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Juan José Jusid: del intimismo al cine comercial

Torres, Juan Ignacio

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición VIII Trabajos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación

Año VII, Vol. 39, Junio 2011, Buenos Aires, Argentina | 130 páginas

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Introducción

Juan José Jusid nació en un hogar rodeado de familiares vinculados con el arte; se destacó en un principio en la rama social y cultural. Comenzó a trabajar de titiritero, luego se formó actoralmente y mucho más tarde estudió y ejerció en la industria publicitaria y cinematográfica.

Sus primeros trabajos audiovisuales se realizaron con un fin publicitario, y éstos fueron quienes le abrieron las puertas a Jusid en la industria cinematográfica Argentina. En este sector se destacará con su breve filmografía por la calidad cinematográfica, su poder de narración, calidad actoral y figuras de gran peso a lo largo de los años partiendo de Tute Cabrero (1968) hasta llegar a Apasionados (2002), comenzando con un cine intimista en el que se destacan sus sentimientos, pensamientos e ideologías arribando a su cine más actual en el que se denotan fuertemente los rasgos comerciales.

Estos cambios que fueron demandados por una sociedad en constantes transformaciones, ya sea en términos culturales, intelectuales y de consumo.

Su vida

Juan José Jusid (1941) vivió toda su infancia rodeado de familiares artistas, quienes trabajaban en diversas áreas dentro de producciones cinematográficas, uno de ellos era su tío quien ejercía la actividad de camarógrafo y llevaba a Juan José a recorrer las filmaciones dentro de los grandes estudios. A partir de ahí se sintió atraído por el séptimo arte, pero debido a su temprana edad comenzó a realizar obras de títeres. Esta actividad lo acompañó durante su juventud, logrando integrarla a escuelas y en espacios culturales en las que brindaba espectáculos a gente carenciada.

Por otro lado, tuvo otros contactos con el arte debido a que su padre era uno de los fundadores del teatro “La máscara” y fue quien le hizo conocer nuevas ramas dentro del teatro, como lo es el espectáculo teatral independiente. A partir de este vínculo, logró llevar al teatro sus obras de títeres, como lo hizo en la sala del “Fray Mocho”. Allí pasó muchos días de su adolescencia donde conoció grandes personalidades del teatro, como Oscar Ferrigno que poseía dentro del teatro una escuela de arte escénico por la cual Juan José Jusid comienza a sentir curiosidad y empieza a ser atraído hacia este arte, pero debido a su minoría de edad se le niega su permanencia en la escuela. Pasado unos años, gracias al grado de confianza y de relación que poseía con el director de la escuela comienza a estudiar por un lapso de entre 4 a 5 años.

Ya en 1958, cuando se encontraba cursando su último año del secundario y debido a situaciones políticas que influían en la sociedad, comenzó a estudiar cine en una escuela nocturna donde tuvo profesores de la talla de Simón Feldman, entre otros, y compañeros como Juan José Stagnaro. Allí alcanzó una formación teórica, dejando de lado las clases prácticas de cámara e iluminación. Sus únicas clases prácticas eran esbozos de cámaras en el pizarrón. Es así que al no existir una carrera universitaria ligada a este arte, decidió complementar su aprendizaje con el estudio de diversas carreras como por ejemplo: filosofía y letras; y pintura para poder ampliar sus conocimientos visuales. También estudió música, actuación y dirección actoral junto a Oscar Fressler.

Lo que rescato de esos años es el hecho de haberme armado una escuela ideal de cine, tomando un poco de cada lado y poniendo el acento en la formación humanística, en la parte cultural, que es tanto o más importante que la técnica. (Entrevista Fernando Martín Peña, 2003, pp. 130)

Pasado un breve tiempo, comienza a ejercer su carrera cinematográfica pero en el ámbito de la publicidad. El cine publicitario se encontraba en apogeo y Jusid tuvo la inteligencia de crear una productora, la cual comenzó a cobrar importancia a través de los años debido a la calidad técnica y a la eficiencia a la hora de las grabaciones. Tuvo grandes clientes y llegó a hacer publicidades de productos como los tocadiscos Winco y empresas como Sancor, Philips Morris, entre otras. Jusid decía que este estilo de trabajo que atraía a muchos técnicos del medio era “una posibilidad de utilizar el lenguaje, los medios y el poder de síntesis, que era uno de los grandes agujeros que tenía el cine argentino”. (2003, pp. 131) Ya en los comienzos de los ’60, se siente influenciado por diversas corrientes surgidas por la famosa “generación del 60”. Grandes directores como Kohon, Khun, Birri, entre otros comenzaron a despertar la curiosidad en él y las influencias empiezan a ser notorias en sus trabajos en fílmico, y fotomontajes, el medio por el cual llega a conocer a Fernando Birri.

Terminando la década de los ’60, le llega una propuesta cinematográfica que le cambiaría la vida y lo consagraría en el séptimo arte: Tute Cabrero.

Sus comienzos en el cine

El proyecto de Tute Cabrero implicaba el desarrollo de tres historias que iban a hilvanarse unas con otras. Cada historia iba a ser desarrollada por un director y un guión diferente. En primera, y única instancia estuvo Jusid quien tomó el proyecto y lo desarrolló junto a Tito Cossa. Luego quedaron solos y tuvieron que llevar su trabajo adelante.

Jusid nunca había incursionado en la cinematografía puramente narrativa, es así que Tute Cabrero fue su película debutante y que a la vez lo consagró a través de los años. El guión de este proyecto, brindado por Cossa, había sido pensado para la pantalla de la televisión. Debido a esto ambos dedicaron su tiempo para convertir aquella historia desde el formato televisivo al formato cinematográfico, y llegaron a la construcción de un guión de unas 40 páginas aproximadamente, las cuales no eran las suficientes para un largometraje. Por lo tanto, tuvieron que trabajar sobre la marcha de la producción para buscar diversas maneras de “alargar” la película. Por estas modificaciones podemos encontrar grandes cantidades de planos detalle de objetos, entre otros, que marcaron la realización de la producción.

Tute Cabrero fue considerada una de las películas que marcó el principio y el fin de una época. Esto se debe tanto a los cambios en la producción y en la narrativa dentro de la sociedad argentina.

Además de los aspectos expuestos anteriormente, técnicamente, Tute Cabrero sobresale por las demás obras de la época ya que combina inteligentemente una gran cantidad de planos dando significados que hasta aquellos días no se habían visto en la cinematografía argentina. Podemos citar una secuencia en la que dos de los protagonistas se encuentran en el auto y frenan cuando llegan al destino y uno de ellos debe bajarse. En ese preciso instante aquel personaje comienza a indagar al conductor del vehículo, mientras todo el tránsito queda colapsado detrás de ellos. Esto se muestra a partir de una “ametralladora” de planos combinados con movimientos de cámara que al espectador le impactan y le generan inquietud, molestia en cuanto a la historia y no a la visualización del material. Planos con movimientos panorámicos, re-encuadres en pantalla mediante la utilización de marcos y espejos.

La técnica utilizada por Jusid es novedosa, mostrando en pantalla con imágenes y sonidos aquella historia que esconde bajo una doble función narrativa. A partir de aquí podemos comenzar a hablar de las funciones dramáticas en Tute Cabrero.

Juan José Jusid desarrolló un cine intimista, ya sea a partir de su postura hacia la historia, como también la postura de los personajes frente a sus situaciones problemáticas. Su posición era la de mostrar un cine diferente, que no estuviera colmado por preguntas retóricas sobre la vida de los personajes o diversas situaciones similares, no quería un cine tan intelectual como se venía percibiendo en las salas de Argentina, sino que prefería un cine mucho más reflexivo pero a la vez que fuese un respiro para el espectador. Es decir, un cine que atrajera a las masas de espectadores y que éstas pudieran disfrutar de un film diferente sin dejar de lado aquellos rasgos estéticos-ideológicos generados con el propósito de acentuar los problemas sociales y económicos.

Por otro lado podemos hablar del punto “intimista” de los personajes, los cuales a lo largo de la película los vemos pura y exclusivamente interesados en quedar en sus puestos de trabajo sin ser echados, piensan en sí mismos y cada tanto en el otro. Quieren salvarse y continuar su vida como si nada.

Sólo necesitan permanecer allí, lugar al cual ellos creen que pertenecen y a la vez, les pertenece.

En esta historia hay diversos factores en juego, los cuales hacen a la integridad del film. Primero tenemos la posición del director de contarnos una historia a partir de:

(...) una estética-ideológica por la cual participa de un conjunto de experiencias estéticas de finales de los años ’60, que se caracteriza por el realismo reflexivo y por la percepción de problemáticas sociales que se registran en la composición y en las proyecciones de los personajes. (2004, pp. 475)

Podemos delimitar a los personajes que son “seres reconocibles” debido a que son fácilmente identificados dentro de nuestra sociedad, ya sea por algún estereotipo o por su ubicación regional, y que a lo largo de la historia logramos llegar a predecir sentimientos, reacciones, ya que conocemos medianamente su origen. También tenemos otros factores que cumplen un rol importante pero en un segundo plano, como lo son la parodización y ridiculización. Aquellos elementos que cobrarán mayor importancia en Jusid más adelante, pero que en esta obra no dejan de sumar importancia y brindar matices a la narración audiovisual.

Tute Cabrero es considerada, además de todo lo analizado anteriormente, una película costumbrista. Una película que retrata muchas de las costumbres típicas argentinas, no sólo narradas a través de los personajes, sino que también por el ambiente y lugar que los rodea. Son situaciones que se viven en el día a día de los argentinos y con las cuales nos sentimos identificados. Muchos cinéfilos podrán criticar este estilo de encarar un cine, pero en este caso es uno de los indicios clave que hace que la historia tenga conflicto, ya sea con el entorno como entre los mismos personajes. Conflictos que son cotidianos y que muchas veces no sabemos cómo resolverlos.

Estas características analizadas en Tute Cabrero se repetirán en sus películas La fidelidad (1970) y Los gauchos judíos (1973). Serán películas diferentes pero que retratan temáticas similares desde otra perspectiva.

Pasado unos años luego de Los gauchos judíos, Jusid filmó una película llamada No toquen a la nena (1976) también del género comedia costumbrista pero que se enfocaba en la historia de un embarazo en la adolescencia, lo cual provocó la persecución política y tanto sus actores como el director tuvieron que llamarse al exilio. A partir de aquí, la labor de Jusid en el cine toma una pausa de unos años, retomando años más tarde.

El cine de Jusid en la actualidad

La cinematografía de Jusid ha sufrido cambios a lo largo de su carrera, partió siendo un cine intimista con el cual mostraba sus ideales y pensamientos, y no se notaba interesado totalmente en la cantidad de espectadores a las que podían llegar sus obras. Su cine comenzó a mutar a un cine comercial.

Grandes diferencias marcan una distancia considerable uno de otro. Este nuevo cine que empieza a encarar y posee nombres tales como Un Argentino en Nueva York (1998), Esa maldita costilla (1999), Papá es un ídolo (2000), Apasionados (2002), entre otros marcan un gran cambio en su producción. Un cambio que no sólo fue demandado por el mismo director, sino también por el constante cambio en la sociedad y la cultura.

Estas películas se vinculan con los géneros de comedia, drama y romance. Siempre trabajado con el costumbrismo argentino o elementos similares para la identificación e interiorización fácil del espectador. En el caso de Un argentino en Nueva York como en Papá es un ídolo, ambas son contadas a partir de la comedia pero sin dejar atrás aquellos tintes dramáticos y trágicos que hacen al conflicto de la historia. En la primera, se narra la historia de un padre que queda a la espera de que su hija vuelva de Nueva York tras un intercambio estudiantil, pasado el lapso estipulado el padre se entera que su hija se quedará a vivir allá por un tiempo. En la segunda historia podemos observar la vida de un padre soltero y su hijo que emprenden un viaje donde van a esquiar, el paseo se complica cuando el padre se entera que en el mismo hotel se encuentra aquella mujer que los abandonó y que no quiere que vuelva a ver a su hijo, sumado a que el hijo de él quiere y necesita conocer a su madre. Todo se transforma en un drama cuando el hijo comienza a apegarse a su madre.

En ambos casos observamos un vacío emocional dentro de los personajes, que saldrán en su búsqueda para arreglarlo.

En el primer caso para recuperar el amor de aquella niña que se ha convertido en una mujer y su padre no lo reconoce, y en el segundo para volver a ganarse el amor de su hijo, el cual nunca lo perdió.

Todas estas tramas narrativas, aunque parezcan enredadas, no son más que un mero reflejo de la actualidad y que Jusid buscó para que el espectador se viera identificado o hallara alguna situación similar para lograr meterlo en la historia.

Estos no fueron los únicos indicios que cambiaron a lo largo de sus trabajos. Otro de los aspectos es que comenzó a realizar películas con el apoyo de productoras televisivas, haciendo un producto mucho más comercial y de mayor impacto en el público, ya que cambiaron los modos de publicitar el producto, sumado a la utilización de estrellas televisivas impuestas por las productoras dentro de los largometrajes.

Podemos citar personajes de la talla de: Guillermo Francella, Natalia Oreiro, Susana Giménez, Pablo Echarri, entre otros.

Estos encabezaban los títulos de los filmes.

De esta manera podríamos plantear que Jusid en este período comienza a trabajar con un star system ultra-comercial, en la cual utiliza a los mismos actores para diferentes personajes pero que en algún aspecto se relacionan con sus trabajos anteriores.

En cuanto a lo técnico, el director recurre a herramientas y criterios estándares, dejando de lado su marca autoral. Se dedica a realizar un cine pasatista con puro interés comercial, donde ya no influye mucho su apellido sobre la obra sino el peso actoral sobre la historia.

Conclusión

A lo largo de este breve análisis pudimos observar los cambios en la producción cinematográfica de Juan José Jusid, quien siempre estuvo ligado a la actividad televisiva debido al rol que cumplía en la realización publicitaria.

Su primera incursión con Tute Cabrero en donde se consagró y logró narrar audiovisualmente una historia a partir de un punto muy intimista, estético y reflexivo en el que no le importaba tener grandes cantidades de audiencia. Por el contrario, en la actualidad podemos observar claramente que debido a los cambios socio-políticos y culturales en la sociedad, la producción de Jusid se ubicó frente a un nuevo público con el cual tuvo que adaptar sus intereses y maneras de encarar el cine. Este nuevo enfoque en su dirección cinematográfica desemboca en un producto meramente comercial, plagado de nombres importantes de la televisión argentina que logran atraer a la mayor cantidad de espectadores y brindar un nuevo cine, denominado cine espectáculo.

Bibliografía

España, C. (2004) Cine Argentino: Modernidad y Vanguardia II (2° ed.) Editorial Fondo Nacional de las artes.

Núñez, M. (1994) Los directores del cine argentino: Juan José Jusid. (1° ed.) Centro Editor de América Latina.

Peña, P. (2003) 60 Generaciones (1° ed.) Malba.

Filmografía

Apasionados (2002). Dirección: Juan José Jusid. Guión: Alex Ferrara, Marcela Guerty, Raúl Becerra y Juan José Jusid.

Papá es un ídolo (2000). Dirección: Juan José Jusid. Guión: Marcos Carnevale y Solange Keoleyan

Esa maldita costilla (1999). Dirección: Juan José Jusid. Guión: Marcos Carnevale y Antonio Barrio

Un argentino en Nueva York (1998). Dirección: Juan José Jusid. Guión: Graciela Maglie y Cristina Civale

Los gauchos judíos (1974). Dirección: Juan José Jusid. Guión: Juan José Jusid, Ana María Gerchunoff, Oscar Viale, Jorge Goldemberg y Alejandro Saderman.

La fidelidad (1970). Dirección: Juan José Jusid. Guión: Juan José Jusid y Roberto O. Perinelli.

Tute Cabrero (1968). Dirección: Juan José Jusid. Guión: Juan José Jusid y Roberto Cossa.


Juan José Jusid: del intimismo al cine comercial fue publicado de la página 67 a página69 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº39

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