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Libros de autoayuda: Soluciones en la mesita de luz

Pernicone, Tomás; Posada, Lucas

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº40

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº40

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición VII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2011

Año VIII, Vol. 40, Septiembre 2011, Buenos Aires, Argentina | 94 páginas

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Introducción

El sentimiento de identificación, la apropiación de soluciones como pociones mágicas y la generalización de los problemas individuales dan paso a los libros de autoayuda, que son una exploración hacia universos conocidos, propios y comunes que reflejan problemáticas e inquietudes masivas. Más cabe preguntarse: ¿son realmente la pieza del acertijo que la sociedad de esta época busca? o ¿solo un leve reflejo de la inmediatez en la que vivimos que aporta resoluciones rápidas y superficiales? Hay una pérdida de las utopías, se cuestiona constantemente la realidad, el cese de figuras carismáticas, la ausencia de líderes y la creencia en religiones. Este conjunto lleva al ser humano a un estado de angustia e insatisfacción interna.

Estas cuestiones nos llevan a preguntamos ¿qué es lo que realmente se busca bajo un libro de autoayuda?, ¿cómo es el estado de la persona que lo busca? o ¿cuáles son las principales características que llevan a escoger un libro de este tipo como solución a su estado interno por sobre otros métodos? Nos planteamos estos interrogantes con la intención de conocer las limitaciones y los riesgos de estos libros en manifestaciones personales, y poder discernir si la literatura ayuda a las personas a encontrar diferentes estados y a mejorar su situación.

Desarrollo

Se conoce públicamente que el consumo de libros de autoayuda ha crecido considerablemente en los últimos años.

Esther Díaz –una de las teóricas más representativas de la posmodernidad– defiende que “gracias a las nuevas tecnologías y a los nuevos léxicos se ha producido una fragmentación en los procesos de constitución de los sujetos, y por lo tanto, de nosotros mismos”.

Los libros de autoayuda son guías para estimular de forma innovadora y revolucionaria diferentes procesos internos que el ser humano posee (como la motivación y el amor). El incremento de ventas en los últimos años puede deberse a una respuesta a la incertidumbre que los sujetos tienen en su constitución, cuestión que se ve corrompida por diferentes discursos que los rodean.

Para poder entender y llegar a nuestros objetivos será de gran ayuda ponernos en la piel de quien los utiliza como ayuda para su vida. Estas obras exponen alguna técnica, conocimiento, nuevo pensamiento o método para mejorar algún aspecto de la vida personal. Ya sea que alienten la búsqueda espiritual e interna, promuevan la limpieza emocional, enseñen a llevar adelante un negocio exitoso, o todo eso en conjunto. En todos ellos, la idea es que el lector pueda tener acceso a aquello que está buscando por sus propios medios, al compartir los pensamientos y experiencias del autor.

Dentro de este tipo de lectura existen diferentes autores y diversos géneros. Vanina Papalini (2008) argumenta que “los libros de autoayuda son el paso previo a los psicofármacos”.

Roberto Bodoni (2006), docente de la universidad de medicina de Argentina, sostiene que:

La inmensa mayoría del material que se ofrece hoy en día descansa sobre la idea de que si una persona aprende a tener una alta autoestima, controla su ansiedad y stress, y aprende una cierta cantidad de frases positivas, logrará la tan deseada superación personal.

Algunos teóricos enfocan sus estudios en las personas y sus emociones, tal es el caso de Maslow, quien describió dos versiones de necesidades de estima: una baja y otra alta. La baja es la del respeto de los demás, la necesidad de estatus, fama, gloria, reconocimiento, atención, reputación, apreciación, dignidad e incluso dominio. La alta comprende las necesidades de respeto por uno mismo, incluyendo sentimientos tales como confianza, competencia, logros, maestría, independencia y libertad.

Otro teórico que se relaciona con los libros de autoayuda es Victor Frankl, afamado psiquiatra y filósofo vienés, antiguo discípulo de Freud, y fundador de la logoterapia. Sostiene que un importante porcentaje de estos trastornos mentales, proceden del sinsentido de la vida en el que se desenvuelve el itinerario existencial de numerosos individuos, producto de su vaciedad interior: “diversos filósofos de la antigüedad, como Sócrates, Platón, Aristóteles, los estoicos, los epicúreos, San Agustín, y un largo etcétera, ya se habían planteado desde sus propias ópticas especulativas, el concepto del sentido de la vida”. Por ello, Frankl se lamenta que este concepto que justifica y da razón de ser a la existencia humana, no se haya planteado en los gabinetes psicológicos, hasta fechas recientes.

Ahora bien, para lograr descifrar nuestros objetivos nos propusimos encontrar personas que hayan leído libros de éstas características y que nos cuenten acerca de esa experiencia.

También, para tener presente una perspectiva psicoanalista, realizamos una entrevista a un especialista.

El doctor Ariel Pernicone, es autor de Fobias de la infancia (2010), allí hizo foco, principalmente, en las posibles consecuencias que pueden devenir de la lectura de un libro de autoayuda, y también en las diferentes circunstancias por las que un lector llega a éstos. Además, para la constatación de la presente investigación se realizaron tres entrevistas a lectores.

Pernicone considera que la concepción de estos libros está dada por pautas que orientan al lector a mejorar su vida cotidiana, de una forma directa y con pautas claras y específicas para resolver problemas personales, como es el caso de Gonzalo Foglia (28 años) que según su testimonio, sufría de estrés durante mucho tiempo, o de Mónica (52 años) que tras la muerte de un ser querido se acercó a los libros de autoayuda.

Es evidente que se busca mejorar la vida cotidiana de una forma mucho más directa que con una terapia clásica. Las situaciones que se abordan son de índole emocional y espiritual y están dirigidas a personas que necesitan formas más convencionales para resolver sus problemas. Y se proponen soluciones casi mágicas, siguiendo recetas dictadas por el autor.

Pernicone dice que “la elección del libro depende del punto de vista que cada ser humano se acerca a ellos. Es importante conocer el problema primero así poder elegir correctamente la obra”. Mónica argumenta que para poder escoger un texto es necesario saber que es lo que genera angustia para encontrar la solución adecuada. Podríamos decir que se debe buscar por el remedio adecuado para la enfermedad diagnosticada.

Tanto Mónica como Gonzalo creen que el antídoto para descubrir estas soluciones se encuentra en uno mismo, y luego de encontrar el objetivo y de poder contraponerlo con los textos se encuentran enmiendas que los liberan de la angustia.

Como afirma el psicoanalista entrevistado: “un alivio a la incertidumbre y a los estados angustiosos que generan el hecho de no saber cómo encarar determinados enigmas o conflictos psíquicos que todas las personas padecen”.

Adentrándonos en el transcurso psicológico de los lectores, encontramos que varios realizan a la par terapia. Ariel Pernicone argumenta que:

La ilusión de descubrir las respuestas a los problemas de la vida es una atracción enorme y que no es censurable, ya que el acompañamiento de estos libros con la terapia abre la posibilidad de analizar cuestiones que la persona no se había planteado y llevarlas a la sesión.

Las personas entrevistadas realizaron terapia alguna vez y leyeron obras de este estilo durante el tiempo que realizaban la consulta psicológica. Los tres sostienen que son un complemento útil. Con esto podemos concluir que la búsqueda de soluciones no se da simplemente en la lectura, sino que muchas veces se acompaña con terapia.

Cuando consultamos a Ana (19 años) acerca de qué pensaba de los libros de autoayuda y la terapia de forma contemporánea, nos dijo:

Depende del acatamiento, la importancia y el valor o el peso que tenga para uno ese tipo de libros. En mi caso, los leo por placer, no para salvar mis problemas. Aunque a veces te dejan pensando y siempre tendrán algo que se relacione con vos y tal vez te ayude a solucionarlo.

Respecto a este testimonio, Pernicone agrega que: “existen personas más sugestionables que pueden tomar estos textos de una forma más directa y sin dejar chance a la libre interpretación, se trata de personas con tendencias a la idealización y a la permeabilidad de ideas”. Esto es uno de los puntos centrales de la literatura de autoayuda ya que trabaja con la sugestión.

Por último, y analizando los efectos posteriores que genera un libro de estas características, vemos que el fanatismo es uno de las consecuencias negativas, y en su aspecto más delirante, se puede llegar a caer en una vertiente mística.

La continuidad de las creencias que proponen los libros se ven modificadas por el tiempo y el contexto valorando también la subjetividad de la situación en la que se encuentra la persona.

Conclusión

Si bien desde una perspectiva histórica, los libros de autoayuda han existido desde el año 2800 antes de Cristo, podemos observar que en la época posmoderna encontramos diferentes circunstancias por las cuales el éxito de estas obras resulta un fenómeno llamativo.

Las diferentes nociones que corresponden a la época en la que vivimos tienen que ver con la pérdida de utopías, la individualización, la gestión de las relaciones y la pérdida de las religiones, entre otras.

Las personas buscan refugio, ¿dónde? En la religión, que en un momento daba respuestas a las decepciones, pero actualmente, con la caída de los grandes relatos sucedidos desde la Ilustración, encontramos creencias individuales que tratan de influenciar, a través de la sugestión, sobre un determinado grupo para brindarle bienestar.

Se sabe que la respuesta más acertada a la angustia es la terapia, pero otra de las características de la posmodernidad es que el tiempo pasó de ser eterno e inmutable a fugaz y transitorio, se buscan soluciones rápidas, que satisfagan necesidades de forma directa.

A pesar de esto, si bien se ha descubierto que los libros de autoayuda generan, muchas veces, efectos positivos en su utilización, también está el riesgo del fanatismo y el dogmatismo.

En conclusión, mientras que estos ejemplares generen sólo aprendizajes que puedan ser aplicados a diferentes situaciones de la vida cotidiana y, que, de una forma u otra, ayude a apalear la angustia y permitan tener otras visiones de la vida, podemos decir que resultan positivos a nivel personal.

Bibliografía

Maslow, Abraham (1995). Motivation and personality. London: Kogan Page.

Papalini, Vanina A. (2008). La literatura de autoayuda, una subjetividad del Si-Mismo enajenado. Revista La trama de la comunicación, Volumen 11: 331-342. Rosario: Editorial UNR.

Frankl, Victor (1999). El hombre en busca del sentido último: el análisis existencial y la conciencia espiritual del ser humano. Barcelona: Paidós Ibérica.


Libros de autoayuda: Soluciones en la mesita de luz fue publicado de la página 25 a página26 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº40

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