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Contribuyendo a formar diseñadores líderes en el siglo XXI

López, Cristina Amalia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 18, Febrero 2012, Buenos Aires, Argentina | 208 páginas

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Resumen:

El “Diseño” en sus diferentes áreas es de las carreras más elegidas por nuestros alumnos/as en Latinoamérica, tal vez el mayor desafío que le compete al ámbito universitario y a las organizaciones ligadas al diseño en todas sus manifestaciones sea, poner en la agenda mundial las cuestiones relacionadas con la formación interdisciplinar y potenciar la calidad en el diseño, para la resolución de las cosas cotidianas de la gente, con efectividad y con originalidad, pensando en la forma de involucrar a los diferentes actores de este paradigma, para comprender que en el trabajo en red es viable una interacción, que nos beneficia al conjunto con el análisis de todas las miradas y todas las vertientes.

Palabras clave: diseño – creatividad – compromiso – participación – liderazgo – conocimiento – capacitación – educación – innovación – tecnología.

La calidad de la educación del diseñador y el compromiso ético profesional

Favoreciendo la creación de demanda de diseño alentamos la contratación de profesionales, ya que en la capacidad del saber hacer que se muestra y se redimensiona para el conocimiento del público, accionar para generar la demanda es desde las organizaciones de promoción del diseño, desde el sector académico y desde la sociedad civil, el nexo fundamental para la proyección de jóvenes talentos.

Reflexionar sobre las prácticas pedagógicas, extraer información de las prácticas de buenos docentes con buena práctica, que generen actividades y tareas significativas y que nuestros alumnos/as tengan la oportunidad de compartir experiencias con aquellos profesionales que son considerados exitosos, es quizá el camino para motivarlos a una participación más activa en su formación profesional.

Contribuir a la formación de buenos profesionales en cualquier área o disciplina, es tal vez uno de los grandes compromisos que un País debería asumir, desde todos sus sectores, para favorecer su crecimiento y consolidar su desarrollo como Nación, incluso desde la célula de la Sociedad que es la familia; el seno familiar es el espacio de formación del individuo como persona1 , que a través de la escolarización2 se educa para convertirse en parte de esta masa crítica de profesionales a formar.

Por ello un país democrático requiere de la participación y del compromiso colectivo de sus ciudadanos para la construcción de una sociedad mejor, responsable y conciente de sus realidades.

Ganar espacios en innovación con la firmeza de seguir progresando en nuevas mejoras con los mejores, garantizando así prosperidad, afianzando valores de solidaridad y vida comunitaria saludables, son el reflejo de una sociedad que ha madurado en el entendimiento; que el capital humano es su mayor fortaleza, entonces apuesta al futuro convencida que en sus simientes, en sus hijos, en el germen vital de su gente, está la clave para lograr un mejor bienestar, una calidad de vida que permita que el conocimiento fluya y se pueda acceder a él con libertad para alcanzar metas superadoras.

Hacer un buen diseño y que la gente pueda apreciar su calidad requiere educar a la sociedad también en la elección de ese diseño. Enseñar un oficio, no se hace por correo, o con solo metodología, hace falta la práctica, la transgresión, aprender con el error y la repetición y el replanteamiento de nuevas teorías.

En el compromiso de alcanzar una alta calidad en la formación de las personas cuya vocación es el Diseño, es de un valor incalculable lograr esta vinculación entre ejes de pensamiento, acción y proyección que se enlacen para poder desarrollar mentes talentosas en nuestro continente y ser el espacio necesario para la generación de proyectos con identidad local como global.

La educación con calidad y la cultura de la creatividad: la importancia de la motivación

Cuando hablamos de un buen aprendizaje estamos obviamente afirmando que existe una buena enseñanza. Todos sabemos que no basta sólo con transmitir conceptos, o con ser buen profesional, para ser un buen docente. El mejor docente es el que logra los mejores aprendizajes, la habilidad de orden superior creativo, con un aula-taller que construye el conocimiento de manera cooperativa, constructivista, articulando el contenido desde representaciones que parten desde saberes previos, para lograr el entendimiento y comprensión de conceptos nuevos; para así ir ampliando las facultades del saber desde el trabajo grupal, siempre respetando las individualidades y capitalizando la sinergia de grupo para aprender a aprender, en la constante que provoca el acto de estudiantar.

En función de ello, y pensando en la formación de un buen profesional, se hace preciso analizar en paralelo. Por un lado, cómo afecta la educación constructivista a los futuros profesionales del diseño, y ver también cómo beneficia su desarrollo profesional, el proceso de aprender en un aula-taller a quienes se involucran con el diseño tanto de objetos como de servicios. Ver de analizar además, cómo quienes, ya trabajando en el diseño desde su proceso de aprendizaje, son capaces de resolver problemas concretos, y de qué forma los beneficia –en la inserción laboral– trabajar con esta temática. Por otra parte, tener en cuenta, cómo los comportamientos sociales locales y globales que inciden en el plan estratégico comercial nacional e internacional, benefician al conjunto de los involucrados; y también, cómo las políticas públicas apoyan el desarrollo de procesos, y desde los ámbitos académicos. Paralelo a la carrera se hace la apertura a actividades no formales como de extensión, y también a cursos, ferias, exposiciones y concursos para aplicar los conocimientos directamente a la comunidad, y ser evaluados por un jurado experto en el tema. Es quizá ahí donde incluso estemos planteándonos una verdadera evaluación crítica de la enseñanza y del aprendizaje aplicado y no sólo teórico.

Tener la visión de enseñar a pensar, y aprender a aprender, debería ser una constante. Formar individuos antes que títulos, para no lanzar a la vida laboral personas vacías que los porten como estandarte, y carentes de responsabilidad social, ecológica y crítica, solo piensen en catapultarse a la fama no importa la forma, ni la funcionalidad ni la materialidad del producto que sean capaces de inventar. Lo cual nos lleva a afirmar que sería importante recuperar el tema ético, y empezar a pensar si el empaque es más importante que el producto, y si estamos con el diseño satisfaciendo necesidades reales o sencillamente los diseñadores se canonizan haciendo cosas que desean hacer mientras un cliente los financia. En la maraña de interrogantes que van surgiendo, todos, quienes estamos en el ámbito del diseño, quizá coincidamos en una cosa, y es que la sensibilidad, es la que sigue constituyendo el elemento vital para diferenciar el diseño del arte en sí mismo, y en esa ágora griega de confusiones y discusiones, no deja de surgir la pregunta ¿Cuánto vale el diseño? ¿Cuánto se paga el talento? Y Realmente hay talento creativo o la escuela termina lapidando la frescura del creativo.

La educación con calidad es la que convoca a desarrollar capacidades complejas para resolver problemas reales. En este planteo, somos los docentes el vínculo con esa realidad profesional, y quienes, fomentando tareas en el aula durante la clase –que pongan en valor el conocimiento para dar soluciones a situaciones que sean similares a las que en la vida profesional deberán resolver nuestros estudiantes – los que contribuimos justamente a ese desarrollo de orden superior.

Esto es posible siempre y cuando en la relación ense- ñanza-aprendizaje, el docente diseñe las clases para que los alumnos/as puedan aplicar los contenidos reflexionando sobre ellos, y exista una tarea significativa que los convoque. También cuando la aplicación de esos contenidos resuelvan problemas concretos, y en ese diálogo que se constituye en una clase activa, se aprenda, más allá de limitarse a aprobar una asignatura estudiando apuntes y dando examen, sino donde existe un compromiso real de superación y un involucramiento con la comunidad en la que la escuela o la universidad está inserta.

En este modelo de enseñanza y aprendizaje constructivista –que se propone formar profesionales líderes que puedan descollar luego en sus áreas de perfeccionamiento y desarrollo laboral– la tarea, es el centro del aprendizaje. Precisamente aprendiendo junto a los otros, trabajando en equipos es mucho más fácil consolidar conceptos claves y a partir de saberes previos construir un nuevo conocimiento y también fomentar la capacidad creativa. Muchos coincidimos en la afirmación que, confrontando lo que se sabe y construyendo un nuevo conocimiento, es como logramos internalizar los saberes para solucionar el problema del otro y resolverlo concientemente, sobretodo cuando está dirigido a personas reales.

Los educadores en diseño deberíamos estar preocupados en preparar personas que ejerzan el oficio con talento, con contenido ético, con conciencia y responsabilidad social y no responder a la necesidad por diagnóstico. Para eso se necesita enseñar diseño también de manera creativa.

En este universo de profesores creativos, muchas de las formas de enseñanza se relacionan también con las motivaciones de cada quien. Por ejemplo el escalador Jim Collins, también conferencista en la Facultad de la empresa de la Universidad de Stanford dice que: “Escalar es una de las cosas más creativas que ha hecho en su vida: Es una constante resolución de problemas”. Y esto que dice es muy lógico ya que nadie tiene un mapa para trepar una roca pero si es posible diseñar una ruta para alcanzar la cima; el punto es como dice Collins “tienes que inventarla sobre la marcha” o sea que para él, escalar, le enseña acerca de la creatividad en los negocios. Es decir que tenemos que brindar a los alumnos la opción de despegar de sus lugares y aprender a soñar; entrenarlos en sus diferentes inteligencias y habilidades para que las descubran y a partir de allí trabajar arduamente para mantenerse permeables a la toma de decisiones a abrir siempre nuevas opciones que se encaminen a buscar rutas posibles.

Ahí está la motivación, en el riesgo como en el desafío, con ideas; en situaciones pensadas e imaginadas a partir de espacios que aún no han sido explorados para capitalizar el poder de crear algo diferente.

La creatividad es inherente a la necesidad de sobrevivir para vencer los obstáculos de la vida diaria.

Justamente en ese deseo de supervivencia, en convivencia con la cultura de la creatividad, el diseñador/a es quien vivencia nuevas realidades para aportar soluciones a problemas complejos. Y en gran medida esa preparación es producto de los aportes que le ha brindado su formación educativa como diseñador/a. En muchos casos fundamentalmente en el nivel superior más que en el ámbito no formal o fruto de lo casual.

Frank Rhodes dice que: -“El descubrimiento fortuito es el factor más importante de una investigación y, aunque puede realizarse en cualquier parte, la universidad brinda un medio cultural particularmente fértil”, esto ocurre cuando las universidades fomentan la apertura a nuevas ideas, con puntos de vista alternativos. El universo en sí es como una gran incubadora de la que brota creatividad y en la que los excéntricos han desarrollado un vasto conocimiento aplicado, gracias a tener libertad (otro punto importante para lograr calidad educativa); ya que son los individuos libres los que hacen posible mejoras sustantivas en todas las áreas. Justamente, en su posibilidad de valorar su capacidad de pensar libremente, estos creativos excéntricos –a veces en desacuerdo con la sabiduría convencional– son los que realizan los descubrimientos más significativos que rompen con lo conocido y más.

Como concluye Rhodes: “la libertad de los mejores académicos en sus campos para desarrollar sus propias ideas agrega vitalidad y originalidad incomparable a la comunidad universitaria”. Gracias a ello el conocimiento se expande, puede desarrollarse y se construye como bien lo venimos sosteniendo por la interacción de los individuos en un campus de estudio que aliente este proceso de aula taller y la ZDP (zona de desarrollo próximo) al capitalizar el acto de aprender aplicando las teorías del constructivismo.

El alto contenido emocional que el vínculo, recrea al interactuar con el otro, permite progresos significantes en aquellas personas a las que les cuesta más entender conceptos complejos.

Este espacio del hacer conjunto, trabajar en red, en equipos, es siempre un soporte esencial en el trabajo cognoscitivo, que se ve beneficiado aún más con la investigación innovadora, que es como un disparador que permite estudiar y comprender más eficazmente, sobretodo pensando en educar en un mundo global. El saber es construido a partir de una buena clase que favorece justamente la construcción de significado.

Para lograr una buena calidad en la enseñanza es importante que podamos contextualizar con nuestros alumnos/as con lo que aprenden todos los días, para que sientan que existe una correlación entre el saber y lo que los motiva y entusiasma para convertirse en profesionales, trabajando en el aula temas generadores, para que puedan intervenir, proponer, sugerir, crear, analizar; involucrándose en el aprender de una manera dinámica y protagónica, como estudiantes pero con la actitud de ser ya un buen profesional.

Ello permitirá formar profesionales más idóneos, más críticos y capaces de trabajar en equipo y aprender a ser flexibles; a la vez generar sinergia grupal para tomar decisiones y optar por las mejores alternativas aún cuando no sean las ideales, pero sí pensando en las consecuencias de esas decisiones adoptadas y sus implicancias.

Como bien dice Derek Bok en el capítulo “El desarrollo moral de los estudiantes” (en su libro Más allá de la torre de marfil pp. 148,149): “Hay mucho que ganar de cualquier forma de instrucción que familiariza a los estudiantes con una rica literatura en filosofía moral y los obliga a pensar cuidadosa y rigurosamente sobre los eternos problemas humanos. En ese sentido, hay una gran diferencia entre los cursos bien concebidos de ética aplicada y los intentos de lograr una relevancia superficial dictando clases sobre los problemas del día basados en lectura que tienen sólo una importancia efímera”.

En coincidencia con el autor, si la universidad estimula el estudio de los problemas contemporáneos, es posible generar en los alumnos/as una conciencia ciudadana mucho mejor formada; más aún, ahora que la sociedad muestra su preocupación por los estándares éticos de los profesionales. Bok sostiene que “Todo profesor sabe que la mayor parte de la materia que presenta en la clase pronto va a ser olvidada. La voluntad de seguir enseñando debe reposar siempre en un acto de fe de que los estudiantes retendrán un marco conceptual que les será útil, un enfoque práctico del tema...”; lo que es importante aquí es sembrar en el alumno estos valores éticos profesionales como la honestidad, la honradez, la responsabilidad social, la calidad, el perfeccionamiento, etc., basando en la investigación permanente su procedimiento creativo, con una dedicación a la tarea plagada de contenidos, para que sea capaz de distinguir la diferencia entre ser moral de ser amoral y comparta esos valores éticos entre sus pares y en su vida personal.

Diseñando para gente real

Tal vez el punto aquí sea que las instituciones educativas de nivel superior tomen conciencia que las prácticas concretas –donde el alumno/a diseñe para gente real y resuelva situaciones que la comunidad demanda– constituyen una de las mejores herramientas para el desarrollo socio-afectivo y de valores de los alumnos/ as así como aprender concretamente la síntesis de los conocimientos más complejos.

Como bien lo hemos trabajado en los Seminarios de aprendizaje y servicio solidario3, el hecho de que un grupo de jóvenes intelectuales llegue a un lugar considerado en situación de riesgo –tomen fotos de los chicos, y examinen sus condiciones edilicias, y solo se haga un diagnóstico de las necesidades, para luego exponerlas en el aula y hacer un trabajo práctico– no quiere decir que eso sea considerado una intervención educativa. Esto no es un aporte para nada significativo al cambio de ninguna de las partes.

Para rediseñar el espacio y cubrir necesidades reales, es preciso hacer un trabajo de campo, un seguimiento de investigación, y estudiar las verdaderas demandas para hallar soluciones, eso es involucrarse concretamente con la realidad y cambiarla.

Como bien se expresa en la Antología 1997-2007 de los seminarios internaciones que hacemos mención: “El desarrollo local es una estrategia de desarrollo territorial en la que la universidad es un actor clave que se suma al municipio, a la empresa, a la escuela, a la iglesia, a la comunidad, a las organizaciones. Lo ideal sería que desde el rol de actor, y no de autor, fuéramos verdaderos protagonistas de estos procesos, que demandan intervenciones integrales y toma de posiciones”.

Las experiencias hasta ahora realizadas de aprendizaje-servicio en el ámbito universitario, entraron por lo productivo, o por la necesidad de mejoras o el proyecto de diseño en sí, y es visible tanto en pequeños emprendimientos como en el desarrollo total de una comunidad. Lo concreto es que son manifestaciones no sólo de la intención de hacer sino que el acompañamiento de proyectos desde lo institucional y académico. Lleva consigo la aplicación de conocimiento para la atención de demandas en las que el ámbito educativo estuvo presente, junto con la sociedad civil y las organizaciones del lugar, para la satisfacción de las necesidades de un grupo o sector de la comunidad involucrada, a la cual también se la incluye en el proyecto para que pueda tener autogestión; lo que indudablemente muestra un alto compromiso ético de todos los componentes en el acto de servir.

Aquí confluyen acciones que se diagraman dentro del programa educativo institucional y se articulan entre las diferentes asignaturas de la carrera, para darle continuidad en el tiempo, a medida que el servicio requiere mayor grado de conocimiento y es eficaz con un protagonismo permanente de los alumnos y el acompa- ñamiento del cuerpo de profesores. No es voluntariado, es aprendizaje-servicio que suma talento, técnica, formación en valores, inteligencia, TIC; un proceso de aprendizaje colectivo, creativo, de experimentación, resolviendo problemas sustantivos, partiendo de hipótesis, tesis y demostración, con análisis de cada instancia para ser coherentes sin dejar de romper reglas si es necesario; para transformar, mejorar, perfeccionar y superar lo conocido, usar el sentido común, la visión, poder crear y que esto sustancialmente se convierta en una oportunidad para toda la sociedad a la que va dirigido. En ello, la introducción a la investigación –para empezar el proyecto como la evaluación de los resultados– desarrolla pensamiento estratégico, crítico y creativo enriquecido por el desarrollo de nuevas miradas aplicadas a un diseño pensado socialmente. Hace que llevemos el foco también hacia la cultura general, y a la necesidad de una educación en valores, que se replantee la creatividad neuronal como las conductas pro-sociales, la formación No formal; aquella que sin acreditación institucional, también hace, y cómo actúa la legislación ante la inclusión y la educación ante la demanda ¿ser o no ser, es la cuestión?

El compromiso ético profesional y la búsqueda de la calidad: desarrollar sensibilidad

El compromiso ético profesional está ligado indudablemente al compromiso con la excelencia, con la calidad y con la toma de decisiones, con el buen desempeño de la tarea. En estos tópicos el factor fundamental para alcanzar este compromiso es la formación educativa orientada a elevar al ser humano a su máximo nivel de desarrollo de su conciencia y su capacidad mental y su habilidad manual; fortaleciendo sus principales talentos para que descubra otros diferentes acceda a la exploración de alternativas que le permitan crecer y desarrollarse, ejerciendo el poder de elegir su propio proyecto con el acompañamiento de docentes motivadores, guías; formadores que capaciten al alumnado ayudándole a descubrir sus múltiples habilidades, capacidades y destrezas.

Esa ética profesional conlleva también a la actitud responsable por parte del diseñador/a frente a la sociedad ante quien debe responder por sus actos y por sus trabajos profesionales.

Toda tarea profesional incluye un espacio de análisis crítico, generando un tiempo en perspectiva sobre la producción, para saber, dónde uno está parado. Analizar los factores que inciden de forma permanente y contextual en el proceso creativo y productivo, desterrando todo falso idealismo; para crecer tanto en lo personal como todo el proyecto en general de manera conciente, sin descuidar el medio ambiente y teniendo en cuenta la incidencia que estos actos o trabajos puedan acarrear en el futuro, de acuerdo a las consecuencias medibles; ya sea, por el uso de la materialidad, el tipo de insumos o la combinación de determinado tipo de productos y su durabilidad y sustentabilidad, el estudio de la funcionalidad como su sostenibilidad en el tiempo o el tipo de producción elegida.

O sea también estamos hablando de responsabilidad social empresaria profesional.

Indudablemente, la búsqueda de la calidad empieza desde la concepción de la idea transformada en diseño; tanto desde el proceso aplicado en su producción como de la puesta en valor del bien del servicio. En realidad, este análisis de calidad productiva se contempla potencialmente desde la calidad formativa del diseñador/a, ya se da el primer paso en la educación, nace con la formación educativa del profesional. La calidad de instrucción que nos lleva a transformarnos de estudiantes de diseño en profesionales nos hace capaces de dirigir un proyecto. En ese momento en el cual involucramos a otras personas también somos responsables de la capacitación de nuestro personal, lo que conlleva a un círculo virtuoso que contempla las distintas aristas que conforman el contexto que estamos intentando plantear, para comprender la incidencia de una formación con calidad, para un ejercicio ético de la profesión de quienes se dedican a diseñar productos o servicios.

Si nos remitimos a la antigüedad, desde las primeras civilizaciones se ha priorizado la calidad, y la responsabilidad del que realizaba una tarea. Era tal que, si alguien sufría accidentes como consecuencia de un mal trabajo, era condenado, torturado o mutilado por el o los errores cometidos.

Con el paso de los años, allá por el siglo XIII, el perfeccionamiento del oficio se fue dando con la aparición de los aprendices. Eran justamente los artesanos, quienes dominando una disciplina determinada, oficiaban de instructores y de inspectores, supervisando el avance de estos nuevos discípulos ya que conocían a fondo los productos pues los clientes y se empeñaban por que las cosas se hicieran con calidad. Esto aún hoy es así entre los pocos artesanos que aún mantienen vivos los oficios. En su rica técnica existe esa invaluable riqueza del que profundiza el saber desde la práctica, pero con un alto fundamento; a la vez incorpora nuevos materiales jerarquizando su labor con las nuevas tecnologías sin abandonar la mano de obra del taller.

En la actualidad las cosas han cambiado, ya no existen aprendices que aprendan oficios en los talleres, ya que se ha profesionalizado el saber. En el marco de la formación, está, por un lado, quien quiere aprender y quien, como docente, tiene la tarea y el compromiso de educar, entonces desde las instituciones del sector educativo, el planteo es justamente qué le ofrecemos a estas personas que se quieren capacitar en diseño.

Es importante pensar si una carrera debe ser generalista o especialista, con materias troncales con trasposición de interacción, con trabajo en equipo, interdisciplinar, alentando la investigación como proyecto de aula y apelar a la exploración para la elaboración por parte del alumno de su propia propuesta, tendiendo a la profesionalización del oficio y obviamente al perfeccionamiento docente.

Como sucede en muchos lugares del mundo, con el caso de Alemania, en Berlín, hoy capital del diseño, es plantearse el volver al garage, volver al taller, ensuciarse las manos, sentir, hacer.

Enseñar un oficio, no se hace por correo, o con solo metodología, hace falta la práctica, la transgresión, aprender con el error y la repetición y el replanteamiento en el innovar, teniendo una formación abierta y no en una supuesta disciplina, basar todos los conocimientos; hace falta la cultura de la vida, el know how (saber-có- mo) o mejor dicho saber hacer.

Hacer un buen diseño y que la gente pueda apreciar su calidad requiere educar a la sociedad también en la elección de ese diseño. Como profesionales, nuestro compromiso es dar lo mejor, comunicar bien, saber narrar, organizar la información, el lenguaje es una constante que necesita ser puesta de manifiesto.

Desarrollar la sensibilidad, para aumentar la capacidad de observación y análisis de la realidad para transformarla, requiere aprender nuevas cosas e invertir el tiempo de manera productiva, desde lo intelectual; es llenar nuestra vida de contenido y ampliar nuestra cultura general, apreciar el arte, la música y aquellas cosas que la vida ofrece; que convertidas en costumbre parecen haber dejado de ser magníficas y requieren ser observadas para ser entendidas.

Cuando se piensa distinto, se rompen las estructuras, y se está más permeable a los cambios, se producen situaciones revolucionarias y sumamente creativas, donde es posible hacer cosas maravillosas; pero para ello se hace necesario tener una cultura que sustente afirmaciones con total realismo y con espíritu crítico, con interdisciplinariedad. Pensando en un diseño estratégico con íconos de compromiso fuertemente arraigados, vinculando lo social con lo público, está en la forma de comunicarlo y en la de seguir innovando el concepto de diseño que presta servicio y que realmente resuelve problemas potenciales.

Es algo así como convivir en el caos y en la diversidad y allí encontrar el equilibrio y la armonía. Es tal vez, justamente en la revolución de las ideas, donde las mayores pulsiones creativas tengan relevancia y nazcan nuevas acciones y visiones respecto a las formas y a las emociones que éstas producen en la admiración y uso de un objeto diseñado.

Deformaciones del ser que confunde arte con diseño. Crea un objeto que sólo es aplicable a una pieza de exhibición. En aquella imposible acción del hacer, muchas de sus ideas mueren en un plano o en un boceto, son solo una maqueta, no son diseño para solucionar y reproponer; se trata del diseñador/a que sólo crea para sí mismo, objetos novedosos pero sin funcionalidad, lo que en muchas ocasiones le generan frustración, porque sus proyectos no prosperan. Mientras aquello, lo que el espíritu libre desea y realiza, en esos momentos de extrema inspiración, es cuando aparece la creación, la innovación, el elemento, los cambios que revolucionaron el mundo; es cuando realmente hay diseño pensado intencionalmente para generar cambios significativos en las personas.

Eso es, pensar en lo imposible para hacerlo posible y que ello sea útil a la humanidad.

El diseño no es pulsión de deseo propio para facilitar la satisfacción del ego. Es poner en escena códigos y recursos para combinarlos de manera eficaz. Tener la habilidad para elegir los elementos en función del diseño. Es tener conciencia como diseñadores de nuestro compromiso con el medio y sobre eso, cae nuestra responsabilidad profesional, por lo que se hace en función de lo que se nos pide para satisfacer una demanda no crear algo con la excusa que existe una necesidad; creyendo que el cliente debe conformarse con lo que le inventamos, hacemos que se financien nuestras obras. El cliente no es un sponsor, no nos paga para producir forma sino para cumplir un encargo y en él debe estar contenido el profesionalismo del diseñador puesto al servicio de la tarea.

La misión del diseñador como empleado de un determinado cliente está en resolver problemas, produciendo una pieza, un objeto, un elemento que viene a llenar esa necesidad. Lograr este objetivo con que lo que haga y que esto conlleve a un resultado mejor que antes de la intervención; sin olvidar el componente estético, las condiciones sociales de las personas a las que va dirigido, la armonía funcional, la materialidad del producto, es haber trabajado con profesionalismo.

Como dice Chaves “el secreto está en seleccionar y combinar para usar y producir con la capacidad y habilidad de elegir el diseño para lograr satisfacción”.

No basta con llamarse ecologista por trabajar con productos reciclables o desechos industriales o transformar unas cosas en otras, si no se ofrece calidad, sin medir la lógica consecuencia del uso, la materialidad y la funcionalidad del nuevo producto; tan solo porque está de moda y por hacerse fama, muchos de estos jóvenes diseñadores se suben a ese tren. Esas cosas no hacen a la función del oficio, ni es diseño que está al servicio de la sociedad. Solo se hace ruido con ello, no son diseño y estos seudo diseñadores mediáticos y ostentosos algunos en su capacidad de delirio (como nos hacia notar Norberto Chaves con ejemplos concretos de Barcelona y otros sitios del mundo) en su conferencia al cierre del Encuentro Latinoamericano de Diseño y en su charla magistral posterior (en el aula magna de la Facultad de Diseño y Comunicación) por creerse en el derecho de hacer algo sensacionalista, por el mero hecho de ser distinto, flanvoyante e innovador. Sólo por el gusto de llamar la atención, hacen del diseño un espectáculo mediático de la hipocresía del hacer sin talento, cometiendo en muchos casos un acto irresponsable, porque el espectáculo gusta por la notoriedad de la estridencia. Hay diseñadores que crean problemas que antes no existían, por el solo hecho de innovar en el encargo que la sociedad les hace. Romper códigos cuesta caro cuando se transgrede la lógica, lo importante es aplicar el talento para reinventar, para detectar subliminalmente lo que se necesita.

Probablemente, el punto aquí sea recuperar el sentido común, la sensatez de mirar la realidad sin miedo. Eso requiere un fuerte renunciamiento hacia el invento por inventar, para cultivar la madurez de tomar caminos reales a la hora de diseñar; rehuir de las etiquetas para no inscribirse en ningún modelo, y en un nivel de altí- sima autoexigencia. Partir de la base de que todo lo que haces puede que no sea ni tan bueno, ni tan maravilloso como crees que lo es. Sabiendo que el éxito es tóxico y que no todos podemos ser virtuosos. Exigirse más de lo que se debería, para aprender de lo complejo como de lo sencillo un poco más y entender que la clave está en incorporar conocimiento y comprender las realidades para trabajar en un proyecto. Es en cierta manera lo que Chaves nos ha tratado de dar a tener cuando dice también que: “Uno debería de ser su primer juez y su peor juez, ser implacable, sentir vergüenza, pudor, temor al ridículo, hay neurosis que ayudan a la perfección, y no hacer como diseñador algo que me represente sino que lo que hago debe representar a mi cliente cuando se trata por ejemplo del diseño de una marca”. Esto nos da una clara visión, frente a la cual nos tenemos que plantear: ¿Cómo formar profesionales idóneos que no se crean súper poderosos sino personas capaces de dar soluciones?

Miradas hacia la educación pensando en la profesionalización del diseñador: Talento vs. Talante

Coincidiendo con lo expresado por Santiago Kovalodloff en su libro Los apremios del día, es muy cierto esto que de nuestras facultades egresan todos los años diseñadores, licenciados, doctores. Pero de ellas difícilmente podamos decir que florecen universitarios; tomando la palabra universitario en la concepción entendida de manera integral, donde el sujeto capacitado con conocimientos universales posea una visión privilegiada de conjunto, integrativa por así decirlo, además de la preparación específica de su área. Entonces aquí cabe la salvedad, que no es lo mismo proveer profesionales a un mercado laboral, que educar y capacitar a individuos, para que desarrollen tareas como ciudadanos comprometidos con su comunidad. Con esto, y siguiendo el razonamiento de Kovalodloff, los intereses en sus efectos distorsivos han afectado la sensibilidad cívica del sujeto; en este hecho de mirar sólo el mercado, nuestras sociedades han generado consumidores antes que producir ciudadanos. Esto nos hace reflexionar acerca del país que queremos tener asumiendo los riesgos que conlleva tomar uno u otro camino, de esto surge que (pp. 222-223) “las naciones que cuentan con un mejor desarrollo son aquellas constantemente enfrentadas con los desafíos que resultan de su evolución.” Por lo que es preciso no vivir en el pasado, pues estacionarse en los hechos sin evolucionar en nuevas preguntas es esperar las mismas respuestas fosilizadas en remembranza. Como nos dice Kovalodloff es preciso asumir que para evolucionar; -“La calidad de sus problemas es, en última instancia, la variable que mejor define la madurez de un país....hacen falta preguntas innovadoras si aspiramos a encontrar respuestas apropiadas.”….” Todo ello es imposible sin un alto nivel educativo. Mucho más en un mundo que tiende a privilegiar, con énfasis creciente, el conocimiento como recurso de desarrollo.”; “Educar y educarse con espíritu cabalmente creativo exige, pues, aprender a descubrir problemas o, lo que es igual, a plantear interrogantes inéditos”

El mercado laboral es cada vez más acotado. La problemática laboral de los profesionales de diseño mantiene en permanente diálogo al sector. Justamente, uno de los grandes cuestionamientos sería si buscamos talento o también necesitamos talante. Realmente muchos nos preguntamos si nos estará faltando talento o tal vez será que la falla está en la formación profesional y la capacidad de generarlo.

Quizá en todo este meollo de cuestiones, en esta masa crítica, faltan líderes que nos impulsen y nos digan por dónde ir. Mientras sigamos alejados de las ciencias, del campus científico y sin construir con corpus teórico combinado con lo técnico-práctico, difícilmente salgamos de estas crisis que amenazan las entrañas de nuestra América.

Qué bueno ha sido dar este primer paso de convocar a un Iº Congreso Latinoamericano de Enseñanza en Dise- ño, y que Argentina a través de la Universidad de Palermo lograra nuclear a quienes como docentes creemos en la integración, en la diversidad, en el compromiso de ser formadores de liderazgo e impulsores de desarrollo profesional y no instalarse en la queja. Dar pequeños avances, y así hacer un manifiesto, es lo que parecería ser una buena manera de diseñar mejores caminos.

Como muy bien lo mencionó Roberto Céspedes, docente de la Universidad de Palermo, mientras se abordaban las conclusiones de los ateneos y las comisiones: “los líderes estamos en esta reunión, ser protagonistas de esta reflexión teórica para alcanzar el discurso de las Ciencias, impulsar la investigación, y la innovación en el diseño, es ir despacio para rediseñar Latinoamérica”. Pero no debemos olvidarnos de alguien importante en todo esto: el alumno/a que aprende diseño.

No todos tienen ni las mismas ganas ni el mismo empuje ni los deseos ni el talento quizá, para desempeñarse en la tarea que estamos mencionando; sin embargo, muchos son los que estudian diseño.

Es curioso ver que en muchas propuestas extracurriculares del ámbito educativo falta la presencia del alumnado que cursa las carreras regularmente. Probablemente, sea falta de tiempo, o de administración de espacios para aprender creer que es suficiente con sólo asistir a las clases fijas. Tal vez se deba a la falta de criterio de selección o de información, pero también puede ser falta de humildad y de interés. Pero como docentes no podemos ignorar esto.

Respecto a la detección de futuros líderes para un negocio de diseño y comunicación es importante tomar la visión de uno de los consultores mejor pago del mundo Ram Charan, quien menciona que “los destacados en el mundo son aquellos que consiguen resultados ambiciosos en forma consistente, demostrando crecimiento, adaptabilidad, son aquellos que aprenden mejor y más rápido que los demás”, dice este consultor hindú agregando también que “su poder de observación es preciso y piensan de forma clara y saben cómo ir al punto en forma sucinta.”

Es importante, entonces, formar culturalmente a nuestros alumnos/as, despertándoles la capacidad de formularse preguntas incisivas que abran sus mentes para estimular la imaginación, alimentando su instinto y talento hacia el impulso de llevar las cosas a un nivel superior.

De acuerdo a lo que venimos expresando respecto a la formación cultural e integral de nuestros alumnos/ as, y reafirmando el compromiso ético profesional, un diseñador/a también debe desarrollar capacidades jurídicas, saber si lo que hace es correcto y asumir sus consecuencias, siendo conciente de su responsabilidad en caso que provoque daños a terceros con su objeto diseñado.

Entender la naturaleza de las cosas, la capacidad taxonómica, clasificar aspectos técnicos e ideológicos del sistema de valores tanto en lo empírico como utópico, separar lo ideal y los sueños, aquello poéticamente increíble de lo realizable. Es un gran desafío para un aprendiz.

En este paradigma se requiere también de docentes altamente capacitados, que desarrollen sus tareas de enseñanza con estrategias didácticas motivadoras, creativas, significativas; que evalúen procesos de aprendizaje de sus educandos, exigiendo calidad y sentido estético y ético en la producción; como si desarrollasen trabajos profesionales concretos, ya que en la evaluación permanente de esa evolución del diseño que los jóvenes proponen –además de sus ideas– debe fluir el contenido curricular y verse el proyecto mejorado con esa dimensión técnica a la que se aspira cuando se busca el perfeccionamiento.

Por ende, está en el diseñador/a que culmina su carrera y ya ingresa en el campo labor, al saber cuáles son los ideales éticos, estéticos y potenciales que separan lo probable de lo realizable, para separarlo de lo imposible. Un diseñador deber ser por definición un ser curioso, un observador, un intérprete y como la creación es un destello, la sensibilidad es la que puede detectarlo. Un buen profesional es aquel que interpreta la demanda y da una respuesta posible, respondiendo a un encargo con creatividad, volcando toda su experiencia y conocimiento en la devolución de lo que se le ha pedido. Es decir que si esto ocurre habremos logrado internalizar en nuestros alumnos/as, la capacidad de resolver problemas y no sólo imaginar y hacer obras, elementos y objetos que no son diseño pero lo parecen.

Algunas reflexiones finales

El compromiso prioritario sobre el que deberíamos reflexionar es el lanzamiento al mercado de un volumen de profesionales lógicos, capaces de dar soluciones a problemas complejos de manera coherente, haciendo entender a nuestros alumnos que si trabajan mal, recurren a prácticas ilegítimas, o intentan copiar, te va mal. Se necesita ser ético, moral, no dogmático, y aún recurriendo a la adaptación se hace precisa la comprensión del caso, detectando elementos para elegir y producir, no sólo innovar, para alcanzar así un diseño verdaderamente pensado para satisfacer una demanda.

Como nos menciona Chaves: “seleccionar y combinar la forma adecuadamente y no crear compulsivamente, lo que jode el invento es lo que hace la creatividad estúpida”, la responsabilidad del diseñador es hacer las cosas bien y para eso hay que saber más de todo, dice el conocido asesor de imagen “mirar la vida”, ver la sociología de la calle, no lapidar la vida en estupideces. Es lo que podríamos conjugar como la capacidad de observación, la necesidad de una formación superior para la toma de decisiones con nivel de erudición y nivel cultural; adoptar elecciones correctas, seleccionar y combinar adecuadamente y la práctica permanente desarrollando sensibilidades y conocimiento.

No imitar el camino de otro, sino recurrir a la auto-reflexión y al diálogo inteligente, y encontrar en la lista de capacidades aquellas en las que descollamos y ser realistas, salirse del mercado es ser uno mismo. Porque para el diseñador es importante no limitar el campo de desarrollo personal al diseño. Fuera del diseño hay vida. Y si en ese espacio uno está vacío, si las alforjas están vacías de contenidos, no puedes inspirarte, no puedes crear, no tienes profundidad, te conviertes en un tecnócrata; es viendo y viviendo esa vida cuando es posible interpretar, transformar, rediseñar, adaptar y crear creativamente.

Como pasa con la sastrería, la ebanistería, la orfebrería, la marquetería, el diseño es un oficio y antes que ser diseñador /a se necesita ser persona; diseñando estratégicamente una cultura social y una estructura de país con identidad local y global, donde la tecnología del diseño es la cultura tanto en hábitos como en estéticas. En el contexto, donde el diseñador tiene vocación de servicio. Somos distintos, somos irrepetibles, como tales tenemos que encontrar nuestro lugar.

Aquellos que son capaces de hacer girar la historia son quienes con talento modifican las acciones del día a día.

Transforman sus propias realidades, y en consecuencia, alteran la geografía de los demás. Es entonces cuando lo imposible se hace posible. Ese es el desafío, no pensar en la acción sino en la decisión. Para ello hay que aprender a elegir y en esa elección siempre sueltas algo para ganar otra cosa. La suerte está echada. Sin embargo, quien entiende que en la vida somos finitos, hace que al escoger elijas no solo lo que debes hacer, sino lo que tienes que lograr; aquello que jamás tendrás si lo dejas para otro momento. En ese hilo tan delgado y sutil, ahí viven los momentos únicos, en que la creación y la acción se conjugan para lograr un diseño inspiradamente increíble.

Notas

1 Es importante dejar claros los conceptos de individuo y de persona para comprender bien el sentido el texto: En cuanto al ser humano, individuo, es alguien que existe concreta e indivisamente en el grupo humano que llamamos “sociedad”; es decir, es un ser humano que vive en familia, en comunidad, en una ciudad, país y en el mundo. Cuando nos referimos al término persona, se describe al ser humano como sujeto pensante, consciente y responsable de sus acciones o sea como sujeto de derecho.

2 Informe de la UNESCO: Para 2015 esperan que Argentina logre la escolarización para todos.

3 Aprendizaje y Servicio Solidario es parte del Programa Nacional de Educación Solidaria para obtener información ver: http://www.me.gov.ar/edusol/seminter.html

Referencias bibliográficas

- Derek, Bok. Más allá de la torre de marfil: Responsabilidad social de la universidad moderna. Cátedra UNESCO-UNU. Colección de Educación Superior 1a ed. Bs. As. UP 2009

- Kovadloff, Santiago (2007) Los apremios del día. Emecé editores.

- Rhodes, Frank H.T. La creación del futuro: la función de la universidad norteamericana - colección UP 1era. Ed. año 2009

Julier, Guy. La Cultura del diseño. Barcelona: Gustavo Gili, cop. 2010. La Nación.com, Sección Cultura - 6 Sep 2010

- La estructura ausente. Introducción a la semiótica 1968. Ensayo Umberto Eco.

Abstract:

The “Design”, in its different areas, is one of the careers that pupils in Latin America generally choose, maybe the biggest challenge in the university area and around the organizations linked to the design, will be to put in a world agenda these things related to the interdisciplinary formation and to improve the quality in the design, to resolve the daily things of the people, effectively and originally, thinking on involving the different actors of this paradigm , to understand that in networking the interaction is possible, and that it is a benefit to analyze all the looks and all the different flows.

Key words:

design – creativity – compromise – participation – leadership – knowledge – training– education – innovation – technology.

Resumo: O “Design” em suas diferentes áreas é das carreiras mais eleitas por nossos alunos/as em Latinoamérica, talvez o maior desafio que lhe compete ao âmbito universitário e às organizações unidas ao design em todas suas manifestações seja, pôr na agenda mundial as qüestões relacionadas com a formação interdisciplinar e melhorar a qualidade no design, para a resolução das coisas quotidianas da gente, de forma eficaz e com originalidade, pensando na forma de envolver aos diferentes atores deste paradigma, para compreender que no trabalho em rede é viável uma interação, que nos beneficia ao conjunto com a análise de todas as olhadas e todas as vertentes.

Palavras chave: design – criatividade – compromisso – participação – liderança – conhecimento – capacitação – educação – inovação – tecnología.

(*) Cristina Amalia López. Ceremonialista. Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Comunicación Corporativa - Empresa en la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

diseño . innovación . pedagogía .

Contribuyendo a formar diseñadores líderes en el siglo XXI fue publicado de la página 40 a página47 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

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