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Retos y reflexiones de nuestro quehacer docente

Hermida, Beatriz

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 18, Febrero 2012, Buenos Aires, Argentina | 208 páginas

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Resumen:

En el mundo globalizado en el que actualmente vivimos debemos tener en cuenta que los docentes nos enfrentamos con un nuevo reto “el reflexionar sobre nuestro quehacer docente” donde las nuevas tecnologías las debemos poner para el logro de un aprendizaje a largo plazo por parte del alumnado. 

La tecnología requiere de nosotros, los profesores, un radical cambio de pensamiento y de actitud

Palabra clave: clases – aprendizaje – vanguardia – tecnología – innovación.

Hasta hace unos años el docente se limitaba a leer textos, resumir ideas fundamentales, preparar una clase e impartirla de manera “magistral” ante los alumnos que lo escuchaban en considerable silencio y atención. Muchos de nosotros tuvimos esa experiencia de “aprendizaje”, en la cual, la retentiva del alumno jugaba un papel decisivo en el éxito o fracaso del proceso. 

Existe, en todos los aspectos de nuestra vida, una marcada tendencia a repetir los modelos sobre los que no hemos reflexionado y que, en ocasiones, ni siquiera hemos hecho conscientes, es decir que así como fuimos educados, de ese mismo modo, tendemos a educar. 

Suelen, de ese modo, arrastrarse ciertos errores en esa repetición involuntaria de modelos. Tanto en el alumno, que muchas veces llega con modelos de métodos arcaicos de aprendizaje, como en el docente, que está acostumbrado a enseñar con los métodos convencionales y poco innovadores.

La realidad que nos rodea cambia vertiginosamente ante nuestros ojos a cada segundo. No es igual la forma de enfrentar los problemas, de pensar ni de aprender actualmente; ante tantos estímulos sensoriales que en ocasiones nos desbordan.

Vivimos en una aldea global, como lo pronosticó acertadamente Marshall Mc Luhan en los años 60. El acceso a la tecnología nos permite modos mucho más fáciles y rápidos de acceder a todo tipo de información en cualquier parte del mundo y en el momento deseado. 

Todo esto era impensable antes de que la “revolución tecnológica” hiciera su aparición en las sociedades. Dichos cambios, obviamente han afectado el mundo de la comunicación, de la educación, los negocios, del trabajo y de la forma de vida de las personas y los grupos. No se puede actualmente separar a un ser humano del mundo virtual. La tecnología es ya algo cotidiano para todos. Desde retirar el dinero en un cajero hasta entrar en un estacionamiento.

Las instituciones educativas enfrentan, por ello, varios retos. Por un lado, tener un sustento tecnológico que permita tanto a los alumnos como a los docentes estar a la vanguardia de lo que sucede en un mundo en el cual, la tecnología cambia y pierde actualidad en períodos cada vez más cortos de tiempo. 

Este reto exige en las instituciones de todo tipo de innovación y no se puede hablar de educación en el siglo XXI sin abordar a fondo este tema. 

Ese renovarse permanentemente exige usar la creatividad para aportar ideas con valor y obtener soluciones a problemas cambiantes. El mundo virtual hace crecer, cambiar y moverse al mundo real. Lo nutre de contenidos, lo enriquece, lo relaciona, según cómo lo utilicemos, para bien o para mal.

Es innegable que la experiencia del aprendizaje puede pasar por varios lugares, el texto, el aula, los trabajos de grupo, las presentaciones y otros. Sin embargo, un lugar inevitable es el espacio de lo virtual; antes de que el alumno internalice conocimientos y los maneje en sus propios contextos.

La familiaridad del estudiante con la tecnología (celulares, i phones, i pods, computadoras y otros) hacen que esta manera de acceso al conocimiento se torne amigable y atractiva para aprender.

La tecnología debe servir para reforzar el aprendizaje y un aprendizaje a largo plazo y sobre todo, para sacar al alumno del modelo pasivo y hacer que él mismo se sienta “sujeto” de su propio el aprendizaje.

La tecnología permite que crezca la alegría y el gozo de aprender. Me basta con ver a mi hijo menor con la computadora tocando todo, cantando las canciones del cd room y sumando y restando a través de programas de juegos.

También al enfrentar las Tecnologías para la información se plantea un reto triple para los docentes, las instituciones y los estudiantes. Todos deben hacerse acreedores de las competencias necesarias para el aprendizaje continuo, la seriedad para elegir fuentes y la capacidad para trabajar sobre el pensamiento de otros y no acomodarse al famoso “copiar y pegar” sin sentido ni criterio. 

Volviendo a la idea de cómo enseñamos, el profesor en el aula debe ser aquello que le aporte la calidez, espontaneidad y sobre todo, humanidad a la educación.

Pero se requiere la participación, capacitación y reflexión activa permanentes del profesorado para promover producciones, investigaciones y creaciones originales y que nazcan del descubrimiento del verdadero potencial personal de cada estudiante.

El docente se enfrenta con algo cambiante y que lo desafía continuamente, ¿Qué hacer frente a esto? Enseñarles a nuestros estudiantes a no creer en todo lo que leen, a tamizar información, a reflexionar sobre la misma, a entender la diferencia entre datos e información. Desarrollar su competencia argumentativa y cuestionadora es ahora más importante que nunca. Debemos darle más importancia a procesos superiores de aprendizaje como lo son la comparación, la analogía, la capacidad de síntesis, de crítica, de cuestionamiento. De lo contrario, haremos profesionales expertos en copiar y pegar o repetir información que ni siquiera cuestionan.

No podemos entender el aprendizaje sin tecnología. Gracias a la tecnología cada alumno puede fabricar su propio espacio de aprendizaje a la hora y lugar que lo desee y utilizar sus habilidades y competencias para elegir el modo en el que prefiere aprender. Esto flexibiliza el contexto de la enseñanza y del modo de aprender y hace que el alumno sea partícipe de su propio proceso y actor de la construcción de su conocimiento.

La tecnología requiere de nosotros los profesores un radical cambio de pensamiento y de actitud.

También exige lo mismo de las autoridades académicas, personal administrativo, de gestión y otros actores involucrados en el mundo educativo.

Plantea el reto, al mismo tiempo de una ruptura de paradigmas, predisposición al cambio y una apertura mental y actitudinal hacia las tecnologías para hacer los procesos más veloces, de mejor calidad, más sencillos y más accesibles. 

Una cosa es segura; no podemos permanecer indiferentes frente al cambio, y la educación es una plataforma donde esta frase se aplica con mayor validez.

Es importante destacar que, primero se debe dar un desarrollo de los valores y saberes del profesor para luego incorporar las TIC de lo contrario, se haría un gasto de tiempo y de dinero infructuoso al incorporar capacitación en tecnología destinadas a personas no aptas para utilizarla adecuadamente. La tecnología jamás va a reemplazar la preparación, el conocimiento y la dedicación del profesor a su tarea, es un complemento, una herramienta que nos ayuda a hacer mejor las cosas.

Por ello mi reflexión en este espacio: considero que mi rol en el proceso de innovación es ser, ante nada, abierta al cambio; tener una actitud flexible y permeable, perderle el miedo a la tecnología y utilizarla como una herramienta que me permitirá mejorar la calidad de mi forma de planificar, enseñar y evaluar.

Debo actualizarme, y conociendo este mundo cambiante de posibilidades para así guiar de un mejor modo la formación de conocimientos dentro y fuera del aula.

Debo ser motor de cambios, unirme a ellos, promoverlos y difundirlos entre mis estudiantes. También aprovechar la tecnología para diseñar materiales atractivos, multimediáticos y modernos que motiven a los alumnos a aprender de una manera diferente y atractiva.

Las competencias que considero necesarias en todo docente para participar activamente en todo proceso son, sobre todo actitudinales y procedimentales.

Se necesita apertura frente al cambio. Capacidad de romper paradigmas. Actitud de aceptar nuevos retos. Capacidad de “desaprender” y reaprender. Desarrollar una postura crítica. Inteligencia para aplicar en la vida profesional las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) de acuerdo a las necesidades y requerimientos de cada carrera y materia. Dedicación. Disposición y actitud de aprender. Salir de la comodidad.

Los estudiantes suelen creer el mito de que, en la universidad, el profesor viene a enseñar y ellos a aprender. Pues mi experiencia me ha permitido reconocer que, desde el primer día que enseñé, estaba aprendiendo. De los demás, de mí misma, del proceso de enseñanza aprendizaje y de la materia que impartía. Todo ese aprendizaje mío era inconsciente pero increíblemente vivencial y real. 

Así, he aprendido a replantear mi forma de enseñar, he aprendido a usar más el método inductivo y generar conocimiento desde lo que los alumnos pueden dar a partir de sus saberes anteriormente adquiridos, que es mucho. 

Necesito aprender más y por eso mismo, sigo enseñando. Porque el enseñar despierta en mí la necesidad de aprendizaje. Por eso el docente se reinventa como persona y cambia por ver ante él estudiantes diferentes y necesidades cambiantes en una sociedad caracterizada por la mutación y el movimiento constantes.

Abstract: In the globalized world where nowadays we live we must consider that we, the teachers, face a new challenge “to think about our educational occupation” where we must put the new technologies for the achievement of a long-term learning on the side of the students. The technology needs of the teachers, a radical change of thought and of attitude.

Key word: classes – learning – forefront – technology - innovation.

Resumo: No mundo globalizado no que atualmente vivemos devemos ter em conta que os docentes nos enfrentamos com um novo desafio “para refletir sobre o nosso trabalho docente” onde as novas tecnologias as devemos pôr para o lucro de uma aprendizagem em longo prazo por parte do alumnado. 

A tecnologia requer de nós, os professores, uma radical mudança de pensamento e de atitude.

Palavras chave: classes – aprendizagem – vanguarda – tecnologia – inovação.

(*) Beatriz Hermida. Postgrado en Educación y Docencia Universitaria (Universidad Jesuita Rafael Landívar). Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UADE).

Vocabulario relacionado al artículo:

educación . pedagogía . tecnología .

Retos y reflexiones de nuestro quehacer docente fue publicado de la página 82 a página84 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

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