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    La fascinación de la imagen

La fotografía en la enseñanza del Diseño.
La fascinación de la imagen

Incorvaia, Mónica Silvia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 18, Febrero 2012, Buenos Aires, Argentina | 208 páginas

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Resumen:

Lo interesante, en este análisis, es observar cómo se puede poner de manifiesto, a través de esas imágenes, la idea, el concepto y la realidad que se pretende representar. 

El alumno puede completar su idea e, incluso, también ser crítico en el momento de su presentación personal, destacando o ponderando los aspectos relevantes de su propio trabajo. Por eso, al hablar de “imagen espejada”, se refiere a que la fotografía nos devuelve otra imagen con su carga cultural y simbólica.

Palabras clave: educación – fotografía – enseñanza – diseño – fascinación – imagen.

La representación fotográfica refleja y documenta en su contenido no sólo una estética inherente a su expresión, sino también una estética de vida… 

Boris Kossoy

Desde su invención, el hombre ha experimentado por la fotografía una fascinación particular. Quizá porque, como dice Barthes: “es más bien una agitación interior, una fiesta o, también, una actividad, la presión de lo indecible que quiere ser dicho… “ (1989, p.53.) 

En las carreras de Diseño, muchas materias recurren al uso de la fotografía como medio o aporte para el mensaje pedagógico. Tal es el caso de Diseño de Indumentaria, Diseño Gráfico, Imagen y Sonido, o Publicidad, entre otras. 

Lo interesante es que existen referentes para cada una de estas disciplinas y la imagen documenta y testimonia el lenguaje visual, interpretándolo y adaptándolo a su medio específico. 

Bien sabemos la importancia que la fotografía ha tenido a lo largo de su historia. Como documento, testimonio, composición artística, experimentación y creación. Muchas sus aplicaciones, tanto como fuente de inspiración o como registro de una sociedad.

Margarita Alvarado Pérez, profesora de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile, hace suyas las palabras de Geoffrey Batchen al manifestar que la fotografía constituye un sistema convencional de representación visual y manifiesta: “(...) Sabemos que se construye a partir de convenciones específicas que se materializan de acuerdo a ciertos dispositivos y procedimientos específicos de lo fotográfico, manejados por un operador (…) Este operador, además de su conocimiento técnico y especializado maneja una serie de convenciones que se encadenan en el acto de fotografiar.” (2006, p. 37) Podríamos asegurar entonces que la fotografía es la “recreación “ de un hecho o de una idea, pero lo que no podemos dejar de reconocer que “representa” un momento histórico específico y una cultura determinada. Si tomamos la definición de la palabra “imagen” en su primera acepción, la consideraremos como: figura, representación, semejanza y apariencia de algo. 

Estos elementos son, precisamente, los necesarios que la fotografía tiene para ser aplicable a las diversas formas interpretativas que permiten “ilustrar” cada una de las materias que componen las carreras de nuestra facultad. 

Hoy, nos resulta impensable no disponer de “imágenes” para reforzar un mensaje. Porque la fotografía nos permite captar el momento y su realidad, plasmar un documento, manifestar una idea, concretar un proyecto. También, observar las cualidades de un producto, dise- ñar un estilo, contar una historia, plantear un problema, realizar un catálogo. 

Ésta y muchas aplicaciones más, se pueden apreciar en cada uno de los trabajos que los alumnos exponen en el momento de la defensa de su trabajo final. 

¿Cómo se podría dar animación, entonces, si carecemos de la esencia misma de esa imagen seleccionada? 

En cada uno de los trabajos presentados, las fotografías complementan el mensaje e ilustran el concepto. Pero la fotografía en sí es mucho más que un simple acompañamiento del lenguaje. 

El acto fotográfico conlleva no sólo el conocimiento técnico, imprescindible para su elaboración, sino que tiene la posibilidad de establecer el suficiente criterio y sensibilidad para demostrar y captar lo que su autor se ha propuesto. 

En sus inicios, la fotografía era un sistema técnico que permitía congelar el instante elegido. Con el transcurso de los años, los investigadores empezaron a analizar qué iba más allá de lo que la imagen quería mostrar. 

Para aquel que no está compenetrado con la importancia o la tecnicidad de la fotografía, sólo aprecia lo que ella dice o lo que pretende transmitir. 

“No porque las fotos no puedan mentir, sino porque, en cuanto salen del cuarto oscuro, quedan fijadas, inmutables.” (Coetzee, 2005 p. 67). 

La diferencia entre la imagen analógica y la digital no es tema que trataremos aquí. Lo interesante, en nuestro análisis, es observar cómo se puede poner de manifiesto, a través de esas imágenes, la idea, el concepto y la realidad que se pretende representar. 

Para el húngaro Brassai (1899-1984), realizador de fotografías donde la ironía y el doble sentido son sus ejes fundamentales: “La fotografía tiene un destino doble… es hija del mundo aparente, del instante vivido y como tal guardará siempre algo del documento histórico o científico sobre ella; mas ella es también hija del rectángulo, un producto de las bellas artes, el cual requirió el ‘rellenamiento’ agradable o armonioso del espacio con señales en blanco y negro o en color. En este sentido, la fotografía tendrá siempre un pie en el campo de las artes gráficas y nunca será susceptible de escapar de este hecho.” (1968, p. 14). 

Porque la fotografía es esencia de nosotros mismos. Un lenguaje adaptable al momento y las necesidades que se requieren e imprescindible como mensaje cultural. Resulta bastante llamativo, hasta en su misma acepción, cómo se impuso en la terminología corriente desde sus inicios. 

Pierre Sorlin, realiza un interesante relato respecto de esta afirmación: “Toda invención, a partir del momento en que comienza a ser difundida, introduce en la lengua cierta cantidad de términos técnicos que se integran más o menos rápidamente al vocabulario corriente. La mayor o menor facilidad con que las nuevas palabras son adoptadas traduce la manera en que el público se representa la innovación y se acostumbra a ella. Se necesitaron veinticinco años para que ‘avión’ reemplazara a ‘aeroplano’ y fonógrafo sobrevivió tres décadas a la expansión del ‘tocadiscos’. Por el contrario, los términos referentes a la imagen analógica se impusieron en el momento de su aparición.” (2004, p. 27) 

El poder “ilustrar” mediante la presentación de fotografías, permite reforzar el mensaje y ubica en tiempo y espacio a su autor. 

A medida que nos adentramos en el concepto fotográfico, podemos ver cuán importante es conocer su sentido, no sólo visual, sino cultural. 

Los libros ilustrados con fotografías, surgieron en nuestro país en las primeras décadas del siglo XX, adornando y mostrando algún tema que necesitaba ser enriquecido. El libro de lectura introdujo esta modalidad del uso de la fotografía y revalorizó la imagen que así se utilizó como elemento didáctico. 

Hacia 1906, Pablo Pizzurno, Director General de Escuelas y Presidente del entonces Consejo Nacional de Educación, planteó esa incipiente modalidad: “Las buenas láminas que el libro contiene son, además, un precioso recurso para los ejercicios del lenguaje. Se suple con ellas, y hasta con ventajas la pobreza, a menudo franciscana, de las escuelas en materia de ilustraciones destinadas a ese fin.” (Incorvaia, 1995, p.185.) 

Con el transcurso de los años, esas escasas fotografías, que buscaban ilustrar la cotidianeidad, fueron dando paso a la reproducción de obras de arte, imágenes de la ciudad, avances tecnológicos, el desarrollo de la producción y hasta la experimentación de trabajos científicos. 

Las primeras empresas argentinas que recurrieron al uso de la fotografía fueron las firmas Ángel Estrada y Editorial Kapelusz; muchos profesionales del campo de la fotografía colaboraron en aquellos manuales elementales brindando su sensibilidad y talento. Hans Mann, Lidia Márquez, Cornell Josifovich, Ignacio Corvalán, ennuestro país, son algunos de los nombres que mostraron y captaron las imágenes que ilustraron esos libros. 

A partir de los años ochenta del siglo XX, el uso del color en forma sistemática, permitió mayor verosimilitud, junto con espacios más amplios destinados a la aplicación de fotografías. 

De este modo, muchos textos basaron su estrategia pedagógica en las fotografías como eje principal de la enseñanza. 

 En la actualidad, la presentación fotográfica, sea ésta analógica o digital, en las evaluaciones de nuestra facultad, sustenta el mensaje y pone de manifiesto de manera contundente los contenidos programáticos. 

Así como en Licenciatura en Fotografía la técnica constituye un eje troncal, en las demás carreras, la fotografía acompaña el testimonio, mediante un uso adecuado de la luz, los planos y los encuadres elegidos. También, sirve como apoyo para la hipótesis planteada. 

Le permite al alumno poder completar su idea e, incluso, también ser crítico en el momento de su presentación personal, destacando o ponderando los aspectos relevantes de su propio trabajo. 

Por eso, al hablar de “imagen espejada”, nos referimos a que la fotografía nos devuelve otra imagen con su carga cultural y simbólica. Es el simbolismo uno de los ejes disciplinares que tenemos en cuenta en el momento de calificar el trabajo. Un simbolismo que va más allá del mero registro. 

Rescatamos su valor cultural, su sentido ideológico, su estructura misma. Estos elementos los podemos apreciar a través de lo que observamos en el mensaje explícito y en aquellos que la connotación nos aporta: gestualidad, actitud, postura. 

Los referentes son muchos y notables en cualquiera de las disciplinas mencionadas. 

Importa entonces, el modo de manifestar la propuesta y la estética empleada. Para ello, nada mejor que recurrir a los “antecedentes” de aquellos que a través de la moda, el diseño, la experimentación y la arquitectura han podido brindar el mensaje cultural propuesto. 

La fotografía conforma “una ventana” a la que nos asomamos para ver el mundo que nos rodea. El autor de la imagen observa, según palabras de Horacio Coppola “lo real imaginado”. Desde esa ventana, mítica en el campo de la historia de la fotografía, apreciamos el modo de representación. 

A tal punto la fotografía se ha convertido en un lenguaje visual imprescindible que, como menciona Mario Valenzuela en su nota “Fotoperiodismo: desde la fotografía a la postfotografía”: “Los hábitos de abstracciones verbales se detuvieron y son cambiados por una riqueza de impactos visuales: “el pensar se interrumpe por el ver”. La imagen ha llegado a ser socio y rival del mundo (…) las fotografías alteran y amplían nuestras nociones de que vale la pena mirar y que tenemos derecho a observar.” (2000. N° 12). 

Podríamos entender así que esas imágenes que ilustran las evaluaciones respectivas pueden servir para ser comercializadas, reproducidas e, incluso, formar parte de un catálogo o porfolio profesional que demuestre la capacidad de su autor. 

Nos hemos referido hasta ahora a la enorme importancia que la fotografía reporta, pero siempre como un “medio” que nos permita lograr un mejor acercamiento al tema en cuestión. Pues si bien vivimos en un mundo rodeado de imágenes, no podríamos nunca tener una idea cabal de nuestro pensamiento si no fuese gracias al conocimiento racional y a la retórica adecuada. 

Debemos tener en cuenta, entonces, el valor insustituible de la iconicidad de la imagen, pero, a su vez, poseer una exacta noción que sin un discurso sustentable, basado en teoría y fundamentos científicos, no se podrá lograr ningún cometido. Los auxiliares tecnológicos facilitan nuestra tarea, nos acercan y comunican con mayor eficiencia, pero el pensamiento, la suma del conocimiento sólo puede lograrse mediante la lectura, la investigación, el análisis y la reflexión de los aspectos planteados. 

Los grandes fotógrafos que plasmaron imágenes emblemáticas fueron, en su mayoría, ávidos estudiosos más del pensamiento que de la técnica. 

Si hoy nos fascinamos con las obras de Nadar, Capa, Man Ray, Avedon o Newman es porque tuvieron, además, un conocimiento previo, un estudio del mensaje y una reflexión puesta al servicio de sus obras maestras. La mayoría de ellos, y según su momento histórico, no sólo se valieron de la cámara sino que dispusieron de otras disciplinas que nos posibilitan admirar su producción. 

El “gran Nadar” (1820-1910) se inició en la fotografía trayendo su bagaje del campo de la caricatura, lo que le permitió captar con muy fina sensibilidad, en los inicios de la historia fotográfica, “el alma del fotografiado”, como muchos investigadores han dicho. 

Man Ray (1890-1976) es quizá el más destacado en cuánto al uso de herramientas visuales, ya que –si bien es uno de los “laboratoristas” más renombrados del primer cuarto del siglo XX- es también uno de los representantes más importantes de las películas surrealistas de su época y referente destacado de este movimiento. Fue el propio Man Ray quien alentó a Luis Buñuel en el ingreso de éste en el mundo del cine a través de la propuesta que le efectuara para la realización del emblemático Un perro andaluz. 

En el panorama de la fotografía argentina, Horacio Coppola (1906), ha dejado un entrañable documento visual a través de la filmación de la construcción del obelisco de la ciudad de Buenos Aires, y dos cortos realizados en Berlín y Londres, respectivamente, con la impronta de su paso por la Bauhaus. 

Robert Capa (1913-1954), se valió del uso de la filmación para reforzar su elocuente mensaje de la Guerra Civil Española. Henri Cartier Bresson, (1908- 2004) que también filmó varios documentales sobre la Guerra Civil Española, la ocupación y liberación de París, y fuera asistente del director Jean Renoir, proviene del campo de la pintura, a la que le dedicó los últimos años de su vida como un regreso a sus comienzos artísticos. 

Joan Fontcuberta (1955) transitó el mundo de la fotografía para dedicarse luego a la investigación y análisis de la fotografía desde el campo de la semiología de la imagen. 

Estos breves ejemplos dan cuenta, por lo tanto, de la incidencia que la imagen siempre ha tenido en otras disciplinas como representación de la cultura de su época. Así, nos permite entender la fascinación que aún hoy nos sigue despertando y la importancia ineludible que en toda carrera de grado tiene, dentro del ámbito del Diseño.

Referencias bibliográficas 

- Alvarado Pérez, M. (2006) Memoria del 9° Congreso de Historia de la Fotografía: El “otro” y el automatismo bajo la fascinación de la máquina. Rosario: Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía. 

- Barthes, R. (1989) La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía. Buenos Aires: Paidós. 

- Brassai (1968) The Museum of Modern Art. Nueva York. 

- Coetzee, J. M. (2005) Hombre lento. Barcelona: Mondadori. 

- Incorvaia, M. (1995). Memoria del 4° Congreso de Historia de la Fotografía: El uso de la fotografía en los textos escolares. Buenos Aires: Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía. 

- Sorlin, P. (2004) El ‘siglo’ de la imagen analógica. Los hijos de Nadar. Buenos Aires: La Mirada. 

- Valenzuela, M. (2000) Revista Comunicación y Medios N° 12. Santiago. Universidad Nacional de Chile. 

Abstract: The article focuses in the observation on how it is possible for an idea, a concept and the reality that is tried to be represented, to be shown through images. The student can complete his idea and, even, also to be critical at the time of his personal presentation, emphasizing the relevant aspects of his own work. For that reason, when speaking of “mirrored image”, one talks about how photography gives back another image to us with its cultural and symbolic load.

Key words: education – photography – education – design – fascination – image.

Resumo: O interessante, nesta análise, é observar como se pode pôr de manifesto, através dessas imagens, a ideia, o conceito e a realidade que se pretende representar. O aluno pode completar sua idéia e até mesmo também será essencial no momento da apresentação pessoal, destacando ou ponderação dos aspectos relevantes do seu trabalho. Então, falar de “imagem de espelho” refere-se a imagem nos leva de volta outra imagem com seu ônus cultural e simbólica.

Palavras chave: educação – fotografia – ensino – design – fascinação – imagem. 

(*) Mónica Incorvaia. Ver CV en la página 35.

Vocabulario relacionado al artículo:

diseño . fotografía . pedagogía .

La fotografía en la enseñanza del Diseño.
La fascinación de la imagen fue publicado de la página 108 a página111 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

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