo se llama una mujer que se arregla con su marido para que la

mantenga? ¿Por qué será que para algunos hombres el honor es solo para ellos?

Con respecto a los finales no-felices en el film Señora de nadie, hallamos la respuesta de porqué Bemberg nos presenta como primera escena a Leonor manteniendo relaciones sexuales con su marido. Esto tiene que ver con la creación de un gran contraste ya que Leonor en la escena final, al aceptar compartir la cama con su amigo homosexual, acepta su condición de mujer autosuficiente e independiente de un hombre. Mientras que en la escena inicial ella se acuesta y levanta de la misma forma; una mujer no respetada por su marido. En esta escena final, Leonor es feliz aun no teniendo a un hombre a quien amar, ella prefiere mantener su estrecha relación con su amigo homosexual ya que él ha descubierto en ella a esa persona valiosa que otros hombres, ni siquiera su propio marido, son capaces de ver. Él “la puede distinguir no solo como a una hembra sino como a un prójimo y ofrecerle lo que la relación sexual no siempre da; afecto, solidaridad y compañía”. (Fontana, p. 29) Bemberg trabaja los rasgos formales visuales de la película, en líneas generales, con delicadeza. Utiliza encuadres sobrios que narran lo necesario y realiza movimientos suaves con respecto a la cámara. La paleta de colores está apegada a los colores pasteles, lo que remite a la feminidad del film. Por otro lado los aspectos formales sonoros se componen de diálogos, ruidos y música extradiegética para crear climas generalmente de resignación y alegría, tal es el caso en el minuto 57:58 que Leonor corre bajo la lluvia conjuntamente con su amigo.

4. Ocho años después de la realización de Señora de nadie (1982), Bemberg nuevamente reluce con su película Yo, la peor de todas (1990) la cual cuenta la historia de Juana Asbaje, Sor Juana Inés de la Cruz, una monja mexicana que vive encerrada en un convento, quien dedica su vida a la creación de poemas y a la búsqueda del conocimiento. En esta película Juana (Assumpta Serna), la monja rebelde, se encuentra en una lucha dentro de la esfera del conocimiento a comparación con Leonor de Señora de nadie (1982) quien lucha en una esfera del amor y el desamor. Juana, se ha entregado a la vida religiosa, mas allá que por su devoción a Dios, por su devoción al conocimiento. Durante el film se descubre la admiración y respaldo hacia la monja por parte del Virrey de México y su esposa. Es por eso que Juana mantiene fuera y dentro del convento, el título de ser una mujer de conocimientos y sabiduría; una mujer intelectual. Así como tiene amigos quienes respaldan su talento por la poesía y la escritura, Juana también tiene opositores y la esencia del film es que su principal opositor no solo es hombre, sino que éste tiene un poder religioso quien por más que promueve el amor entre hermanos, piensa que ella es el mal encarnado. El feminismo de Bemberg y las características con las cuales construye a sus personajes del sexo fuerte se vuelven más concretos con los diálogos que cada una mantiene con un hombre, quien considera que la mujer es inferior.

Arzobispo: Tendrías que explicarme ese desatino padre Miranda, empujáis a una penitente por un camino para el que no está preparada y lo que es mas, confiáis en el buen juicio de una mujer… Juana: ¡Ah!... al fin lo ha dicho el señor arzobispo, si no fuera mujer nada importaría, ni siquiera mis atrevimientos teológicos… Arzobispo: Dios no creó a la mujer para filosofar… Juana: ¿En dónde está escrito eso? ¿Qué revelación particular habéis tenido ilustrísima que se autorice excluir a las mujeres del conocimiento? Arzobispo: ¡Basta! No he venido aquí a escuchar las impertinencias de una pobre bastarda.. Juana: ¿Qué decís? Arzobispo: Que Dios tenga piedad de vos… Juana: Esperad, no os vayáis, las mujeres somos distintas es cierto, tenemos otro olor, otra forma, oled, oledme y admitidlo, oled, somos el diablo para vos verdad, admitidlo de una vez, el diablo lo lleváis en el corazón…

Este diálogo se da al minuto 01:24:53, siendo este el mayor exponente del enfrentamiento y la lucha que realiza Sor Juana para promover una equidad de género. Además de estos diálogos, el film mantiene diálogos internos que ayudan a seguir con la narración y están concebidos bajo una manera poética, siempre bajo la voz de Sor Juana. Este film al igual que en Señora de nadie también posee un final no-feliz ya que Juana a pasar de su lucha, debe renunciar a su principal deseo después de servir a Dios, renunciar a su felicidad por aprender y escribir.

6. De eso no se habla (1993) a diferencia de las anteriores, es una obra que no tiene rasgos históricos, ni biográficos pero se sigue manteniendo el común denominador de sus películas; la mujer luchadora y fuerte o sea la representación del sexo fuerte. En esta película Leonor (Lusina Brando) persigue de todas las formas posibles que su hija Carlota, que es una enana, tenga el mismo trato que el resto de la gente. Leonor es una mujer viuda que lleva adelante el negocio que ha dejado su esposo, ella se prohíbe salir con otros hombres porque no quiere que su hija se sienta sola. Leonor se mantiene cerca de su hija pretendiendo permanecer junto a ella por toda su vida, hasta que aparece un hombre que desea casarse con Carlota. En este film Bemberg nos encapsula en una esfera de la mujer como madre, que no es la misma mujer que sufre por ser intelectual y no ser reconocida como en Yo, la peor de todas ni es la mujer que sufre por la traición de su esposo como en Señora de nadie. Leonor es la madre fuerte y una mujer autoritaria que intenta; fomentar una visión unificadora hacia el prójimo, independientemente de su aspecto físico. Fontana (1993) opina que esta película denuncia a la configuración sistema social:

El “sistema” está armado para la gente de un determinado tamaño. Cualquiera que esté por debajo o por encima de ese tamaño tropezará con objetos que le sirven porque contemplan la realidad de su cuerpo, de su usual estatura. En cuanto a las personas también tropezará, de enojo ante la “norma del tamaño” (podría ser del color o de la cultura) que solo su presencia trasgrede. (p. 50) Leonor es una mujer perteneciente al sexo fuerte, por su valor para enfrentarse a un sistema costumbrista cerrado ideológicamente a que las personas diferentes no tienen los mismos derechos.

7. Para concluir Fontana (1993) realza el trabajo realizado por María Luisa Bemberg diciéndonos que:

El guión, diálogos, imagen y montaje de sus obras es definitivamente unitario, y esta coherencia interna es uno de los aspectos más logrados del cine de la Bemberg y el secreto de su transparencia estética. (…) Bemberg tiene algo propio que decir y no parece dispuesta a negociar ni con los prejuicios ni con las maneras convencionales de representar la condición femenina. Es un caso por ahora único en el cine argentino, en general poco frecuente, de una creadora cuya originalidad arranca de la mirada con la que alumbra sus temas. Es una mirada específica de mujer y por eso desnuda viejas prácticas opresoras que acostumbramiento de milenios encubre.

Es así que María Luisa Bemberg desde su condición de mujer, reescribe el papel del género femenino y logra cristalizarlo como el sexo fuerte, el cual se basa en la no-aceptación ni la resignación de vivir en una sociedad machista. Por lo tanto, en estas historias melodramáticas las mujeres de Bemberg afrontan el desamor, la humillación, la traición y la subestimación con fortaleza y tenacidad, transformándose en el sexo fuerte por resistir pero no resignarse a la opresión por ser mujer.

Bibliografía

Pérez, Pablo (2004) El cine Melodramático, Barcelona: Pálidos Ibérica, S. A.

Fontana, Clara (1993) María Luisa Bemberg, Buenos Aires: Editorial América Latina S.A.


Melodrama: historias del sexo fuerte fue publicado de la página 37 a página39 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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